El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Diciembre, 2009

Turbulencia y estrépito

Posted by Tomás Mojarro on 18th Diciembre 2009

El sonido y la furia mis valedores: eso, y no más, es la campaña electorera que no electoral, celebrada periódicamente en este país, rito que cabe en vocablo como estos: diatribas y ataques, inquina y embustes, acusaciones y descalificaciones, verborrea y falsas promesas a lo largo y ancho de unas campañas costosas hasta la náusea para el contribuyente. Ayer comencé a hablar del tema y me referí a la sabiduría de nuestra raíz indígena tocante a la elección de un individuo (un autóctono “Juanito”) que el tanto de un año representaba a Tezcatlipoca, lo trataban como al verdadero dios y lo agasajaban como hoy mismo al diosecillo sexenal, con la diferencia que ustedes, como lo sigan leyendo, van a encontrar al final del escrito.Relata el cronista anónimo que un año antes de la fiesta de Tezcatlipoca “compraban los mercaderes un esclavo (¿Los Lorenzo Zambrano, Roberto Hernández y Cía de aquel entonces?) que fuese bien hecho, sin mácula ni señal alguna, así de enfermedad como de herida o golpe.

(No muy bien hecho en el caso presente, de acuerdo a la descripción de Manuel Espino: uno peloncito, chaparrito, de lentes. Vuelvo a la crónica.)

Lo purificaban lavándolo en el lago que llamaban de los dioses, y siendo purificado le vestían con los ropajes e insignias del ídolo, y poníanle el nombre del dios, y andaba todo el año tan honrado y reverenciado como el mismo ídolo. Traía siempre consigo 12 hombres de guarda porque no se huyese; y con ella le dejaban andar por donde quería.

Tenía este indio el más honrado aposento del templo, donde todos los señores y principales le venían a servir y reverenciar, trayéndole de comer y beber con el aparato que a los grandes; al salir por la ciudad iba acompañado de señores y principales, y llevaba una flautilla y las mujeres salían con sus niños en los brazos y se los ponían delante saludándolo como a un dios; lo mismo hacía la demás gente. De noche le metían en una jaula de recias viguetas porque no se fuese. De mañana lo sacaban y después de darle a comer preciosas viandas poníanle sartales de rosas al cuello. Salían luego con él por la ciudad, y él iba cantando y bailando.

Nueve días antes de la fiesta venían ante él dos viejos muy venerables, y humillándose ante él le decían con una voz muy humilde y baja: “Señor, sabrás que de aquí a nueve días se te acabará este trabajo de bailar y cantar”. Y mirábanle con atención, y si notaban que no andaba con el contento y la alegría que solía, tomaban las navajas del sacrificio y lavaban la sangre humana en ella pegada de los sacrificios pasados, y con aquellas babazas hacían una bebida mezclada con cacao y dábansela a beber, siendo enhechizado con aquel brebaje.

El perpetuo ejercicio de los sacerdotes era incensar a los ídolos y a su representante, en ceremonia donde ninguna leña se quemase sino aquélla que ellos mismos traían, y no la podían traer otros sino los diputados para el brasero divino. Y así se llegaba el día de la fiesta.

A media noche tomaban al elegido y sacrificábanle haciendo ofrenda de su corazón a la luna, y después arrojándole al ídolo. Lo alzaban los que lo habían ofrecido, los mercaderes, que ya tenían otro esclavo preparado para la semejanza de su dios.

Por cuanto a nosotros, herederos de la sabiduría indígena: ¿con nuestros mediocres diosecillos sexenales nosotros qué? ¿Dejarlos irse arropados por una impunidad alcahueta? (Dios, o más propiamente: Tezcatlipoca.)

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Masas, fascismos y demagogias

Posted by Tomás Mojarro on 17th Diciembre 2009

El hombre-masa cree que la civilización en que ha nacido es tan espontánea y primige­nia como la naturaleza, e ipso facto se con­vierte en primitivo… (Ortega y Gasset)Tal afirma el autor de La rebelión de las masas, precisamente. Pues sí, pero su rebelión, hasta hoy día y en este país, se circunscribe a acciones atroces como esa que habré de señalar párrafos adelante. A propósito:

Todo gira en referencia a las masas: los sistemas fascistas, los gobiernos autocráticos, los partidos políticos, los or­ganismos sociales y los credos religio­sos; todos ellos gravitan en derredor de esos hombres-masa que para el socialis­mo utópico sólo sirven para gobernar y sólo para ser gobernados, según el capitalismo real. Pero trátese del que se tra­te, unos y otros sistemas de dominación se viven ensalzando al rebaño de perple­jos, como lo llama el estudioso. Por asun­to de ventaja personal y de grupo todos los sistemas de poder han convertido en una profesión lucrativa el elogio de tales masas populares. Por lo que atañe al in­dividuo…

Único, irrepetible e impredecible, el individuo. Rebelde a la mediocridad, re­husa la vocación de esclavo. Carácter, in­teligencia, personalidad, el individuo es varón de ideales capaz de pensar, de crear estrategias y avanzar solo, a acier­to y error, por caminos que abre al an­dar, como dijo el poeta. Pero ocurre que el individuo, tal vez por el peso de la so­ledad del que avanza sin más compañía que la de la propia conciencia, en ocasio­nes se llega a rendir y se integra a la ma­sa, de entes todos iguales entre sí. Se des­poja de sus características en cuanto in­dividuo y se borra, se difumina, se torna un átomo más de la masa amorfa y anó­nima Su alma individual se diluye en el alma colectiva y sus pensamientos y ac­ciones se tornan los de la multitud, con sus reacciones impulsivas, tornadizas, viscerales e irreflexivas. Ahora su activi­dad intelectual se ha amenguado y aflo­ran los instintos primitivos. El alma indi­vidual se ha diluido en el alma colectiva, y sus pensamientos se tornan los de la multitud, con sus reacciones impulsivas, tornadizas, viscerales e irreflexivas. De esta manera el individuo ha descendido varios peldaños en la escala de la civiliza­ción. Ahora es el hombre-masa; es mesa puesta para los demagogos. Lóbrego.

Lóbrego, sí, porque ya integrado a la multitud el individuo se torna bárbaro y es arrastrado por los movimientos espon­táneos y la violencia, la ferocidad, el entu­siasmo y el heroísmo de los seres primi­tivos. Lo heterogéneo del individuo se ha convertido en homogéneo apenas el indi­viduo se integró a la colectividad. El nue­vo hombre-masa sacrifica fácilmente su interés personal ante el interés colectivo; perdió su personalidad consciente y sólo obedece a las sugestiones del líder al que la masa buscó para, a lo visceral e irracio­nal, acatar su liderazgo.

Porque, mis valedores, el individuo ataca al líder y lo acata el hombre-ma­sa, que en él mira a su santón y mesías, a su patriarca e iluminado. La masa es sim­plista y procede de acuerdo a la psicolo­gía del niño, y como él vive dando pre­ferencia a lo fantasioso sobre lo real, y quiere ser sometida a la fuerza, por la violencia y el rigor; necesita ser domina­da, subyugada, tener y mantener conten­to a su pastor. Ahí el éxito del caudillo, de los fascismos, de esos falsos profetas de la catadura de las sotanas políticas. (Segui­ré el lunes.)

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Habemus candidato

Posted by Tomás Mojarro on 16th Diciembre 2009

Tal es el título que planta Jacobo Zabludovsky a su columna Bucareli del pasado lunes. ¿El candidato? Claro, sí, nada menos que Ernesto Cordero, flamante titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, bien hayan los buenos amigos, para quienes la mediocridad no representa un obstáculo. Y en la expresión del ranchero, mis valedores: ¿con ese tercio podrá levantarse el Cordero de marras? La pura amistad de quien lo quitó de donde daba dinero para ahora arrebatarlo, ¿habrá de hacerlo crecer o lo va a conducir al rastro y al matadero?

En fin. La conclusión del articulista: “La mayoría de las opiniones coinciden en que el señor Cordero no tiene la dimensión ni la solidez para llegar a la Presidencia ¿Y? ¿Cuándo tales carencias han sido un obstáculo?” Yo, a mi vez, por todo lo que nos va de por medio en materia de sucesión presidencial, sigo con mis preguntas:

¿Cuál es, para ustedes, el bueno o el menos malo para Los Pinos? ¿Ebrard, López Obrador?, ¿quién? Hasta yo, después de lo que hemos presenciado durante los nueve recientes, penosísimos años. En fin.

Que no salga con tan necias preguntas, va a interpelarme el vivo de genio. Que calme mis ansias, que aún es temprano para especular. Y yo le contesto:

Vaya, pues. ¿Cuál considera que es a estas horas el devaneo principal de la clase política? En el pasado priista la sucesión se iniciaba meses antes de terminarse el sexenio, pero esta vez arrancó el día primero de diciembre del 2006, cuando el “Juanito” nacional, colándose por la puerta excusada del Congreso y arropado por todos los guardias de seguridad de que ese día se pudo echar mano, la banda tricolor terciada entre pecho y espalda juró ante la Nación que haiga sido como haiga sido él era el sucesor de Fox en Los Pinos. (Él, si me guío por sus dichos y acciones, hubiese preferido jurar ante los estatutos del Opus Dei frente a la vera efigie de José María Balaguer Y Escribá, según el fundador se alcanzó la humorada de encajar esa Y copulativa entre los dos apellidos, y que fuese una monja del Verbo Encarnado la que le aprontase los susodichos estatutos. No olvidar que el nuestro es un Estado laico y un Estado de derecho; no irlo a olvidar). El hijo desobediente, a tenor de su obra musical favorita, no columbraba el berenjenal en que se metía, tan penoso e insoportable para su ánimo fruncido, que el pasado fin de semana, en merienda donde compartió con algunos panistas su escaso PAN y su sal abundante, Felipe de Jesús ya no pudo soportar el martirio, y se desahogó, y suspiraba:

“Gracias a Dios que este año se acaba…” De su temple, entereza y carácter qué dirían, qué pudiesen opinar, de escucharlo, estadistas de la alzada de Lázaro Cárdenas, sin ir hasta el siglo de los liberales de Juárez…

Ante el precoz y procaz espectáculo del Cordero de tufillo yunquista y la rebatinga que nos aguarda presenciar en las enrarecidas regiones de la grilla politiquera pensé en la ignorancia que exhibimos en torno a nuestra herencia indígena, y cuan alejados nos hemos situado de la sabiduría que los mexicas nos legaron, de su conocimiento de lo humano y lo divino y del tino con que elegían a sus dignatarios. Admirable el remate que sabían aplicar al afortunado que durante un tiempo determinado hacían sentir, actuar y vivir como el dios al que representaba aquel denominado Tracahuepan (El remate, mañana.)

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Estoy viendo esas fotos…

Posted by Tomás Mojarro on 15th Diciembre 2009

Las miro hasta bizquear hasta que me arden los ojos y unas lagrimillas se asoman a aliviar el ardor. Observo los mofletes de un rostro aniñado que se embona a un barril forrado de casimir que remata en unos zapatitos de niño, de juguete como el propio rostro: Agustín Carstens, que ayer anocheció en Hacienda y hoy despierta en el Banco de México.

Clavo los ojos en el Cordero: qué talante de mediocre, qué aspecto vulgar. Rostro de luna llena y unos cachetes hinchados de grasosas carnazas con forma de posas, esa papada como cachete y esos cachetes como papadas. Joven aún, pero ya ovachón el Cordero de Hacienda….

Heriberto Félix: funcionario de medio pelo y bajo perfil vino a caer de nalgas en la Sedesol. Rostro apicarado, pizpireto, salidor, con la música por dentro y siempre dispuesto a bailarla con la más fea. La malicia le brota por ojos, boca y nariz. Sentido del humor, tal vez. Bueno para el chistorete y el calambur. Como que no se toma demasiado en serio y mucho menos al que lo empujó hasta esa oficina. No, y esa mirada que parece decir: “Bueno, y yo por qué tiznaos permito que me manipulen con maniobras tan desaseadas. Quezque Sedesol. ¿Y esa pica, muerde, es mansita o qué fregaos?”

Obsérvenlos y contéstense: ¿son estas cataduras, estos caraduras, personajes como para Los Pinos? ¿A estos panistas dar maiceo y poner en engorda para el 2012? ¿Esas acémilas competir con pura-sangres como Ebrard y López Obrador? Hoder…

Ya escucho al retobado: “Ah, y ese al que Washington, Lorenzo Zambrano y una treintena de ricachones, haiga sido como haiga sido encaramaron en Los Pinos, ¿ese sí mucho carisma? No tizne…

No tizno. Usted tiene razón. Después de ese hasta yo relumbro en Los Pinos, pero insisto: ¿Pinta de estadistas esos tres de la foto? ¿Empaque para la banda tricolor? ¿Conocen ustedes fulanos más en el rango de la mediocridad, la vulgaridad, la insignificancia? ¿Imaginan a alguno del trío como “Señor Presidente”? ¿A su respetable matrona, hoy ama de casa aficionada a telenovelas y teletones, y cuya plática va de los chamacos y la “miss” de la escuela al chofer, tan atrabancado para manejar, y a esa india floja y tragona, la “chacha”, la imaginan ustedes jugando la farsa gringoide de “primera dama”? Mis valedores…

Mi oficio, con sus anexos, es el de escribir unas novelas publicadas en las mejores casas editoriales y cuyas ediciones están agotadas. En mí, como novelista, se presupone imaginación. En el intento de imaginar alguno del trío como presidente de mi país he puesto toda mi capacidad de imaginación y créanme: no logro imaginarlo en ninguno de esos pequeñajos. Individuo más anodino con la banda presidencial ni cuando el rostro del primer mediocre que intentó la trascendencia con el único expediente de arriscar una de las cejas, el De la Madrid reculón. Yo, en medio de la zozobra a los cuatro vientos arrojo mi pregunta: ¿qué inauditas maniobras de maquillaje tendrán que lograr los expertos en imagen y estética facial para operar el milagro de que en el desierto aparezcan rosas y carisma en uno de esos modelos de mediocridad aplastante? Pero un momento…

El carisma va a llegar. Si exceptuamos al actual, ¿no le llegó a nulidades como De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox? ¿Qué milagros no logrará el periodismo? ¿Por qué no iba a lograrlo con Carstens, Cordero o Félix? Pero el tema da para más. (Aguarden.)

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Lucio Cabañas

Posted by Tomás Mojarro on 14th Diciembre 2009

Frente a la guerrilla urbana el régimen desarrolla un aparato policíaco basado en Inteligencia Militar que funciona con los métodos usuales de la contraguerrilla urbana: tortura en cárceles clandestinas, desapariciones y muertes “aleccionadoras”: los cuerpos de guerrilleros aparecen terriblemente torturados. (ORPC, 1968-1985.)

Eso, mis valedores, apenas ayer. Pero hoy mismo, ¿así que el máximo violador de los derechos humanos resulta ser nada menos que el ejército mexicano? Aquí el final de cierto relato literario: el grupo guerrillero es emboscado por los soldados en un zanjón de la sierra. Al intercambio de disparos fueron cayendo dos, tres, hasta una veintena de guerrilleros. Ahora a caballo y atados con reatas los dos únicos sobrevivientes son conducidos hasta el cuartel, donde les esperan sesiones de tortura demencial. Fumando y con sombrío sentido del humor, el sargento:

- Suertudos, denle gracias a Dios. Sus compañeros quedaron allá atrás, en la barranca, todos despanzurrados, y ustedes viven todavía.

- Sí, contesta uno de los cautivos. Esto significa que a nosotros Dios nos quiere.

El otro, al pensamiento de lo que les aguarda en la celda del cuartel:

- O es a nosotros dos a quienes Dios no nos quiere, asegún…

“Te vendan los ojos. Toques de picana. Prueban los límites de tu resistencia teniéndote días sin dormir, y el pozo, golpearte hasta dejarte sin aire para de inmediato sumergirte la cabeza en agua y provocar el ahogamiento. Te cuelgan de helicópteros, pero no te dejan morir. Para ti lo mejor: que te maten. En la tortura te matan muchas veces”.

¿El provecho que el guerrillero, equivocado magnífico, reporta a las masas populares? Júzguenlo ustedes. ¿El destino que le aguarda? Terminar como Lucio Cabañas, profesor rural muerto en un enfrentamiento con fuerzas del ejército, que le dieron muerte el 2 de diciembre de 1974. Del guerrillero, lástima, sólo quedan la leyenda popular de una enorme valentía personal, una estatua de bronce y el rito de las honras fúnebres.

Así es: en Atoyac de Álvarez y a las cinco y media de la tarde de diciembre del 2002 nostálgicos fieles del insurgente inhumaron sus restos y los fueron a depositar en el punto en que se alzaba el tamarindo a cuya sombra el combatiente se manifestaba contra el gobierno. Y no más, que tal es el destino de los guerrilleros, ellos que en su impaciencia porque cambien las condiciones calamitosas del país toman un arma y se remontan a la sierra, donde habrán de enfrentarse a un Poder que los rebasa hasta la ignominia y que mañana los va a bajar en una bolsa de plástico, si no es que los arrojen en un hoyo de la tierra bruta, y del generoso insensato nadie conocerá el rastro.

Pero los matanceros de ayer serán las reses de mañana, y el tiempo coloca a los hombres en su lugar. Treinta años después de asesinado Lucio Cabañas, dos de los generales que lo persiguieron, Arturo Acosta Chaparro y Humberto Quiroz Hermosillo, fueron encarcelados por delitos de narcotráfico. Apenas ayer, los militares descalificaron a Lucio Cabañas motejándolo de bandolero, delincuente y criminal. Hoy, el maestro y luchador civil se mira de frente, en bronce, con el bronce del prócer Juan Álvarez. A treinta años de su muerte a manos de las fuerzas federales, en Atoyac de Álvarez fue recordado con una estatua de bronce, una velada cultural y una marcha cívica. Y la paz.

Rubén Jaramillo, Genaro Vázquez, los hermanos Gámiz, Liga 23 de Septiembre, Lucio Cabañas. (A su memoria)

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Balada del despreciado

Posted by Tomás Mojarro on 10th Diciembre 2009

Este es un recado, mis valedores, para uno al que ustedes conocen bien, ese que les ha afectado la economía familiar y cuyos penduleos y altibajos provoca en las masas desánimo, desconfianza y arranques de rencor mal sofrenado. Digo al causante de nuestras penurias económicas:

Grave que sus vaivenes y veleidades provoquen la desconfianza popular, pero más grave que sea usted el signo y el símbolo de todo un país, el nuestro. ¿Lo merece, cree merecerlo? Cómo ha sido que usted, santo y seña de todo México, se achicó ante su responsabilidad. Cómo es que no pasa de ser una sombra de lo que debiera ser, el orgullo de todos nosotros, por quienes está donde está. Pero caramba, que ya lo canta la Biblia: “nadie puede aumentar a su estatura un codo”. Usted, pequeñajo irredento, en las machincuepas que a la ley del hovo lo fuerzan a ejecutar muestra lo es, y no más: un mediocre total. Lástima para todos.

Lástima, sí, porque nadie puede confiar en usted, porque de propios y extraños no recibe más que indiferencia y desdén, que eso y más merece porque no merece más, y esto lo avalan la historia y la realidad objetiva. Lástima de economía popular, que usted tanto ha perjudicado. (¿Usted? No usted, sino quienes lo manejan como marioneta.) A propósito:

En una sola cuestión coincidimos usted, el gobierno, los barones del capital, los fregados de la capital y el resto de México: en nuestra compulsión por mirar hacia el Norte y confiar en el gringo todo lo que en usted no confiamos. Confiar en el extranjero que se ha venido adueñando del país mientras que a usted, el responsable de nuestra vocación proyanki, lo desdeñamos. Y la vergüenza ajena me provoca; vergüenza propia, después de todo. En fin.

Cuántas esperanzas defraudadas, cuántos perjuicios causados por su poca definición, cuántas ganas de creer en usted, de volver hacia su cara la nuestra sólo para encontrarnos con un ente amorfo, gris, un mediocre juguete de las circunstancia; de aquí y del exterior. Lóbrego.

Lóbrego, sí, porque cuántas esperanzas fallidas le debemos a usted, cuántas ganas de creer en usted y descubrir que es un pobre infeliz; y qué hacer, sino poner nuestra esperanza en el gringo. A propósito: conforme más lo miro y lo observo, más le descubro lo corriente y picotón, ayuno de un valor intrínseco y mostrando el cobre de que está forjado. Cada mañana mi primer pensamiento: amanecí, milagro de la vida, y enseguida: cómo habrá amanecido el pequeñajo de corazón, el de tan pocos alcances, el ninguneado por todos, el de la pinta insignificante del que se habla, si se habla, a lo despectivo…

Pobre de usted, representante de nuestro México. Pobres de nosotros, los que vivimos atenidos a usted. Y nuestra mala fortuna: usted mira al Norte, los fuertes, los dignos, al Sur. Allá, en las tierras del Sur, los colegas dan al gringo la espalda y se fortalecen, y cobran peso, presencia y sustancia en el mundo. Son el orgullo de los ciudadanos del Sur. Usted, mientras tanto, mediocre y bocabajeado, anda a estas horas de pedigüeño ante el vecino imperial (para el prepotente del Norte como si usted no existiera, como si hubiese dejado de existir. Lo veo, lo compruebo, y este ánimo que se contrista…)

En fin. Qué hacer, cómo salir de la postración, pesito mexicano. Algún día, cuando los mexicanos… (En fin.)

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Antinatura

Posted by Tomás Mojarro on 9th Diciembre 2009

Actuar contra la naturaleza y contra la dignidad del cuerpo ofende a Dios. (El cardenal Javier Lozano.)

Y castigar nuestro cuerpo con una castidad forzada, antinatural, también es actuar contra la naturaleza. ¿Esto no ofende a Dios? Al afirmar que el homosexual y el transexual nunca jamás entrarán en el reino de los cielos, ¿supone que usted sí tiene franca la entrada a tal reino, cardenal? Que usted se concreta a citar a San Pablo en su epístola a los romanos, dice, pero no. Pablo arrea contra los “gentiles”, y entre hombres y mujeres que “se encendieron de lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombre con hombres”, incluye a injustos y fornicarios, a perversos y avaros, a envidiosos y homicidas. Que merecen la muerte, dice, pero nunca asegura que “no entrarán en el reino de los cielos”. A la desmesura de dictar la excomunión nunca se atreve. En fin.

Yo, monseñor, motivado por la conmemoración del Día Mundial del Sida, exhibí aquí el viernes pasado el criterio de la Iglesia Católica en torno a las medidas profilácticas que debemos aplicar al respecto. Siguen aquí las opiniones, comenzando con la muy ponderada de Joseph Ratzinger cuando cardenal:

“Yo me siento cercano a los enfermos de Sida y a sus familiares, invoco para ellos la ayuda y el consuelo del Señor, y aliento las numerosas iniciativas promovidas para acabar con esta enfermedad…” Perfecto.

Sida y condón. Senadores del PRD intentaron hace años obligar públicamente a José Ángel Córdova, de la Sec. de Salud, a mantener la campaña que promueve el dicho preservativo y así evitar que sus puntos de vista personales se convirtiesen en políticas públicas en materia sanitaria. Pues sí, pero ahí se encrespó “en defensa del derecho a la vida” un Bernardo Fernández, abogado del cardenal Norberto Rivera, Lástima.

La propuesta de G.W. Bush cuando inquilino de la Casa Blanca: “Yo estoy a favor de la abstinencia, de la castidad…”

“¿El condón?” ¿Para qué el condón? (obispos mexicanos) ¿Para seguir buscando el placer por el placer mismo? ¿No está fuera de las enseñanzas de Cristo? ¡La Iglesia rechaza el uso del condón, pues esto lo que hace es hundir en el fango a la juventud, en lugar de darle la mano a los jóvenes para que salgan del lodo! ¡Continencia! ¡Castidad! ¡Fidelidad matrimonial! Estas tres virtudes propuestas por la Iglesia son el mejor remedio para el contagio, porque son las propuestas del Evangelio para combatir el Sida! ¡La grave amenaza del Sida viene del abuso de la sexualidad! ¡Es una equivocación buscar el placer por el placer! ¡El recto camino debe ser el uso legítimo de ese placer! ¡El placer sexual no debe verse como un fin, sino sólo como un medio hacia la paternidad o la maternidad!”

“¡Usar preservativos y seguir haciendo el amor! Esto continúa siendo el método de nuestras autoridades. ¡Es una barbaridad! Intentan proteger la salud promoviendo el vicio. El amor, para ellos, es el gozo del placer, y no buscar el bien de la persona amada. El abuso del sexo es el que se ha convertido en un problema de moralidad pública no de salud! Los enfermos de Sida no deben convertirse en héroes, no lo merecen. Son seres enfermos. La homosexualidad es un verdadero crimen, y la Iglesia Católica rechaza a los homosexuales así como el uso del condón, fuente de prostitución.”

Reaccionaria una cierta Unión Nacional de Padres de Familia

“¿Dónde estarías tú si tu padre hubiese usado el condón…? Laus Deo. (Dios…)

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¿Fraudes en México?

Posted by Tomás Mojarro on 8th Diciembre 2009

Aquí finaliza, mis valedores, la transcripción del material que con firma de Estudiantes Organizados UAM-1, Estudiantes de Contador Público de la ESCA Tepepan y de la FCA UNAM, llegó a mi correo electrónico el viernes pasado. Lo muestro a todos ustedes por tres motivos: la gravedad de la denuncia, el origen académico de los denunciantes y la pésima sintaxis que para el efecto utilizan, regla y no excepción de los estudiantes según pude constatarlo durante el tiempo en que conviví con ellos en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Qué manera de expresarse tan defectuosa, ya por escrito o de forma verbal. Así lo afirman los denunciantes del presunto fraude que atribuyen a Televisa:

“Cada año y antes de ser la fecha en que se pague a Hacienda, esta Fundación transmite (con patrocinio de Televisa) dos días enteros llamando a la gente para que done dinero a su ‘causa’, y fija una cantidad como meta que se debe alcanzar, por ejemplo $1,500.00.

La gente como tú, tus amigos, vecinos y familiares, por actuar de de buena fe, caen en la trama de Televisa, hacen coperacha y donan $10.00, y así mucha gente. No les dan recibo para que Hacienda les descuente esos $10.00 de lo que pagan de impuestos, o dándoselos, no lo hacen valer, pues es un proceso laaargo y engorroso para ser sólo $10.00; o bien, donas un peso en los botes (en los que se depositan cantidades inciertas por las cuales no te dan un comprobante, o sea, de ahí nadie te asegura que todo el dinero recolectado se vaya a la ‘institución de asistencia’, y no porque se quede con la gente que está en el metro boteando, sino que al sumar lo de todos los botes no se dice en la tele la cantidad real que se recolectó.)

Al final del segundo día, resulta que el dinero que donaron cientos de personas como tú, tu familia, vecinos, etc. supera la meta de $1,500.00 que se había fijado al principio, y resulta que se juntan $1,900.00. Entonces es cuando lo que no se ve en televisión se traduce en ganancias efectivas para Televisa: los $1,900.00 que se juntaron (con las aportaciones de mucha gente), Televisa las acumula y en lugar de entregar miles de donativos para cada persona a Fundación Teletón, hace una sola aportación a su nombre (Televisa), por ella la Fundación le expide un recibo deducible de impuestos.

De esta forma, Televisa al momento en que Hacienda le cobra, ella muestra el Recibo del Teletón, por lo que la SHyCP ya no le cobra (pues supuestamente lo pagó al hacer la donación); pero no sólo eso, como el recibo era por $1,900.00 y Televisa sólo debía $1,000.00, Hacienda deberá ¡regresarle! a Televisa $900.00 en efectivo, mismos que Televisa no regresará a las personas que realmente donaron ese dinero.

¿Ven el negocio?, esa es la verdadera finalidad del Teletón, ser un medio para que Televisa evada impuestos, y los pague la gente (…) Miles de personas colaboran con 20, 50 o 100 pesos, los cuales también son deducibles de impuestos, aunque a la gente que dona estas cantidades o entrega en las alcancías de la calle, no se le da recibo para que los deduzca de sus impuestos personales. Pero no es sólo eso. Por los montos que aportan las grandes empresas ‘a nombre de sus empleados’, que colectan gente los mismos para una causa ‘altruista’, ellas obtienen un recibo deducible de impuestos, pero a nombre de la empresa, no de cada empleado, con lo que ésta también debe pagar (…) Su altruismo lo pagan empleados y clientes”.

Hasta aquí lo que dio el espacio, pero, mis valedores: ¿fraudes en México? (¿Sí?)

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Teletón, ¿fraude maquinado?

Posted by Tomás Mojarro on 7th Diciembre 2009

Mucha basura, mis valedores, recibo en mis correos electrónicos, desde ofertas de multimillonarias herencias llegadas de Zambia hasta ataques furibundos y delirantes defensas de Juanito, López Obrador y el de Los Pinos. Como en el juego de cartas paso sin ver, y me duele la fracción de segundo que invierto en borrar semejante basura Pues sí, pero hoy mismo, yo que de la TV nada sé porque no estoy dispuesto a entregarle mi tiempo de vida recibo un recado sobre cierta engañifa que apodan Teletón, denuncia que firman Estudiantes organizados UNAM-1, Estudiantes de Contador Público de la Esc Tepepan IPN y de la FCA UNAM Porque me parece de interés para quienes soltaron o piensan soltar unos pesos para engordar ese que los estudiantes acusan de fraude, van aquí sus conceptos, palabra a palabra y respetando su propia sintaxis:

“Desde hace doce años ese monstruo de la desinformación que es Televisa a través de su Fundación, se ha encargado de realizar distintas acciones de supuesta ‘asistencia social’, como el programa de donación de computadoras, de trasplantes de córneas y subproyecto más fuerte y redituable económicamente y que ha encabezado su ‘altruismo’ empresarial. Sí, el Teletón.

Intentaremos recrear sus característi­cas más sobresalientes: imaginen un bombardeo de anuncios viscerales que explotan las discapacidades físicas de cientos de niños como si éstos fuesen objeto de exhibición (claro, esto sin la finalidad de crear conciencia alguna acerca de una cultura de inclusión, no discriminación, etc.), haciéndote sentir mal porque tú que eres ‘afortunado’ al poder tener un trabajo donde te pagan un salario de miseria para medio comer, porque siendo afortunado teniendo seguro social y una casa (rentada prestada de cartón o de las que le compras con crédito que pagarás durante toda tu vida), o tienes el ¡privilegio! De ir a la escuela, o no teniendo nada de esto ‘no donas dinero a esos niños’.

No obstante eso, dos días enteros de transmisión ininterrumpida por donde circulan ‘comunicadores’, actores y actri­ces, cantantes, políticos, empresarios, etc., que lloran a moco tendido, ‘conmovidos’ con los temas que al mero estilo de Mujer casos de la vida real (especialidad de la empresa), vuelven a mostrar y exhibir a manera lastimera a personas con alguna enfermedad o que en algún momento de su vida sufrieron un evento inesperado.

Todo eso para vender la idea de que con el dinero que se junte se construirán hospitales y centros de rehabilitación (obligación del Estado) donde se atenderá a toda esa gente (que de hecho deben ser construidos por el Gobierno con el dinero que. pagamos miles y miles de personas de impuestos).

Pero… si son taaan buenos los señores televisivos que idearon este mesiánico acto, ¿por qué no hacen estas obras (de las ‘benéficas’, no de teatro) sin pedirle un peso a la gente? Obvio, pues porque ¡no sería negocio para ellos! Sucede que el segundo párra­fo del artículo 31 del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta dice que ‘Asimismo, se considerarán deducibles los donativos que se otorguen a asociaciones, instituciones u organizaciones que destinen la totalidad de los donativos recibidos y, en su caso, sus rendimientos, para obras o servicios públicos que efectúen o deban efectuar la Federación, Estados, Distrito Federal o Municipios’. Esto significa que cuando se hace una donación a una institución que otorgue, sin fines de lucro, un servicio que debe otorgar el Estado, la persona que realizó la donación puede decirle a Hacienda que no le cobre los impuestos equivalentes a la cantidad que dio, pues ya hizo una ‘buena obra’. El truco que utiliza Televisa como otra empresa cualquiera debe pagar impuestos. $1,000.00, por ejemplo. Pero, como su negocio es obtener más ganancias y menos pérdidas, el pagar esos $1,000.00 no le conviene, así que crea una institución ‘aparte’: Fundación Teletón, la cual se dedica a…” (Sigo mañana)

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¿Lozano? ¡Lo enfermo!

Posted by Tomás Mojarro on 4th Diciembre 2009

Los homosexuales y los transexuales no entrarán jamás en el reino de los cielos…

¿Que qué? ¿Y esa tufarada de mal aliento quién la pudo ventosear? Todo un cardenal de la Iglesia Católica, ni más ni menos; ese mismo Lozano Barragán que hace años fuera obispo de mi Zacatecas, de donde Juan Pablo II se lo llevó a El Vaticano para asuntos de salud pública o algo por el estilo, Dios.

Al enterarme de la sentencia de miércoles que el pasado jueves dictó el cardenal se me vinieron encima criterio y declaraciones de la Iglesia Católica frente a la pandemia del Sida, los pacientes de la enfermedad y la indispensable protección que debe otorgárseles. Hace unos años la Organización de las Naciones Unidas solicitaba a la Iglesia Católica de nuestro país, dueña de un descomunal e inmerecido ascendiente sobre la mayoría de los mexicanos, que se sumara a la lucha contra el Sida. La respuesta de El Vaticano:

“La espectacular ceremonia presidida por el cardenal Otunga, que quemó preservativos en público, sigue siendo el símbolo de la actitud general de la Iglesia Católica hacia este método profiláctico, confirmada por el criterio de los obispos del mundo entero”.

La protección Beatriz Gómez García, de la Facultad de Medicina de la UNAM:

- El Sida ha causado la muerte de 25 millones de personas. Es la primera causa de mortalidad en adultos entre 15 y 59 años de edad.

Del reportaje de prensa: “Alma espera con la mirada baja, recriminatoria, su torno para recibir varios medicamentos tan extraños como la forma en que contrajo una enfermedad que le carcome el alma. Su marido, que sin saber que era portador del “VIH-Sida regresó del extranjero. Hoy, en su hogar son noches de llano, incertidumbre, desesperanza…”

Y escalofriante la nota que llega de Guadalajara, Jal.: en el albergue Beata María de Jesús las misioneras del “Corazón de Cristo Resucitado” maltrataban o maltratan a los enfermos. “Las personas infectadas están recibiendo un castigo por sus pecados sexuales”. Y la indignación que exhibía el por entonces nuncio apostólico de El Vaticano en nuestro país, aquel Jerónimo Prigione interlocutor de narcotraficantes: Me indignan las promociones que se han hecho para el uso del condón Es darle medios a los jóvenes para que se sigan revolcando en el lodo.

No van a la zaga los aspavientos de un José Melgoza, por aquel entonces obispo emérito de Cd. Nezahualcóyotl: “¡Para la Iglesia, el Sida es un gravísimo problema de moralidad pública, y esto es lo que nuestro gobierno no quiere reconocer, y limita el problema al ámbito de la salud, imagínense…!”

Pues sí, pero no, que el Sida, según lo afirma el filósofo Mark Platts, “no es un asunto de moral, sino de salud pública”. Y que más allá de lo que la Iglesia Católica diga de nuestra conducta privada, la del Sida es una situación conflictiva que las autoridades de salud pública tienen obligación constitucional de atender de inmediato. ¿Y? ¿Qué hacen esas autoridades para detener la propagación del Sida? Pero, sobre todas las cosas: ¿qué hacemos nosotros para no ir a dar de cabeza en la mortal pandemia?

En México, los obispos: “Contra el Sida, castidad es el mejor remedio. ¿El condón? Mucha gente lo usa, ¿pero está permitido de acuerdo con la doctrina católica? Definitivamente no; el condón no es éticamente permisible.

Las repercusiones de la tufarada de halitosis que ha lanzado el Cardenal no terminan aquí. (Sigo el lunes.)

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Carne de manicomio

Posted by Tomás Mojarro on 3rd Diciembre 2009

Los dañados de su mente, mis valedores. Los paranoicos, los trémulos, los suicidas en potencia, en impotencia. Presencié cierta noche la terapia de grupo en que se aplicó la técnica denominada psicosíntesis, hoy prohibida. Los médicos, por provocar la catarsis, intoxicaban a los pacientes con varias clases de drogas, según: peyote, datura, LSD. Yo, bata blanca de enfermero, con 4 médicos y 20 angustiados me encerré aquella noche en el salón de terapia; muros sin ventanas y un óleo enorme del Cristo sufridor. Y no más.

Desgarrador espectáculo. Al peso de la medianoche los pacientes se iban desbarrancando en el hondón del delirio, y aquello era alucinar, estallar en rezos, quejidos, exabruptos. Yo, encarrujado en un rincón, me tensaba al parejo de los pacientes, me sacudía ante aquel tentalear en el muro y el súbito desplomarse del pálido aquel, el desnudarse de la que monologa como entre sueños, y el que convoca (hato de alucinados) a junta de sombras y fantasmones; la anciana que deambula de muro a muro: “mamá”; el flaco que azota y rasca los muros: “¡Reclusorio Norte!”, y el de greña hirsuta que oprime una foto, la mira se arrodilla y se culimpina: “¡Mi niña criatura, quién dice que te me moriste!” Y los llantos sin lágrimas, los jadeos, los soterrados quejumbres, la bronca agresividad: “¡Tú, mi esposa puta que te he de hallar algún día…!”

Y así el que implora la vida y el que pide la muerte, y el que jadeando besa el muro y dice un nombre de varón, y esa que invoca a la dueña de todo su amor, y uno que, de rodillas, suplica al muro: “¡Opérenme, sáquenme el mal!”, y el acalambrado: “Regresa mujer”. Frases que en madrugada de terapia se engrifan de humano sentido. (Los médicos, tomando nota. Yo, sumido en un rincón, escarmentando en angustia ajena: “Que tú y yo nunca mujer, que siempre tú y yo…”)

Uno de aquellos me impresionó en lo vivo porque al hervor de la droga sacó de la bolsa una cartulina. Y acercándosela a los ojos pistojeaba ante el Cristo del sufridero, y aquel rechinar de dientes: “Jesús, Nazareno, ¿por qué nos odias? ¿Acaso nosotros te crucificamos?”

Me azozobré. ¿Cristo odiar? Desde el óleo, el rostro sangrante se plegaba de ojeras, se ensombrecía. El enfermo, remoliendo las frases: “¿Nos merecemos el castigo? ¿Pues qué nosotros no somos tus hijos?”

Ah, caray. De ganchete observé al enfermo, miré la cartulina la examiné con atención, y entonces (aquí han de perdonar el anacronismo): posesionado como estaba del ajeno dolor, aventé el manotazo, arrebaté la foto, me culimpiné, y moqueando jadeaba me retorcía, me acalambraba

- ¡Cristo, por qué nos aborreces!

Y el pujar y el rechinar de dientes, y fue entonces: ahí la sacudida de un doctor: “¿Y ahora usted? ¿Por qué se retuerce? ¿Retortijones, acaso?”

- ¡Cristo nos aborrece, nos echó su maldición!

- Válgame con sus desfiguras. Ya los pacientes lo sugestionaron.

- ¡Doctor, doctorcito, Cristo abomina a los mexicanos!

Y le apronté la cartulina “¡Y le restan 3 años, doctor, tres años de soportar su voz, su presencia, su salación, su militarización, sus alzas de impuestos, la H1N1 que nos inoculó!”

Lo vi, me vio, me arrebató la foto y caramba mis valedores, qué feo es ver a uno de bata, lentes y vientre de este tamaño derrumbarse, arrodillarse, poner los ojos en blanco y los brazos en cruz. “¡No la tiznes, señor!” En el lienzo. El movía su sagrada testa, como diciendo: “¿Qué, acaso yo tuve la culpa de que ustedes sean tan, pero tan…?” (Dios.)

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Yo, de fisgón

Posted by Tomás Mojarro on 2nd Diciembre 2009

El rito de los afeites, mis valedores. ¿Habrá presenciado alguno esa liturgia del maquillaje que oficia cada día alguna de las tantas matronas que se arropan en la penumbra donde se ha rebasado el medio siglo de edad? Yo sí lo visto. De fisgón lo miré hace algún tiempo. Ya que el baño de mi depto. de Cádiz da al dormitorio de mis vecinos del 24, rayando el día pude captar la escenilla que aconteció entre don Evaristo Corvera y su estimable consorte, doña Queta, Kati o Kity, que por ahí va el diminutivo. Hasta aquí, bien, pero…Varón de sesenta y tantos ayeres, don Evaristo se advierte correoso todavía, todavía enterizo, apretado de vigor y con una zumbona ironía que le rebrilla como manada de chivos en las pupilas. Doña Queta, Kati o Kity, cincuentona, al parecer, acostumbra andar siempre muy relujada, emperifollada, luciendo trapos muy a la moda, con galas y afeites que una sota moza veinticinco ayeres menos que doña Kity luciría de manera soberbia. Y conste, yo no soy ningún criticón.

¿A dónde se dispondrían a salir don Eva(risto) y su señora consorte? ¿Un viaje, un desayuno, una conferencia de prensa, qué?

- Apúrate, nena, o la especialista te va a recibir en la cárcel.

¡La cárcel! ¿Droga, tal vez? Ájale. Desde la ventanuca del baño yo, a lo vouyerista, observaba aquel cacho de habitación donde doña Queta, Kati o Kity, frente a la luna (del tocador) ponía sus cinco sentidos -y el 6o. de toda mujer- en el ritual del maquillaje; ceremonia que avanzaba lenta y morosa, minuciosa y prolongada, como para probar la paciencia del que aguardaba en el sillón.

- Viejo, ¿crees que esta me disimula las lonjas?

Resoplaba al rigor de la faja, que resoplaba en la misión imposible de aplanarle las zonas abajeñas. “¿Cómo ves, me irá a quedar de avispa?”

- Con que te extraigan la lanceta. Y apúrate. Oye, si serás exagerada. ¿Para qué esos afeites, si tú vas no a una fiesta, sino como paciente a que te metan cuchillo?

Y accionaba el control remoto. ¿De qué “comunicador” del duopolio, que es decir del Sistema, que es decir de Calderón, me dejaré ver la cara?

- Creo que este negro tan chiquito no me favorece. ¿No se me transparenta? ¿Tú qué dices, cómo me lo ves desde ahí?

El aludido alzó la vista, arruga la frente, frunce el ceño, menea la testa y volvió al televisor, donde a sofismas y demás embustes, un una pandilla de caras conocidas contestaba las preguntas a modo del obsecuente entrevistador.

- Creo que me voy a poner este otro brassierito. Me levanta más, ¿no Eva? ¡Evaristo, no me tires a lión! Como que va más con mi personalidad, digo.

Una personalidad total y definitivamente castigada por Cronos, nuestro padrecito cruel.

Por disimular el fruncimiento de la piel ahora se enjaretaba hasta docena y media de pulseras de algún metal imitación plástico, y en el cuello una mascada de colorines, y luego ese suéter de cuello de tortuga que intentaba el remoto prodigio de disimular el cuello de tortuga de doña Cata, en plena faena de tlapalería contra su propio rostro.

- ¿Tú crees que dos manos serán suficientes?

-  Dos te han sido suficientes, ¿No? Y apúrate, o perdemos tu cita.

- Manos de panquéic, no te hagas. ¿Tú crees que..?

Impaciente, don Eva “¡Apúrate, que es tardísimo! Caracho, voy a tener que rasurarme de nuevo”.

- Es que estas condenadas postizas….

- ¿Cuáles, mujer? ¿Ahora me sales con que son postizas? Y yo en la creencia de que…

Las pestañas. Esas, y algo más, mañana. (Ya vuelvo.)

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