El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Agosto, 2009

Jaque mate

Posted by Tomás Mojarro on 31st Agosto 2009

Esta vez el ajedrez, mis valedores. ¿Conocen ustedes el juego? ¿Lo practican, lo jugaron alguna vez? Los estudiosos afirman que en su forma original nació por el siglo VI en la India por más que algunos, los más modestos, juran que el ajedrez es un regalo de los dioses. Sin más. Su historia, de todos modos, habla de Persia, de Bagdad, de los musulmanes, del mítico Harounal Rachid, que obsequia un juego de mármol a Carlomagno. De ahí a la España de la Edad Oscura, donde va a toparse con Dn. Alfonso X, el Sabio y de ahí a Dña. Isabel la Católica, personaje que, según estudiosos, inspiró la figura de la reina en el tablero de ajedrez. Hoy Occidente mueve torres y alfiles, y todos contentos. Menos los perdidosos, por supuesto.

¿Las figuras del ajedrez? El rey, en primer lugar, siempre acosado por rivales furiosos, a cuya sobrevivencia se avocan la reina o dama, las torres y los alfiles, los peones y los caballos, todo en las 64 casillas de un tablero que representa el campo de batalla medieval, donde los ejecutantes guerrean a base de ataques y contraataques, avances y retrocesos, gambitos y otros engaños, hijos legítimos de técnicas, tácticas y estrategias que lleven a dar jaque mate al rey, y ahí terminó la partida Mis valedores…

Yo jugué el ajedrez. Jorobado sobre el tablero llegué a conocer victorias sobre el rival. Pero reculé a tiempo y logré salvarme porque abandoné para siempre la práctica del ajedrez. Porque han de saber quienes no lo conocen que no existe hasta ahora juego más absorbente, más apasionante, que el ajedrez, inspiración de relatos, novelas, leyendas y cintas cinematográficas donde el protagonista termina enloqueciendo, si no es que se salvara de enloquecer con tan sólo que en el cautiverio dibujase o imaginara un tablero, y se concentrase en los movimientos de torres, caballos y alfiles en afanes de salvar a su rey. Esto, en pleno Auschwitz…

Abandoné el ajedrez porque me ocurría que la reina con todo y torre, alfil, peón o caballo, como el propio rey, todos se me tornaban humanos. Yo, penduleando de la excitación a la compasión y la angustia, ya aborrecía la agresividad del caballo rival, ya me espantaba la sesgada movilidad del alfil o el avance protervo de la torre contraria, y esto era dolerme en lo vivo por la impotencia de mi dama en apuros, de unos caballos trotando a lo desatinado y de ese patético avance de los peoncitos, tan humanos ellos que no tenían más remedio que caminar hacia su muerte mientras se antellevaban al rival. En mis huestes en derrota me reflejaba, me daba y me daban lástima por su destino, sentenciado por la mano indecisa de un pusilánime como yo…

Y qué experiencia ver desplegados a los dos bandos de humanos en lucha, 16 y 16, dispuestos a desgarrarse entre ellos, cada uno con sus humanísimas formas de ser, y contemplar el fragor de la batalla, y llegar a escuchar alaridos de espanto, gritos de impotencia y dolor, clamores

de victoria. De pronto me percaté de que abandonaba gajes de mi oficio: cuento, novela, ensayo, periodismo, por consagrarme al ajedrez y sus damas, que me sorbían los sesos, cuando al lado tenía la vida y sus damas, que me sorbían los esos (perdón; no, ¿por qué?) Fue así como logré abandonar, como los vicios aborrecibles del tabaco, el licor y la televisión, el magnífico embrujo del ajedrez, con sus hechizos del jaque mate. En un rincón del cuarto de los trebejos se quedaron cuacos, alfiles y demás rijosos, y hasta hoy. A propósito:

Pienso de súbito en dos jugadas del ajedrez; una es la del pobre peoncito, impedido de avanzar más de una casilla a la vez, que tarde o temprano caerá en la contienda con el peoncito rival. Es su destino. Para él no existe más que cierto recurso, verdadero portento: que si consigue llegar vivo, casilla a casilla, hasta el tope del campo rival, habrá de ocurrir la metamorfosis; el humilde de la infantería se va a convertir en reina, torre, alfil o caballo, según convenga a la estrategia de lucha.

La segunda jugada: la política es un juego de ajedrez, donde a cada ataque va a corresponder el contra-ataque rival, y aquí dos preguntas: esa partida de ajedrez que contra un solo adversario juegan gobierno y partidos políticos, el gran dinero, radio, TV y clero político, ¿no degrada la nobleza del verdadero ajedrez? Y otra más: ¿esos protervos que mueven su innoble peoncito, esperpento del surrealismo tropical, lograrán coronarlo como rey de burlas en Iztapalapa? Con semejante espantajo, ¿jaque al auténtico rey? ¿Podrán algún día decretarle el jaque mate? ¿Esos chambones del ajedrez? Yo lo dudo, aunque… (A ver.)

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¿Y el culpable…?

Posted by Tomás Mojarro on 28th Agosto 2009

¿Del desastre en la educación pública quién es, quiénes son los culpables? ¿Carlos Jongitud, que educó a Elba Esther en las mañas para el saqueo de la educación pública? ¿Carlos Salinas, que desplazó a ese Jongitud que se le había tornado un estorbo, para obsequiar el puesto a la Gordillo? ¿El chaparrito, jetoncito, que a querer o no le está pagando facturas por haberlo ayudado, haiga sido como haiga sido, a imponerse en Los Pinos? Mis valedores…

Los responsables somos nosotros. Todos nosotros. Por comisión u omisión somos los responsables de todo lo bueno y todo lo mal que acontece en nuestro país, y lo paradójico: de la educación deficiente somos responsables por lo deficiente de nuestra educación. Por nuestra falta de cultura política, que permite al “Sistema” proporcionar a los estudiantes una educación deficiente. Por su horroroso compinchaje con Elba Esther, que es decir con la corrupción pública Este país.

Sí, la Gordillo, que en el pasado proceso electoral apuntaló la ofensiva con la que los grandes capitales y el alto clero católico, la industria del periodismo y el segundo marido de Marta, la segunda esposa de Fox y uno que otro panista, aniquilaron la candidatura presidencial que intentaba engranar nuestro país al proyecto común de diversas naciones hermanas en el sur del continente, y con ellas enfrentar las políticas neoliberales de Washington y el agio internacional. A fin de cuentas Bush se interpuso, y ahí cambió el curso de la historia de nuestro país, y así seguimos, con el gobierno reaccionario de los Legionarios de Cristo, los beatos del Verbo Encarnado y la capa pluvial de Norberto Rivera, político por vocación. Laus Deo.

Por cuanto a la “líder moral” del sindicato de trabajadores de la educación, la pantanosa Gordillo: ¿traidora al magisterio?, se preguntan algunos, y otros contestan: no sólo traidora, sino que carga también sobre sus lomos presuntas complicidades en delitos que involucran sangre y muerte, y que por intereses del propio “Sistema”, de cuyos cimientos forma parte importante, nunca se han podido, nunca se han querido probar.

Sobre la acusación de traidora, cierto día la señaló Carlos Jonguitud, “líder moral” que fue de “Vanguardia Revolucionaria” del magisterio (aquí líder moral significa sátrapa, cabecilla, mangoneador, enriquecido hasta la náusea con las cuotas sindicales. Cada “sindicato” tiene el “líder moral” que se merece). Tras unos años de forzado silencio después de que Salinas lo arrojara violentamente del cacicazgo que el potosino había creado dentro del sindicato del SNTE, acusó Jongitud:

- Claro que Elba es una traidora a mí, que la alcé de la nada, a la causa del magisterio, al propio sindicato. Una traidora, la Gordillo.

Por cuanto a la riqueza descomunal que la maestra ha acumulado muy al estilo de su difunto colega el maestro rural Carlos Hank González, ironizó Jonguitud: “¿Millonaria por herencia? Yo vi a esa mujer en condiciones de verdadera miseria Eso de que su abuelo le dio millones son vaciladas como para Ripley…”

Traición y una riqueza inexplicable, vale decir, que uno tras otro los de Los Pinos, esos mismos que a su hora se han llenado la boca con la ley y el estado de derecho, nunca han podido, nunca han querido aclarar. ¿Calderón, dice alguno de ustedes? Ese mucho menos, él que empieza apenas -a penas- a pagarle facturas, que a la Gordillo le debe media posadera en el sillón de Los Pinos…

Pues sí, pero aún permanecen, vivas y requemantes, las acusaciones, nunca probadas, que ligan a la Gordillo con muchos y muy diversos delitos de sangre, acusaciones a las que aludió el depuesto cacique potosino con aquella frase que tantas sugerencias dejó entrever:

- Ya en la lucha, Elba es capaz de muchas cosas…

En fin, que acusada y acusador son coyotes del mismo pelaje, y si su seña de identidad fue siempre una complicidad que se continúa con los blanquiazules, ¿qué han hecho, por su parte, los maestros de la Coordinadora para exhibir a esa Gordillo acusada de traidora, ladrona y aun autora intelectual de algunos hechos de nota roja, como el asesinato del profesor Misael

Núñez Acosta, “caído en defensa de los pobres”? Esos, tan bien intencionados cuanto estériles en su obcecación obsesiva por aferrarse a una estrategia obsoleta, no han rebasado el plantón, la mega-marchita y la toma de la vía pública, puño en alto y grito estentóreo: “¡e-xi-gi-mooos!”. De esa Gordillo involucrada con hechos de sangre hablaré el lunes. (Aguarden.)

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La Doctrina Estrada en Honduras

Posted by Tomás Mojarro on 26th Agosto 2009

México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de ser calificadas en cualquier sentido por otros Gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud de crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros…

Tal es la síntesis de la Doctrina Estrada, a la que aludí ayer aquí mismo con el pretexto de la negativa mexicana a reconocer a quien resulte triunfador en las elecciones de noviembre en Honduras, luego del golpe de estado que se acaba de perpetrar contra el presidente Manuel Zelaya. La Doctrina Estrada se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a los agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar precipitadamente el derecho que tengan esas naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades. El impacto que dicha tesis causó en toda Iberoamérica fue tal que el 24 de octubre de 1930 el Instituto Latinoamericano de Derecho y Legislación Comparada, formado por ilustres tratadistas del continente, la bautizó como Doctrina Estrada, y desde entonces nos rige, o debería regirnos, “como un sustento vigente de la política exterior”.

Sigo aquí con el tema de esa estrategia que, delineada en 1930 por don Genaro Estrada, diera al país un prestigio que no iba a cesar hasta que los beatos del Verbo Encarnado dieron el salto (el asalto) a Los Pinos. Porque calibremos la importancia que en nuestra comunicación diplomática con las demás naciones tenía tal doctrina, aquí algunas de sus señas de identidad, que el analista aboceta en el México de hace dos décadas:

- De no contar la política exterior mexicana con principios y sustentos como los de la Doctrina Estrada estaríamos expuestos a vaivenes y a caprichos. Afortunadamente hay en esa política la necesaria reciedumbre ante la amenaza de intervenciones abiertas del gran Estado donde nació otra doctrina, la de Monroe, dentro de la auto-asignación del Destino Manifiesto, la del Gendarme de América Latina, para decidir qué está bien y cuánto y cuándo no en los demás países; o del Gran Garrote que se esgrime y descarga por el mismo gendarme. Intervenciones abiertas que ya están ocurriendo. Seguramente que, a pesar de la soberbia cegadora del Poder, la vigencia de la Doctrina Estrada ha sido un freno para que se llegue a esa repudiable intervención directa, la del Gran Gendarme y algunos de sus gendarmitos centroamericanos.

El propio don Genaro Estrada rechazó la Doctrina Monroe. Que esa declaración dejara de ser limitativa para extenderse a una doctrina de todos los pueblos americanos y no de uno solo, es decir, en otras palabras, que en lugar de formularse sin la frase de América para los americanos, se planteara con la otra de América para todas las naciones americanas. Es justo el homenaje a don Genaro, porque la política exterior mexicana no se inventó ayer, si­no que tiene (tenía hasta antes de los pro-yankis) una continuidad sólida, en la que aparecen también nombres como los de

Narciso Bassols, Luis Padilla Nervo, Jaime Torres Bodet y Carrillo Flores, para sólo mencionar algunos de los ausentes. Hoy (ayer), Santiago Roel y Bernardo Sepúlveda han mantenido esa línea que no corresponde alterar a una persona o coyuntura, porque muchas otras cosas se derrumbarían. La develación de una estatua de don Genaro en la Rotonda de los Hombres Ilustres, donde están sus restos desde 1977 -falleció en 1937- significa hoy en la política exterior mexicana algo más que un ritual y cumplido homenaje a la memoria de un ciudadano efectivamente ilustre, diplomático y escritor. Su nombre está asociado a una tesis, a una declaración gubernamental, conducida a nivel de doctrina para la política exterior mexicana: la Doctrina Estrada.

Hoy, con los restos mortales de don Genaro en la Rotonda de los Hombres Ilustres, la política exterior mexicana ha querido recordar que su doctrina está viva, y que la fidelidad a esa doctrina es nuestro mejor homenaje. Mis valedores…

¿La Doctrina Estrada, viva todavía? ¿Con los confesionales del Verbo Encarnado, que se niegan, desde hoy, a reconocer al posible sucesor de Manuel Zelaya en Honduras, asunto que sólo concierne a los hondureños? ¿O tutelarlos, como a menores de edad…? (México.)

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Doctrina Estrada

Posted by Tomás Mojarro on 25th Agosto 2009

México no reconocerá al ganador de las elecciones presidenciales de Honduras previstas para noviembre, después de que el gobierno de facto, surgido tras el golpe de estado, y que encabeza Roberto Micheleti, siguiera adelante con la idea de llevar a cabo los comicios…

Tal acaba de declarar Patricia Espinosa, Secretaria de Relaciones Exteriores de nuestro país. Ella misma lo había asegurado a principios del 2007: “La nueva política exterior será sin estridencias, sin afanes protagónicos ni promoción principal”. ¿Así, sin estridencias, promociones ni afanes protagónicos ha sido la política de Felipe de Jesús…?

Yo, espeluznos en el espinazo ante esa compulsión viajera que ha contagiado al de Los Pinos, que día con día aquí, allá y acuyá, se entrevista con presidentes de diversos países y pontifica, propone, ofrece soluciones y se ofrece de mediador, compruebo que en su itinerante embriaguez en una de esas va a pisotear las ruinas de la Doctrina Estrada, esa que tan digno lugar en las naciones mereció cuando vigente. A propósito:

Me repugna el golpe de estado que los grandes capitales, el alto clero católico y los militares de Honduras acaban de asestar al presidente legítimo, Manuel Zelaya si sabrá de felonías semejantes la historia de mi país. Pero pienso también que los destinos de Honduras deben ser (son) responsabilidad absoluta de los ciudadanos hondureños, o estamos minimizándolos al suponer que necesiten tutelaje de fuerzas ajenas. Es entonces cuando me pregunto si entre nosotros algo queda todavía de la susodicha Doctrina Estrada

Al tema me referí hace ya un par de años, cuando Vicente Fox convirtiera nuestro país en un palenque, un herradero, una plaza de gallos donde el rijoso dirimía sus contiendas verbales con personajes de presencia mundial como Hugo Chávez y el comandante Fidel Castro. No se midió ni midió los resultados que su temeridad iba a acarrear a nuestro país. Fox, lástima, se cree grande, cuando sólo es alto de tamaño físico. En fin.

Mis valedores: ¿en qué consiste una Doctrina Estrada que a estas alturas de los gobiernos confesionales parece haber expirado? Me apoyo en conceptos de estudiosos diversos: Con frecuencia se menciona e invoca la Doctrina Estrada, y con más frecuencia se ignora o se conoce a medias qué es y cuándo y cómo se aplica o debe aplicarse. Se conoce, sí, que la Doctrina Estrada tiene que ver con la no intervención en los asuntos internos de otros estados y países, y por eso constituye un pilar de la política exterior mexicana (esto en el México de ayer, no en el tiempo de los beatos del Verbo Encarnado), pues se relaciona con el reconocimiento o mantenimiento de relaciones diplomáticas o de tipo diverso con naciones que deciden cambiar de gobierno. México no da ni quita reconocimiento, sino que deja a la entera soberanía de cada país establecer el régimen que prefiera, pero emplea su derecho de mantener o retirar sus representantes (o agentes diplomáticos).

Doctrina Estrada. Su historia: El 27 de septiembre de 1930 la Cancillería Mexicana, con Don Genaro Estrada al frente -la dirigió con los presidentes Calles, Portes Gil y Ortiz Rubio- emitió un comunicado que decía:

“Con motivo de cambios de régimen ocurrido en algunos países de la América del Sur, el gobierno de México ha tenido necesidad, una vez más, de decidir la aplicación, por su parte, de la teoría llamada de reconocimiento de gobiernos”. Se reconocía ahí el hecho, sigue el cronista, de que México mismo había sufrido, como pocos países, las consecuencias de esa doctrina que deja al arbitrio de gobiernos extranjeros el pronunciarse sobre la legitimidad o ilegitimidad de otro régimen, produciéndose con este motivo situaciones en que la capacidad legal o el ascenso nacional de gobiernos o autoridades, parece supeditarse a la opinión de los extraños.

“Esta práctica se aplicaba en el Continente Americano, rara vez en la Europa, donde estaban las potencias, por lo que era, en realidad, un puñal para las decisiones de países latinoamericanos que fueran o no del grado de la potencia norteamericana o de las europeas. Para zafarse de ese ajeno arbitrio, el comunicado de don Genaro, redactado con la sencillez y claridad propias de quien conocía la política y las letras, informaba de haberse dado instrucción, por México, a sus Ministros o Encargados de Negocios en los países afectados por las recientes crisis políticas, haciéndoles conocer que México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que, sobre herir la soberanía de otras naciones… (Mañana.)

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“Pues que los maten…”

Posted by Tomás Mojarro on 21st Agosto 2009

La masacre de Acteal, mis valedores. De la justicia que se imparte en México les hablé ayer, y traje a la memoria escenas diversas de aquello, atroz, que se perpetró un 22 de diciembre de 1997 en la comunidad de Las Abejas, Acteal, municipio chiapaneco de Chenalhó, donde paramilitares priístas asesinaron a 9 varones, 15 niños y 21 mujeres, cuatro de ellas embarazadas. Pero ahora resulta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordena la excarcelación de 20 de esos presuntos asesinos, no porque resulten inocentes de la matanza, sino porque sus expedientes presentaban vicios de procedimiento. Tal es en México la justicia, savia y oxígeno de toda sociedad, cuya carencia la erosiona, angosta y convierte en una masa de cínicos que se atienen al lema de las 8 palabras, cuéntenlas:

“El que tiene más saliva traga más pinole”. Abyecto.

Hablaban los noticieros de muertos a machetazos y pedradas, cosa de indios salvajes. “Falso, afirma el periodista Hermann Bellinghausen. El trabajo de exterminio fue eficiente, y a su manera, limpio”. Esa matanza no fue espontánea, que en la conciencia colectiva se vino preparando desde tiempo atrás, para que se aceptaran con naturalidad aberraciones como ésta de un Luis Enrique Grajeda, por aquel entonces director del Centro Patronal de Nuevo León:

- En Chiapas deben ser desarmados los grupos paramilitares y zapatistas sin importar que mueran miles de personas, pues su presencia ha dañado seriamente el prestigio internacional de México y propiciado que se vaya un mundo de dinero de inversión extranjera a otros países. Si se van a morir miles de gentes, que se mueran. De adoptarse esa decisión no habrá ningún riesgo para la población civil. Que salgan de Chiapas los que así lo deseen, para que cuando se entre con todo el ejército en Chiapas se actúe contra quien se tenga que actuar. Si se van a morir ahí miles de gentes, pues que se mueran, pero están afectándonos muy seriamente en las relaciones internacionales, en nuestro prestigio internacional, en la cuestión de inversión extranjera. ¡Se está yendo un mundo de inversión extranjera a Venezuela y Brasil!

Obsceno. Por su parte, una vez perpetrada la carnicería, la organización Las Abejas, de la que formaban parte las víctimas, denunció que el presidente priísta de Chenalhó “se ha dedicado a organizar a los grupos paramilitares y obligan a las comunidades a cooperar económicamente para liberar a los presos y apoyar la cancelación de las órdenes de aprehensión liberadas contra los autores de la masacre. Así provoca más conflictos y división entre las comunidades, y luego nos culpa de lo que él mismo está provocando”. Mis valedores: para que la memoria de Acteal no se nos diluya tomo prestados algunos párrafos del reportaje que Hermann Bellinghausen publicó dos días después de la tragedia:

“En los lugares donde ha estado la muerte, se siente su fuerte presencia. Aquí acaba de suceder la mayor masacre de mujeres y niños en la historia moderna de México. En esta hondonada rota, surcada de huípiles ensangrentados y toda la destrucción de una horda, apenas antier se asentaba un campamento de 350 refugiados. Sus casas, antes de ser destruidas, quedaban en Quextic, barrio de Chimix. Hasta hace un mes. Los hoy muertos y heridos se encontraban aquí, a orillas de Acteal, rezando. Estaban rezando. Así, de rodillas, los cogieron por la espalda desde los cerros circundantes los disparos de armas de alto poder. Y así se fueron muriendo hasta sumar 45.

Una mujer aprieta entre las dos manos el blanco rebozo ensangrentado de su hija Susana, muerta. Un hombre relata sollozante. Se murieron en la balacera todos sus hijos, y con su nieto. Seis de familia perdió, dice el traductor.

Rosa Gómez estaba embarazada cuando cayó moribunda en la explanada del campamento. Sus asesinos llegaron hasta ella para rematarla Y uno de ellos, “con un cuchillo -relata un testigo y hace un ademán de puñalada que inmediatamente reprime con un temblor-, le sacó su niño y lo tiró allí nomás”.

¿Qué dijo, sobre la masacre de feligreses, Norberto Rivera, cardenal? ¿Qué ha dicho ahora mismo? ¿Qué dice el resto del alto clero católico, que no ciertamente cristiano? Ocupado como anda siempre en negocios del César, qué tiempo pudiese tener para los asuntos de Dios…

Once años después, por decisión de la SCJN, libres 20 paramilitares. No porque sean inocentes, sino porque no se integraron correctamente sus expedientes. Es Acteal. Es la justicia. Es México. (Este país.)

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Justicia a la mexicana

Posted by Tomás Mojarro on 20th Agosto 2009

Y ocurrió, mis valedores, que por decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación acaban de ser liberados 20 de los paramilitares que purgaban condena como presuntos asesinos de 9 hombres, 15 niños y 21 mujeres, 4 de ellas embarazadas, en la comunidad chiapaneca Las Abejas, de Acteal, municipio de Chenalhó. Los paramilitares quedan libres, declara la SCJN, no porque sean inocentes, sino porque los expedientes adolecían de irregularidades diversas. En los tales expedientes salen a relucir los nombres de un presidente de México (Zedillo), un Abogado de la Nación, Jorge Madrazo, un gobernador de Chiapas, Julio César Ruiz Ferro, y autoridades de la procuraduría estatal. Justicia a la mexicana. Porque la memoria histórica no se nos muera con las víctimas de Acteal, aquí el testimonio de los protagonistas y víctimas de la masacre, con esa sintaxis que le confiere autenticidad:

“Cada noche el dolor terrible, implacable, de la muerte, le provoca pesadillas a Rosa. En medio de la oscuridad despierta llorando la pequeña niña tzotzil. Sus gritos rasgan el nocturno silencio que se cubre con un lamento callado que se deja oír como imitando el sonido que produce el agua de un río.

A sus dos años, Rosa es perseguida por el insomnio desde el día que sobrevivió a la matanza en Acteal. El recuerdo de aquellas horas en que estuvo entre los muertos le hizo perder el sueño, de la misma forma súbita en que su familia fue arrancada de su lado por las balas asesinas.

La madrugada del 22 llegó hasta el campamento José Méndez y nos contó que los paramilitares planeaban atacarnos como a las 8 de la mañana. Eran las 2 de la tarde cuando nos dio aviso.

Esa noche José Méndez había estado presente en una reunión de los paramilitares en La Esperanza. Había sido detenido por ellos horas antes en Chimix por violar la disposición de los priístas armados que impide a los campesinos de Chenalhó vender el café que cosechan en la zona. José fue trasladado a su pueblo y ahí fue obligado a participar en una reunión de los paramilitares de Chimix, Acteal, Quextic y Pechiquil”.

Vicente Luna Ruiz, sobreviviente de la masacre. “Protegido por el cauce del manantial que se abre entre los cafetales, primero pensé que yo era el único que se había escondido cerca de los agresores, pero no, la mayoría de la gente se refugió en el arroyito bien cerca de la ermita, hasta ahí fueron a dispararles. Todos pensamos que no nos iban a matar, por eso nos fuimos a quedar nada más ahí en la barranquita. Yo quedé como a 8 metros de donde murió la mayoría.

Los agresores se acercaron hasta 4 metros para disparar. Algunos con los pelos cortados como militares, unos vestidos de azul, otros de negro con un pañuelo rojo en la cabeza y otros venían de civil.

Lo que más se escuchaba, además de los tiros, eran los gritos de los niños y mujeres. Hicieron mucha bulla Se escuchaban disparos muy fuertes y otros no tan fuertes y los niños lloraban y lanzaban alaridos. Lloraban desconsolados mientras los mataban en el arroyito. Todos estaban en el arroyo amontonados. Donde estaban los muertos murió mi hermana con su bebé, cayó la mamá muerta por las balas, aplastó a su hija al caer”.

Ocho años más tarde, el testimonio de una de las víctimas que logró sobrevivir. Acteal Alto:

“Zenaida es una niña triste, condenada a la orfandad y a las sombras por las armas de los paramilitares. Hace 8 años era una niña normal, pero el 22 de diciembre de 1997 su vida dio un giro brutal. Ese día un grupo paramilitar fuertemente armado irrumpió en esa comunidad y masacró a 21 mujeres, cuatro de ellas embarazadas, 15 niños y 9 hombres. En el ataque, los padres de Zenaida fueron asesinados. Ella, de 4 años apenas, recibió un disparo en la cabeza que la dejó ciega

- Lloro cuando recuerdo a mis padres”, dice.

- ¿Qué te gustaría estudiar?

- Quiero aprender de todo. Lástima que no veo.

- ¿Qué le pedirías a la sociedad?

- Que me apoyen para poder recuperar mi vista

San Cristóbal de Las Casas, julio de 1998. Los familiares de las 45 personas que perdieron la vida en la matanza de Acteal y de los 26 más que resultaron heridos fueron indemnizados. Por cada persona fallecida se entregó la cantidad de 35 mil pesos a los familiares. Por los lesionados, dependiendo del tipo de heridas, se otorgaron cantidades de 25 mil, 15 mil y 10 mil pesos. Como no quisieron recibir los recursos, éstos fueron depositados en una cuenta bancaria. (Sigo mañana)

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iAy, mis hijos..!

Posted by Tomás Mojarro on 19th Agosto 2009

A Tonantzin me referí ayer, y a sus sucesivos maridos. Ella apenas doncella y aún tiernas las telas del corazón, se vio impelida a derramar lágrimas ardorosas ante la cobardía del primero de ellos, un tal Moctezuma II, que se arrugó ante la cáfila de fuereños que vinieron a agredirla en su propia casa: saqueo y violación. Gacha la testa, el marido aguantando…

Iba a llegar después cierto cojo jacarandosos que entre palenque, garito y gallera el muy baquetón malbarató algunos terrenos que Tonantzin poseía allá por los rumbos del norte. No se reponía de los destrozos que le ocasionó el vendedor de bienes raíces cuando en eso el mal fario, la mala sombra…

Porque entonces le iba a tocar en suerte, muy mala suerte, un matancero de oficio, tablajero del rastro municipal. Y fue así como iba a ocurrir un mal día en la Plaza de Tlatetolco…

Dos de octubre, ya al pardear. En el departamento de abajo la música de orquesta gringa, a todo volumen, se apesta a mariguana y ron. El tufo sube hasta acá, el depto. 402, donde la señora Tonantzin, descalza, trapea el linolium del piso y piensa al trapear: “mi marido no vino a comer. ¿Problemas en su trabajo?”.

Y trapea, trapea, y al trapear bambolea unas carnes enflaquecidas, envejecidas. En el depto. vecino el bolero romántico: “Como un rayito de luna entre la selva escondido…” Allá, abajo, la gran explanada de Tlatelolco que llaman Plaza de las Tres Culturas se va llenando de jóvenes en hervor. Gritan desde los altoparlantes. Tonantzin, cabellos alborotados, sigue trapeando…

Y oscureció, y allá abajo cesó del todo el estrépito. Un silencio aplastante se aplana sobre la explanada De repente, en la puerta de entrada del 402:

- Mi vida, ¿qué hay de cenar? ¿Moronga, que tanto me gusta?

Ella observa al marido. La greña, en desorden; torcida la corbata; manchas rojizas en las manos. Alguna dificultad

- Nada serio, mi amor. Tus chamacos, esos broncudos, que se me quisieron insubordinar. Nada serio. Tres cachetadas, y los pude apaciguar. ¿Qué tienes de cenar, mujer divina?

Tonantzin se asoma por la ventana. En el rostro, la tufarada de sangre caliente. Agacha la testa; en los labios un vivo temblor. Va a la cocina, y entre el chirriar de la sangre guisada con aceite y cebolla suelta el hilo de las lágrimas, y entre sollozos entre sí decía: “Esta punzada en el lado cordial. Que no vaya a ser lo que sospecho, tocayita del Tepeyac.

Una campanada a lo lejos. Ese bandazo de viento metió por la ventana tufos diversos: de azufre, de pólvora, de llanto recién llorado. ¿O son de la propia Tonantzin, que llora de pupilas adentro? A saber…

Es media noche. Mientras el matancero dientón ronca en el catre, Tonantzin, insomne, vaga por la explanada. En la noche de Anáhuac la mujer, ánima en pena, cabello suelto y ojos de fiebre, clama, dolorido clamor:

- ¡Ay, mis hijos…!

México, agosto del 2009. Despacho de abogados.

- A ver, señora, cálmese. Sí, entiendo que le urge el divorcio, ¿pero por qué se quiere separar de su marido?

- Marido… a cualquier redrojillo le llaman marido…

Flaca, avejentada, mechón de canas en la frente y en los labios un leve temblor. “Ya no puedo hacer vida de casada, si la de casada es vida, licenciado. Uno tras otro todos han terminado por practicar conmigo el robo y la violación. El que no me salió ladrón me resultó asesino”.

- Bueno, sí, pero de su marido actual, señora Tonantzin…

- El peor de todos, aunque por ese no me siento tan culpable porque haiga sido como haiga sido me lo enjaretaron la tele, las sotanas y los grandes capitales. Pero una no escarmienta, porque antes del actual, ¿pues no me volví a ilusionar, licenciado? ¿No me casé una vez más? Alto él, fortachón, decidor y plantoso, me envolvió con su labia, y soltera anochecí y amanecí con marido. ¿Fuerte, honrado y recio de carácter? ¡Un vil mandilón, licenciado, un zafio que me puso en vergüenza delante del mundo, y tan pícaro e inescrupuloso con mis joyitas como cualquier Salinas! ¿Pues no lo enganchó por ahí alguna ofrecida de las que nunca faltan y siempre salen sobrando? Esa se aprovechó del babotas y le sorbió los esos (los sesos, quise decir), y con sus aborrecibles críos saqueó mi casa y todos se enriquecieron a mis costillas.

- Con un marido así comprendo que se quiera divorciar.

- No, si a ese ya lo largué. De quien vengo a divorciarme es del actual, uno chaparrito, jetoncito, el peorcito de todos. ¿Se imagina usted un…?

(Seguiré con el tema)

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Fabulillas Anteriores

Posted by Pablo on 18th Agosto 2009

En la parte izquierda de la página pueden ver las fabulillas retrasadas que los compañeros han estado transcribiendo, poco a poco retomaremos el paso de una fabulilla diaria.

Se han agregado más de 60 articulos, espero que los disfruten
Saludos

Pablo :D

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De héroes y purulencias

Posted by Tomás Mojarro on 17th Agosto 2009

¿Y no nos avergonzamos? El guante brillante que Michael Jackson usó al presentar en 1983 su paso de baile moonwalk en la TV se ofrecerá en subasta. El guante es llamado “el Santo Grial de los artículos de colección de Michael Jackson”. Y no, no nos avergonzamos…

¡El Santo Grial! Lo que no haga el imperio con unas masas colonizadas y acríticas que a lo delirante elaboraron su duelo ante la muerte de un engendrillo andrógino y drogadicto, homínido aberrante que ha terminado una desnaturalizada existencia en precario equilibrio entre el hombre y la mujer: voz adulterada, adulterado color, rasgos faciales adulterados. ¿Y esa muerte mereció el chillido de unas muchedumbres aturdidas, manipuladas y dependientes de los medios de condicionamiento de masas? Vergüenza ajena me ha provocado la escandalera que acaba de generar ese cascajo de cadáver aún insepulto porque sobrevive en la memoria de unas mentes dementes a las que se les embombilló (bitoque de lavativa) en calidad de ídolo, las hienas amarillistas del periodismo cebándose en una carne cuyo proceso de descomposición comenzó en vida. Nauseabundo.

Semejante degradación me recordó la de un narcotraficante tijereteado como el andrógino para alterarse los rasgos del rostro, aunque a diferencia del alfeñique figurín el hampón intentaba hurtarle el cuerpo a la policía Amado Carrillo, grotesca piltrafa purulentosa, rostro espantable de ver, ojos animalados, entreabiertas fauces, engendro de la literatura gótica. Ese, ya muerto, es la viva imagen de la corrupción física y moral. Es pudrición, albañal, pestilencia. Vivo fue la ejemplificación de la podredumbre moral; muerto, basura suciedad, degradación mortal. Deshecho desecho.

Dije vergüenza ajena pero es vergüenza propia que humano soy también yo, y qué hacer. Pero ánimo, que aunque del mismo barro, uno optó por los trajines del escarabajo excrementoso y otro por el vuelo del águila real.

Ernesto “Che” Guevara, pongamos por caso, y aunque abomino el culto a la personalidad, en la crónica lo recuerdo tendido en la tierra boliviana bolivariana y con el poeta digo de él: “Su cadáver estaba lleno de mundo”.

(”Ahí estamos los tres. Nostálgicos. Reverentes. En el muro, un cartel con la vera efigie de la inmarchitable juventud Rostro iluminado. Luminosas pupilas siempre abiertas a la luz. Gorra guerrillera con esa estrella en la frente: Sierra Maestra, Bolivia…”)

A Ernesto Guevara lo asesinaron en alguna escuelita perdida en La Higuera, tierras bolivianas. Tenían miedo del eco que su voz hubiera levantado desde la sala de audiencias; tenían miedo de comprobar que el hombre que ellos odiaban era querido en todo el mundo. Ese miedo contribuirá a perpetuar su leyenda y a una leyenda no le entran las balas. Un milico lo remató, tenientito borracho y pusilánime.

Mario Terán se llamó en vida aunque dudo que nunca haya vivido. Dudo que viva todavía. A la hora del asesinato lo vieron acobardarse. El héroe:

Póngase sereno y apunte bien. Va a matar a un hombre.

La Habana La imagen y los recuerdos de Ernesto “Che” Guevara siguen presentes en el lugar donde se localizó su cadáver, por lo que se ha convertido en una especie de santuario debido a que decenas de turistas y admiradores han llegado a la localidad de Vallegrande, en el sudeste de Boliva, para depositar una flor, prender una vela o recoger como recuerdo un poco de tierra de la fosa común donde se halló al Che y otros seis guerrilleros.

Jóvenes, mujeres y hasta niños encuentran el modo para bajar a la fosa y llevarse algo de la tierra donde estuvo por casi 30 años el cadáver del guerrillero. Manos anónimas colocaron una cruz de madera con una sola inscripción: “El Che vive”.

Vive, aunque el guerrillero había aceptado morir en cualquier instante. Solía decir que su sacrificio no significaría nada no sería más que un accidente en el curso de la revolución mundial, que más tarde dependía de cada uno de nosotros hacer de su sangre simiente. Hay hombres todavía más peligrosos muertos que vivos, aun si aquellos que les tienen miedo cortan las manos de su cadáver, incineran su cuerpo, esconden sus cenizas. Para nosotros el Che empieza ahora a vivir…

“Hombre nuestro que estás en los cielos -del estaño y de) cóndor-santificado sea tu nombre, venga a nos tu reino - de paz, de pan y de justicia - hágase tu voluntad de hombre vivo -porque no podemos tenerte muerto. No”.

(Y la paz.)

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Acteal, herida que no cesa

Posted by Tomás Mojarro on 14th Agosto 2009

Los hoy muertos y heridos estaban rezan­do de rodillas. Los balacearon por la espal­da. Jesucristo Nuestro Señor, Príncipe de la Paz, el Verbo que vino a poner su mora­da entre nosotros, fue rechazado por las ti­nieblas…

Años más tarde la Suprema Corte de Justicia de la Nación determina la libertad de los indígenas acusados de participar en la masacre de Las Abejas, comunidad de Acteal, en Los Altos de Chiapas, perpetra­da el 22 de diciembre de 1997, donde fue­ron asesinados 45 indígenas entre niños, varones y mujeres embarazadas. La libertad de los detenidos no se debe a que sean inocentes, sino a que su proceso está vicia­do de origen. Yo cada diciembre recuerdo aquí mismo a los mártires de Las Abejas. Hoy, porque una “justicia” burriciega trae a Acteal en los labios, aquí las vivas pala­bras de monseñor Samuel Ruiz, que en su Carta pastoral de la Navidad de 1997 se di­rigía “a todo el pueblo de Dios que pere­grina en nuestra sufrida Diócesis de San Cristóbal de las Casas. A todos nuestros hermanos. Agentes de pastoral”:

“Por si acaso hubiéramos olvidado que la verdadera Navidad se da en un contex­to trágico de opresión y dominio, de inseguridad y puertas cerradas, de persecu­ción y exilio y aun de verdadero genocidio, los acontecimientos de estos días en Chenalhó nos lo vienen a recordar. La dicha más grande que el mundo ha conocido: el nacimiento en nuestra carne del Verbo de Dios, aconteció en el marco doloroso del mayor sufrimiento. La luz verdadera irrumpe en medio de la más densa niebla. La Navidad de este año es para el pueblo cristiano de nuestra Diócesis, de nuestro estado y del país entero, una Navidad luc­tuosa. No sólo es ignominioso el número comprobado, hasta el día de hoy, de muer­tos (45) y de heridos (25), muchos de ellos menores de edad, sino sobre todo el clima de violencia creciente e impune denuncia­do acuciosamente a las autoridades que lo podían haber frenado, con anterioridad a este indignante desenlace.

Son tantas las circunstancias agravantes que hacen de este doloroso aconteci­miento un verdadero crimen contra la humanidad. El hecho de que el ataque fuera perpetrado por hombres adultos, arma­dos, contra un grupo mayoritariamente de mujeres y niños desarmados. El hecho de que ese grupo victimado sea uno que ha hecho profesión pública y desde hace tiempo de su opción por los medios civiles, pacíficos y no violentos para la consecu­ción de sus demandas, aun cuando viven y trabajan en el corazón de una zona donde la violencia se ha enseñoreado. El hecho de que las víctimas fueran un grupo de personas recientemente hostigadas hasta el punto de ser obligadas a abandonar sus casas y poblaciones, pues en Acteal se en­contraban ya en calidad de desplazados.

El hecho de que el ataque se haya ve­rificado en un momento en que estaban reunidos en la ermita del poblado, oran­do por la paz; y seguramente orando por quienes les perseguían. Conocemos que tal es la calidad cristiana de esos hermanos y hermanas. ¡Qué horrible paradoja que el mismo día en que pudieron ser abiertas algunas ermitas que hablan estado cerra­das y ocupadas por grupos armados de civi­les y de policías, en este mismo día, en una ermita de la zona de Los altos hayan si­do masacrados todos estos cristianos! En el espacio de lo sagrado irrumpe la vio­lencia. ¡Y para este pueblo tan hondamen­te religioso! Toda la tradición judeo-cristiana, secular, de que los templos son San­tuario para los perseguidos, ha sido aquí pisoteada.

El hecho de que hoy, a muy temprana hora, las autoridades del estado hayan ordenado recoger todos los cadáveres, quizás con argumentos jurídicos o sanitarios funcionales (podrán hablar de la necesidad de practicar autopsia o evitar una peste), viene a convertirse en un agravio más, y no menor, a los sobrevivientes de la masacre. Ellos han venido hasta nosotros, suplicantes:

- ¡Queremos enterrar a nuestros muertos! ¡No dejen que se los lleven!

Quien conoce el alma indígena sa­be hasta qué punto es existencialmente indispensable hacer el duelo, llorar a los muertos. ¿Será que hasta ese consuelo les va a ser arrebatado? Sólo por la fe y con ayuda de la revelación podemos comprender que así es la Navidad verdadera. Esta, y no la de la sociedad de consumo, es la que permite entender a fondo el misterio de la Encamación. Aquí, en Chiapas, algo nuevo está naciendo, y no concluirá el parto sin estas dosis estrujantes de dolor…

Cuánto trabajo nos cuesta, en este momento, decir: ¡Feliz Navidad! A nuestra sensibilidad humana nos parece que el Ni­ño nace muerto…”

Acteal. Los masacrados viven Y reclaman (Óiganlos.)

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Del beato Maciel

Posted by Tomás Mojarro on 13th Agosto 2009

Más que el paradero de sus seis o más hi­jos, los bancos del Chile pinochetista y quizá Liechtenstein serian buenos sitios donde comenzar a buscar ya no a Maciel el sexópata, sino al gran estafador y chantajista que po­cos, muy pocos hemos señalado.

Y es ella, Roberta Garza, quien ha se­ñalado las sinvergüenzadas de Marcial Ma­ciel como estafador, chantajista y bienamado de Juan Pablo II, su protector. Y es como para preguntarse: ¿seguirá en Roma el proceso de beatificación de ese que, se­gún revelaciones escandalosas, fue tam­bién cocainómano?

Hace tres décadas que en la Puebla “de los ángeles” se celebró la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y mientras se afirmaba la unidad y la comu­nión de la Iglesia, se excluía a los sacerdotes de la Teología de la Liberación en Iberoamé­rica “porque piensan de modo distinto”. En Argentina, entre tanto, y “ante la indiferen­cia del Episcopado de aquel país”, amplios sectores de la Iglesia Católica argentina, jun­to con gente de la comunidad, eran víctimas de una represión brutal que incluía el ase­sinato, la desaparición y el encarcelamiento de sacerdotes, religiosos y dirigentes de or­ganizaciones cristianas. Y a propósito, mis valedores, ¿continuará el sañudo proceso de aniquilación de la benemérita Teología de la Liberación, que intenta El Vaticano?

Marginados ya desde Puebla, excluidos por el clero de Roma, ya desde entonces los teólogos de la Liberación eran satanizados, y condenado su apostolado entre el pobrerío según la palabra viva del Evangelio. En México, por ejemplo, de la diócesis de Cuernavaca se echó fuera a don Sergio Méndez Arceo para acomodar a Posadas Ocampo y Luis Reynoso, bienamados de industriales. De la diócesis de San Cristóbal de las Casas se expulsó a don Raúl Vera para sembrar en su lugar a un aborrecedor de indígenas zapatístas, Felipe Arizmendi

La Teología de la Liberación. Mientras más conozco los hechos de papas, obispos y cardenales, y más llego a saber de sacer­dotes paidófilos y pederastas, más admiro el compromiso de los cristianos (aunque cató­licos también, qué contrasentido) en su lu­cha por la liberación de pueblos oprimidos y, en su caso, reprimidos. Esto decía de los practicantes del Evangelio cuando la confe­rencia de Puebla el sacerdote Cabestrero:

- Los teólogos de la Liberación son la reserva más densa de la profecía y de la gracia del espíritu en nuestra Iglesia. Son su futuro mejor. Veo en ellos, con todos los que sufren persecución cruenta, ca­lumnia, tortura, cárcel, exilio o muerte por causa del Evangelio de Jesús, y con los mismos pobres, campesinos e indígenas que sufren pobreza y acoso en la fe, cons­truyendo el verdadero pueblo de Dios en éxodo y en cruz, el “hecho mayor” de la Iglesia latinoamericana en este tiempo, la mayor riqueza que ésta puede ofrecer a la iglesia universal. Y son fuerzas de huma­nidad y cambio social.

Los teólogos de la Liberación: “La con­fesión de la fe en Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios, como el Cristo, sigue siendo un hecho eclesial fundamental y funda­mentalmente para una Iglesia que se de­nomine cristiana. Sin esa confesión no tie­ne sentido hablar de una Iglesia “cristiana”, ni sería honrado hacerlo. Pero si se hace de Cristo una abstracción se corre el peli­gro, largamente confirmado por la histo­ria, de creer en un Cristo que no es sino extrapolación de determinados intereses, sean legítimos, egoístas u opresores.

Si se hace de Cristo una abstracción se corre el peligro, largamente confirmado por la historia, de creer en un Cristo que no es sino extrapolación de determinados intereses, sean legítimos, egoístas u opre­sores. Ocurre el paradójico peligro de po­derlo manipular, precisamente en el mo­mento de hacer una sublime confesión de Cristo. Por eso en Iberoamérica se ha­ce tanto hincapié en el Jesús histórico, a pesar de las dificultades que eso supon­ga, porque se comprueba la recuperación que hace el sistema opresor de cualquier Cristo que no sea el Jesús histórico. Cual­quier abstracción de Cristo que deje abierta la puerta a la injusticia o a la resignación e inanición ante la injusticia es fundamentalente sospechosa.

¿Los políticos Rivera Carrera, Carlos Aguiar y Onésimo Cepeda de aquí y de to­das partes? A ésos increpa el que habla por boca de Osías:

“Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras. Vuestra piedad es como nube de la mañana, y como el ro­clo de la madrugada, que se desvanece (…) Porque misericordia quiero, y no sacri­ficio, y conocimiento de Dios más que ho­locaustos'’.

(¡Maciel!)

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Del beato Maciel

Posted by Tomás Mojarro on 13th Agosto 2009

Más que el paradero de sus seis o más hi­jos, los bancos del Chile pinochetista y quizá Liechtenstein serian buenos sitios donde comenzar a buscar ya no a Maciel el sexópata, sino al gran estafador y chantajista que po­cos, muy pocos hemos señalado.Y es ella, Roberta Garza, quien ha se­ñalado las sinvergüenzadas de Marcial Ma­ciel como estafador, chantajista y bienamado de Juan Pablo II, su protector. Y es como para preguntarse: ¿seguirá en Roma el proceso de beatificación de ese que, se­gún revelaciones escandalosas, fue tam­bién cocainómano?

Hace tres décadas que en la Puebla “de los ángeles” se celebró la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y mientras se afirmaba la unidad y la comu­nión de la Iglesia, se excluía a los sacerdotes de la Teología de la Liberación en Iberoamé­rica “porque piensan de modo distinto”. En Argentina, entre tanto, y “ante la indiferen­cia del Episcopado de aquel país”, amplios sectores de la Iglesia Católica argentina, jun­to con gente de la comunidad, eran víctimas de una represión brutal que incluía el ase­sinato, la desaparición y el encarcelamiento de sacerdotes, religiosos y dirigentes de or­ganizaciones cristianas. Y a propósito, mis valedores, ¿continuará el sañudo proceso de aniquilación de la benemérita Teología de la Liberación, que intenta El Vaticano?

Marginados ya desde Puebla, excluidos por el clero de Roma, ya desde entonces los teólogos de la Liberación eran satanizados, y condenado su apostolado entre el pobrerío según la palabra viva del Evangelio. En México, por ejemplo, de la diócesis de Cuernavaca se echó fuera a don Sergio Méndez Arceo para acomodar a Posadas Ocampo y Luis Reynoso, bienamados de industriales. De la diócesis de San Cristóbal de las Casas se expulsó a don Raúl Vera para sembrar en su lugar a un aborrecedor de indígenas zapatístas, Felipe Arizmendi.

La Teología de la Liberación. Mientras más conozco los hechos de papas, obispos y cardenales, y más llego a saber de sacer­dotes paidófilos y pederastas, más admiro el compromiso de los cristianos (aunque cató­licos también, qué contrasentido) en su lu­cha por la liberación de pueblos oprimidos y, en su caso, reprimidos. Esto decía de los practicantes del Evangelio cuando la confe­rencia de Puebla el sacerdote Cabestrero:

- Los teólogos de la Liberación son la reserva más densa de la profecía y de la gracia del espíritu en nuestra Iglesia. Son su futuro mejor. Veo en ellos, con todos los que sufren persecución cruenta, ca­lumnia, tortura, cárcel, exilio o muerte por causa del Evangelio de Jesús, y con los mismos pobres, campesinos e indígenas que sufren pobreza y acoso en la fe, cons­truyendo el verdadero pueblo de Dios en éxodo y en cruz, el “hecho mayor” de la Iglesia latinoamericana en este tiempo, la mayor riqueza que ésta puede ofrecer a la iglesia universal. Y son fuerzas de huma­nidad y cambio social.

Los teólogos de la Liberación: “La con­fesión de la fe en Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios, como el Cristo, sigue siendo un hecho eclesial fundamental y funda­mentalmente para una Iglesia que se de­nomine cristiana. Sin esa confesión no tie­ne sentido hablar de una Iglesia “cristiana”, ni sería honrado hacerlo. Pero si se hace de Cristo una abstracción se corre el peli­gro, largamente confirmado por la histo­ria, de creer en un Cristo que no es sino extrapolación de determinados intereses, sean legítimos, egoístas u opresores.

Si se hace de Cristo una abstracción se corre el peligro, largamente confirmado por la historia, de creer en un Cristo que no es sino extrapolación de determinados intereses, sean legítimos, egoístas u opre­sores. Ocurre el paradójico peligro de po­derlo manipular, precisamente en el mo­mento de hacer una sublime confesión de Cristo. Por eso en Iberoamérica se ha­ce tanto hincapié en el Jesús histórico, a pesar de las dificultades que eso supon­ga, porque se comprueba la recuperación que hace el sistema opresor de cualquier Cristo que no sea el Jesús histórico. Cual­quier abstracción de Cristo que deje abierta la puerta a la injusticia o a la resignación e inanición ante la injusticia es fundamentalente sospechosa.

¿Los políticos Rivera Carrera, Carlos Aguiar y Onésimo Cepeda de aquí y de to­das partes? A ésos increpa el que habla por boca de Osías:

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