El Valedor

Por Tomás Mojarro

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Señor del Gran silencio

Posted by Tomás Mojarro on 25th Julio 2008

Las aguas se encrespan y bajan turbias, mis valedores. Por los rumbos de Tlatelolco amenaza tormenta Desde hoy mismo, a la distancia de 40 años, se empiezan a oír los retumbos de aquel Dos de Octubre empapado en sangre inocente que derramó una pandilla de criminales. Los diarios comienzan a llenar páginas enteras con reflexiones y reportajes que se erizan de fotos dramáticas, con la Brigada Blanca masacrando estudiantes. Tlatelolco, 2 de octubre de 1968. Díaz Hordas, matancero por vocación y destino…

Pues sí, pero a ver, un momento: ¿Ese fue el único criminal? No, que detrás de él, susurrándole a la oreja, se ubica el Maquiavelo de San Jerónimo al que tantos señalan de autor intelectual: Echeverría, sí, ese silencioso intrigante, perito en tenebra, conjuras y conciliábulos, que una vez afianzado en Los Pinos sufrió (gozó) una asombrosa metamorfosis, que se nos tornó hiperkinético y se destapó ventoseando una verborreica diarrea de discursos, retórica muy al estilo del siglo XIX. Después, ya en calidad de acusado, iba a volver a su remachado silencio siempre que el fiscal respectivo lo llamaba a comparecer y le formulaba aquel centenar de preguntas. Echeverría, el mutismo como única defensa ante dos fechas trágicas: Dos de Octubre de 1968 y 10 de Junio de 1971 en la Rivera de San Cosme. Sí, el halconazo.

Hoy, rediviva en la memoria la visión de Tlatelolco, va aquí el siguiente recado al hombre de San Jerónimo. Señor, lo que físicamente quede de usted:

Que por aquel entonces fue gárrulo me consta, porque lo sufrí cuando se atragantaba de cámaras y micrófonos, en vivo y a todo color, de costra a costra y de frontera a frontera. Esta tarde de miércoles, ya al pardear, me veo precisado a constatar que como verborreico fue hablantín, y de ello los traigo en las manos, los pelos, que sus discursos, señor ex presidente, llenan, colman y chorrean capítulos, mamotretos en los que se destapaba usted con parrafadas retóricas, líricas, salivosas, inspiradas en los mejores declamadores del XIX, y aquí las pruebas en algunas de sus frases de cuando ya titular del Ejecutivo:

“¡Con la participación de los sectores más amplios de nuestra sociedad, con la práctica de una nueva moral revolucionaria, moral de congruencia entre las palabras y los hechos, entre los principios y la conducta, México continuará avanzando en el futuro, hacia una democracia social en que la justicia se realice en libertad…

Hemos visitado a (sic) muchos países en donde el pueblo no puede estar a esta distancia de sus gobernantes, como están ustedes, compatriotas, sino que se tienen que emplear carros blindados, con guardias cerradas, produciéndose así una gran distancia espiritual. Pensemos que si hacemos bien, si hacemos cada día mejor lo que sea nuestro quehacer, estaremos contribuyendo a ese bien colectivo, a que nuestra patria vaya hacia arriba y adelante, porque eso es lo que importa por sobre las circunstancias o los problemas o los sueños o las aspiraciones de cada quién…

Tanto en la teoría como en la práctica, no creemos en ninguna dictadura que no sea la dictadura fecunda del pueblo, con la libre expresión de sus ideas, de sus justos reclamos. Aquí, puertas abiertas a nuestros conciudadanos. Aquí nos enorgullecemos de que se nos hable sin haber concedido audiencia previa; de que cualquiera pueda dirigirnos la palabra o tocarnos, y no nos ofende que se nos hable con franqueza, con la mirada viendo la nuestra para acabar con un apretón de manos y con un abrazo…

A problemas de siglos, o problemas creados recientemente en México por el afán de justicia de muchos grupos, encontraremos soluciones estables y verdaderas sólo por el camino del Derecho

Hay quienes, sin fijarse en sí mismos, levantan el dedo acusador. Se necesita que haya una verdadera comprensión de nuestra realidad, con autenticidad intelectual, no con la falsedad que a veces envuelve el prestigio intelectual; y se requiere saber que cada quien es parte de un todo y que honestamente debemos incidir en él con nuestra aportación autocrítica para mejorarlo. Pero que el estilo que se ratifique sea la expresión del hombre mismo. (¿?) Nuestros logros siempre serán pequeños en contraste con nuestras ansias de plenitud y de justicia (…) Lejos de sentir que voy de salida considero mi deber hacer todo lo posible en todo momento, hasta el último día de mi Gobierno, para continuar en una obra de justicia transformadora..”

¿Y ahora en boca cerrada no entran víctimas? “¡Cualquier mexicano preferirla morir antes que pedir perdón y, en primer lugar, el Presidente de la República!” Y esto no es todo. (Vuelvo otro día)

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Y ese desastre, ¿cuándo ocurrió?

Posted by Tomás Mojarro on 22nd Julio 2008

Calcúlenlo ustedes. Ubíquenlo. Yo sólo cuento con estos detalles:

Anochece en el bosque ¡Y de repente ahí, en el claro de la arboleda, carne para las fieras! Ahí, mírenla: despernancada sobre un yerbazal fragante de anís y tomillo, esa gacela desgarrada a zarpazos, carnes frescas para el león. Encuevadas en sus guaridas, esas dos fieras mutuamente se clavan unos ojillos donde rebrillan el hambre y la rabia, y de covacha a covacha se rugen y enseñan los premolares, dispuestos a disputarse la presa con uñas, babas y dientes. De este lado un tigre de Bengala; de este otro una pantera negra de renegrido corazón y sanguinarios impulsos, que olisquean la carne desgarrada sobre un yerbazal fragante de anís y tomillo. Tigre y pantera ya están a punto de abalanzarse sobre la gacela que yace sobre su lecho de yerbas de olor. Al todo o nada Todo para el vencedor.

Y ándenle, que a modo de calentamiento se inicia el duelo verbal:

- ¡Eja carne ej toda mía, y si quierej agandallártela, primero tendráj qué pasar sobre mi pelleja! ¡Garrr!

- ¡Por zobre la tuya y la de tus infectoz compinches! ¡Eza gazela ez toda mía, y de ella no eztoy dizpuesta a darle ni siquiera el mondongo a un méndigo gato pulgozo como tú, Peje de miércoles! ¡Roarrr!

- ¡Pulgoja tu ejtampa, pioja rejujitada, arribijta! ¿Puej qué eraj en Jelaya, jino una empleada en un changarrillo veterinario? ¿Qué diabloj eraj antes del chiripajo que te encumbró a lo inmerejido? ¡Yo nunca jederé mi gajela a una logrera, valida de la ocajión! ¿Quién erej tú, qué méritosj haj hecho para pretender merendarte el aguayón? ¿Cuál ej tu currículo? ¡No se te vaya a indigejtar tanta carne! ¡Sácate a la mierrr..!

- ¡Ezo erez, y no otra coza, corrupto mierdozo! ¡Mírate la cuera, infeliz! ¡Cada mancha ahumada con un bejaranazo, poca vergüenza la tuya! ¡Y ezto vamos arreglándolo como lo que zomos, carbón! ¡A tarazcadas!

- ¡Tan valentonaj ni me gujtan! ¿Puej a qué te atienej, panterita guanajua? ¿De dónde jaca lo lebrona una pobre infelij? ¿Qué rey te ampara?
Ahí, atejonados al cobijo de troncos y chaparrales, los habitantes del bosque, taquicardia y ojillos amedrentados, observan las desatadas furias del par de fieras que de un momento a otro se van a dar en toda la suya Oiganlas:

-.¡Zierra eze pútrido hozico (no uzté, valedor, sino el gato pulgozo) y que hablen colmilloz y premolares! ¡Déjateme venir, minino tabazqueño!
- ¡Minina fuijte, erej y seguiráj siéndolo! ¡Y apáraloj, que ai te van!

Y ándenle, que, desatadas furias, el tigre recula dos pasos, tres, toma impulso y, de repente..¡aquel salto del tigre sobre los lomos de la de renegrido pelaje! Ahí el estruendo, el estrépito, el chillar de los habitantes del bosque mientras fauces con fauces, garras con garras, acezantes resuellos, tigre y pantera, pantera y tigre jadean, se busca la muerte Horror…

En el claro del bosque tres bultos yacen, despernancados: la gacela el tigre manchado, la renegrida pantera negra, que de esa caída no se ha vuelto a levantar. Estriadas las panzas, se empapan con lloraderos de un rojiespeso licor que gotea hasta el lecho de yerbas. Se han destruido mutuamente. Y ahí, a un par de metros, qué dulces se ofrecen las carnes de la gacela Aún atemorizada por la lucha que acaba de presenciar, la luna se había escondido tras el burladero de unas nubes negras que presagian tormenta Un airecito frío riza y eriza las puntas del zacatal. A lo lejos aullidos. A lo lejos…

Unos metros atrás de la gacela osos, lobos y jaguares, coyotes todos de la misma loma, miran y remiran las carnes fragantes, y se lamen los belfos, y ya quieren avanzar, y ya reculan, y ya babean, y ya se miran unos a otros como dándose valor, como advertencia para el osado que intente madrugar a los demás. Y de repente se desfondan los cielos, explotan las nubes, sobre el bosque se arroja un diluvio que fuerza a los animales del bosque a encuevarse en sus refugios. Oscuridad completa en el bosque..

Por fin. Qué alivio. La lluvia escampó. De entre las nubes sale la luna y de sus covachas los animales. Hambrientos. Pues sí, pero, ¿y la gacela? ¿Qué fue de la carne? ¿Por qué el puro calcañar? ¿Y ese carroñero de dónde salió? ¡Hiena, jija de..! Ella sí, que al pegar la última tarascada enfila rumbo a los pinos. ¿Que qué?, aulla el tigre apenas vuelto en sí. “¡Eja gajela era mía!”, y que intenta el ataque a la hiena, pero hiena cuál, que se atejonó en los pinos, de donde llega su carcajada “Haiga sido como haiga sido…” Mis valedores: yo no lo siento por el que perdió, sino por el que salió ganando. (Lástima)

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Malditos

Posted by Tomás Mojarro on 21st Julio 2008

Que Suiza inicia el regreso a México de los 72 millones de dólares que incautó hace tiempo a Raúl Salinas. Este honrado mexicano, mis valedores, ¿cómo lograría acumular 72 millones? Y a propósito de los Salinas: tal es el destino trágico de los mediocres; caprichos y veleidades de una burriciega fortuna los trepan hasta los dineros y el poder para que ellos, huérfanos de valores y moral personal, se atraganten de poder temporal y dineros mal habidos en una carrera sin frenos, desaforada, marcada por el saqueo, el entreguismo, la traición, la sangre, la huida, el destierro, la cárcel, el desprestigio total. Arrasar y acumular a lo compulsivo, a lo rapaz y voraz, y en el camino matar y ser muerto de forma sádica. Miren a los Salinas

En ellos se advierte, mis valedores, la diferencia entre ser y tener, entre el que se mueve al imperativo de los valores y la moral personal, y ese que por falta de espíritu carece de un peso específico sobre su mundo, y entonces, buscando valer, se dedica a tener. Porque una de las necesidades fundamentales del humano es la trascendencia, y es así como los Salinas, los Fox, los Montiel y Sahagún y Bribiesca, habrán de trascender: a base del saqueo, la depredación, la sangre derramada, la abyecta impunidad. Miren ahí a la ralea de políticos de riqueza ilícita. Contemplen a las Gordillo) y los Madrazo enriqueciéndose a madrazos al erario público…

Trascender es un imperativo básico del humano, y se trasciende por una de estas dos vías: la humanista, por medio de la cual, en nuestro radio de acción y en beneficio de los demás, creamos una obra que recuerde nuestro paso por el mundo, y así no morir del todo, aspiración del humano. La otra forma de trascender es la del griego Eróstrato, pastor de ovejas que, incapaz de trascender por lo que construye, trasciende por su obra de destrucción: incendia el templo de Diana en Éfeso y con ello logró colarse al diccionario.

Así los Salinas, Carlos y el ex-presidiario, que desde adolescentes aseguraron su trascendencia al “fusilar” a Manuela, una niña del servicio doméstico, a la que asesinaron con sendas armas de fuego. Y de ahí en adelante: saqueo, traiciones, depredación, lujos, cárcel, muerte. Mírenlos…

Sergio, Raúl, Enrique, Adrianita; ellos, arrimados en un principio al viejo Raúl, su padre, funcionario público, y más tarde protegidos por ese Carlos que desde Los Pinos y con el modelo neoliberal nos vino a dar en toda la “mothernización”; ellos, repito, consiguieron acumular bienes económicos y males personales con una que imagino intolerable carga de infelicidad. Adrianita Enrique, Sergio, Raúl: todos ellos caídos en el desprestigio, y alguno caído en la cárcel y expulsado de ella, y uno más caído en la muerte violenta, y cremado antes de que se cumplieran los trámites que marca la ley para quienes así perdieron la vida. Así se procede en un estado de derecho como es el nuestro, según lo eructan Los Pinos a todas horas…

Hoy, que el regreso de los dineros acumulados por Raúl me traen a la mente esos destinos trágicos, abyección y esperpento, recuerdo esa galería de personajes paridos por la imaginación de los fabulistas. ¿Conocen ustedes la literatura del esperpento, donde se ubican personajes tragicómicos como los López (De Santa Anna y Portillo), los Díaz (Porfirio y Gustavo), y Echeverría, Salinas, Fox y este que medio México nombra “legítimo”?

En fin, que los mexicanos permitimos que Carlos Salinas, hermano de un Enrique hoy difunto y hasta ayer sospechoso de lavar dinero, nos gobernase el tanto de seis años. Con su proyecto transexenal nos sigue gobernando todavía. Con su influencia política gobierna a Manlio Fabio que gobierna al que el otro medio México moteja de “espurio”. Y aquí lo demencial: siendo un caso para el terapeuta, como sus hechos lo demuestran, en sus años de gobierno Salinas, según muchos analistas, fue mucho peor que su precedente, López Portillo, pero menos malo que Zedillo, el sucesor, asesino de ferrocarriles nacionales que con el Fobaproa-IPAB nos enjaretó una deuda de 100 mil millones de nuestra moneda nacional, o sea el dólar, que se calcula pagaremos en alrededor de 50 años. Pues sí, pero este Zedillo, repiten los estudiosos, fue menos malo que su sucesor, ese vendepatrias al que tantos mexicanos ya empiezan a echar de menos. ¿Culpa de tan sórdida galería de esperpénticos? No, por supuesto. Culpa de todos nosotros, que lo permitimos; que no queremos darnos un gobierno aliado, al que obedecer como sus mandantes. Por hoy, “buen” futuro avizora el país, con los mexicanos como sus garantes, válgame. (En fin.)

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Balada del rencoroso

Posted by Tomás Mojarro on 18th Julio 2008

Que una mañana de estas, frente a la inaudita violencia que se genera en el D.F, el Cosilion y yo caminábamos rumbo al taller donde recogería su Jetta, desvalijado por tercera vez. Me hubiese negado al acto suicida de salir a la calle, ¡una del D.F!, pero mi vecino andaba con un genio sulfuroso por la amenaza de su suegra de visitarlo en el periodo de vacaciones. Que aun el perraco aquel, pálido y tembloroso, los ojos afiebrados y el rabo entre las piernas, se nos había entreverado a las zancas. Ante esos belfos, baba sanguinolenta, pensé: aquejado de rabia, pero más de temor ante un D.F. atacado de rabia por la violencia inaudita de narcos, asaltantes, secuestradores y asesinos, cuánta maldad puede caber en el humano corazón. En eso vi que unos con aspecto de bonaerenses (no ches, sino de la colonia Buenos Aires) desmantelaban un Gran Marquís Al forzarle la cajuela, que se abrió de golpe:

¡Hijo’e la gran marquís, este salió con premio! Carnes frías.

Tres cadáveres encajuelados. Uno de mujer; otro de adolescente, y de anciano el tercero. Los desvalijadores se avalanzaron sobre las ropas, y tras urgido bolseo: “Nada, j manís, los de la Judicial se nos adelantaron”.

Lo que quedaba del Gran Marquís lo engancharon a una grúa de Tránsito. Yo, a lo instintivo, traté de apuntar las placas. Del cielo bajó la voz del Altísimo: “¡Avance, avance, no se exponga a una rafaguiada!”

“Soy yo, Padre Santo“, traté de decirle, pero cuál santo, cuál padre: el helicóptero de Mancera, el de Seguridad. “¿Qué, somos o nos parecemos, mono? ¡Indentifiquese!” (Sic.) Bajé la vista y lo apreté, el paso; las apreté, las de Santa Teresita (reliquias que llevaba en mi diestra); lo apreté del susto. Un apretadero. De súbito: “Patronatos”. Al unísono perraco rabioso y humanos aterrorizados levantamos los brazos. “¡No disparen, nosotros no vimos nada!”

- Cuál disparen Señores, ¿el camino al penal de El Altiplano?

Sí, que evadidos del de alta seguridad, y que ese fue su error, “¿Pues no cometimos la pentontada de dejar la seguridad de una celda para venir a tragar bilis en el D.F.? Y sin trabajo, sin un salario, para sustos no ganamos”.

Los vi alejarse mientras el helicóptero de Seguridad descendió tanto y tanto se aceleró que a turbulencias levantó la faldita de la morenaza que caminaba delante de mí. Le vi sus muslos, le vi sus chones, le vi sus / travestí, lástima, y llevaba cliente, el político este… ¿cómo se llama? En fin, luego les digo su nombre. Y al arroyo vehicular. Es que los adolescentes que junto al cajero automático a lo automático asaltaban a la anciana obstruían el paso. Suspiré. Y pensar que faltaban todavía siete cuadras, y que en la bocacalle estudiantes y granaderos intercambiaban goyas y lacrimógenos. El Cosilion, observándome: “Tan bigotón y lloriqueando”.

- Es el gas, que me entró a los ojos.

- Ya, no la haga de gas y camínele. Su pésimo humor. Y a seguir caminando en pleno D.F. De repente: “¿Ve usted lo que yo veo, bigotón? Pa su manga, si es el telégrafo”. No entendí la causa de su exaltación, pero allá vamos, y entramos, y mi vecino se pepenó un machote (a ver): sí, de telegrama Y que México DF.,a tantos más cuantos, y un texto que leí de ganchete, y mis valedores…

Yo no calculaba el alcance de la humana maldad. No me imaginaba las reservas de perversidad que se empozan en la mala sangre del corazón Creí que los peores serían asesinos y secuestradores, pero supe ahora, con sólo leer el mensaje, que de aquí en adelante debo disimular al máximo lo que me sobreexcita La Lichona, ella y sus mallones blancos tres tallas inferiores a lo que piden, suplican, exigen a gritos semejantes formas. Pero ella, tener de marido a ese modelo de maldad, uno así de vengativo. Mis valedores: vi al Cosilion tomar el telegrama y presentarlo en la ventanilla

- Extra-urgente, aunque me cueste un hovo de la cara (Hovo, dijo.)

Pagó, tomó el comprobante, y a la calle otra vez, donde tres del cartel de la Judicial que descargaban cocaína en esa escuela primaria se trenzaron a balazos con el cartel que encabeza uno de la Federal Preventiva. Y el asquillo de verme caminando junto al autor intelectual de un telegrama que, con su carácter de urgente, ya volaría, cohete Patriot, Scud, o de los recién estrenados de Irán, rumbo al blanco, fatalmente; un telegrama que así decía:

“Querida suegrita dos puntos, véngase de inmediato al Distrito Federal. No a visitamos, sino a quedarse a vivir con nosotros“, punto final y firma Ah, los violentos y rencorosos de la ciudad capital. Como mi vecino. (En fin.)

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De la calle

Posted by Tomás Mojarro on 17th Julio 2008

Media mañana Ahí, frente a mi zozobra, El Cosilión, del depto. 18: “Son unas cuadras, no sea zacatón. ¿O qué, ya no somos amigos?”
A prueba nuestra amistad. Yo, cauteloso: “¿No le convendría ir solo?”

Pero cómo negar un favor al vecino, ahora que anda con un genio intratable porque la suegra amenaza con venir a pasarse con él y familia las vacaciones escolares. Por otra parte, ¿negar un favor al marido de La Lichona, que sería negárselo ella, a sus blusas escotadas hasta por acá, miren (mejor no vean) y a sus pantalones blancos, tres tallas más estrechos de lo que piden, suplican, exigen sus (en fin). Hice a un lado los matutinos y me alcé del sillón. “Espere, pues, a que descargue una urgencia menor”.

Entré al lugar excusado, me encerré, puse el seguro a la puerta, caí de rodillas entre la taza y la nica y abrí los brazos, el rostro hacia el techo: “¡Señor de los santos cielos, tú que supiste proteger a Daniel en la jaula de los leones y en los fosos de fuego! A tu poder me atengo y mi vida la pongo en tus manos”. Como en un susurro creí percibir voz del Increado, que pedía más detalles. “Mi vida, señor, en peligro de muerte. ¿No ves que me veo obligado a salir a la calle? Y en pleno Distrito Federal, ¿te imaginas?

Pero la persigné, volví a la estancia y tomé mi chaleco de pelos. “Vamos, pues, y que sea lo que tenga que ser”. (Y aquella corazonada..)

Al bajar las escaleras rumbo a la calle, y como resultado de la lectura reciente de los matutinos, mi mente hervía que hagan de cuanta noticiero de López Dóriga, cuando tenía yo la mala costumbre de verlo en el cinescopio: secuestros, asaltos, cabezas sin cuerpo, cuerpos sin cabezas, y por todas partes regueros de cadáveres insepultos. “Esta semana, tan sólo en Chihuahua y Sinaloa, la cuota ascendió a tantos “rafagueados”. Me apoyé en el muro y abrí la puerta “Obre Dios”.

Ahí, frente a mí, la calle, y lo que es el miedo: al pisar la banqueta, El Cosilión se frenó y yo pegué el reculón. Luego, a lo instintivo, nos tomamos de la mano, pero el qué dirán. Nos soltamos y echamos a andar. Animas del purgatorio. Yo, aquella corazonada..

Y a enfrentar los peligros de la vía pública ¡caminando a pie firme, aunque con las zancas levemente temblorosas! A caminar el tanto de las diez cuadras que nos separaban del taller mecánico donde intentaban recomponer, estilo rompecabezas, el Jetta de El Cosilión, ahora desvalijado por tercera vez. A pie porque mi cucaracheta no circulaba ese día y El Cosilión había rechazado la sugerencia de La Lichona: “Si en lugar de arriesgarte a salir a la calle mejor dejaras perder tu Jetta…” Mis valedores…

La calle: río de viandantes que, más allá del pánico, vienen y van, con la prisa frenética de quien no tiene ni sabe a dónde ir. Media cuadra y nada había ocurrido todavía Yo, esta mano en la boba para protegerme. No un revolver, sino un rosario bendito. Luego la zurda a la otra bolsa donde llevaba mi relicario con las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús. La calle…

De repente: ¡tráca-ta-traca!, ráfagas de metralleta Me engarroté, apreté las de Santa Teresita, traté de atejonarme en el quicio de la puerta, brinqué. A la estampida de transeúntes alcancé a distinguir el portón del banco, desflorado a punta de cañón largo, que vomitaba a unos de uniforme en estampida, y detrás de ellos, fusca al frente y comandados por su guía moral (uno de la Federal Preventiva), media docena de asaltabancos que con las de alto poder les aventaban el recuerdo familiar: ¡Trácata-traca!” A la vuelta de la esquina se alejó el estrépito. El Cosilión:

- Déme acá su manita, lo ayudo a levantarse. Mire nomás que irse a tirar en el charco. ¿Ve? Ya comenzó a estornudar. Al rato la va a hacer de tos.

La esquina de mi barrio. En el puesto de periódicos: “Sinaloa: sicarios asesinan a 8, incluidas 3 menores”. “El ejército detiene a siete pistoleros en Culiacán “En Chihuahua amenazan al gobernador José Reyes. Ayer amaneció una manta en la casa de su madre: O pones orden o matamos a tu familia“. Y las fotos, qué fotos: a todo color, a todo dolor, a toda sangre. Yo, qué curioso, la ropa empapada y la boca reseca

- ¿Y si mejor nos regresamos? Hasta podríamos llevarnos a este pobre perraco, mire. Es un perro del mal y anda bien espantado.

Pálido, tembloroso, ojillos afiebrados y el rabo entre las piernas, se nos había entreverado a las zancas. Me dio una pena..(Sigo mañana)

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¿Me estás oyendo, inútil?

Posted by Tomás Mojarro on 14th Julio 2008

Porque, mis valedores, es México, el México que rige Calderón, al que rige Beltrones, al que rige Washington. Porque, según jura el discurso oficial, el nuestro es el país de la ley, la justicia y el estado de derecho, que es decir el de Fox, Marta, los Bríbiesca. Salinas, Montiel. El México de los mexicanos…

Y hablando de mexicanos: alguna vez existió un campesino pobre (un pleonasmo) al que su pobreza lo empujó a salir de su tierra madre, que de madre se le había tornado madrastra, en busca de la sobrevivencia para sí y la familia. Pero este no tomó el camino de los campesinos pobres, que es el imperio de Bush y el guadalupano McCain. No, este decidió enfilar rumbo a la ciudad capital, y en eso estuvo lo malo, porque no calculó el riesgo de viajar en un país cuyos caminos estaban rigurosamente resguardados por ejército y policías. Y al campesino le ocurrió lo previsible.

Y lógico en un país celosamente resguardado por ejército y policías: todo fue salir al camino, sus burros cargados con diversos productos para venderlos en la ciudad, cuando al campesino le cayeron encima los salteadores, que lo atacaron con el único lujo que conocen los pobres en una de las 15 mayores economías del orbe: el lujo de la violencia Total, que los asaltantes le robaron su recua con todo y carga. Porque en el país que, según Calderón, pronto estará entre las cuatro mayores economías del mundo, la pobreza obliga a los lugareños, para mal vivir, a ser malvivientes. Lóbrego.

En fin. Mal repuesto de la golpiza, el campesino acudió a las instancias legales y levantó sucesivas denuncias que en un país de leyes nunca encontraron respuesta, para que el agraviado -de los salteadores primero, y de los jueces después- demandase justicia una y otra vez, y nada Y como resulta que tú, yo, nosotros estamos el riesgo de caer en manos de un bergante cualquiera, militar o civil, y de ¡e-xi-gir! justicia a lo inútil, por que nos miremos en este espejo, asiento aquí los requerimientos que el campesino agraviado lanzó contra una justicia tan bien cantada en el discurso oficial:

- Señor, dice el agraviado al responsable del gobierno: tú fuiste colocado en tu puesto para escuchar los pleitos, para juzgar entre las partes, para castigar al bandido, pero al contrario, das tu apoyo al ladrón (¿a Fax, por ejemplo?). Uno deposita en ti su confianza en tanto tú te has convertido en un prevaricador. Los altos funcionarios practican el mal. Los jueces roban Quien debe repartir justicia es un prevaricador. Quien debe combatir la pobreza es el que la provoca en toda la región Quien debe reprimir el mal, él mismo comete la iniquidad (¿Está oyendo, Calderón?)

El encargado de pesar los granos trapacea en su provecho. El que llena graneros para otro, hurta los bienes de éste Quien debe mostrar el camino de las leyes organiza el robo. ¿Quién, pues, pondrá obstáculos a la perversidad cuando el que debe rechazar la injusticia se permite a sí mismo desviaciones? Mira a los altos funcionarios: un buen soborno basta para corromper a los jueces. Se nutren de las mentiras, y las reproducen Ciego es su rostro frente a lo que ven, sordo a lo que escuchan Tú eres como una ciudad sin gobernador, como una compañía sin jefe o una manada que no tiene pastor. Eres como un barco sobre el cual no hay capitán (tome nota, Calderón). Tú eres como un policía que roba un gobernador que pilla una autoridad encargada de reprimir el latrocinio y que se ha convertido en modelo de ladrones.

Míralo con tus propios ojos (qué lo vas a mirar): quien debe impartir la justicia es un ladrón; quien debe resolver los problemas es quien los provoca; el juez viola la justicia, Ladrones, bandidos, saqueadores son los funcionarios que fueron nombrados para reprimir el mal; cómplices del criminal, eso son los altos funcionarios que fueron nombrados para castigar el crimea

Hasta aquí el campesino, pero yo apuesto, mis valedores, a que ustedes no acaban de reponerse de la sorpresa y el ataque de estupor. ¿Cómo? ¿Un asalto en México? ¿En nuestro México un campesino pobre? Pero no, no espantarse, no tacharme de embustero o de amarillista Tranquilícense, que el desdichado episodio que sufrió el campesino pobre, como lo somos todos, si exceptuamos a los ricos (si pobres y ricos hubiese en el país) no ocurrió en este México de estadistas, el principal de los cuales le augura una prosperidad inaudita dentro de algunos años, sino allá, en el remoto país de Egipto, y no en el Egipto actual, sino del de hace cuatro mil años.

Pues sí, ¿pero qué tal el susto que se llevaron? “¿Cómo? ¿En el México de Calderón, de Beltrones, de Washington?” Ya ya cálmense. A la rorro. (En fin.)

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El águila y la serpiente

Posted by Tomás Mojarro on 11th Julio 2008

Ahora resulta, mis valedores, que según encuesta reciente convocada por el diario español 20 Minutos, la bandera más bonita del orbe resultó ser la nuestra Sin más. Qué les parece. Yo ahora a propósito, evoco la reclamación que a principios del sexenio pasado lanzaba un Jaime Veloz, diputado priista contra el segundo marido de Marta, el del “águila mocha”:

¿Por qué cambió Fox nuestro escudo nacional? No me convence ninguna de las explicaciones de la señora Marta de que el águila está en posición de ir hacia adelante. ¿Cómo puede un águila caminar hacia adelante, si no tiene alas..?

Al propio tiempo la fracción del PRI en la Cámara de Diputados presentaba un punto de acuerdo: “para que este órgano legislativo exhorte a la Sec. de Gobernación con objeto de que disponga que todas las dependencias del Ejecutivo Federal utilicen legal y correctamente los símbolos patrios”.

Tartufismo el de la legislatura tricolor, que mañosamente omitía un hecho aberrante: que desde su nacimiento y hasta el día de hoy el PRI viene haciendo mal uso de los colores patrios para embarrarlos en su logotipo. ¡A lo largo de 79 años corridos! Tartufismo, repito, porque cuando la
oposición, años antes, presentó un punto de acuerdo para que el Senado prohibiese al PRI el uso de los tres colores, así respondió el entonces partido del gobierno:

- ¡Eso nunca! ¡La propuesta no tiene por qué ser aprobada en el Senado, y ni siquiera por el Congreso, toda vez que es un asunto interno del PRI! Si nosotros decidimos cambiar siglas y logotipo es un asunto que sólo toca a nosotros. No tiene por qué tratar de imponérsenos con camisa de fuerza La propuesta, sin duda tiene un fondo electorero…

Y a la exhortación de Ernesto Rufo, del PAN, para que los priistas liberaran los colores patrios, la respuesta fulgurante de un grupo de jóvenes obviamente “revolucionarios”:

- ¡Para el Frente Juvenil Revolucionano del PRI, la propuesta es una tontería que debe ser rechazada! Cada partido tiene derecho a utilizar los colores con que se identifica El PAN utiliza el azul y blanco porque se identifica con la bandera gringa. ¡El PRI ha utilizado siempre los colores nacionales porque siempre se identifica con México..!

El Partido de la Revolución Democrática, por su parte: “Impugnaremos ante la autoridad electoral la utilización de los colores de la bandera nacional en el escudo del PRI. No es sólo un reclamo nuestro; en las encuestas que hemos realizado a lo largo del país, millones de mexicanos perciben el mismo sentir. O todos utilizamos los colores nacionales, o ninguno”.

Entretanto, “Diversas organizaciones civiles y ciudadanas pidieron al Congreso que tome medidas para establecer una prohibición para que cualquier partido político use los colores nacionales para manipular al electorado y hacerle creer que ellos son México y que México es de ellos”.

- ¿Que qué?, se encrespó un Amador Rodríguez, tricolor. ¿Que qué? ¿Despojar de sus colores patrios a mi partido? Esa es sólo una cortina de humo de la oposición. Tal parece que se considera a la ciudadanía como tonta o tarada que no sabe por quién votar, y entonces lo que hace es decir: “Voy a votar por la bandera”. Eso es totalmente estúpido…

Y el priista (dije priista qué irónico) Campa Cifrián: “No hay marcha atrás ni titubeos que obliguen al PRI a cambiar los colores de su logotipo. Ellos le dan la identidad y es un derecho que tiene desde su creación. Los priistas no perdemos el tiempo en criticar los colores azul y blanco del PAN, o el amarillo del PRD. ¿O sí..?

Un chaquetero más. Así daba color el entonces priista Arturo Núñez “A los colores patrios tenemos un derecho histórico. Con ese tema recurrente y obsesivo pretende la oposición justificar sus derrotas electorales, argumentando que pierde porque el PRI tiene esos colores en su emblema El PRI hará valer su mayoría para defender sus colores patrios. ¡Nosotros iniciaremos una cruzada en defensa de la identidad de nuestro partido..!

Y una última voz: “El PRI no debe utilizar los símbolos patrios. El Himno Nacional y la Bandera pertenecen a los mexicanos, son símbolos de los mexicanos, no sólo de un partido. Y México no es el PRI ni el PRI es México.

Sí, el ex-priista López Obrador, ¿lo conocen ustedes? En fin, que en todo esto lo único cierto es que la bandera más bella del mundo es la nuestra, siempre que vaya estampada en un barril de petróleo. (Répsol.).

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¡Confiesa, pinche Justicia!

Posted by Tomás Mojarro on 8th Julio 2008

Así fue. Al enterarme por el Diario Oficial de que la tortura y el uso de la de la picana quedan proscritas, una morbosa curiosidad me impulsó a proyectar un reportaje sobre el instrumento justiciero. Pedí a mi primo el Jerásimo, licenciado del Revolucionario Ins., que me pusiera en contacto con algún policía que conociera, hubiese utilizado o tuviera referencias de la picana Una vez que lo reviví de la cruda el consanguíneo me condujo hasta el cubil de un su amigo, de la PFP, a donde llegamos por un corredor que da a un sótano que da a un socavón que da en las narices con su aliento pestífero a humedad y desechos humanos. De casualidad conocía la picana

- ¿Reportaje pal mero rey de la hemoglobina, la moronga y la nota roja o sea López Dóriga? Porque yo pal Salinas pliego como que no; ese Salinas, como el “compatriota” pelochis, me da en el mero caracol del ombligo.

(La negra noche de mi mal). - La picana señor: ¿de fabricación nacional, se consigue de fayuca en Tepis Company? ¿Cómo se dice picana en inglés? ¿Y en hebreo? Si son chinas o japonesas traerán radio, calendario, despertador. De ser made in México, cuando fallen habrá que usarlas como marro, ¿no? ‘¡Habla, carbón, o te deshago la choya a picanazos..!’

A la acción de utilizar la picana ¿cómo se le nombra? ¿Picanear, picanizar? ¿Algún modismo vernáculo? Ya que se inicia la primera sesión de tortura del día ¿la picana la consiguen mediante vale en el almacén? ¿Dejan importe? ¿O tal vez cada torturador tuvo que agenciarse su propio instrumento? “Híjole, manís, qué chulada comprastes. No que la mía ya no pasa la verificación, menos el alcoholímetro. ¿Y con qué suertudo la vas a estrenar..?”

Cuando una picana se descompone, ¿cuentan ustedes con un técnico especialista en reparación de picanas? O a lo mejor se la llevan al técnico de la esquina “Ándale, maestrín, que dejé a mi sospechoso ora sí que en están bai“. “No, mi comanche, yo sólo sé de picadoras de fruta y batidoras de huevos”. “Ah, ¿y esta no lo es? ¿Quieres comprobarlo? ¿Ah, verdá, güey..?”

¿Las picanas son lavables? Ya que se terminó de impartir Justicia, ¿hay que pasarles una franela con aceite, con alcohol? Sí, usted sabe: moquis, cadejos de greña saliva, sudor, caspa, cachos de cuero cabelludo, sangraza, heces fecales, esputos (no, cuál ofensa a la corporación; esputo es un simple gargajo). ¿Las picanas ronronean como gatos satisfechos? ¿Chillan como gatos en celo? ¿Parecen llorar, pujar, lamentarse, o suenan como un bramido, en contrapunto con el bramido del sospechoso..?

¿Tiene punta de forma adaptable a senos, axilas, orejas, lengua vagina vulva ano, testículos? ¿O son testículos, ano y vagina los que han de adaptarse a la punta de la picana? Al accionarla señor de la PFP, ¿vuelve de lado su rostro? ¿Traba las quijadas? ¿O la acciona a lo artesanal, como quien trasquila borregas? Cuando picanea mujeres, ¿se excita, suspira le da por lo sentimental? ¿Recuerda usted si de niño recibió besos de su madre? ¿recuerda si tuvo madre? Al término de un día de labor y ya rumbo a casa ¿tiene, aguardándolo, una Nallieli que le bese esa mano que sostuvo la picana? ¿Tiene un Tomás primogénito? De tenerlo, ¿puede mirarlo a los ojos? En la noche, señor, ¿puede fundirse carne a carne con su amantísima? Luego, ¿dormir? De dormir, ¿sueña? De soñar, ¿qué clase de sueños? Dice el gobierno que en México se desterró la tortura y el gobierno de México nunca miente. ¿Entonces? ¿Cuántas picanas calcula usted que han quedado fuera de servicio? Ahora que están ya en desuso, ¿no se pudiesen aprovechar para algún otra actividad? Pirograbado, tal vez. Como vibradores, consoladores, en fin…

Mis valedores: el de la PFP, que hasta entonces me había escuchado en silencio y atejonado en las sombras, de repente se me echó encima me prendió del pescuezo, me atenazó con los brazos y me descoyuntaba las vértebras. Yo, la asfixia “¡Orita contesto tu interrogatorio, cabrón!” “¡Au… gilio…Gegágimo!”

En fin Al rato me reponía en el sillón de la estancia Trasudado, tembloriqueando, la cara estremecida de tics, con manos temblonas afianzaba el pocilio de tila con cuachalalá que me aprontaba mi única “Pobrín de mi amor. ¿Pues a dónde lo llevó usted, licenciado Jerásimo?”

El cual me miraba y sonreía el muy burlón: “Si nomás lo llevé a la cárcel clandestina que el gobierno ha puesto al servicio de esta colonia para la impartición de justicia Tu reportaje sobre la picana bigotón, ¿cuándo sale en Alerta? Yo conozco la técnica del Yaraguán. ¿Te la enchufó, su picana?” Y sonreía el muy… (Pa su.)

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Los genitales de la Justicia

Posted by Tomás Mojarro on 7th Julio 2008

Ojos vendados, la balanza en la zurda y en la diestra la picana: mis valedores: es la Justicia Penal de Tepachico, Méx., 16-VI-2008. Parientes denuncian que a los internos les condicionan la comida, los mantienen encadenados y los torturan con desear gas eléctricas en los genitales…

¡Descargas eléctricas! Aquí aparece, es obvio, la mentada picana, acerca de la cual lo establece el Diario Oficial: “La tortura, como un sistema para obtener declaraciones de personas involucradas en delitos del fuero común, se ha terminado. Ya no se utilizan recursos como la picana”.

Yo, morbo y curiosidad, lamentaba que ese instrumento de tortura se hubiese desterrado en nuestro país, que desapareciera sin que me revelase sus secretos: forma, tamaño, modo de empleo, en fin. Y como ya ni picana ni descargas eléctricas se utilizan en nuestro país, tal como lo relaté a ustedes el viernes pasado fui y encaré a mi primo el Jerásimo, licenciado del Revolucionario Ins., que atravesaba por uno de sus períodos críticos de sobriedad:

- En esta o aquella piquera conocerías a judiciales o de la federal preventiva. ¿Me arreglas una entrevista con alguno de los torturadores retirados, para que me hable de la difunta picana? Para un reportaje..

El precio: que le curase malestar estomacal y dolor de cabeza, y ya una vez resucitado y de nueva cuenta borracho: “Prepárate, pues”. Y allá vamos, y ahí fui a estacionar el BMW (el volks cremita, más propiamente), y entonces…

Y sí, al rato entrábamos a un corredor que da a un sótano que da a un socavón pestilente a humedad y desechos humanos que tomé por estacionamiento en desuso y resultó ser la cárcel clandestina que la Justicia asignó a mi colonia. De entre las sombras y la pestilencia del cubil emergió una figura levemente humanoide “Aquí te lo dejo, Yaraguán. Pseudo-neo-comunistoide, pero inofensivo”. Y que se retiraba a ponerse a las órdenes de un tal Madrazo, imagínense. Yo, al madrazo del temor: “Oye, no, espérate”. Se esfumó. Dije, voz destemplada:

- La picana, señor, ¿pudiera hablarme de la picana? ¿Le quedó por ahí alguno de esos instrumentos hoy ya completamente obsoletos, porque tortura y descargas eléctricas se han desterrado de nuestro país? De tener semejante herramienta, ¿la pudiese accionar, al estilo policías de León, Gtó., en alguno de sus compañeros que se preste voluntariamente a la demostración? Quizá podría usted conseguir algún candidato de buena voluntad.

- Y lo estoy viendo, y lo tengo de cuerpo presente, mono.

Me estremecí. Disimulé. Vocesita que salió atragantada: “La picana, señor, ¿cómo fue introducida a nuestro país?”

- Por atrás, como siempre, y ya encarrerada se siguió con los aquellitos y con los pezones de las dos mamarias, si era una honorable damita la que pasaba a la báscula ¿Qué, aguantas que a ti te la enchufemos

en el asterisco pa’ que la vayas conociendo? Porque me extraña que no la conozcas. ¿No eres tú, por un si acaso, el pseudo-neo-comunistoide que en el radio se la pasa nomás echándole madre y media a nuestras sagradas instituciones patrias? Ya deberías haber probado en Tamarindillo propio los cálidos besos de la picana

- Yo de los símbolos justicieros de mi país sólo conozco toga y birrete del pro-gobiernista Mariano Azuela, y algunas leyes de la Carta Magna y el Código Penal, pero ignoro ese entrañable tuétano de la Justicia que es la picana hoy ya descontinuada Insisto, señor: ¿cómo es, como era la tal picana?

- ¿Uno con facha de ficha fichada no conoce la picana? No mames.

Eché a andar la grabadora - ¿Qué forma tiene la picana señor? ¿Es como un cautín de soldador? ¿Como rasuradura eléctrica? ¿Es portátil o se enchufa a la corriente? Porque si el instrumento es de pilas, ya parece que oigo al judicial en el momento en que la picana en la diestra y con la zurda limpiándose el sudor, interrumpe la labor justiciera “¡Ay, en la madre, a esta madre se le bajaron las pilas! A ver, tú, el madrina te me vas de volón a la farmacia Dulces Nombres y me compras un juego de repuesto. Y tú, jijodiún, ¿por qué te quejabas, si apenas te estaba haciendo cosquillas en el aquellito?” La picana señor, ¿cómo llegó a ser instrumento fundamental de la Justicia mexicana? ¿Quizá fue introducida por conducto de alguna de las corporaciones policíacas extranjeras que operan en este país libre, soberano, autónomo e independiente? ¿Asesores de Estados Unidos, Inglaterra, Israel? Es para un reportaje…

(Sigo mañana)

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Una justicia de mierda…

Posted by Tomás Mojarro on 4th Julio 2008

“Los sumergen en un hoyo de mierda y ratas“. Sí, que el gobierno panista de León, Gto., enseña a policías a torturar. Ustedes habrán leído en diversos diarios del martes pasado que El Heraldo de León acaba de dar a conocer un par de videos donde se muestran diversos métodos de tortura con que un agente británico adiestra a algún cuerpo policíaco de aquella ciudad gobernada por Acción Nacional. Que en los tales videos, dicen quienes los vieron en la tele, varios policías practican con colegas que se prestaron al proceso brutal. Que, según las imágenes, los agentes “sumergen a uno de los compañeros en un hoyo de mierda y ratas”. Que exhausto, uno más de los torturados vomita, y le ordenan que se revuelque en su vómito, hasta que una voz ordena en perfecto inglés: “Apaga el láser”.

¡Todo esto en perfecto inglés y en una ciudad cuna de “mártires” cristeros, asiento de El Yunque y referencia obligada cuando se habla de Legionarios de Cristo, Caballeros de Colón y esa ultraderecha radical que desde el infausto 2000 se encaramó en Los Pinos! Los policías aprenden a torturar en un México que en su Código Penal lo sanciona

Hasta con 10 años de prisión se castigará a elementos de la policía a los que se les compruebe prácticas de tortura…

Leo que El Heraldo de León, pregunta al alcalde panista que ordenó semejante método de entrenamiento policíaco:
- ¿Con estas prácticas no se violan los derechos humanos? Y la respuesta del torturador leonés: “Mira el Grupo Especial Táctico de la Policía Municipal debe estar preparado para situaciones extremas. Nosotros no estamos jugando”.

Semejante respuesta me recuerda aquella que daba “El Venado“, torturador de la judicial de esta ciudad, hace algunos ayeres:
- ¿Prácticas de tortura? Pues claro que torturamos a algunos detenidos, y si los torturamos es porque nos enfrentamos a delincuentes y criminales, no a madrecitas de la caridad. Eso sí: aplicamos una técnica especial para no dejar huellas del “calentamiento”…

Capucha pocito, toques eléctricos, inyectar agua de tehuacán por las fosas nasales, sumergir la cabeza del torturado en las heces y el vómito, ¿cuál de todos estos métodos resulta más inhumano, más aberrante, más demencial? A propósito, mis valedores, ¿habrá quedado obsoleto el uso de la picana? Leo en el Diario Oficial:

La tortura, como un sistema para obtener declaraciones de personas involucradas en delitos del fuero común, acabó en las Procuradurías. Ya no se utilizarán recursos como la picana.

Picanas, una vez más, esas que en mi país han dejado de utilizarse como instrumento fundamental de la investigación científica para que la Justicia prevalezca y resplandezca como resplandece hoy mismo, con Calderón.

Picanas. ¿Cómo serían las picanas, qué forma tendrían, qué dimensiones? Hace tiempo me di a visitar reclusorios y a dialogar con internos recién salidos de manos policíacas, y observé las mataduras de algunos órganos recién chamuscados, donde el sadismo cebó su virulencia demencial, enferma patológica “Rastros de la picana”, me decían algunos internos, y yo:

- ¿Pero qué es la picana cómo funciona cómo quema la carne?

Ellos torcían la cabeza clavaban la vista en el piso y no respondían. Yo, entonces, ante la noticia de que en México se desterró la tortura, y con ella la propia picana sentí la curiosidad de indagar sobre el ya anacrónico instrumento de tortura ¿Pero cómo encontrar al personaje que me pudiese aleccionar acerca de esa herramienta ya en México totalmente obsoleta? .

Policías con macanas eléctricas se dirigen a levantar el plantón que mantienen las mujeres en demanda de agua. Se utilizarán picanas…

Claro, sí, fue entonces cuando recurrí a mi primo el Jerásimo:

- Tú, como licenciado del Revolucionario Ins., has de conocer las corporaciones policíacas, y aun alguna de las inexistentes casas de seguridad…

Y él: “¿De veras quieres enterarte de lo que fue la picana? ¿Para alguna fabulilla o simple morbosidad? Pero en fin, allá tú. Como casas de seguridad quieras. Vamos a la de aquí a la vuelta

Así de fácil. Tomé mi grabadora ¿A qué casa me llevaría el primo, qué casa sería si yo nunca he visto ninguna que me resulte sospechosa más allá de la leonerita y el burdel clandestino? (El lunes.)

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