El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Octubre, 2009

Lincharlos, aplastarlos, masacrarlos…

Posted by Tomás Mojarro on 30th Octubre 2009

El Sistema de poder frente a los electricistas recién desempleados. Sigue aquí, mis valedores, la trascripción del documento en el que el maestro, con sustento en la Historia, la ciencia política, la experiencia personal y la realidad objetiva, analiza las tácticas que aplica el Sistema para masacrar adversarios políticos y demás elementos que le resultan incómodos, con las formas de lucha que las víctimas habrán de aplicar si pretenden sobrevivir a la embestida de Los Pinos. Del documento aludido (¿los compañeros electricistas leerán estos párrafos, los entenderán, pondrán en práctica sus enseñanzas?):

Las categorías de la lucha.

4o. paso: Aislar al movimiento del resto del pueblo.

a) Crear una barrera psicológica que incomunique al movimiento con el resto de la población, b) Focalizar las fuerzas de resistencia c) Reducir los núcleos activos a pequeños núcleos aislados, pero ubicados por el enemigo de modo tal que cuando se pase a esta fase ejercer la represión física.

Tal fue la estrategia que el gobierno mexicano aplicó contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y en los dos más recientes movimientos universitarios, al igual que en el caso del fraude electoral de 1998 y en el mega fraude del 2006 contra Andrés Manuel López Obrador, que hoy día más de medio México considera el presidente legítimo. Aquí, lógica, la lección: si queremos luchar de manera eficaz contra el enemigo histórico de nuestras causas populares no podemos ser dogmáticos ni arrogantes, sino que habremos de estudiar tanto la Historia como los avances que con sus luchas aportaron las generaciones que nos precedieron.

Las actuales formas de lucha de la izquierda democrática son tan atrasadas que ni siquiera llegan al nivel que ya tenían las fuerzas democráticas de los años cincuenta, mucho menos se pueden comparar con los avances que se lograron en los años sesenta y principios de los setentas. No hay que olvidar que de mediados de los setentas hasta fines de los ochentas del siglo pasado se creó un periodo de oscurantismo político que sepultó la experiencia acumulada por muchas generaciones. Esa situación todavía la cargamos a cuestas y no queremos reconocer que nuestras teorías políticas están enajenadas a la ideología de nuestro enemigo histórico. Parafraseando a José Revueltas: somos un gran coloso, pero sobre nuestro cercenado cuello se ha colocado la cabeza de nuestro enemigo, y por ello nuestro cuerpo se mueve bajo las órdenes que manda nuestro enemigo.

La estrategia proletaria

Hacer que en la lucha el tiempo corra a nuestro favor.

1.- Recuperar la memoria histórica

A.- Crear conciencia de enemigo. Lo primero que tenemos que hacer como una labor sistemática en todo momento es inscribirnos en un proceso donde quede claramente estipulado que existe una lucha permanente entre los intereses de los poderosos y los intereses de los trabajadores. En todo momento los dueños del poder tratarán de enriquecerse cada vez más al precio de empobrecer más al pueblo. Esta contienda feroz por enriquecerse se debe a que los dueños del poder ven a los trabajadores como si fueran sus esclavos, algo ajeno a ellos. La visión esclavizadora genera en el poderoso conciencia de enemigo. De esta forma como sus enemigos nos ven y nos tratan y nos obligan a someternos a sus intereses, ya por las buenas o por las malas.

Si nosotros vemos a los poderosos como si fueran nuestros hermanos ya estamos perdidos, porque eso es, precisamente, lo que ellos quieren que creamos, para que, mansos, no exista el peligro de que los vayamos a combatir. Es fundamental pensar con nuestra propia ideología, y por ello mismo tomar conciencia de enemigo, esto es: saber que los poderosos nos ven y nos tratan como a sus enemigos; nosotros tenemos que aprender a verlos y tratarlos como enemigos. Nunca pensar que se preocupan por nosotros o por nuestras familias. Sólo por enriquecerse más.

A.- Al percatarnos de que hemos adquirido conciencia de enemigo lo siguiente es ubicar el sitio donde se encuentra. El enemigo está en los explotadores, en todo tipo de gobierno que defienda los intereses de los explotadores y en aquellos elementos que difunden las ideas que propician la explotación y la opresión. Hay que entender que nos enfrentamos a un enemigo, ubicarlo y conocer su fuerza y poder para así tomar las providencias necesarias para superarlo.

A.- Recuperar la memoria histórica.

A fines de 1959 los ideólogos más avanzados de los trabajadores descubrieron que había sido un error limitar la huelga ferrocarrilera a eventos consuntivos y propagandísticos. (Sigo el lunes.)

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¡E-xi-gi-mos!

Posted by Tomás Mojarro on 29th Octubre 2009

Por hoy suspendo, mis valedores, la trascripción de la tesis que me hizo llegar el maestro sobre cómo se deben enfrentar, de acuerdo a la historia y la teoría política, las desmesuras e injusticias del Sistema de poder, en este caso contra el Sindicato Mexicano de Electricistas. Hoy habré de contarles un cuentecillo que ojalá leyeran también alguno de los dirigentes electricistas, de los maestros, de los tantísimos agraviados del Poder, pero sé que esa es una pretensión desmesurada. Si lo leyeran, lo meditaran, descifraran sus significados y actuaran en consecuencia, cuánto podrían defenderse del topetazo que les propinó el de Los Pinos. Pero en fin, el relato:

Era una recién casada, Alicia de nombre, a la que Jordán, su marido, llevó a vivir en un caserón campestre. Y ocurrió que un día se siente indispuesta de un ligero ataque de influenza que dio con ella en la cama, donde permaneció el tanto de algunos días. “Serán dos, tres, no más”, aseguró la enferma a Jordán. Joven, robusta, con una salud perfecta, la dolencia tendría que desaparecer en tres días. Pero aquí lo extraño…

Porque así transcurrieron no dos ni tres días, sino varios más. Cada mañana, al amanecer: “Me siento mejor. Mañana dejo la cama y nos vamos a caminar”, y sonreía, y sonreía Jordán, pero con aquella angustiosa impresión de que cada día se acentuaban las ojeras, y empalidecía la piel, y el rostro se le tornaba anguloso. La enferma, su frase ritual: “Mañana me levanto y juntos nos vamos a caminar hasta la montaña”. Y sonreía.

Pues sí, pero no. Al quinto, al sexto día, cada vez más decaída Jordán la miraba adelgazar, traslúcida la piel y con señales de una extrema debilidad. Aquella mañana amaneció desvanecida. El doctor, examinándola una y otra vez: “Esa debilidad no me la explico. No hay síntomas de enfermedad”. Y qué hacer.

En la habitación, silencio y luces encendidas día y noche. En silencio, Jordán la observaba amodorrada en su duermevela (¿Ya irán columbrando la moraleja compañeros sindicalistas?)

- Quizá me levante mañana Toma mi mano. Mírame, ¿tú cómo me ves…?

Jordán le oprimía la diestra, le observaba una piel que en apenas una semana se había erosionado. Debilitada cada vez más, la enferma era apenas removida para el aseo personal, para el cambio de sábanas. No del almohadón de pluma, por ser el más cómodo. Al sexto, séptimo día la enferma tuvo un desvanecimiento. El doctor: “Una anemia aguda, sí, ¿pero la causa? Su organismo no acusa alguna enfermedad”.

Pero Alicia iba a la muerte. Silencioso, el caserón simulaba un catafalco anticipado. El cuentista: “Alicia murió. La sirvienta, cuando entró para deshacer la cama, miró extrañada el almohadón: “Señor, aquí hay manchas que parecen de sangre”.

En efecto: sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se observaban manchitas de sangre. “Parecen picaduras”, y la sirvienta intentó levantar el almohadón, pero ense­guida lo dejó caer, lívida temblorosa. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban. Levantó el almohadón, que pesaba demasiado.

Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó la funda y envoltura. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror: sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la trompa, misma que había aplicado sigilosamente a las sienes de Alicia cuando ella dormía. En unos días, en unas cuantas noches, el monstruo había vaciado de sangre a la difunta”.

Hasta aquí el relato. ¿La moraleja? Obvia, a mi ver: todos los agraviados del Sistema, desde dirigentes de maestros y sindicalistas hasta ONGs, 400 pueblos y panchovillas y seguidores, duermen todo el tiempo (a oscuras ante la historia, la cultura política y la realidad objetiva) con la cabeza sobre un monstruo que les chupa la fuerza vital y los lleva fatalmente, una y otra vez, a la derrota frente al Poder. Ese monstruo, mis valedores, es nada menos que el dogma, ese estigma que, troquelado en su cerebro, les hace creer que el triunfo está en la mega-marchita, el plantón, la toma de calles y el ¡e-xi-gi-mos! El maestro, por mi conducto, les señala ese monstruo que, anidado en su mente, los lleva una y otra vez al fracaso ante quien ni los ve ni los oye. Pero Casandra en versión masculina, el maestro carga la maldición de la vidente mítica que puede mirar el futuro, pero que nadie cree nadie atiende sus vaticinios, y qué hacer. (Lástima)

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Dogmas y mentes castradas

Posted by Tomás Mojarro on 28th Octubre 2009

Sigo aquí, mis valedores, con el análisis que sobre el reciente problema de los electricistas me entrega el maestro, con indicaciones extraídas de la Historia sobre cómo se triunfa sobre el enemigo histórico. Pues sí, pero no, que los dirigentes del sindicato no van a leerlo, y de leerlo no lo van a entender, y de entenderlo no van a atenderlo, y mucho menos a ponerlo en práctica. Y es que así de impotente es el dogma, y de arrogante y burriciego. Porque a los compañeros del SME, como al gremio de los maestros, el dogma los mantiene en la creencia de que el triunfo sobre el Sistema se cimenta en la espectacularidad y el protagonismo de una muchedumbre eufórica la del plantón, la mega-marchita y las consignas gritadas a todo pulmón. A los simpatizantes de los electricistas, entre tanto, qué nos queda por hacer, sino resignarnos a contemplar las ruinas del movimiento que habrá fallecido de erosión en el zócalo, rumbo a Los Pinos o frente al Jacalón de San Lázaro. En plena vía pública sí. “¡E-xi-gi-mos!” Es el dogma. Y qué hacer.

Sigo, pues, con la tesis del maestro sobre cómo ha de proceder el sindicato si quiere sobrevivir a la extinción de Luz y Fuerza del Centro, que ha dado al de Los Pinos, dicho por algún periodista servil, “un enorme prestigio popular”. De cómo resistir, asimismo, ese feroz linchamiento que contra el sindicato y sus dirigentes el del “prestigio popular” ha orquestado por manos y boca de sus “comentaristas” de radio, TV y prensa escrita. Es México.

El estado mayor de Calderón y sus asesores (análisis del maestro) sopesaron qué fuerzas estarían a su favor y que fuerzas actuarían en defensa del Sindicato Mexicano de Electricistas. Estos fueron sus cálculos:

a) Toda la derecha apoyaría el golpe represivo, comenzando con el PAN, clero, empresarios, mayoría del PRI, medios de comunicación masiva parte sustantiva del PRD (los “chuchos” de Nueva Izquierda) y Partido Verde Ecologista.

b) La defensa del SME recibiría el apoyo de la izquierda democrática, la izquierda revolucionaria, la intelectualidad democrática, parte del estudiantado, algunos pocos sindicatos, pequeñas fracciones del PRI, una parte del PRD, el PT, Convergencia, movimiento lopezobradorista, los abogados democráticos, etc.

Se analizaron, asimismo, las formas y métodos de lucha:

a) El gobierno cuenta con 1.- Tribunales laborales. 2.-Mayoría en el Congreso de la Unión. 3.- El Poder Ejecutivo Federal. 4.- Policía y granaderos. 5.- El ejército. 6. Cuantiosas sumas de dinero. 7. Mayoría absoluta en medios de condicionamiento de masas.

El movimiento, por su parte, cuenta con: 1. Algunos diputados y senadores en el Congreso de la Unión. 2. Escasos recursos económicos. 3. Muy pocos medios de comunicación. 4. Los trabajadores mantendrán las formas obsoletas e ineficientes de lucha que el propio movimiento lopezobradorista practicó para impedir la consumación del fraude electoral de 2006. Por lo tanto harán una huelga parada, mítines, marchas y gritos.

Las categorías de la lucha

Para desarrollar una adecuada estrategia ganadora tenemos que entender que el factor tiempo es una categoría político-militar. El bando que logre que el tiempo transcurra a su favor ganará la contienda. En los años recientes los gobiernos neoliberales han logrado que el tiempo marche a su favor mediante el siguiente esquema estratégico:

Primer paso: Llevar el conflicto al seno mismo de la organización o del movimiento. (Muñoz contra Esparza, digo yo) a) Infiltrar, b) Cooptar líderes a través de la corrupción, c) Generar caos interno.

2 o. paso: dividir, a) Crear bastiones de sabotaje interno (esquirolaje). b) Mantener la polarización interna. 3er paso: Campaña de “medios”. Todos. a) Engañar a la opinión publica desinformándola b) Confundir y crear por los menos, la duda (la duda paraliza) en la opinión publica. c) Lograr la satanización del movimiento.

Con la satanización se logra que una mentira, por más aberrante que sea, aparezca como verdad. Esa es la jornada de descalificaciones que por encargo del que costea la maniobra de obra negra y trabajo sucio lleva a cabo la mayor parte del periodismo.

4o. paso: Aislar al movimiento del resto del pueblo.

a) Crear una barrera psicológica que incomunique al movimiento con el resto de la población, b) Focalizar las fuerzas de resistencia. c) Reducir los núcleos activos a pequeños núcleos aislados, pero ubicados por el enemigo de modo tal que cuando se pase a esta fase ejercer sin costo político la represión física.

5°. paso: Desgastar al movimiento.

a) Fatigarlo con la guerra psicológica a base de promover el terror, b). (Mañana)

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¡E-xi-gi-mos…!

Posted by Tomás Mojarro on 27th Octubre 2009

Pero a ver, un momento: ¿exigirle al gobierno, compañeros electricistas? ¿Exigirle al Sistema de poder, a la súper-estructura? ¿Qué nos enseña la historia acerca de los maestros, obreros, jubilados y campesinos que le han demandado al gobierno en el fragor de unas marchas multitudinarias? ¿Para los descontentos del 2006 arrojó algún provecho la toma del Paseo de la Reforma? ¿Entonces…?

Sigo aquí con la lección de cultura política que para ustedes me ha hecho llegar el maestro, por si en medio del estrépito anduviese por ahí alguno de corazón caliente, como todos ustedes, pero con su cabeza fría para pensar, reflexionar y sacar provecho de los conceptos que aquí les ofrezco. Vale, y sigue la tesis del maestro:

Cuando se logra elevar la mentira al rango de dogma (las marchas como instrumentos eficaz de lucha contra el enemigo histórico) esa mentira cobra vida propia y se apodera de la mente humana, determinando la conducta de los sujetos. A semejante fenómeno se le denomina enajenación que significa pensar en base a una serie de ideas que no nos pertenecen y que el enemigo nos inculca para así dominamos.

Por siglos se pensó que la tierra era cuadrada y los marinos, por lo tanto, no se aventuraban a navegar más allá del horizonte, ya que suponían que iban a despeñarse en el vacío. Otro ejemplo lo tenemos en la creencia de que reyes, zares, emperadores, etc., eran de origen divino, y que el pueblo, por consecuencia, se sometía a sus designios. En fecha reciente el gobierno de la Casa Blanca engañó al pueblo de EEUU con la creencia de que en Iraq existían armas de destrucción masiva que se usarían contra los habitantes del país. Ellos entonces apoyaron de forma exaltada la guerra, la matanza, el genocidio en Iraq. Hoy todos sabemos que el gobierno de EEUU engañó a su pueblo. No existían las tales armas de destrucción masiva ni la amenaza contra EEUU. Todo habla sido una mentira para que las compañías petroleras se apoderaran del energético de Iraq.

Los argumentos del gobierno de Calderón contra los trabajadores de la compañía de Luz y Fuerza del Centro, han sido tramados con material de la misma técnica usada para justificar la guerra de Iraq. ¿Qué hay, entonces, detrás de esta guerra contra el SME? Ese es el preludio de la privatización de la industria energética.

La ruptura de la memoria histórica de los sindicatos.

El movimiento sindical mexicano escenificó grandes batallas durante las primeras seis décadas del siglo XX. Su exponente máximo: la huelga ferrocarrilera de los años 1958-59, en la que los trabajadores lucharon de forma heroica. Diez mil elementos fueron a parar en las cárceles.

Los analistas de izquierda revolucionaria especializados en el movimiento obrero hicieron un análisis a fondo de los aciertos y debilidades de los métodos aplicados por los dirigentes ferrocarrileros. En esas épocas, por fortuna, dentro de la izquierda existía el método de la autocrítica, que bajo ningún pretexto aceptaba la autocomplacencia ante los errores de la izquierda, algunos tan graves como el del movimiento ferrocarrilero de 1958-59, que enmarcó su lucha en el contexto de huelga parada, o sea aquella en la que los huelguistas, mientras dura su movimiento, se aplican a realizar asambleas, marchas y mítines, pero cuya labor se desgasta en las “guardias”. La mayoría de los trabajadores permanecen en sus casas o se van de paseo como si estuvieran en plenas vacaciones, y esperan que la prensa o la televisión les informe de los resultados del conflicto. Núcleos reducidos de huelguistas cargan con el peso de todo el movimiento, mientras el resto descansa, a la espera a que se les convoque a realizar actos espectaculares y protagónicos, que producen mucho escándalo, pero tienen poquísima efectividad. Procesando tal experiencia nosotros, a principios de los años 70, mejoramos nuestras tácticas y estrategias hasta lograr triunfos y crear el sindicalismo independiente.

Más tarde el enemigo contraatacó. ¿De qué forma? Corrompiendo líderes sindicales y auspiciando la amnesia de las experiencias ganadoras para sustituirlas por esquemas perdedores que hoy mismo aseguran el triunfo del enemigo histórico de los trabajadores. (Ojo con Alejandro Muñoz, Martin Esparza.)

La estrategia gubernamental de represión

Como cualquier otro gobierno, el de Felipe Calderón, antes de dar un golpe contra su enemigo, analiza la correlación de fuerzas y mide los costos de esa batalla Antes de empezarla la planea y proyecta hasta estar seguro del triunfo. Es hasta entonces cuando procede a ejecutar su ofensiva. (La tal, mañana)

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Compañeros electricistas

Posted by Tomás Mojarro on 26th Octubre 2009

Es de no creerse, mis valedores. Yo no lo creería, de no mirar esa estrategia errónea y desatinada con que los dirigentes electricistas defienden un gremio sindical y una fuente de trabajo de la que dependen decenas de miles de destinos humanos. Peor no lo haría su más feroz enemigo. Calderón, por ejemplo. De no creerse. Mírenlos ahí, obsérvenlos exhibir su carencia de técnicas, tácticas y estrategias de lucha contra el enemigo histórico. Véanlos marchar y correr, maldecir y gritar, avanzar tres pasos y recular seis, y que todo el vigor se les vaya por la boca, lástima, porque yo, optimista de miércoles, apenas el viernes pasado les envié esta nota:

Enhorabuena. Como que escucharon mi mensaje del domingo anterior. Como que han comenzado a pensar y a recrear las estrategias que nos legó la corriente proletariaestudiantil de 1968. Es así como integran comités de diez, quince compañeros, que se desbalagan casa por casa e informan al paisanaje acerca de su lucha y… (por ahí le seguía, cándido de mi.)

Pero no. Ellos, dogmáticos, enfrentan a su enemigo histórico a gritos y caballazos, plantones, mega-marchitas y demás tácticas rancias que los convierten, por ignorancia y dogmatismo, en colaboracionistas de Calderón para que más pronto acabe con ellos. Lóbrego.

Mis valedores: a los Esparza y demás peritos en marchas, plantones y paros escalonados, en nombre de mi maestro ofrezco el hilo de Ariadna para que salgan del desastrado laberinto donde su tozudez y dogmatismo los mantiene cautivos, y cuyas formas de lucha los conducen a la derrota, como antes a los maestros, los médicos, los ferrocarrileros del 58-59 del siglo pasado. Que los dirigentes del Mexicano de Electricistas lean si saben leer, entiendan si es que saben entender y se avoquen, si el dogma no los tiene acalambrados, a la verdadera acción, que sintetiza la herencia proletario-estudiantil del 68. Va aquí, completa, la tesis del maestro, cuya extensión habrá de ocupar entregas diversas. La historia, en primer lugar; el contexto.

“En el renglón estratégico el gobierno mexicano está inscrito en el proyecto económico ideológico neoliberal. En el pasado (años 70 del siglo anterior) el Estado logró destruir a la mayor parte de la verdadera izquierda mexicana, cuyo espacio fue llenando con una falsa izquierda que, desde dentro y con la obra negra a cargo de los falsos sindicatos, se ha encargado de someter a las masas sociales al proyecto neoliberal.

Esa falsa izquierda, que se apropió el nombre y fue promocionada por el Sistema como la única y verdadera izquierda, ha llevado a cabo una tarea que consiste en desaparecer de la conciencia social esa memoria histórica en la que el pueblo mexicano depositó su experiencia y sus enormes avances táctico-estratégicos acumulados en su proceso de lucha emancipadora (en la lucha de la corriente proletario-estudiantil de 1968, pongamos por caso).

De forma aviesa, consciente y a nombre del Sistema de poder, la falsa izquierda introdujo el “virus” de las formas de lu­cha obsoletas e ineficaces (mucho ojo, Martín Esparza y Cia.) y a través del manipuleo psicológico las elevó a rango de dogma secular. Con ello las volvió incuestionables.

Cuando nos convocan a la lucha con esas formas obsoletas e ineficaces, los dirigentes nos conducen indefectiblemente a la derrota, pero como tales formas de lucha las convirtieron en dogmas incuestionables, no nos atrevemos a pensar si esa actividad sirve o no sirve para alcanzar las metas sociales y superar los retos que enfrentamos en el avance social.

El caso del Sindicato Mexicano de Electricistas esta inscrito en el combate del gobierno neoliberal para privatizar la economía del país y, por lo tanto, privatizar la industria energética. Tal como lo hicieron con bancos, teléfonos, puertos, terrenos, carreteras, siderurgias, etc., los dueños del poder quieren ahora robarse la industria eléctrica.

Por otra parte, la dirección gremial del SME se formó políticamente en una cultura que ha, sido el producto del cercenamiento de los avances de la memoria histórico -política del pueblo y su sustitución por el pensamiento que le hace el juego a su enemigo y la aceptación y transmisión de las formas de lucha que el propio enemigo les introdujo para que nunca tuvieran la capacidad de enfrentar exitosamente las modernas formas de lucha de las que el enemigo se ha apropiado para sí mismo.

Cuando se logra elevar la mentira al rango de dogma esa mentira cobra vida propia y se apodera de la mente humana, determinando la conducta de los suje­tos. A semejante fenómeno se le denomina enajenación, que…” (Mañana)

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Compañeros electricistas

Posted by Tomás Mojarro on 23rd Octubre 2009

Enhorabuena. Como que escucharon mi mensaje del domingo anterior. Como que han comenzado a pensar, al ejercicio de la autocrítica y a recrear las estrategias que nos legó la corriente proletaria-estudiantil de 1968. Es así como integran comités de diez, quince compañeros, que se desbalagan casa por casa e informan al paisanaje acerca de su lucha y les solicitan el valimiento para confrontar a Calderón y a quienes le ordenaron la extinción de Luz y Fuerza del Centro. Enhorabuena, compañeros electricistas.Pues sí, pero como veo que al propio tiempo reproducen la rancia estrategia de la manifestación tumultuaria frente al jacalón de San Lázaro y anexas, aquí les relato el incidente que me sucedió hace años, que encierra su muy buena moraleja Solicito de ustedes la ubiquen, procesen, aprovechen e incorporen a sus tácticas de lucha contra los beatos del Verbo Encamado.

Marzo. Por rumbos del Edo. de México cayó una granizada que perjudicó a los lugareños, y el meteorológico pronosticó varios más. Y ocurrió que transitaba yo por los rumbos de Tacubaya cuando en eso el embotellamiento. Ahí, por la avenida la marcha de protesta “¡Duro - duro! ¡Exiii…! ¡gimos!” Agrias voces de mujeres, niños, adultos. “¡Este puño - síse…!” Un lento desplazamiento por la avenida y yo, con la urgencia de llegar y meterme al bañito. Animas. Pregunté a uno que la llevaba en alto, su pancarta Él, carbonoso:

- ¿Pos qué no lo está viendo? Marcha de protesta de damnificados de la granizada Venimos a presionar y estamos dispuestos a llegar hasta sus últimas consecuencias.

Ah, iracundia magnífica de los paisas. La del suéter magenta:

- ¡Y eche pa’ allá su cucaracheta, ¿no ve que ‘tá estorbando la protesta? ¡El pueblo -unido! ¡Avancen, ésos, no se me cuelguen!

Cómo avanzar, pura Tula que avanzaban (Tula es mi madre). Intenté recular, pero cómo, si los marchantes todas las salidas me habían copado (dije copado, con “o”). Y aquella urgencia En eso, de súbito, contra mi tímpano izquierdo, el altoparlante: “¡Damnificados, pero no vencidos! ¡No venimos a pedir! ¡Exiii! ¡gimos! ¡Protestando y avanzando por ai…!

Ellos, qué lentitud; yo, qué urgencia Tensa la voz, a ese que iba pasando: “Oiga, ¿de dónde vienen ustedes a protestar?”

El aludido, el frenón: “Pos qué no ta viendo? Damnificados de la móndriga granizada”.

- Ay, compadre, dijo el de atrás. Qué repegón le fui a dar, que hasta se nos trabaron, o sea las pancartas. Avise si va a frenarse, digo.

- No es que me agraden sus repegones. Es que el güey éste es del radio, y puede difundirnos la bronca ¿no, bigotón? Mire: somos paisas a los que unos granizos que haga de cuenta güevos nos vinieron a hinchar los nuestros y nos perjudicaron las asentaderas, o sea asentamientos irregulares de Naucalpan y Huixquilucan, y eso que nuestras viviendas estaban sólidamente construidas con cartón y lámina acanalada de la mejor calidad. ¿No, tú, Jiotes?

- Sí pues, pero no pudieron resistir las patadas de mula de la mula granizada como si dijéramos.

- ¿Con una marcha calculan conseguir que les atiendan su exigencia?

- Cansóme de que nos la atienden, ¿pos qué no ve tamaños machetes en alto? Y aquí el compita Rutilo ya lleva preparada su jeringa

- Ah, drogadicto.

- ¡Jeringa pa’ desangrarse! ¡Pa’ escribir nuestra justa demanda con hemoglobina de sus propias venas! Y si no hay de otra aquí llevamos el último recurso. (Y se las palpaba se las toqueteaba. Carnosas, que ni las postizas de la Guzmán.)

- ¡Cómo! ¿Las asentaderas? ¿Hasta ese grado piensan llegar?

- ¡Bajarnos los chones delante de la dependencia oficial pa enseñarle nuestras negras intenciones! Porque el mexicano, cuando se decide…

Yo (esta urgencia que crece de pancarta a pancarta Mi reino por una nica): “¿No es frente al palacio de gobierno de Toluca donde deben protestar? Porque aquí, en Tacubaya…”

- ¡Aquí, en Tacubaya, señor! ¡Frente al meteorológico!

-  No entiendo. ¿Contra el meteorológico es su demanda?

- Contra el meteorológico, sí señor. ¿Pues qué? ¿Acaso no se atrevió a pronosticar más granizadas en los próximos días? ¿Se le hará poco la tizna de la anterior? ¡Que el meteorológico cambie su pronóstico o se atenga a las consecuencias! ¡El plantón será permanente toda esta semana! A ver, guisquiluqueños:

¡Duro, duro! ¡El pueblo - unido - jamáse-raven-cido!

Y yo, que ya me… Miré hacia abajo: “Duro, duro, aguántate, no marches”. (SME.)

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Martes trece…

Posted by Tomás Mojarro on 22nd Octubre 2009

Fue una noche de miércoles aquella del martes trece. En mi insomnio aguardaba el amanecer para lanzarme con la tía Conchis hasta algún remoto consultorio de una tal Hermana Máxima, experta en huevos (de gallina, para limpias). En mi insomnio repasaba las frases lapidarias con que el Arzobispado de México, en su semanario Desde la fe, reprobaba las prácticas de astrología, que es decir de idolatría:

“Lo contrario de la fe no es la razón. Es la superchería, que hace al hombre temer a la razón”. Y esto que va para ustedes, católicos de mi país que consultan a la Bruja Blanca: “El católico que se pone bajo la protección de los espíritus comete un pecado de idolatría perversa…”

En fin. El pecado que yo perpetraría más tarde sería aún más grave: de estupidez. Todo por haberme comprometido con la conserje de Cádiz, y qué hacer. ¿No cumplir? ¿Soy acaso presidente del país para engañar con falsas promesas? ¿Yo, mis valedores, no ser fiel a un compromiso que en mala hora asumí? ¿Faltar a una promesa yo, con la varonía en su nidal?

Mañana de miércoles que fue aquel martes trece Muy de mañana enfilé la trompa rumbo a La Villa (trompa del volks). Mega-marchitas y peregrinaciones más tarde, la tía Conchis y yo nos mosqueábamos en el consultorio de la Hermana Máxima, doctora en ciencias ocultas.

Ahí, en el cuartucho que la hace de sala de espera, tristeaba el almácigo doliente de almas en pena(s) que aguardaban turno para despojarse de la salación y entrar a la disneylandia de la felicidad. Un ensalmo, unas ramas de piral, y a huevo (de gallina): como malas escamas que se desprendieran de una piel que milagrosamente tornaba a la vida, atrás quedarían los problemas tercos, añejos; los achaques de salud, el mal de amores. Yo, al oído de la tía Conchis: “Pero usted, creyente en su Dios…”

- ¿Mi dios? Llámelo por su nombre: López Obrador…

- Usted es más o menos católica. ¿Se religión le permite estos ritos?”

- Por eso mismo de aquí vamos a echárnosla de rodillas, toda la basílica.

En fin. Observé el cuartucho: motivos astrales; que si la estrella de Jerusalén, que la cruz biomagnética, el macho cabrío, la virgen, el escorpión. En lo alto, caracteres en rojo sangre: “Se hacen limpias. Ojo de venado para el mal de ojo. Pata de conejo para la mala pata y la salación Para que no te asalten. Para que no te agarren si asaltas. Para el mal de amores la piedra imán. Vuélvete irresistible con el sexo puesto (sin la o)”.

El viaje había sido largo y penoso. En el volks hasta donde la mega-marchita lo permitió; de ahí el metro, el micro, a pie varias cuadras. “Estoy todo sudado”, dije al llegar. “Está sudado a la desgracia, bigotón La edá”.

Así había sido el viaje: en las cuatro esquinas, el ambulantaje, los payasitos, los rateritos, los limpiaparabrisas. En el metro vendedores, pedigüeños, ruidajo de sonsonetes baratos; en todas partes la necesidad, la pobreza, el desánimo, la exasperación En radios y teles, en diarios a toda página: robos, asaltos, corrupción. De repente: - Le toca a usté, seño. Por acá, si me hace el… cuidao con esa cortina, no se acabe de rasgar. El bigotón que se quede afuera, ¿no?

Entré detrás de la Hermana Máxima Consultorio en penumbra. Olor a sándalo y pies, a yerba macerada y sobacos, parafina, entrepierna. “Hermana, ¿qué aflige tu corazón? ¿Cambiar tu destino? ¿Conocer tu pasado, tu porvenir, tu presente? ¿Trais mal de amores? ¿Deseas sacártela, la lotería, el melate.?”

- Esta condenada salación, hermana. Una limpia, o sea…

- Orita te la retira el huevo de los astros.

- El salado es otro.

- Ah, el bigotón. Túmbese pantalón y chonchines y se me coloca en cuatro.

- No, otro. ¿Me puede hacer una limpia a control remoto?

- Puedo, hermana, sólo que los astros necesitan una foto de tu saladito.

Entonces fue. Vi que la tía Conchis fue desenrollando aquella cartulina que, sostenida a la altura del cuello, le alcanzó a cubrir desde el pecho hasta las zapatillas. Juan Diego de chal y peinado permanente, la presentó ante la Zumárraga del batón. “¿Le servirá esta foto…?”

(Válgame) La del diálogo con los astros observó el cartelón. Lo extendió sobre una mesita, le prendió cuatro veladoras.

- Claro que esta foto me sirve Procedamos a proceder…

Mortecinas, las cuatro luces mal alumbraban al salado que con todo y sus poderes esotéricos la charlatana, por lo que he visto después, no supo limpiar: un mapa de México, nuestro país. Ah, pero yo ya iba preparado para el rito mágico que le iba a solicitar a la Hermana Máxima, del que mañana les hablaré. (Aguarden)

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Sardos de alto poder

Posted by Tomás Mojarro on 21st Octubre 2009

(Que los obreros del país son agredidos por un gobierno pendiente de los ordenamientos de Washington, lo sé muy bien. Que los agredidos son desde siempre renuentes a crear estrategias de lucha contra el atrabiliario, lo sé también, y que los compañeros electricistas anuncian “movilizaciones” con ánimo de rescatar su fuente de trabajo. Por esto es, mis valedores, que la antigua fabulilla de la espada que en su momento dediqué a los “altermundistas” hoy oferto a las recientes víctimas de Los Pinos, por si a Martín Esparza o algún otro cupular sugiriese algo menos estéril para su causa que la consabida “megamarchita”. Vale.)

A la advocación del alucinante Alucinado de la Triste figura y los molinos de viento me acojo, vale decir: caballo tordo, duro metal la armadura, lanza en astillero, venablo, lanzón y la espada La espada, naturalmente, esa que, como la Excalibur del adulterino amador de la reina Ginebra, es el arma de combate de todos los héroes de los tiempos idos, adalides que, brazo esforzado, la blanden contra, sus propios molinos de viento. La espada.

Siglos y siglos más tarde, la del Magno de Macedonia, la Tizona del De Vivar y demás legendarios aceros de hazañosos legendarios que cabalgan en olor de leyenda y en los bajíos del mito, la fantasía y la realidad, nefastos algunos de ellos, como el Rodrigo violador de la Cava, que por ello perdió el reino y que, cuando roto y deshecho tras la derrota se acerca a la confesión, los monjes le dan como penitencia convivir en tumba abierta, con bichos y ofidios. “Ya me comen, ya me comen por do más pecado había”.

La tizona, supremo símbolo del poderío, la hidalguía, la nobleza, la justicia y el honor, pronta a acorrer viudas, huérfanos y demás desvalidos; la de los poderes mágicos, conquistadora de mundos en la diestra del torvo Cortés, esa con la que el padre de mestizos (a querer o no), impondría esclavitud, mestizaje y religión, o casi, según se practica hoy día. Esa espada que, tinta en sangre de sus víctimas, victima caerla en estertores a los estridentes fogonazos de la bombarda, el mosquete y la culebrina, y asi hasta hoy.

Hasta hoy que, caída en desuso la espada de mi Dn. Quijote (casi tanto como el propio visionario del ideal, el vuelo, la alucinación, el espíritu), ambos renacen de sus cenizas y se rehabilitan en nuestro país y con nuestra gente. El Quijote no tanto, y muy mucho su acero, redivivo en las manos de esos esforzados que se confrontan a estas horas con la ralea de los rapaces proyanquis. ¡Helos, helos por do vienen del Ángel al zócalo, adarga y espada el frente, revividos quijotes de la triste figura! Espléndido.

A ver, a ver: ¿espléndido? ¿Con la exigencia y la mega-marchita como estrategia para lograr la utopía? ¿Con la espada en la diestra, cuando su enemigo histórico maneja el de alto poder? ¿Qué resultados benéficos para los intereses del paisanaje arrojan la “exigencia” y la toma de calles y plazas públicas? Salinas se burló de ellos: “Ni los veo, ni los oigo, y háganle como quieran…”

Ahí, el antídoto contra la marcha como fin, cuando un medio ha de ser, no un fin en sí mismo. A estos modernos quijotes, alucinados con la justicia, pero que intentan conseguir con la espada de la “movilización”, ¿qué dicen los resultados, que a fin de cuentas son los que cuentan? Hoy, ayer, hace años, décadas, ¿qué cuentas benéficas les reportan exigencia y toma de espacios públicos? A los modernos quijotes, encandilados con el deleitoso fulgor de la justicia pero que la intentan con métodos obsoletos les falta el atributo principal del revolucionario, o no lo es: la autocrítica, que de tenerla se detendrían a analizar un hecho fehaciente: para sus “movilizaciones” el Sistema sintetizó el antídoto: “¡Ni los veo ni los etc.”!, y ahí derrotó a los marchantes. Digo a los compas del SME:

- Su defensa de la fuente de trabajo es muy justa. ¿Cómo planean lograrla? ¿Con una espada contra el sardo de alto poder?

- Pero con una mejor. Tenemos preparada una espada más grande que la del jueves, de un acero mejor, y de este tamaño. ¡Un millón de marchantes, calcúlale!

¿Espada contra pólvora, compañeros? ¿Así defienden para ustedes y familia la fuente de empleo? Al exigir al proyanqui, ¿con qué poder le exigen más allá del poder de enloquecer el tránsito y hacerse detestar de los automovilistas? ¿Leyes, dicen, justicia, soberanía popular? ¿Podrá lograrla la espada de una muchedumbre de átomos en movimiento espontáneo? Al enemigo no se le exige, se le vence, sin más. ¿Con la espada? (Bah…)

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De fábula…

Posted by Tomás Mojarro on 20th Octubre 2009

La fábula y sus enseñanzas, mis valedores. La que ahora les cuento, La mosca y la araña, que adapto de algún relato extranjero, puede y debe ser traducida en sus significados por la cultura política y aplicada por grupos sociales en lucha contra el Poder, como ocurre a estas alturas con los obreros que integran el Sindicato Mexicano de Electricistas. Si es que buscan fortalecerse, resistir y recuperar lo que siendo suyo les ha escamoteado el Sistema, habrán de tener en cuenta lo que ocurrió con La mosca y la araña. La fábula:

Érase que se era un individuo, morboso él y atrabiliario, que disfrutaba de la destrucción. Y ocurrió que aquel día descubrió ahí nomás una araña de este tamaño, miren. ¿Y qué tal si la encierro junto con una mosca y disfruto del espectáculo del insecto mientras intenta sobrevivir al ataque del arácnido?

Y ándenle que con paciencia y salivita, como es fama se logran las hazañas reputadas de imposibles, el individuo logró capturar viva la araña y encerrarla en un recipiente de vidrio. Luego se dio a cazar una mosca de buen tamaño para luego confinarla en algún otro recipiente de cristal. Hasta ahí, bien, que todo iba saliendo al gusto del morbosón, que no es para seres sensibles el espectáculo de la destrucción de una vida por otra vida. Y sigo.

Paciente, el hombre aguardó unos días, y a los cautivos los privó de comida para que la lucha adquiriese un grado más de crueldad. Luego observó al par de animales. La araña mostraba las condiciones de su naturaleza y parecía dispuesta a atacar; la mosca, entretanto, se advertía dispuesta a huir, a defenderse, a sobrevivir. Al del relato se le ocurrió depositar a los dos adversarios en un solo frasco de vidrio, y se dispuso a disfrutar del espectáculo en el que mosca y araña lucharan por una sobrevivencia que desde siempre tenía asegurada la araña sobre lo que desde siempre representaba su alimento. Por ahí va el cantar.

El hombre aguardó, y siguió aguardando, y nada Entre los adversarios naturales nada ocurría, qué extraño. La araña, en el fondo del frasco, parecía desinteresada de la que habrá de ser su alimento, una mosca afianzada en lo alto del recipiente. Y qué hacer. El hombre se dispuso a separar de nueva cuenta al insecto y la araña esta vez en recipientes más amplios, y mientras tanto nada de alimento. De ahí en adelante sólo restaba esperar, y el del relato estuvo esperando durante días. A la expectativa…

Pues sí, pero, mis valedores, de no creerse: cada uno en su recipiente, mosca y araña a lo antinatural, iban creciendo de tamaño y la araña parecía más feroz que nunca en tanto que la mosca se advertía más que nunca dispuesta a luchar por su vida El fulano las observaba regodeándose ante el espectáculo de la destrucción del débil por el más fuerte Lo de costumbre Y ahora con ese tamaño descomunal, tanto mejor. No llevaba prisa Decidió esperar, hasta que aquel día-Aquel día, por fin, se cansó de aguardar y decidió rematar su experimento. Una vez más colocó mosca y la araña en un mismo frasco, mucho más grande que el anterior. Y a esperar el desenlace.

¿Desenlace? Nada ocurrió esta vez. Tampoco en esta ocasión, qué aburrimiento. Esto no responde a la lógica, pensó, y una vez más a apartarlos, a esperar, a volver a reunirlos, a enfrentarlos a la lucha y la destrucción. Esta vez el fulano se vio obligado a utilizar un acuario de este tamaño, tanto habían crecido los protagonistas de un drama que no tardaría en alcanzar su final. Y así transcurrió la mañana y vino la tarde, y el principio de la noche, con los ojos del hombre enfocados en la pared del acuario. La araña ya de este tamaño, miren, se había retirado a un rincón; la mosca a otro un poco más alto. Gigantescas, inmóviles…

¿Y eso? ¿Qué ocurría en el par de rivales? Porque no parecían observarse antes del ataque, sino que ambos parecían mirar hacia un rumbo distinto, distante. Intrigado, el individuo se preguntaba qué mirarían, qué esperarían para el ataque y la destrucción de un insecto ya de tamaño monstruoso. Cavilando, aguardando, el fulano se adormeció frente al acuario, y fue entonces….

Entonces fue Lenta, la araña se desplazó en dirección de la mosca, que se movió también y se aproximó a la araña Ambos rivales se colocaron bajo la tapa del acuario, y entre ambos la hicieron saltar, y salieron ambos, y en unos minutos del individuo sólo quedaron unos…

Todo esto, mis valedores, encierra su muy buena moraleja ¿pero cuál? ¿Cuál será, compañeros del Sindicato Mexicano de Electricistas…? (A saber.)

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Vientos electrizados

Posted by Tomás Mojarro on 19th Octubre 2009

“Manifiesto a la Nación 2 de Octubre: Las perspectivas que se ofrecen al movimiento consisten en organizar, a niveles cada vez más elevados, la protesta y la oposición a un régimen cada vez más renuente a satisfacer las justas reivindicaciones populares. En adelante y para ser eficaz, esta organización deberá contar no sólo con los estudiantes, sino sobre todo con los sectores productivos de nuestra sociedad…”

Así es, mis valedores. Las aguas bajan turbias. Como en 1968, como después del 2 de julio del 2006, las masas se polarizan, se radicalizan, y un ambiente electrizado presagia tormenta, que ojalá no rebase los límites del presagia A propósito…

En las ruinas de Tlatelolco-1968 la vertiente proletaria-estudiantil fue capaz de crear unas formas de lucha que nos redituaron avances sociales, desde sindicatos independientes hasta la edificación de vivienda popular y una efectiva unión de diversos sectores productivos. Iba a ser LEA presidente, iba a ser el trabajo sucio de los colaboracionistas destructores del Comunista Mexicano los que lograrían destruir los logros del 68. Pero hoy los aires de Tlatelolco soplan, ominosos, y el conflicto del SME con el Poder electriza el ambiente. Viene aquí, pertinente, la herencia proletaria-estudiantil del 68. Que la estudien los electricistas, que rebasen la protesta multitudinaria. Los documentos de época:

Una de las tareas básicas del movimiento estudiantil es aunarlo con el movimiento obrero en las fábricas, sindicatos y empresas, por lo que esto ha de representar en el proceso democrático del país y como estímulo para otros movimientos de carácter igualmente popular o gremial. Lo más apremiante ha de ser estudiar las formas más adecuadas para articular de manera estable la acción de los estudiantes y la de los obreros.

Han funcionado las brigadas políticas de cada una de las diversas escuelas o facultades, cuya misión es informar directamente a la población, por medio de volantes, publicaciones y sencillos mítines, del significado del movimiento y acontecimientos que se vayan sucediendo a lo largo del proceso, a fin de contrarrestar la campana tendenciosa en relación al propio movimiento que llevan a cabo los medios de condicionamiento de masas, la gran prensa al servicio de los diversos intereses de la burguesía en el poder.

Los comités de Fábrica o de Sindicato de ayuda al movimiento estudiantil ha sido otra de las formas de actuar de los jóvenes. Los dichos comités están constituidos por grupos de obreros de las propias factorías o agrupaciones gremiales, las cuales mantienen informados del carácter y fines del movimiento al resto de los agremiados, ya sea por medio de volantes y de manera oral. En ocasiones son los propios estudiantes quienes explican a los obreros en las fábricas o en los sindicatos, de modo directo y de forma personal, acerca del objeto de su lucha y la razón por la que todo el pueblo debe participar, de forma preponderante la clase obrera.

Se planea integrar los comités populares (autogestionarios, digo yo): campesinos, estudiantiles, obreros o de grupos de la gente que habite en determinadas zonas urbanas. Se trate de que los proyectados comités sean como pequeñas semillas de una organización popular, nacional e independiente, que en el futuro pueda ser creada por la población. (Esa es mi propuesta hoy día. Pero unas masas apáticas, desidiosas, enajenadas…)

La acción del estudiantado ha centrado su expresión en las brigadas políticas, en los comités de fábricas y sindicatos, en los comités de defensa y autodefensa, etc. Infinidad de brigadas en toda la ciudad, realizan una intensa campaña de difusión del movimiento por medio de mítines relámpago de 150 brigadas políticas formadas por estudiantes de todas las escuelas en paro.

Del Manifiesto a la Nación 2 de Octubre: “Los estudiantes nos aliaremos de manera definitiva a los sectores productivos, destinados a promover los cambios en verdad revolucionarios que nuestra patria requiere. La organización estudiantil debe concluir necesariamente en la organización popular que, oponiéndose a las trabas que frenen el desarrollo histórico del país, convierte en realidad el objetivo de nuestro movimiento”.

Objetivo, mis valedores electricistas, que sintetizó el clásico: un gobierno al que obedecer como sus mandantes. Sin más. ¿O que nos venzan las beatas del Verbo Encarnado? (México.)

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Conócelos…

Posted by Tomás Mojarro on 16th Octubre 2009

El ser humano, esa incógnita. “Conócete a ti mismo”, aconseja el oráculo de Delfos, que Sócrates tomó de divisa. “Conócete, y conoce a los demás”, le agrego. Porque, mis valedores, en el trayecto de mi existencia he conocido seres extraños, enfermizos, estrambóticos, cosa que los demás, al conocerme, dirán de mí. Y ya en el terreno de las confidencias…Tuve hace tiempo una relación de cortos alcances. Mujer de mediana edad, casada, bruscos ademanes y un rostro anguloso de pálida piel, supe por ella que su marido la había dañado, y que se vino a enredar conmigo porque conmigo el licor topó en tepetate. Trémula, ansiosa, la mujer exhibía los estragos de una aguda neurosis. “Y cómo no, ¿sabes lo que es vivir una miserable existencia? ¿Sabes lo que es tener en casa un marido dipsómano?

No, yo nunca he tenido un marido, dipsómano o no. Pero la relación resultó cojitranca porque nunca pude centrar a la compañera, dialogar con ella, llegarla a entender. Dañada por la enfermedad del marido. Mortífero.

Ahí andábamos los dos de un sitio a otro y sin permanecer en ninguno. Ella tensa, trémula, desalada; yo, detrás de ella, conocí su ansiedad, su indefinición, su inestabilidad emocional. Todo era reunirnos y ella, desencajada voz: “Entremos en ese cine”. “¿Qué película quieres ver?” “La que sea”. Y allá vamos, y a ciegas penetramos en una sala atestada, y a los minutos: “Vamonos”. Y a recalar en la cafetería, y ordenar la bebida, y a lo distraído tomar dos tragos, y a un lado la taza. “Vamos al parque”, y caminar tres pasos para luego, tensa la voz: “Llévame a Cuernavaca”.

- ¿A esta hora de la noche? ¿Y por qué a Cuernavaca?

Nomás porque sí. Y allá vamos, y qué hacer sino buscar el escondrijo de las cortinillas color de rosa y los “Jardines de California”, jabones, y a oscuras ejecutar lo previsto, ella ausente y como en el trance de aguardar un peligro inminente, y qué hacemos aquí, vámonos.

Camino inverso tornar a México, al parque, a la taza de café, al coche. Ella fatigada sin nunca encontrar su sitio, era, andaba y actuaba, pienso en algún protagonista de Camus, como un ser extraño, un extranjero que no encuentra el sitio a la medida de su ansiedad. “Cuánto daño le causó su marido dipsómano”. Y la compadecía y me iba detrás de ella, la desatinada…

Lo supe más tarde, de casualidad. Un amigo de su familia periodista de oficio: “Me admira que no hayas roto con ella Ni su marido la soporta. El detesta el licor, y tener en su casa una dipsómana”.

¡Dipsómana! Ella era la alcohólica “¿Y así la soportas, en pleno síndrome de abstinencia?”.

Válgame. Entendí. Huí. Cobardón. Fue a principios del 2007, me acuerdo, y de no creerse: el amigo solía visitarme en casa y apenas al llegar se retiraba manos temblonas y rostro electrizado de tics. Cuando salíamos al café tomaba su taza chasqueaba la lengua (halitosis mortal) y desparramaba la vista. “¿Te parece que nos vayamos a algún otro sitio? A donde sea”.

Y al figón, y al guisado, y olisquearlo, hacerlo a un lado, olvidarse de él, de mí, del mundo. Errante mirada. Vaya El síndrome de abstinencia, él también. ¿Pero abstinencia de qué? ¿Alcohólico? No, que tomaba su copa de vino, cerveza licor. ¿Una pasión amorosa una distinta preferencia sexual? No, que tenía compañera y era evidente el mutuo amor. ¿Entonces?

Ha sido hasta ahora mis valedores, cuando entiendo los horrores del síndrome de abstinencia privada de su licor, la compañera buscaba un sustituto que nunca iba a encontrar, y por ello vivía desalada soportando la compulsión del licor. Por cuanto al amigo y colega periodista…

Pobre infeliz. En retrospectiva lo compadezco, pero en modo alguno me alegro de que abandone, por fin, su periodo de abstinencia y de repente pueda satisfacer la necesidad de su droga Porque el vicioso permaneció en período de abstinencia ¡tres años eternos, tres! Servil por naturaleza vivió quemando copal a Fox, a Zedillo, a Salinas y aun al primer mediocre de las cejas alacranadas (MM). Y aquí la tragedia:

Buscándole al actual la más mínima acción de gobierno como pretexto para soltarse ventoseándole los panegíricos, los cantos, las odas (no odas, loas), el actual, en el limbo. Tres años y nada. Cortesano por naturaleza el adulón enloquecía en pleno síndrome de abstinencia cuando, de súbito: Calderón se atrevió con Luz y Fuerza del Centro. ¡Hurra, viva jip, jip…!

Tengo aquí enfrente la diarrea de elo­gios que el vicioso, ya curado de su abstinencia viene quemando día a día ante el altar del privatizador. ¡Todo un visionario! ¡Un hombre de Estado! ¡Salvador de la Patria! ¡Calderón! ¡Bien por él! ¡Hurra! (Agh.)

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Cristian Vargas, por ejemplo

Posted by Tomás Mojarro on 15th Octubre 2009

Nuestros “representantes populares”, esos 400 legisladores en quienes recae la altísima responsabilidad de crear leyes y aceptar o rechazar las iniciativas de ley que les envía el Ejecutivo. ¿Cuáles son los políticos de carrera que integran la LXI legislatura? Los candidatos del 2006, según la relación que hiciera el maestro en la tertulia de antenoche, fueron una aberrante colección de cantantes, sexólogos, curanderos, figuras de la farándula y del clásico pasecito a la red. ¿Con ellos nos fue peor que hoy con los Cristian Vargas? El estudioso:

- A los diputados actuales les falta preparación. Quisieron subsanar tal carencia en dos meses. Los diputados no se improvisan. Qué sentido tiene tener ahí gente tan inútil. (Toda una cáfila de cobrones, digo yo. Habló el maestro):

- Ya en 1985, ante la ausencia de más de cien legisladores que holgazaneaban en la cafetería de la Cámara o se reportaron enfermos, lo admitía el ex locutor y líder de la bancada priísta Luis M. Farías:

- Efectivamente, entre los diputados hay uno que otro flojo, aunque en realidad no hace falta que los 400 (aún no se trepaba a 500 su número) asistan a las sesiones. La presencia de unos cuantos, que son los serios y cumplidos, es suficiente. ¿El faltista mayor? El actor David Reynoso…

Un actor. Años más tarde, el también actor López Tarso se defendía de sus críticos cuando diputado: “Son tonterías esas críticas. En mi gestión logré que los actores no llevaran el libro mensual, que no se declarara cada mes, sino al año. ¿Usted cree que un diputado llega a la Cámara con un plan ya concebido? Uno llega dispuesto a colaborar en el grupo lidereado por alguien.

- Pero en todas las campañas se hacen promesas, programas.

- No, oiga, no. Yo durante mi campaña nada prometí. Lo único que dije fue: “si es que puedo haré algo por mejorar la vida de todos ustedes”. Quede muy claro que mejorar las cosas no es su función. Tiene que estar ahí en la Cámara para enterarse de qué ley se discute, luego levantar el dedo cuando lo tiene que levantar, o así lo considera. Es todo.

Molesto, el actor calificó de “tonterías” la crítica de que él sólo levantó el dedo para votar, por ejemplo, a favor de una miscelánea fiscal que dañaba a su propio sector: “Mire: sería un absurdo que el diputado de los actores (sic) dijera: ¡Yo no apruebo! ¿En contra de la opinión mayoritaria? Qué les pasa…

- ¿Cuántas veces subió a la tribuna?

- Sólo en dos ocasiones. El PRI sabe a quién mandar al foro…

Y que si revisamos el Diario de los Debates, podremos comprobar que, en sus tres años de ejercicio, no suben a la tribuna ni una sola vez. A esto se agrega que sólo un pequeño núcleo tiene presencia en el Poder Legislativo: el de los bien preparados. ¿El resto? Bah…

Agosto de 1991. El actor Julio Alemán, se comprometía, formal:

- En cuanto yo sea diputado lograré que en radio y televisión se incrementen y difundan programas que fortalezcan nuestra identidad nacional para frenar la penetración cultural. ¡Es un compromiso! (¿Y…?)

Pero los deportistas también, todos ellos inútiles e faltos de preparación para ocupar una curul. En julio de 1991 fue entrevistado el nadador Felipe “Tibio” Muñoz, que andaba en plena campaña: “¿Sus sueños inmediatos?”

- Sí, bueno, mira: el sueño de todo deportista es la política. Lo que “nosotros” hemos hecho es comprometernos a hacer un trabajo honesto.

- ¿El comprometerse ha sido su estrategia de campaña?

- No, no, no. ¡Esa no es estrategia! ¡Esa es la pura verdad…! (¡Sic!)

- ¿Qué tan politizado se encuentra, señor Muñoz?

- Bueno, mira, eso no sabría yo decirte La política es tan amplia y tan vasta, ¿verdad?, que dudo que muchos de nosotros, los que aspiramos a diputados, estemos politizados. Tampoco.

- ¿Entonces su preparación para ocupar la curul…?

- Déjame decirte que a mí me gusta mucho más la práctica que la teoría. Porque la política es, sin duda, una ciencia a la cual habría que dedicarle una tesis. Toda una tesis. (¡Resic!)

- ¿Tiene muchos deseos de ser diputado?

- Muchos, porque el sueño de todo buen deportista es ser diputado.

Válgame. Clamaba un Bernardo Segura, marchista:

- ¡Mi medallita de bronce por una diputación! ¡Quiero ser diputado por lo que represento para el pueblo! ¡Las resoluciones que tomaré serán “reales”…!

¿Algo peor que votar por especímenes tales? Sí, el abstencionismo.

Y ahora, de repente, ya es legislador el tal Cristian Vargas atrabiliario rompedor de puertas, de reglas, de bocas, de… (A patadas. Fúnebre.)

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