El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Abril, 2009

El presidente y sus intelectuales

Posted by Tomás Mojarro on 30th Abril 2009

“Solíamos hablar, entre nosotros, de atraer a Rubén Darío. Valenti, uno de los nuestros, nos oponía siempre con esta adverten­cia profética: No, nunca vendrá a México Rubén Darío: no tiene tan mala suerte”.La tuvo a medias, y sacó provecho. Hoy que se cumple un año más del gro­tesco “comes y te vas” de un Fox al que El Vaticano aún no declaraba enfermo men­tal, juzguen ustedes si no es oportuna la aclaración de que al primero que se le im­pidió la entrada al país no fue Fidel Castro. La historia:

En 1910 Darío fue comisionado para representar a su país en la celebración del Centenario de la independencia mexica­na. Pero en Nicaragua se vivieron tiempos aciagos; el presidente Madriz cayó por de­cisión de Washington, y el conflicto entre Nicaragua y los Estados Unidos se refleja­ba en nuestro país, originando una enor­me incomodidad del delegado yanqui con­tra Nicaragua y una gran animadversión de los mexicanos contra EU. La presen­cia del poeta pudiese desatar la crisis. El delegado del norte no lo quería en la ce­lebración, y lo lógico: Porfirio Díaz no per­mitió que el poeta llegara a esta capital. “El nuevo Cortés, menos aguerrido que el primero, recibió del nuevo Moctecuzoma indicaciones apremiantes de no llegar al valle de México”.

Y Darío no llegó. Ni el “comes y te vas” le permitió un Porfirio Díaz tan servil con el gringo como implacable con los mexi­canos. El poeta quedó detenido en la cos­ta de Veracruz y de incógnito llegó a Jala­pa, donde un hacendado lo invitó a cazar conejos. La versión del propio Darío:

“El Gobierno mexicano me declaraba huésped de honor de la nación. Al mismo tiempo se me dijo que no fuese a La capi­tal, y que esperase la legada de un enviado del Ministerio de Instrucción Pública.” Entretanto, una enorme muchedumbre de veracruzanos, en la bahía, en barcos empave­sados y por las calles de la población, da­ban vivas a Rubén Darío y a Nicaragua, y mueras a los Estados Unidos.

El enviado del Ministerio de Instruc­ción Pública llegó con una carta del Minis­tro, mi buen amigo don Justo Sierra, en que, en nombre del Presidente de la República y de mis amigos del Gabinete, me ro­gaba que pospusiese mi viaje a la capital. Y me ocurría algo bizantino: el gobernador civil me decía que podía permanecer en territorio mexicano unos cuantos días, esperando que partiese la delegación de los Es­tados Unidos para su país, y entonces yo te­nía mis razones para creer más, me daba a entender que aprobaba la idea mía de re­tornar en el mismo vapor para La Habana. Hice esto último”.

Porfirio Díaz, en obsequio del gringo, había logrado diluir la presencia incómo­da de Darío en territorio mexicano. Y las fiestas del Centenario de la independencia mexicana siguieron, espléndidas…

Acorralado por los periodistas, el no­velista y diplomático de Díaz, Federico Gamboa tuvo que manifestarse al respecto. Como, en verdad, no había medio de sa­lir airoso del trance, optó por salirse por la tangente, resolviendo asi las preguntas del reportero:

- Es una verdad que todo problema de Derecho internacional debe plantear­se de manera que las premisas correspon­dan exactamente a la realidad de los he­chos, para que así pueda científicamente asegurarse el resultado. No quiero perder el tiempo en discutir, conforme a derecho, lo que ya el señor presidente Díaz ha decidido conforme a prudencia.

Y el remate del vergonzoso incidente, que pinta a cabalidad la estatura de ciertos intelectuales, así se trate de Rubén Darío:

“La compensación por los percances; el documento oficial: Sec. de Estudio del Despacho la Tesorería general de la Federación, para que (…) se pague al Sr. Rubén Darío, por conducto del Cónsul General de México en París, la cantidad de 500 -quinientos francos- mensuales durante el pre­sente año fiscal, para que continúe estu­diando en Europa”. Firma José López Portillo y Rojas, Subsecretario encargado del despacho'’.

Mis valedores: ¿respetar a quien no se respeta? ¿Respetar a los Díaz y Fox? ¿A un Felpe Bravo Mena que en el fiasco del “co­mes y te vas” jugó el papel de Gamboa con Porfirio Díaz, un Bravo Mena que así saca­ba la cara por Fox: “Hizo la gestión de ma­nera amigable, caballerosa, franca. El que ha roto todos los marcos de la cortesía y la caballerosidad es Fidel Castro?”. ¿A ese, hoy secretario particular de Calderón, res­petarlo? ¿A la cáfila de intelectuales coop­tados que, Daríos de petate, maman su be­ca de Conaculta? Mejor atenemos al letre­ro camionil “Voy más a mí”. Y ya. (Total…)

Posted in Fabulillas | No Comments »

Comes y te vas

Posted by Tomás Mojarro on 29th Abril 2009

Cuestión de hombría, de valor y valores, de virilidad, de sacar la cara por las propias acciones y responsabilizarse de ellas. Semejante rasgo de varonía no puede ser atributo de un individuo sin atributos, de un enfermo mental, según ha sido calificado por El Vaticano Vicente Fox. Esto a propósito de que hace unas semanas se cumplió un aniversario más del episodio aquel, estridencia y bochorno, que llenó o debió llenar de vergüenza a todo el país, y fue cuando el comandante Fidel Castro exhibió en toda su estatura de zafio, vulgar, cortesano del gringo y un redomado embustero a ese enfermo mental que por culpa de tantos llegó a la presidencia de México.

Apenas estallaba, fragoroso, el escándalo, cuando Fox se apresuró a negar públicamente que él, como se publicó en diarios diversos de aquí y allá, hubiese dicho aquel “comes y te vas” a Fidel Castro; el cual, entonces, digno como siempre, reprodujo en la radio y ante un centenar de periodistas de países diversos la cinta magnetofónica donde Fox decía al comandante, palabra a palabra (¡y el insensato le hablaba de tú!) eso que ahora negaba haber dicho. Cuilón, como el meshica apostrofaba al que carecía de tanates. Cuilón. El mexicano quedaba ante el mundo como un vil embustero falto de la hombría suficiente para dar la cara por sus propias acciones. Patético, Fox

Como patético me parece un Germán Martínez, dirigente del PAN, que ante sus correligionarios y de cara a la contienda electoral, pone a Fox como ejemplo de estratega para ganar una votación “haiga sido como haiga sido”.

- Cuestión de enfoques, dijo al llegar a este punto el juguera en la tertulia de anoche, y se sirvió otro pocilio de infusión. “Cuestión de hovos, más bien. De falta de ellos, porque ah, cómo estorban para mantenerse erguido, ¿no, maestro?”, dijo don Tintoreto.

- Porque la carencia de tales atributos parece ser condición para mentir, claudicar, agacharse al besamanos y bañarse en miércoles con tal de defender a los Fox de ayer y hoy en los “comes y te vas” de siempre. Las pruebas:

Lo vi abrir su libreta de pastas negras. ‘Tero no sólo Germán Martínez. “¿Qué me dicen de la estatura moral del funcionario que acaba de escoger Vicente Calderón (me abstuve de hacerle notar el error) como secretario particular, que sólo para eso se lo jaló desde la embajada de México en El Vaticano? Escuchen la crónica del papel que jugó este Luis Felipe Bravo Mena cuando el escándalo del “comes y te vas”, previamente negado por Fox, y que con la cinta grabada el comandante Castro exhibió como un vulgar embustero. Así lo defendió un Bravo Mena entonces presidente del PAN y hoy flamante secretario particular de Calderón:

- Yo rechazo, categórico, que el presidente Vicente Fox haya mentido al negar que hubo una petición para que su homólogo cubano, Fidel Castro, saliera del país antes de la llegada de G.W. Bush a la cumbre de Monterrey. ¡Yo no aceptaría de ninguna manera que hubo una mentira!

Y que si Fox hizo la petición de que Castro saliera antes del viernes, fue porque un presidente que es anfitrión de una cumbre tiene el deber y el derecho de hacer todas las gestiones que estén a su alcance para que la reunión en la que se van a encontrar líderes de todo el mundo, “en la que obviamente no existe similitud entre todos”, tenga éxito, y que el clima del encuentro sea positivo y rinda los frutos que se esperan.

‘Yo creo que el presidente Fox hizo la gestión de una manera amigable, caballerosa, franca, buscando el esquema que permitiera un clima positivo, constructivo y exitoso de la reunión. De ninguna manera es una presión; el mismo tono del diálogo b demuestra”.

- ¿Qué se necesita (el maestro), de qué se carece o qué se tiene de sobra para afirmar lo que el hoy secretario particular de Calderón? Escuchen (escuchamos): “El que ha roto todos los marcos de la cortesía, la caballerosidad y los mínimos diplomáticos que siempre se guardan en todos los países del mundo es el presidente Fidel Castro, en un exabrupto, por una venganza, debido al voto de México en Ginebra. Nuestro presidente obró de buena fe y con recta intención, pero el que ha demostrado que no merece la buena fe ni la recta intención es Fidel Castro”.

Ese es el hombre que Calderón se acarreó desde El Vaticano (que tachó a Fox de enfermo mental) para hacerlo su secretario particular. Previsor, ¿no? Para que en una de esas saque la cara por él. ¿No, contertulios..?

Silencio en la sala En la calle, aullidos de ambulancia Influenza porcina Yo pensé: El Vaticano los cría y ellos… lo pensé nomás. De temerario lo digo, si a mí también, como a Bravo Mena, me faltan… (No, si les digo.)

Posted in Fabulillas | No Comments »

Caiga su sangre sobre…

Posted by Tomás Mojarro on 28th Abril 2009

Jerusalén. Tiempos de fiesta. Es el día de los Azimos, en el que se sacrifica el cordero pascual. Un ascua viva que vive en ascuas, la ciudad; las noches las torna días, con su comunidad enfiestada que, previa licencia del romano Poncio Pilato, a lo estrepitoso celebra su ancestral vocación libertaria A voces, en el recinto sagrado, los judíos evocan e invocan las sombras augustas, sombras tutelares, de Abraham e Israel, de Isaías y Moisés, el que quita las cadenas del exilio y el cautiverio. Jerusalén. Los judíos, a la convocatoria de Pilato el procurador, se ha congregado en la explanada del palacio imperial, y aquel clamoreo de voces exaltadas. Es media mañana

Todo esto ocurre aquí abajo, porque allá arriba desde el balcón central del palacio, ancianos y sumos sacerdotes (el Sanedrín), se congregan en torno al romano y contemplan a una judería estrepitosa Entre ellos comentan, y luego sonríen. ‘Y cómo no sonreír, si la estrategia dio resultado. ¿Esos judíos no acusan los efectos de nuestra maniobra? Ya es hora de dar el paso final”.

El paso final de la estrategia creada para conjurar el peligro en el que se vio el poder del romano. Porque en Judea aconteció que de súbito y de la nada surgió un santón, un levantisco y provocador que desde hace tres años se dedica a soliviantar a los de Judea (sólo a los pobres, pero son los más…)

¿Prender al agitador y encerrarlo en alguno de los calabozos a la medida de alborotadores? Riesgoso, porque las masas están con él y pudiesen insubordinarse, provocar algaradas y motivar la participación de los tercios de Roma Qué hacer, entonces, sino crear el antídoto…

- Y dio resultado. La maniobra un éxito. Vean a los judíos allá abajo, domesticados, enajenados, listos ya para el paso final.

Tal maniobra fue creada hace meses. Como vía para eliminar al santón con todo y discípulos e imponer de candidatos a una cáfila de truhanes, pero fieles a Roma, y que unos judíos previamente condicionados votasen por ellos, Pilato convocó a escribas y sacerdotes, los cuales idearon el antídoto para adormecer en las masas toda conciencia y capacidad de discernimiento. Pilato aplicó a lo sañudo e implacable el antídoto letal. Desde esa fecha día tras día semanas y meses, a imponer la asfixiante estrategia Hoy, meses después, ancianos y sacerdotes, colaboracionistas del romano, sonríen contemplando a la multitud que el romano mandó congregar en la explanada del palacio.

Y la hora sonó. “Que comparezcan los señalados”. (Comparecieron.)

¿La estrategia con que se logró amansar a las masas? Una ocurrencia de Caifás. Que a lo largo de meses, día y noche, sin darles descanso, los judíos fuesen bombardeados desde la radio y la televisión con frases alusivas a cierta entelequia que apodaron “democracia”; machaconas frases, siempre las mismas y mal redactadas, a cual más de embusteras y que a base de martillarles el cerebro terminaron por oscurecerles el entendimiento de los judíos. Votar era “democracia”, el voto era todopoderoso y la clave de una vida mejor; “crece la democracia y crecemos todos”, decía el pregón embustero. ¿Campaña onerosa? Sí, por supuesto, “pero los propios judíos la han de financiar. Nuevos impuestos, y listo”. Mediodía La hora ha sonado.

Y ocurrió, mis valedores, que en ese momento un guardia introdujo hasta el salón a cierto hombrecillo pálido, trasijado, con un rostro de zozobra crispado de tics nerviosos. “Este es el amigo del agitador y de sus discípulos. Nos lo entregó ayer”.

- Apesta (Pilato, asqueado, hizo que lo apartasen de sí.)

- A miedo. A temor, dijo Caifás. Aquí le entrego las 30 monedas de la delación. Que al otro lo salves de la horca está en ti concedérselo.
- ¡Habla tú!, ordena Pilato al apestoso. Gachas las orejas, facha de chucho apaleado, halitosis: “Barrabás es mi hermano. Madre no conocimos. El y tu siervo, Judas Ortega, militamos en Nueva Izquierda

- ¡Que hiede, sáquenlo!, ordenó Pilato. ‘Y espero que se ahorque”.

Lo afirma el apócrifo. Luego de meses de ser aturdidas con millones de embusteros “spots” las masas estaban ya convenientemente manipuladas, enajenadas, sin voluntad propia sin lógica sin razonamiento. Entonces sí. La hora había llegado. Abriendo de par en par el balcón central del palacio, Pilato presentó al par de reos y ante unas masas exaltadas formuló la pregunta

- Entre el criminal y el justo, ¿a quién queréis que os suelte y a quién he de crucificar..?

La eficacia de los “spots”… (INRI.)

Posted in Fabulillas | No Comments »

Cruz, cruz…

Posted by Tomás Mojarro on 27th Abril 2009

¿Curas pornógrafos y pederastas? Entre más humanos nos vean mas nos van a apreciar…

(Obispo Leopoldo González, Secretario Gral. de la Conferencia del Episcopado Mexicano.)

Yo, mis valedores, como el obispo González, también fui seminarista. El profesó como sacerdote, yo no. A tiempo fui expulsado del seminario porque los curas advirtieron en mí una vocación que no era para el celibato. Algo, suertudo de mí, me traje de aquel encierro de sotana y oficio divino: el idioma español, más tarde mi instrumento de fabulista, y lo verdaderamente fundamental; troquelados en la conciencia dos conceptos antagónicos, lo que es el bien y lo que es el mal. Sin matices. Sin pretextos. Sin trampas. Sin justificaciones. Ya si no enmarco mi conducta a los dictados de la conciencia, achaques son de la condición humana, y qué hacer…

Yo iba para sacerdote Mi niñez y un retazo de juventud las pasé encuevado tras las bardas del seminario, entre estudios diversos y rezos del Oficio Divino, que iban desde laudes y maitines, al alba, hasta vísperas y completas, al oscurecer. Hoy mismo, temor y temblor, lagartijas en brama, los espeluznos me recorren el espinazo, porque vamos a ver y a echar cuentas…

Yo, como sacerdote, ¿sería obispo, tal vez? ¿Arzobispo, cardenal? ¿Qué clase de reverendo sería? ¿Uno que tomara el pulpito como tribuna para dar al César (uno chaparrito, jetoncito, de etc.) lo que tan sólo pertenece a Dios? ¿Domingo a domingo, desde la catedral, me la viviría pontificando sobre grillas politiqueras para cantear este mi pobre México todavía más a la derecha de como me lo dejó Salinas cuando asesinó el 130 constitucional? ¿Predicaría la pobreza desde mi Mercedes Benz 500, blanca, blindada, como el cardenal Norberto Rivera? ¿Cuántos guardias de seguridad, aparte de mi ángel guardián, me cuidarían las manos a decir espaldas? ¿Entraría a Tlalnepantla un Domingo de Ramos, como entró el nuevo arzobispo de esa diócesis, Carlos Aguiar Retes, en un automóvil BMW blindado, modelo del año actual?

De haber sido un reverendo, ¿sería un reverendo paidófilo pederasta como el padrecito Maciel? ¿Un garañón de polendas, como el obispo Fernando Lugo, presidente de Paraguay? ¿Sospechoso de un fraude de 130 millones de dólares, como Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec? ¿Afirmaría, en mi mano los dineros del narco al igual que en las de Ramón Godlnez, obispo de Aguascalientes, que tales limosnas apenas entrasen a la iglesia quedarían purificadas? ¿Sería yo mismo el enlace de los Arellano Félix con el nuncio apostólico Gerónimo Prigione, como el cura Montaño? ¿Andaría bautizando chamacos de narcos como se dice de monseñor López Aviña, arzobispo de Durango, o sacaría raja económica del cartel de Tijuana como se afirma del hoy arzobispo de Yucatán Emilio Berlié Belauzarán? ¿Habría tenido que acogerme a San Cristóbal (el rancho, no el santo descontinuado) para conseguir la absolución de Vicente Fox, como el cardenal de Guadalajara Sandoval íñiguez, por aquel entonces acusado de colusión con los narcos? ¿En qué maniobras indignas andaría yo, sacerdote, a estas a estas horas? ¿O sería ya un difunto, “porque me hubiesen confundido con el Chapo Guzmán“, y hubieran hecho perdedizo mi portafolios, donde cargaba los documentos que me incriminaban de..?

Ya me veo, como arzobispo o cardenal, utilizando el pulpito de instrumento para manipular a mis feligreses, y a lo avieso y ventajista realizar propaganda política en favor de la ultraderecha vaticana y yunquera, sinarquista y cristera tardía.

No fui sacerdote, laus Deo, y es por ello que una esperanza me alienta: que cuando muera, si me tengo que desbarrancar en el que merezca de los nueve círculos infernales descritos por Dante (no Dante Delgado; su averno es otro y lo apodan Convergencia), sea yo un réprobo más, uno de tantos, del montón, como algunos de ustedes, y no un sacrilego de sotana y capa pluvial que me desbarranque de cuernos en el fuego eterno, a tiznar una sotana ya de por sí tiznada en vida por mis acciones de mal sacerdote, como esos.

Como esos. ¿Y yo por qué? ¿No basta con los hábitos religiosos de curas políticos y curas narcos, curas moruecos y garañones, curas paidófilos y curas putos que por estos días (por estas eternidades) deben estar rostizándose en los antros de Satán o lo estarán apenas ventoseada su última bocanada de vida?

Yo no fui sacerdote. (Laus Deo.)

Posted in Fabulillas | 1 Comment »

El entreguismo y la memoria histórica

Posted by Tomás Mojarro on 24th Abril 2009

Mayport, Florida. 20 de abril En los ejercidos navales Unitas Oro 2009, comandados por la Cuarta Flota de Estados Unidos por primera vez participa la Armada de México, con la fragata Mina, la patrullera oceánica Oaxaca, dos helicópteros y 395 marinos.”Preocupante e indebida por varias razones”. (El editorialista.) Entre ellas, que las doctrinas militares de ambas naciones “obedecen a circunstancias, objetivos y principios distintos y hasta contrapuestos”.

Ante tal situación, mis valedores, pensé en aquel 21 de abril de 1914, a las 11 horas con 20 minutos, hora en que soldados de infantería yanqui descendían del Florida, el Utah y el cañonero Praire, y tomaban tierra en el muelle Porfirio Díaz. Así se iniciaba la invasión gringa a Veracruz.

La fuerza yanqui marchó hacia la población por la calle de Mortesinos. Cantando La Adelita, el pueblo jarocho se lanzó a las calles. Se produjeron escenas de tremendo patetismo. Aureliano Monfort, gendarme, fue el primer patriota mexicano abatido por las balas dum-dum, expansivas del invasor. Horas después, entre tanto defensor anónimo, caería asesinado Andrés Montes, carpintero de oficio. Dramático fue el caso de la muerte de Charrito, un humilde vecino del puerto. Loco porque ya no tenía parque, se echaba pecho a tierra gritando: “¡Viva México! ¡Viva México!”

Los vecinos, al verlo morir, lo enterraron ahí mismo, en la calle…

México en los ejercicios conjuntos. “La naturaleza tradicional agresiva e imperialista del aparato militar de EU -características que han levado a ese país a convertirse en el violador sistemático de las soberanías nacionales y a crear engendros como las “guerras preventivas”- es incompatible con el espíritu de defensa de la integridad tradicional y de la soberanía en que se fundamenta la acción de las fuerzas armadas de nuestro país”.

Cuando el cadete José Azueta, de 19 años, agonizaba en el hospital el contralmirante Fletcher envió unos cirujanos para que lo atendieran. El joven héroe, al verlos, se cubrió el rostro con la sábana: “¡De los invasores no quiero ni la vida! ¡Que se larguen esos perros, no quiero verlos!”. El cadete Virgilio Uribe cayó de espaldas. Horas después se acercó un anciano y pregunta “¿Qué nuevas me dan de mi hijo?” Le presentaron una guerrera manchada de sangre. El anciano besó aquella sangre mientras lloraba en silencio…”

El testimonio de la niña que se quedó huérfana cuando una bala expansiva le asesinó a Andrés Montes, su padre: “Los americanos entraron el mero 21 de abril. Poco antes de las 11 de la mañana estaba yo en el colegio, cuando nos despacharon a casa en vista de que hacíanse conjeturas de que los americanos iban a entrar. Llegué a mi casa; mi mamá estaba muy azorada porque ya sospechaba que habría tiros y cañonazos. Mi papá estaba trabajando en la carpintería que teníamos en la misma casa donde vivíamos. Estaba callado, trabaja y trabaja sin decir palabra.

Éramos 6 hijos: la más chiquita tenía 10 meses de nacida. Sin decir palabra, sin decirnos nada, ni a donde iba, mi papá salió de la casa al oír los primeros disparos. No regresó sino hasta las 6 de la tarde y ya venía armado con un rifle y unos tiros. También regresó trayéndonos dos tanates de pan y miniestras para que tuviéramos qué comer mientras él estaba afuera…

Como si lo estuviera viendo ahora mismo con mis propios ojos, recuerda mi mamá, rodeada de nosotros, le suplicaba: ‘No te vayas, Andrés, no nos abandones, mira que tenemos niños muy chiquitos. ¿Qué hacemos si te matan? ¡Hazlo por nosotros!’ Mi padre, que siempre fue muy callada pronunció tranquilamente estas palabras: “Ahorita no tengo madre, ni esposa, ni hijos. Sólo veo que tengo una patria muy linda y tengo que defenderla de la infamia yanqui. Aquí te dejo colgado este machete; anoche lo afilé bien para que al primer gringo que se atreva a entrar en esta casa, le moches la cabeza”.

Como mi mamá insistiera en que se quedara, él la agarró y le dio un empujón para que le dejara el campo libre. Y asi fue como él pudo quitar la tranca de la puerta y salirse a la calle otra vez. Como mi papá no llegó en toda la noche, en la mañana salió a buscarlo mi madre. Era un peligro, pues los tiroteos seguían. Fue entonces cuando supimos: mi papá peleó solo, callado Lo mataron al anochecer. Una bala expansiva le destrozó el estómago.

Ya no fui a la escuela. Mi mamá nos dijo “ahora todos tendremos que trabajar”‘.

A la hora de los ejercicios conjuntos, mis valedores, ¿tendría presente esta historia Felpe Calderón? (¿El…?)

Posted in Fabulillas | No Comments »

De tontos y locos

Posted by Tomás Mojarro on 23rd Abril 2009

- Lo que me recuerda, dijo el maestro en la tertulia de ayer, la fabulilla que en su momento dio a conocer el escritor Salado Alvarez.

(Silencio en la noche. Alguno bebió su infusión. Afuera, en la llovizna nocharniega y entre oleadas de viento, aquel aroma de yerba macerada)
- De memoria la cito. En la sacristía de la Catedral Metropolitana reposaba el señor deán, cuando aquellos golpecitos en la puerta. El recién llegado resultó ser un anciano adicto a los oficios religiosos, que expuso el motivo de su visita al deán: “Me he enterado de que está vacante el puesto de primer violín en la orquesta de la catedral”. “Así es, ¿tiene usted algún candidato?” Uno tenía el vejarruco. “Mi sobrino Joaquín, Su Reverencia”.

“Excelente, ¿pero toca bien el violín?”

El viejo soltó el catálogo de virtudes del consanguíneo. “Católico de cepa; su misa diaria, su sagrada comunión, su confesión cada sábado. Educado por las monjas del Verbo Encarnado, ¿se imagina Su Reverencia?

“Bueno, sí, ¿pero toca bien el violín?”

Y que un hijo cariñoso que cuida a su madre inválida, y que un ejemplo para la mujer y los hijos. Un modelo de virtudes el hogar del sobrino Joaquín.

“Edificante, ¿pero toca bien el violín?”

“No, y su cristiana caridad: no puede ver un indigente sin que no corra en su auxilio. Por cuanto a su civismo, su patriotismo, su respeto a la ley.”

“Perfecto, ¿pero toca bien el violín?” “Bueno, como tocar, no lo toca desde que en la clausura de cursos de la primaria ejecutó un minué, un rigodón o algo así. La de aplausos que se llevó en la ceremonia. Está un poco torpón, pero con unos días de entrenamiento…”

- Y fue entonces, contertulios. El deán interrumpió al vejete:

“Mire usted: cuando se trate de premiar las virtudes de un buen hijo, buen padre y buen ciudadano, tráigame a su sobrino; pero para ocupar el puesto de primer violín yo busco un virtuoso del instrumento, aunque no lo sea en su vida privada”. Contertulios: ¿encuentran alguna semejanza con la sañuda defensa que del ex-presidenté Fox acaba de publicar Germán Martínez, presidente de Acción Nacional? (Nos vimos unos a otros.)

- Hagamos el ejercicio del deán A cada argumento de don Germán pregúntenle mentalmente: ¿pero Fox no es corrupto, Fox toca bien el violín? Aquí la nota de prensa: “¿Los priistas van a sacar del baúl las poderosas tesis económicas de López Portillo? ¿Van a defender con lágrimas en los ojos al peso o a nacionalizar algunos bancos como a él le gustaba hacerlo?”

- ¿Y por ello Fox deja de ser corrupto?, preguntó la tía Conchis.

- El panista: “¿A Luis Echeverría como ejemplo de tolerancia a la pluralidad y a la libertad de expresión? ¿Llamarán a Miguel de la Madrid para volver a endeudar al país y disparar la inflación? ¿En verdad quieren recordar el gobierno de Carlos Salinas?”

- Corruptos todos ellos. (La Lichona.) Sin discusión. ¿Pero ello libra a Fox del estigma de ser él también un ladrón, con amantes e hijastros?

- Sigo leyendo a don Germán: “Podríamos recordarle a los ciudadanos el gobierno de Carrillo Olea con su ola de secuestros en Morelos, o hablar del Quintana Roo de Mario Villanueva y sus nexos con el narcotráfico, o bien, abundar en la gestión en Jalisco de Cosío Vidaurri, sin dejar de rememorar el inexplicable enriquecimiento de Arturo Montiel. maestro de Peña Nieto, por sólo citar algunas de sus cartas fuertes”.

- ¿Alguna objeción, contertulios, a los argumentos del panista? Imposible. ¿Pero por qué todos estos priistas estén corrompidos hasta la médula, ¿Fox toca bien el violín, él deja de ser un sinvergüenza? Oigan a Martínez: “El PRI no ha aclarado cuentas con la historia. Los priistas fallaron el golpe. Se equivocaron. Fox no tiene cola que le pisen“.¿No? ¿En verdad? ¿El defensor actuará de buena fe? El deán pregunta a Martínez, defensor de Fox: ‘Los que usted ha citado son unos corruptos, ¿pero a cambio de un hato de ladrones Fox, con su segunda compañera y tos hijos de toda su Marta, nos resultó un presidente honrado? ¿Cómo podría el defensor destruir la acusación de la Auditoria Superior de la Federación, que acaba de documentar la pérdida o gasto ineficiente de decenas de miles de millones de pesos en el gobierno de su defendido Vicente Fox? Y aquí la esperanza, contertulios. (¿La qué?):

Lo dijo a Obama Felipe Calderón (¡y no se ruborizó!): “En México combatimos la corrupción“. Contertulios, ¿quién resultó
tonto, quién loco? ¿Quién? (Agh.)

Posted in Fabulillas | No Comments »

¿Combate contra la qué…?

Posted by Tomás Mojarro on 22nd Abril 2009

En este país hay un combate contra la corrupción, y en esta materia debe recordarse que las escaleras se barren de arriba hacia abajo…

Eso lo acaba de afirmar Calderón a la cadena NBC News; lo escucharían, sonriendo burlescos, Montiel, Romero Deschamps, Aldana, los hijos de toda su Marta y tantísimas etcéteras más. ¿Combate a la qué…?

Lo mismo que Calderón, aunque con palabras menos pedestres y no a punta de frases hechas lo han afirmado a su hora todos los embusteros presidentes del país. Y si no, mis valedores, ¿alguno de quienes conservan la memoria histórica recuerda la tragedia descomunal de las explosiones que un día como hoy, pero de hace ya 17 años, convirtieron en un montón de escombros una porción del Sector Reforma de Guadalajara, Jalisco? Fue entonces: de cara a la nación ante un almacigo de muertos y heridos y con las ruinas humeantes a sus espaldas, frente a cámaras y micrófonos se comprometió, vocezuca de pito de calabaza, el entonces presidente del país y hoy redivivo Carlos Salinas:

- ¡Compatriotas! ¡He dado instrucciones al Sr. Procurador de la República, Lic. Ignacio Morales Lechuga, para que en 72 horas me entregue un informe completo, donde se deslinden responsabilidades! ¡Este hecho no va a quedar impune, compatriotas! ¡Es mi compromiso…!

¿Y? A 4 horas del estallido así mentía el comunicado de PEMEX, que resultó, a fin de cuentas, el responsable oficial del siniestro: “En la fábrica de aceites La Central, ubicada en el Sector Reforma, se presentó una fuga de hexano que se filtró al drenaje municipal, lo que provocó 6 explosiones. Nuestro personal especializado se encuentra en dicho sector colaborando con las autoridades estatales y municipales en el centro de la emergencia”.

La Central. Días después lo declaraba un Guillermo Estrada, gerente de mantenimiento de PEMEX: “La fuga de gasolina no tiene relación alguna con los estallidos que ocurrieron, ya que en cuanto fue descubierta se ha procedido a su reparación”. Y un mes después: “Para determinar el grado de culpabilidad de PEMEX y la SEDUE en el siniestro, la PGR cuenta con el estudio denominado: Para proteger y restaurar el ambiente de los efectos producidos por la industria petrolera, que firman los susodichos PEMEX y SEDUE”.

Lo estipulaban, al respecto, diputados del PRI: “Garantizamos que esta tragedia no va a quedar impune”. Pero días después, la noticia: “Extraña junta de Francisco Rojas, director de PEMEX, con 45 diputados. Durante más de 6 horas se encerró con ellos en el piso 45 de la Torre de PEMEX. A la salida. Femando Ortiz Arana, líder de la mayoría priista, se negó a hablar y salió casi corriendo por el estacionamiento del edificio. Después vendría la declaración: “Nosotros no hacemos juicios a priori sobre los hechos de Guadalajara. Los partidos de oposición no deben manipular políticamente el problema. En lugar de hacer culpables, ayuden al país a evitar desastres de ese tipo”.

Tiempo después, el comunicado de prensa: “No habrá juicio político a los funcionarios denunciados en la Cámara de Diputados como responsables de las explosiones de Guadalajara. Determina Ignacio Morales Lechuga, ex procurador: PEMEX fue culpable, pero no responsable (¡Sic!)

Mientras tanto, y según la Academia Jaliciense de Derechos Humanos, “el ejército y las autoridades civiles habrán estado quemando setenta cuerpos diarios, en promedio, sin descanso y durante veintisiete días…”

México, 11 de abril del 2000. “Claman justicia en Guadalajara. A ocho años de la explosión, más de 500 afectados reclaman justicia y están dispuestos a reabrir el asunto penalmente”.

Se impacientaba Alberto Orozco Romero, ex gobernador de Jalisco:

 

- ¡Por favor! Hablar del 22 de abril del 92 es insano. Da ocasión a otros intereses, se repite e insiste en ello con otros fines. Yo, personalmente, aborrezco ocuparme de eso, me aflige el asunto. ¿O que? Porque no vamos a pasar el resto de la vida hincados, llorando por lo ocurrido, ¿verdad? Caramba, que una tragedia ocurre en cualquier país; las guerras cobran miles de muertos, y no por eso la gente se pasa el resto de su vida llorando por los caídos. Definitivamente no podemos vivir sólo de llorar. Los familiares verán con más simpatía que estemos reconstruyendo y a ellos si desde el cielo nos vieran, les gustaría más que estuviéramos laborando, y no llore y llore junto a su tumba, ¿no creen…?

¿Combate a la qué? ¿A la impunidad? ¿Quién lo dice? Ah, él. (Uf.)

Posted in Fabulillas | No Comments »

Una madre menguada

Posted by Tomás Mojarro on 21st Abril 2009

Por la Plaza Miravalle pregunté a ustedes ayer. Que si los árboles aún no habían sido talados. Que si a La Cibeles todavía no se la habían robado u ofendido en su honra. De la propia plaza, que si aún no habían arrasado con ella Les transcribiré el mensaje que dediqué a La Cibeles cuando fui a visitarla. Describí el conjunto escultórico. A la matrona le dije:

A diferencia de los nalgoncillos de bronce que exhibe en su escultura, los nalgoncitos de carne (poca) y huesos van a seguir votando, porque ha de saber que muertos de hambre y criadores de lombrices y otros bichos, estos nalgoncitos sobreviven en la entraña de la democracia, como nos juran 23.4 millones de “spots” que todos pagamos. Carísimos. Porque, señora, no olvidarlo: es México.

Por la magnificencia del grupo escultórico, del acabado y el material, deduzco que viene usted de una tierra próspera, no tan diatiro como la nuestra ¿Pues qué, vuestra revolución os resultó mejor que a nosotros la nuestra, que a 92 millones (hoy ya 109) nos ha valido el ají que se le unta al queso, cuando queso tenemos? Pero eso sí: cómo nos la mientan, que a mentadas se ha tornado pieza oratoria de la más rancia retórica (Ayer, “ábrete, Sésamo” y pretexto de hurtos, transas y depredaciones fue esa palabra revolución. Hoy, aún más dañina la clave de la corrupción lucrativa e impune es democracia)

En fin, que a la hora de presumir nosotros también tenemos estatuas: ecuestres (algunas); pedestres (las más), y erguidas, y culimpinadas, todas de héroes epónimos, falsos y verdaderos, dignísimos exponentes de la cultura de la derrota que forma la historia de mi país; las tenemos alineadas a lo largo de uno que nombramos Paseo de la Reforma, por el paseo que a la reforma le han dado sotanas y capas pluviales que se apoderan del país hoy que en pésima hora llegaron los gobiernos del Verbo Encarnado. Tenemos estatuas a pasto de héroes que fueron pasto de la derrota y que cayeron de cara al sol una vez que pronunciaron su frase célebre: “Si hubiera parque no estaría usted aquí”.

(Hermosas estatuas, no fijándose en los detalles, porque a la que no le falta un brazo fáltale un ojo, una zanca o un compañón. No heridas de campaña, que serían heridas heroicas; desidia desdén, olvido, incuria Ruéguele a Zeus que usted no vaya a correr esa suerte; que usted permanezca completa que no me la vayan a coger como objeto de rapiña y entonces vaya a parar al traspatio de alguna residencia de funcionario sexenal. Vale.)

(Otro paréntesis, doña Cibeles, para comunicarle que una santa madre tenemos allá por la calle Sullivan, pero qué clase de madre: de cantera vil, descalza, vestida de bailarina folklórica, de mesera del Sanborn’s; una madre así de flaquita, de chiquirritica, símbolo enhiesto de un estacionamiento que ya cerraron por incosteable. Y luego nos enchilamos porque nos gritan que qué poca estatua tenemos.

Por fortuna así nos insultan sólo quienes nos conocen a fondo.)

Es cuanto, doña Cibeles. Me felicito de que usted haya llegado a nosotros por la vía del afecto español, que más afectuoso les ha resultado el petróleo que guardamos en el subsuelo, pero ese ya es otro cantar. Me felicito que se haya uncido a la sobrevivencia con los mexicanos, no que hasta ahora pura estatua de gentualla mediocre que por malas artes politiqueras se encaramó en el poder sexenal. Pregunte, si no, a ese servilismo viviente de los políticos ante su santo sexenal, santo del Verbo Encarnado. Pregunte, acá bajita la mano, por la masacrada estatua de cierto Alemán de apellido que tanto daño causó a la nación, y la defenestrada de un tal López Portillo, garañón de tamaños, y la vejada del primer espurio en la historia moderna del país, y esas horrorosas que los licenciados Jerásimos erigieron a cierto priista, corrupto él, cuyo único mérito fue recibir un balazo en la nuca Y las estatuas que faltan, doña Cibeles. Es que estamos en México, ¿sabe usted?

Y lo dicho, señora ya nos uncieron a la carreta porque nos tomaron la medida y nos la tomaron por nuestra pura ignorancia, por nuestra imposibilidad congénita de pensar, de crecer, de madurar, de asumir nuestra libertad sin miedo a la responsabilidad que conlleva Doña Cibeles: esta es su casa Que le sean leves políticos y palomas. ¿Sismos, temblores, dice?

Juego de niños junto a la acción de los lics. Jerásimos del Revolucionario Ins., de los beatos del PAN, de los colaboracionistas de Nueva Izquierda que se enquistaron en esa mala copia de izquierda ideológica que apodan el Sol Azteca. Bienvenida señora, y por mi parte es cuanto. (Vale.)

Posted in Fabulillas | No Comments »

Leones capones

Posted by Tomás Mojarro on 20th Abril 2009

La Plaza Miravalle, mis valedores, ¿existe todavía? Aquel macizo de árboles gigantescos, ¿siguen en su lugar? La estatua de La Cibeles que España donó a nuestro país, ¿aún no se la han robado? Esto lo pregunto porque hace años que no visito la susodicha plaza y porque allá en los tiempos en que el regente de la ciudad era el profesor Hank González apareció esta noticia:

La Cibeles muere de sed entre mugre y abandono. En su majestuosidad, la estatua muestra el descuido y el menosprecio de las autoridades capitalinas hacia nuestros escasísimas parques, fuentes y jardines.

 

Yo, nostálgico, recuerdo que ya vivía en esta ciudad cuando La Cibeles tomó po­sesión de la Plaza Miravalle, y fui a visitar­la, y así le decía:

- Señora Cibeles, sea usted bienvenida a su nuevo hogar. Que la madrileña nostalgia le sea llevadera y la contaminación y altura sobre el nivel del mar poco le afecten sus alveolos pulmonares.

Por cuanto al macizo de verdes que Hank mandó asesinar para plantarla a usted, su carreta, los leones y los dos chamaquitos del conjunto escultórico, yo ya perdoné al dañero, qué otro camino me quedaba Lo perdoné, ¿sabe usted por qué?

Porque perdonar a los sobrones del Sistema de poder es vocación de agachones como yo, lástima.

De agachones, sí, porque los mestizos de Cortés y Malintzin ya olvidamos el verbo asumir, y todo lo delegamos en los Hank sexenales. Protestamos, sí. En manada Exigimos también, aborregados en el zóca­lo capitalino, y a propósito: esté usted preparada porque ya tendrá ocasión de hartarse a la voz de otra de las altivas maneras de protesta ciudadana, que compendiamos en cinco viriles toques -de cláxon. Porque a los descendientes del guerrero águila y el conquistador extremeño nuestras virilidades, allá en la entrepierna se nos van trocando en cornetas de aire comprimido para que mediocres, neuróticos y acomplejados, a claxonazos gritemos nuestra hombruna protesta contra el automóvil de adelante o contra el de al lado, neuróticos como andamos por achaques de un Sistema de poder que es nuestro enemigo histórico; y eso, por más que la historia y la realidad objetiva nos lo echan en cara no lo queremos entender. Nosotros, señora, no sabemos asumir. Protestamos, exigimos, por más que la historia nos grite su inutilidad. Protestamos mentándole su Cibeles al Sistema. A claxonazos. Y esperamos que esa sea la solución a la desmesura de los sobrones del poder. Lóbrego.

La observé una tarde de aquellas, señora Es usted una diosa ya madurona, pero todavía de buen ver, muy plantosa en su carromato tirado por esos dos güeyes. “¡Que no son güeyes, so pasmao! -ya la escucho protestar-. Leones son, ¿no les ves la melena?”

La melena se las veo, señora, y el fierro -fiero- mirar, y la planta de leones. ¿Pero leones tirando de una cerreta? ¿Leones? Sólo que se trate de leones capones. Los mexi­canos, pongamos por caso, leones pudi­mos ser, y ocelotes, jaguares y águilas. ¿Y en qué vinimos a parar, que así permitimos la masacre de árboles en la Plaza Miravalle? Y después de esa: ah, tantas otras masacres, y de humanos, señora, inocentes algunos de ellos. (A estas horas seguimos uncidos y jalando el carretón Para vivir mejor, sabe usted. Claro, sí, conozco su origen en la diosa Deméter, y que los leones son espíritus castigados, pero ese ya es otro cantar.)

Bella su estampa señora, en el conjunto escultórico: copeteadas las manos de mieses, racimos, frutas y espigas, como cuadra a la diosa de todos los frutos que da la tierra ¿No serán importados de Texas por aquello del TLC, Tratado de Libre etc.? ¿Quizá, a modo de bastimento, se los trajo usted misma de España? Porque por acá, señora, puro ají (en su versión mexicana).

Observé, en la escultura, detrás del carro, a ese par de chamacos de corta edad Nalgoncitos, encueraditos (bocatos di cardinale, y de cura, y de fraile), arrastrando cestas de frutas que haga de cuenta los chamacos nuestros. Así los verá todo el día zanqueando los carromatos. Sólo que en lugar de mieses, chicles; en lugar de frutos, clinis, como les llama mi tía; de racimos, sólo los que Madre Natura les colocó en su nidal. Y claro, en lugar de tan rotundo nalgatorio (aguayones de niñez bien cebada), unas limas exprimidas; nalgatorito de mestizo, de tercermundista deudor del agio internacional. Estamos en México, no se le olvide.

¿Cuándo me iba a imaginar que alguno, algún día sería impuesto en Los Pinos, y que ese iba a elevarnos la deuda hasta cifras que…? (Sigo mañana)

Posted in Fabulillas | No Comments »

A la orilla del mar

Posted by Tomás Mojarro on 16th Abril 2009

Que en la Semana Santa de hace años huí de la ciudad, les decía ayer, y que fueron contaminación ambiental, inseguridad pública y embotellamientos de tránsito los que nos forzaron a huir, a mí y a mi única, hasta anochecer en alguna posada remota Al amanecer… ¡el trópico! ¡El mar! Reviví.

- Lástima no poder quedarnos aquí para siempre -dije a mi Nallieli, y ella: “¿Por qué no, amor?”

- Porque no. ¿Qué haríamos en este lugar de olas y cangrejeras tú, una estudiosa de Teognis el griego y yo, un intelectual pseudo-neo-comunistoide inútil para lo que no sean los achaques de su profesión?

Ahí se entremedió aquel nativo al que le caímos bien por una sola razón, una sinrazón aberrante: “Porque los dos son provincianos como aquí yo, no chilangos hijos de toda su (perdón, señito). Porque chilangos yo me los paso por… ay, perdón”.

(Ese odio entre hermanos, irracional, aberración pura No pura, turbia.)

- A ver, volvió a hablar, ¿por qué dice que aquí con nosotros no podría hacerse vivir? Aquí hasta el más pendejete, con perdón…

- ¿Tecleando en la Olivetti a la orilla del mar? -dije.

- Tecleando madres, con perdón aquí de la seño bonita.

- ¿Quizá hacerme vivir componiendo poemas, odas?

- No odas, y ya me lo tutié. Quesque odas. Aquí puras décimas: ‘Yo enamoré a una preñada- por ver qué cosa sentía -y allá por la madrugada..” Por ahí va.

- ¿Cómo, sin ejercer mi oficio, sobrevivir en el trópico?

- Usté es jaranero, lo oí ejecutar la “vozarrona” hace rato; vi que le rezumba con la jarana pa’l zapateado veracruzano. Usté le intelige al muñequeo del instrumento. ¿Entonces? ¿No estoy yo aquí, que soy su padre, su requintero pa’ hacer un dúo de nosotros dos? Mire: en las piqueras, en las marisquerías, en ca’la Tona, en los huapangos. Ya lo oigo echando falsete: “Una iguana subió al palo - más alto de la nación. - De allá, de arriba decía - esto sí que está… pelón, chaparrito…” Que no, que ni hablar, que yo soy escritor, que novelista, periodista, conductor de radio. Y él: “Aquí se lo quitamos, yo aquí lo hago hombrecito”.

- En la ciudad están mis alimentos espirituales: Bach, la biblioteca, mis talleres de lectura. ¿Qué haría mi espíritu por estos rumbos, tan lejos de mi matriz cultural?

- Aquí matrices le sobran, con perdón de su señito, y esto de la cultura, ¿no tenemos cultura quiere darme a entender? ¿Cómo de que nosotros no tenemos cultura? Ta usté pendejo, le iba a decir, pero me aguanto por respeto aquí a su güerita Claro que tenemos cultura. Cultura tenemos, y de lo más canelona Por cultura no vamos a parar.

Achis, achis. Miré los alrededores: ¿en dónde la biblioteca, la sala teatral, la exposición pictórica, la.? Manglares, palmeras, tierra en hervor de variopintos matices, ¿pero dónde la sala de conciertos? Cabañas con techos de palma, calles de tierra negruzca palapas, cantinas, marisquerías, el lujurioso burdel de la Tona, de la que el humor nativo suprime (pu) la primera sílaba, ¿pero el arte, la cultura?

- Cultura. Hasta acá, hasta Coscotepiaca de Abajo, nos llega sempiternamente nuestro alimento espiritual. Venga a ver si no, chance y se nos aquerencie como un coscotepiacano más.

Entramos al hotel. A la recepción. “¿Tenemos o no tenemos cultura como para que un intelectual no eche de menos la cultura citadina, pariente?”

Me señalaba hacia el rincón de la estancia y… trágame, tierra del trópico, tierra de Coscotepiaca (de Abajo); ahí, empericado en la repisa de fierro, el artefacto cultural: la televisión en rabioso color.

- ¿Ve? TV Azteca, Televisa y hasta Cablevisión. Cultura pura, como la de los chilangos hijos de toda su con perdón. El clásico pasecito a la red, telenovelas, series gringas, chamacas nativas, puro chonchín o sin ninguna vergüenza sus vergüenzas al aire. ¿Entonces? ¿Por qué no se queda aquí en Coscotepiaca de Abajo, donde tiene garantizado sempiternamente su alimento espiritual, el de todos los mexicanos? ¿Onde mejor pal espíritu? Anuncios de todas las marcas gringas y cimarronas, ¿se imagina?

Me imaginé y, mis valedores: sentí que se me mojaban. Los lagrimales.

Quesque la TV (¡Puagh!)

Posted in Fabulillas | No Comments »

Mar, amar…

Posted by Tomás Mojarro on 15th Abril 2009

Qué joven fui una vez, mis valedores. Y qué feliz, cuando menos el tanto de días, de horas. Esto que voy a contarles me sucedió hace ya alrededor de diez años, por los días de una semana santa como esta santa semana que acaba de terminar. Yo, ya por aquel entonces abrumado por el áspero oficio del diario vivir y de la diaria rutina de sacar la cotidiana pitanza, de esta manera reflexionaba, onanismo mental:
Salir huyendo de este hormiguero descomunal o seguir aguantándolo: he ahí el dilema ¿Porque quién de ustedes no amaneció un día de estos con la certeza de que ya no da para más? La secreta ilusión de otras tierras (el trópico, la sierra, el mar), ¿no los tentó a deshoras? Tal vez al filo del aire contaminado, del embotellamiento de tránsito o del amago de asalto callejero, cruz, cruz. Ah de problemas y dificultades que se han convertido en el santo y seña, la clave de identidad de esta metrópoli descomunal. Y qué hacer, dije por aquel entonces y lo sigo diciendo diez años después.

En aquella ocasión, y de ello hace ya casi una década, estuve a punto de desarraigarme de una ciudad que tantos humanos hemos terminado por deshumanizar, cruel paradoja, y arrojarme rumbo a algún rumbo incierto. ¿Pero a cuál, si violencia y dificultades ya uniformaron el territorio nacional? ¿A dónde, si dondequiera tendría que seguir laborando, por mantener la mala costumbre de comer diario, de preferencia tres veces al día?

Mal andaba mi organismo por aquel entonces; que si las mucosas todas mocosas, que si la diarrea de los lagrimales, que si las lágrimas de la diarrea, y que los alvéolos enrojecidos, e inflamados los ganglios de arriba mientras se me desinflamaban los abajeños, y que si la hinchazón, la irritación, el plomo en la sangre, y que la amenaza del plomo, y que si… en fin.

Mi única, esa amantísima que es sabiduría y comprensión, al aprontarme la infusión de tila y cuasia: “¿Y si buscaras tu salud en los aires de por allá, mi amor?” Gracias te sean dadas, señora del buen consejo. ¿Vacaciones, entonces? De acuerdo, pues, vacaciones. ¿La montaña o el mar?

Ganó el mar. De calle. Y fue así, mis valedores: muy de mañana, me acuerdo, tomamos el autobús, y en la medianía de la noche fuimos aventados por el Flecha Amarilla (¿Fiebre Amarilla?) en un socavón oscuro,.y recalamos en el fondo de aquel cuarto de posada oloroso a yerba macerada, y a tientas sesteamos el largo de algunas horas. De repente, a los primeros fulgores del amanecer, válgame…

Suele decirse: el edén; pero créanme, yo amanecí en los jardines del paraíso tropical. De dintel afuera, semejante borrasca de verdes, y esos fulgores de sol que me volvieron el alma al cuerpo (y lo más importante: el cuerpo al alma), y semejantes aromas de yodo, mantillo, sal, fecundidad; de tierra que es hembra virgen que, virgen, se vive pariendo vida y luz cada día de su vida, siempreviva Me abrí paso entre frondas y escoleta de pájaros y pajarracos de toda pinta y entonces…

¡El testarazo del mar! De ese anchuroso prodigio siempre nuevo y siempre repetido, y esto desde el hontanar de los tiempos; de esa eternidad indecisa entre el verde (verde mar, claro, aclaro), el pardo, el pizarra el azul estallante de sol; de ese mar que se vive a bandazos entre el oleaje en desmayo y los espumarajos que chicotean a cuartazos la viva piedra del cantil. (¿No los estaré aburriendo? ¿Hablarles del IFE, acaso? ¿De sus amenos “spots”?)

Deslumbradas, mis pupilas aprehendían (aprendían) el prodigio del mar; su embrujo, misterio, alucinación. Algo quise decir, callar algo, abrir a todo lo que dan los ojos de las niñas de mis ojos, remachar los párpados, ensimismarme, loar a Dios. Mi amantísima “¿Cómo te sientes, amor?”

- ¿Pues cómo, mi niña? Como se siente el humano a nivel del mar (en el nivel del mar, de la tierra del origen, de lo elemental…)

Y aquello fue revolverse en y con las olas, y alagartarse en y con las arenas, y trepar los acantilados, y contemplar el mundo de la luz como si yo, Adán de pacotilla lo viera todo por primera vez. Y vengan luego esos jugos dulcísimos de la fruta en sazón, y esas pomas, esas pulpas, ese trópico, esa vida que nos otorga la vida del mar, vida que corre en mi sangre, agua de sal. Ahí hablé y dije a mi amantísima

- Esto es revivir; esto es resucitar de entre los muertos (de la ciudad). Lástima no poder quedarnos aquí para siempre, por siempre jamás.
Luego de meditarlo, mi única “¿Y por qué no, amor?” (El por qué no, mañana)

Posted in Fabulillas | No Comments »

¿Es o parece ser…?

Posted by Tomás Mojarro on 14th Abril 2009

El mexicano, su fe y sus prácticas religiosas. Hablando del tema, mis valedores, lo aseguraba en entonces vocero de la Comisión Doctrinal de la Conferencia del Episcopado Mexicano:- El 80 por ciento de la población católica mexicana no es practicante. Sólo 20 por ciento está apegada a la Iglesia Católica (Hoy esa cifra de practicantes ha descendido a un 13 por ciento).

La Arquidiócesis de México: “Muchos mexicanos llevan la religión católica a nivel muy superficial. No conocen la Biblia, no conocen los dogmas, no conocen los sacramentos de la Iglesia. Ellos ven alguna corrupción del sacerdote o sienten la soledad y se apresuran a transitar por otros grupos, como evangélicos o pentecostales”.

“Otros grupos”. Los evangélicos, por ejemplo, a quienes se refería un García de la Fuente, ecologista: “Esos llegaron con mucha fuerza a diversas regiones de Oaxaca. Les dicen a sus agremiados que ellos son superiores, que deben ver por su prosperidad económica antes que cumplir con el diezmo para “fiestas paganas”. Hacen reuniones con magnavoz, se ponen a cantar y todo eso, y cuando ya están todos extáticos, entonces viene ¡la palabra del Señor! Así hacen propaganda y venden no una religión, sino una manera de vivir a la gringa”. (¿?)

Los evangélicos se defienden: “Nosotros no aspiramos a grandes congregaciones, sino a desarrollar el concepto de comunidad, y esto parte de la Reforma Luterana, donde la Iglesia debe estar con su pueblo.

¿Prohibir ese proselitismo? No, que eso llevaría a! régimen autoritaria “Si le das prioridad ai derecho de la comunidad permites que ésta viole los derechos del individuo, y así creas dolor, sufrimiento y muerte. No hay nada peor que prohibir a la persona vivir su fe como mejor le parezca y considerarla un adulto maduro para elegir lo que prefiera en materia de religión”.

Aquí, a decir de la historia los testimonios contrapunteados de dos extranjeros que en el XIX vivieron en este país: la marquesa Calderón de la Barca y una tal Paula Kolonitz, que nos llegó con Maximiliano y que ácida, acusa “En ningún lugar vi tan poca piedad como en México. Tanto el noble como el plebeyo sufren la gran influencia del clero y tanto uno como el otro besan humildemente la mano del prelado y observan las prácticas externas con sumo cuidado; pero nada es menos devoto que el ejercicio del oficio divino

La marquesa reivindica el fervor del católico mexicano:

“He comparado mentalmente el aspecto de alguna capilla de Londres con el de una iglesia mexicana en día de fiesta, y la comparación resulta favorable a la mexicana Aquella, luminosa ventilada alegre, con sus reclinatorios forrados de terciopelo, su predicador a la moda, las señoras un tanto soñolientas por haber pasado la noche en la ópera. En las iglesias de México el piso está cubierto de personas arrodilladas, todas igualmente devotas. Esto, al menos, en apariencia…

Capillas e iglesias. La versión de la marquesa “Considerándose iguales en presencia de Dios, el campesino y la marquesa se arrodillan juntos, y sus trajes poco se diferencian el uno del otro; diríase que están ocupados con la propia devoción y que no les da en qué pensar el traje ni la religiosidad de sus vecinos (…) A juzgar por las apariencias exteriores, las probabilidades de una sincera devoción están a favor de las iglesias mexicanas”.

Por cuanto a la Kolonitz, en cita de J. Meyer:

“Casi como un rebaño que reposa sobre el prado, en México el pueblo se amontona en tomo al altar sobre el sucísimo pavimento. Las señoras distinguidas, con sus riquísimos vestidos de seda y sus mantillas, están allí amontonadas junto a los sucios léperos, y aquí y allá se ven perros (…) los vestidos de las damas, ladrando ya veces peleando…

- Nada, sigue la Kolonitz nada hay menos devoto que este espectáculo, pero cuando en la iglesia suena la campanilla todos inclinan la cabeza y con una indecible prontitud se hacen miles y miles de cruces llevándose las manos a la frente, a la boca y al pecho. Un sacerdote francés me contaba que un día cuando vio por primera vez desde el altar todo aquel agitarse y contorsionarse, se esforzó para no prorrumpir en carcajadas…

Eso, en el XIX. Hoy, mis valedores, la playa, la arena y el bar. ¿Es esa, y no más, la Semana Santa del católico mexicano? (Dios.)

Posted in Fabulillas | No Comments »