El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Septiembre, 2008

¿Eso fue el Dos de Octubre..?

Posted by Tomás Mojarro on 30th Septiembre 2008

Sigue aquí, con sus añadidos, el tema que traté en nuestro Domingo 6 de Radio Universidad el domingo antepasado, material de la página elvaledor.com.mx, por ahora no disponible.

Terrorismo, veladoras en marcha y los consabidos compromisos del Sistema de poder, que nos mantiene en la cultura del reniego, las demandas y el pensamiento mágico: “Ustedes exijan, tomen la calle y a todos los rumbos arrojen, de pregón, el conjuro: “¡Exigimos! ¡Este puño sí se ve!” Yo ni los veo, ni los oigo, ni siquiera los siento. Pero ustedes sigan delegando en el enemigo histórico del cambio que tanto precisa el país, y que nadie, si no son ustedes, van a lograr, cuando se organicen, si es que se organizan alguna vez…

Ustedes no crezcan, nunca asuman su responsabilidad como ciudadanos. Ustedes sigan delegando en su papá gobierno. Papá no es, no les cumple, nunca les ha cumplido, nunca les va a cumplir, pero ustedes sigan confiando en él y, por eso mismo, exigiéndole ¿Pruebas de que sus tácticas son obsoletas? No las ven porque no quieren, cuando tienen ahí, al alcance de la vista, el patético caso de los maestros. ¿Exigiendo al Sistema cumplimentan sus causas, justísimas? ¿Con marchas han logrado sus metas? Othon Salazar, fines de los años 50s. ¿Qué dice la Historia?

Pero ah, qué imponente espectáculo el de una ciudad que gracias a los mentores se torna hemipléjica y de unos automovilistas frenéticos que los maestros convierten en enemigos. Quizá, de vez en cuando, para que no le pierdan la fe a las mega-marchitas, el Sistema les va a otorgar pequeñas ventajas, mezquinas dádivas, y no más. De esa manera los mantiene inermes, desmovilizados, desorganizados, agrupados en muchedumbres, en multitudes. “¡Este puño sí se ve..!” Como en los tiempos del PRI-gobiemo

En tiempos de aquel priísmo que amenaza con retornar las masas sociales (no la ciudadanía, que alcanza tal grado cuando se ha dado un gobierno al que obedece como su mandante) se sentían protegidas por la figura presidencial. Eso, en los tiempos funestos del presidencialismo autoritario, pero hoy, con un chaparrito, jetoncito, que ha mostrado su debilidad, ¿seguir delegando en él? ¿Seguir exigiéndole protección a este gobierno que no tiene fuerza para defenderse a sí mismo, que permitió al gringo embombillarnos la Iniciativa Mérida para luego correr a pedirle chichi hasta Nueva York..?

Morelia, Mich. El ataque, esta vez, ha sido contra nosotros. Contra todos nosotros. Y por más que los miembros de La Hermandad juran que han de vengarnos, ¿ahora delegar en ellos? ¿Delegar en La Hermandad esta vez? ¿En la Guadalupana primero, luego en Dios, en el gobierno más tarde, y en la lotería, las limpias, las fraudulentas brujas y Amiras, y ahora en La Hermandad? ¿Cuándo comenzará a darse en nosotros el ejercicio de pensar, y en un acto de humildad caer a la certidumbre de que no somos infalibles, de que estamos propensos al error, de que nuestras tácticas no tienen por qué ser perfectas, de que tal vez no lo son, y tras del ejercicio de autocrítica abocarnos a crear nuevas formas de acción, esas para las que el enemigo histórico aún no sintetice el antídoto, que entonces tendremos que volver a crear formas de lucha? Mientras tanto…

Esas tácticas ya se están creando ahora mismo, y se basan en la herencia mejor del 68, la herencia que hoy nos intentan falsear con el pregón de que “El dos de octubre no se olvida”, pero que sí, que ya se ha olvidado y se sigue olvidando mientras nos hagan creer que no olvidar el 68 es tener presentes sus anécdotas: marchas, arengas, proclamas, postulados, luchas callejeras, canciones de protesta y toda la sucesión de sucesos, atroces, que se sucedieron la tarde y la noche de Tlatelolco. Mis valedores: ¿eso fue el 2 de octubre..?

No. Recordar las anécdotas y repetir: “El 2 de octubre no se olvida” es desperdiciar su legado; significa que por pura ignorancia nos hemos convertido en colaboracionistas del enemigo histórico de ese cambio cuya estrategia se delineó a partir de Tlatelolco. Aquí, en su lobreguez, la respuesta de los estudiantes de Morelia a las acciones terroristas del 15 de septiembre:

“Estudiantes de diversos bachilleratos marcharon en silencio por la calle principal de esta capital. Vestidos de blanco con flores y enlazados de los brazos salieron de…”

Y son los herederos de la Conferencia Estudiantil del 63. ¿La conocerán, cuando menos? Ah, los estudiantes. (México.)

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Tlatelolco, Morelia, sangre derramada…

Posted by Tomás Mojarro on 29th Septiembre 2008

Lo dije a ustedes en nuestro Domingo 6, de Radio Universidad, el domingo pasado. El material, como siempre, estaría disponible en nuestra página de Internet, pero como ésta anda fuera de servicio temporalmente, aquí transcribo el texto con sus añadidos.

Ahora sí, mis valedores: va en serio esta vez. Esta vez la agresión fue en contra de todos nosotros. En esa ocasión la violencia tomó como blanco no al gobierno, no a los de uniforme, no a militantes del cartel rival, sino a todos nosotros, las masas sociales. Sin más.

¿Y qué? ¿Ni con esa provocación, ni con esta sangre y este dolor colectivo vamos a reaccionar? ¿No habremos de decidirnos a buscar el remedio? ¿Ni con provocación tan atroz vamos a proceder como adultos? ¿Preferimos seguir como infantes, como adolescentes, como sociedad inmadura? ¿Vamos a delegar, una vez más, en un Sistema de poder que en mil y una formas y en mil y una ocasiones nos ha demostrado que no es, como lo definía el clásico, un gobierno que mande obedeciendo, al que obedecemos como sus mandantes? A tal gobierno sí podemos y debemos exigir, porque es nuestro gobierno, aliado de todos nosotros porque lo integramos con un candidato de todos nosotros, la denominada sociedad civil, y no como hasta ahora, que procede de alguno de los partidos políticos, parte integral del Sistema Esto, mis valedores, será posible después de crear estrategias con las que nos arroguemos ese poder popular que nos garantiza el 39 Constitucional.

Pero al no tener conciencia del cambio histórico que precisamos y que sólo nosotros hemos de efectuar, tampoco tenemos conciencia del enemigo histórico de ese cambio, y entonces, en nuestra ignorancia, vamos a los terrenos del tigre, con veladoras le iluminamos el escondrijo, y a gritos y sombrerazos le exigimos que deje de devorar carne humana

Y sí, triunfantes después de arrancarle hasta 75 propósitos de enmienda, tan tranquilos volvemos a casa Promesas más o menos, ¿el tigre va a volverse vegetariano? ¿Por amor a nosotros, que le aportamos el alimento? Después de lo acontecido la noche del 15 del mes en Morelia, ¿seguir delegando en el tigre, que es decir en el Sistema de poder? ¿Seguirle entregando ese nuestro poder, que nos garantiza el 39 Constitucional? Mis valedores: ya nos tomaron la medida; nos la tomaron por nuestra pura ignorancia..

Y ahora sí, ante los nuevos tiempos mexicanos, tiempos del terrorismo, el de Los Pinos convoca a las masas sociales:

“pueblo y gobierno unidos”, forma obvia, descarada, de diluir su responsabilidad. Y nosotros, una vez más, ¿caer en la manipulación y por comisión u omisión convertirnos en cómplices del enemigo histórico de nuestro cambio? Porque a ver: ¿quién es el responsable directo de cumplimentar los fines últimos del Estado al que, para eso mismo, desde los escarceos iniciales de la civilización entregamos un cacho de libertad personal y con ello rebasar el estado de naturaleza, la ley de la selva, la ley del más fuerte? Esos fines, recuérdenlo, se sintetizan en un par de vocablos: bienestar y seguridad. ¿Hoy mismo, en los tiempos que corren, ¿los cumple el Sistema de poder? Mis valedores…

Ante el reguero de niños, mujeres, viejos y adultos en la plaza principal de Morelia, ¿vamos a seguir ignorando, desperdiciando, la herencia del 1968, parteaguas que fue en la historia de México y en el que Morelia y su Universidad desempeñaron un papel fundamental en la Conferencia Estudiantil de 1963? ¿Vamos a seguir en la ignorancia de esas formas de organización celular autogestionaria que nos otorguen ese poder que pregona el 39 en la Carta Magna, y con ello hacer efectiva la democracia participativa que fue bandera del 68: plebiscito, referendo, revocación de mandato? O por contras, ¿a seguir con esa cultura que, para distorsionarnos, para borrarnos la memoria histórica, nos infiltra el Sistema de poder? “Ustedes exijan, sigan exigiendo, tomen la calle cuantas veces quieran. Ustedes y nosotros, los del Poder que debiera ser suyo y nos han entregado, vamos a crear comisiones de ciudadanos que vigilen las acciones del gobierno, y nos exijan cuando perciban que no cumplimos compromisos como los 75 de aquella noche de agosto cuando todos ustedes, ‘organizados’, iluminaron México“.

Y aquí la traducción: (Esa, mañana)

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Los dineros del diablo

Posted by Tomás Mojarro on 24th Septiembre 2008

Calderón promulga la Ley de Fomento para el Libro y la Lectura. Si bien no es la solución al grave problema de la falta de lectores en el país, sí constituye un esfuerzo para apoyar la educación.

Y yo, en tanto, pregunto: ¿dónde están los lectores? El mexicano, ¿cuántos libros lee al año? ¿Uno, uno y medio, dos? ¿Qué tipo de libros? ¿”Superación personal”, “desarrollo humano”, supercherías de esas? ¿Cuántas horas, mientras tanto, vegeta a dos nalgas frente a un cinescopio que lo fuerza a chapoytear (así) en las heces fecales de los origeles, fabiruchis y cáfila de compinches de esa misma ralea? Mis valedores…

Aquí, con el propósito de motivar a posibles lectores y, al propio tiempo, recordar al desaparecido Juan José Arreola a 90 años de su nacimiento, va esta a modo de parodia de su relato que tituló Un pacto con el Diablo.

Que el protagonista llegó al cine con la película ya comenzada. “Perdone, dijo al de junto, hombre de aspecto siniestro; ¿me podría contar brevemente lo que va de la cinta?”

- Sí, mire: ese que ve en la pantalla ha hecho un pacto con el diablo, que a cambio de su alma le ha ido proporcionando seis años de riqueza.
Que el fulano (le explica en voz baja) ha vendido su alma porque en el hogar tiene una mujercilla mediocre hasta el tuétano, condición que intenta compensar cosificándose, y le ha dado por acumular, atesorar y derrochar oro, joyas, vestidos y ropita interior de marca. Su amador, el alma perdida, pero en brama el corazón, por satisfacer la codicia de la insaciable vendió su alma al diablo con tal de llevarle carretadas de oro y de joyas. “¿Qué le parece?”

El aludido se vio reflejado en el protagonista y se identificó con él. Mediocre también, y eterno perdedor, mirando al de la pantalla se le prendió un exceso de codicia y una carencia de lealtad y valores, principios y escrúpulos. Con toda el alma deseó que se le apareciera el Diablo (uno rico, no un pobre diablo como él) y por dinero venderle el alma (podrida y que no vale el papel donde se firmaría la compraventa). En la pantalla el diablo entrega al insensato costales de oro. En la butaca de junto el vecino, señalando al de la película:

- ¿Lo ve usted? Al zafio y la codiciosa una riqueza mal habida ha terminado por apestarles El Tamarindillo. Ya se cumplirán los 6 años, corrupto de miércoles, y entonces comenzarás a pagar el precio. Esto, si no es que por artes diabólicas logres imponer de sucesor a algún chaparrito, jetoncito, de lentes, que a ti y a tu barragana los proteja con su diabólica impunidad.

El otro, en tanto, seguía envidiando la riqueza de la pareja de sinvergüenzas que apenas ayer vivían con modestia y estrecheces económicas, y que ahora le daban vuelo a la hilacha (pero hilacha de firma, de las más cotizadas); nueva rica, la arribista había perdido toda proporción, y enloquecía con entre derroches y lujos y, alucinada por una vida de dispendios que nunca antes había conocido y para la que culturalmente no estaba preparada, exigía al de espíritu endeble que le acarrease los dineros del diablo, que más tarde ella repartía entre hijos, padres, ex-marido y demás parentela de ventajistas. Diabólico.

- Ya pagarán, par de insensatos -mascullaba el del asiento de junto. El otro le hizo la observación: “Usted les reprocha porque tal vez no sabe lo que es la pobreza”.

- Pero sé lo que es la riqueza Y usted, a más de pobre, es un fracasado, un sempiterno perdedor. Y para qué disimular; puesto que ya me ha reconocido está por demás una presentación. Estoy a sus órdenes. ¿Salimos al pasillo?

El letrero luminoso dio un brillo siniestro a las pupilas de Lucifer. “¿Vendería, esta vez con provecho, eso que una y otra vez ha malbaratado?”

- No entiendo, ya nada me queda por vender.

- Piénselo bien. Aquí llevo un documento y esta pequeña aguja.

(La fortuna en mis manos. ¿El alma? Bah.) “¿Dónde firmo?”

- Aquí, donde dice: “En el XI Congreso del PRD los chuchos acordaron hacer alianzas con otras fuerzas progresistas, como el PRI y el PAN”. Fuerzas progresistas. Sólo uno que de esa manera ahí mismo me vendió su alma pudiese calificarlos de fuerzas progresistas. Ahora un piquetito en el índice, una gota de sangre, y su firma, don Chucho, para formalizar la transacción.

Firmó. Una vez más, el talamantero traficaba con su alma. Al ir dibujando la rúbrica, cuentan las crónicas, allá afuera aullaron todos los chuchos. (Cruz, cruz.)

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¡Libérame de la muerte viva..!

Posted by Tomás Mojarro on 19th Septiembre 2008

¡Libérame de la vida en la muerte, libérame de la vida y de la muerte..!

México, 19 de septiembre de 1985, de triste recordación. Y cómo pudiese ser de otro modo, si fue un día como hoy, pero de hace ya 23 años, cuando esta nuestra casa común amaneció a ser lo que desde entonces ha sido: la herida que no cesa, y el llanto y el duelo colectivo por la tragedia descomunal Digo sismos del 85 y se me viene a la mente la ciudad mártir a la que un sacudimiento telúrico arrancó desde sus cimientos: Agadir…

Agadir, que hace cosa de medio siglo fue remecida por un sismo semejante al de nuestra ciudad. Ésta, la de nosotros, sobrevivió entera, más entera que antes, que ese es su signo: la sobrevivencia “Mientras el mundo permanezca no acabarán la fama y la gloria de México-Tenochtitlan”. La ciudad marroquí fue destruida, pero la nuestra se irguió, suturó sus mataduras y siguió su destino: altiva, inmutable, eterna Hoy, como cada año, evoco la tragedia de Agadir, que sobrevive en el estremecido testimonio del poeta Artur Lundkvist, quien logró salvar la vida en el drama sísmico que arrancó del mapa la ciudad. Días después, ya vuelto a Suecia, su país, sobre la experiencia traumática del derrumbe de toda aquella ciudad creó un extenso poema, vivido, lírico y visceral, “para cumplir un deber para conmigo y con los demás, tanto para con los supervivientes como con los muertos de Agadir“.

Y así tituló su poema Agadir. Hoy, a 23 años del Jueves Negro en nuestra ciudad, con fragmentos del poema, me propongo recordar, honrar, testimoniar mi homenaje a tantos que en forma total y definitiva sucumbieron bajo las furias del sismo que acalambró los entresijos nuestro DF. Por cuanto a Agadir, la desventurada, aquí algunos fragmentos del poema de Lundkvist, que invito a pronunciar; en silencio, tal vez:

El cielo estaba azul, un azul demasiado duro, un cielo de éter y acero, - el sol era un horno abierto y el día una piedra blanca laminada por lenguas violeta, -las nubes llegaron demasiado de repente, como humo de carbón, bajas y pegadas al mar (…) De repente el suelo se sacudió, profundos estremecimientos recorrieron la tierra -los perros contestaron de todas partes con aullidos prolongados, y un lamento sordo surgió de las gentes. - SI, ahora todo dependía del capricho de la tierra, de su indiferencia o de su ira.

Me oí gritar en sueños (nunca podré saber lo que grité, - nunca podré saber si me dije algo que no sé - en el mismo momento en que fui arrojado de la cama (o instintivamente me tiré de ella) y me acurruqué en el rincón mientras el terremoto crecía irresistiblemente - y las sacudidas se hacían más fuertes, más violentas, parecían venir de todas partes al mismo tiempo, - una revolución que surgía de las entrañas de la tierra, un irrefrenable baile que interrumpía, - un trueno de las profundidades, abrumadora-mente pesado, - un estallido de paredes, un agrietamiento, un desmoronamiento…

¿Cuánto tiempo duró? - ¿diez segundos? - ¿más? ¿menos? - o nada de tiempo, un tiempo que cesó - o perdió su extensión determinada, - quizá un oscuro globo de tiempo comprimido - y el mundo volvió a existir, silencioso e inmóvil, - la conciencia se volvió a unir al cuerpo, yo volví a sentirme vivo (…) Y la desolación: por todas partes huellas de la mano de la muerte, la descarga de la rabia, - muros de piedra lanzados al lado opuesto de la calle como con una burlona carcajada todavía audible, - bugamvilias en flor que se inclinaban como incendios triunfantes sobre las casas derruidas…

- ¡Libérame de la muerte viva! - Más insoportable que la locura es esta tumba en las tinieblas, - las piedras me cubren y me rodean, piedras derrumbadas, - no hay aire suficiente ni para que respire una rosa; -¡asfixíame de una vez, como un lazo, como unas manos estranguladoras!

- ¡Ahógame, aplástame con un bloque de piedra! - Todo menos esta espera en la nada, esta tortura en el ara del sacrificio, - ¡arranca ya el corazón de la víctima, clava ya el cuchillo de piedra! - Es preferible una lucha a muerte que este cautiverio!

Agadir, nunca más, - Agadir, para siempre en nosotros, ciudad blanca de vida y de la muerte, vida y muerte unidas en un solo cuerpo, - Agadir, hundido ya en el pasado, espejismo eterno ante nosotros, - Agadir, - preparación, advertencia - de lo que quizá nos espera: la gran aniquilación, - el mundo en ruinas, la tierra desolada, sólo el humo de la muerte desvaneciéndose en el espacio, -nunca más, - para siempre - Agadir”.

Ellos, o aún mejor: ustedes, los caídos del Jueves Negro, son todos presencia en la memoria colectiva Ustedes. Todos. (A su memoria)

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Casi el paraíso

Posted by Tomás Mojarro on 18th Septiembre 2008

Y de repente, mis valedores, como si despertase del cuento y del canto de hadas, la vuelta al hogar. De repente, quieras que no, doblegarse a la rutina nuestra de cada día, con todo lo blanco y lo renegrido que eso quiere decir. Yo, volando entre nubes, contemplaba allá abajo, maqueta descomunal, el DF, arenal de techumbres, explanadas y unas torres de Babel que se alzan, agresivas, poco anuentes a recibir al hijo pródigo que se atrevió a ausentarse el tanto de algunos días.

Días que invertí en la maniobra de habitar en el paraíso, o casi; días en que me les hice perdedizo a radios, periódicos, celulares y, por supuesto, la televisión. Días en que mi espíritu se relajó a pierna suelta, lejos del mundo. Que la edad de la inocencia falleció con el día de hoy me lo jura el espectáculo del firmamento que arropa la ciudad capital: un capuchón gris de nubes que se apartan de las dos clases de nubes decentes: las negras, de lluvia, y las blancas, que al cielo le sirve de adorna Estas no: pardas, ateridas, la tarde se pasan lagrimeando gotas heladas, como de pavor, y mi ánimo se contrista. De ganchete miro el reloj: de las plácidas horas de la provincia a las primeras sombras de la noche ha oscurecidos en el ánimo de mi ánima, y qué hacer. De repente, un bamboleo, un estremecimiento, la turbulencia Cruz, cruz…

Conozco que va de veras y me hago el ánimo ahora que el de Mexicana enmienda el rumbo y gira a la izquierda; la verdadera, no la de jauría de chuchos cuchileados por el chucho Ortega, hijo putativo de Talamantes (la bocanada de bilis negra me certifica que vuelvo a mi rutina de cada día).

Y sí, ya nada hay que hacer, sino resignarme, porque el avión enfila su trompa hacia el hilito de atole champurrado tendido allá abajo, en el traspatio del aeropuerto. Ahí voy, noble ciudad; allá te voy, Magdalena, recíbeme abierta de brazos (Magdalena Contreras).Y este escalofrío. Aterricé.

Amanecer del día de hoy. Aquí estoy, manos y mente vacíos frente al aparato que los guanabís llaman “compu”, cursis dejaran de ser. No me tanteo preparado para el comentario de la realidad objetiva de la vida pública, de modo tal que recurro a la buena voluntad de ustedes para que me pongan al corriente de los episodios nacionales que se produjeron mientras yo anduve en el paraíso. Y para empezar, mis valedores: ¿qué de importante ocurrió en mi ausencia? ¿Se detuvo, por fin, la carestía? Los precios de gasolina y canasta básica, ¿estables? ¿A la baja? ¿Aumentaron leche y carne? ¿Sigue en este país la escasez de huevos? Mejor, que los huevos nomás producen colesterol, causan turbulencias y la hacen de fumarola. Mucho mejor.

Y ya que hablamos de huevos: ¿la flaquilla de la SEP y la Gordillo de los maestros chuparon la de la paz? La pipa, ¿con qué yerba la retacaron? En el PRD, ¿sigue un interino, provisional o peor-es-nada A costa de lo que sea? Madrazo, ¿ya resucitó?

Salinas, ¿ya descansa en paz? ¿Siguen los dórigas de la nota roja doliéndose a gritos y sombrerazos por el asesinato de Jorge Palma, chofer de una de las familias más ricas del país? La marcha que le forjaron a Ebrard para exhibirlo de inepto, ¿resolvió el problema? ¿Los de uniforme ya lograron pacificar el país o sigue la edad dorada para los mercachifles de las fúnebres pompas? ¿Descabezados, descuartizados, desmembrados de manos y pies? ¿El de Los Pinos sigue pidiéndole chichi a DEAs, CIAs, FBIs y dólares de Bush? ¿Qué les va a dar a cambio? ¿Ya se las dio, las briznas de soberanía que restaban a México? ¿Las instituciones justicieras siguen acaparando la confianza de los mexicanos? Ya imagino el problemón del sobrecupo en los reclusorios de la ciudad, con las honorables familias de los Montiel, Fax, Bribiesca, Sahagún, Romero Deschamps y la cáfila completa…

¿Ebrard y el de Los Pinos, ya la foto, por fin? ¿Quién cedió? ¿Qué cedió? ¿Cuál se dio? Si el abrazo de Acatempan, ¿cuál la hizo de Guerrero el Insurgente? ¿Cuál de Iturbide, el realista emperador? Y morboso que es uno: ¿cómo ocurrió la ceremonia cuata del Grito en el zócalo? ¿Gritaron los libres, o AFIs, guachos y PFPs los hicieron gritar? ¿Gritó el chaparrito de lentes o fue a él a quien le gritaron? ¿Lo hicieron gritar? El suyo, ¿grito patriótico, grito de dolencia, grito de susto, grito de pavor? Si repicó y anduvo en la procesión, ¿cómo pudo ondear la bandera? ¿Ondeó la mexicana, la de Exxon, la de Repsol? Su presencia en el balcón central, ¿la de un ser carismático? Su rostro, ¿júbilo, patrio fervor, exaltación patriótica? ¿Gesto compungido de yo qué tíznaos hago aquí, qué acaso me vieron cara de Peje? (Seguiré preguntando.)

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Así es mi tierra…

Posted by Tomás Mojarro on 17th Septiembre 2008

Esta vez la provincia, mis valedores. Unos días acabo de pasar en mi tierra, que fueron de magia, de encantamiento y encontronazo con la raíz de mis años primeros, que se me huyeron para nunca más. Hoy regreso cargado de esa energía, esa corriente galvánica que nos insufla la madre tierra, que es decir nuestro origen, nuestro hontanar. Mis valedores…

Porque algunos de ustedes, fuereños avecindados en esta ciudad, vivan en el recuerdo sus bienamados derrumbaderos, y los citadinos columbren el ánima de la mal llamada provincia, por un momento dejo de lado temas de requemante actualidad para entregarles algunas vivencias de la visita a mis zacatecanos terrones, los de mi Jalpa Mineral.

Ah, esa entrañable tierruca cuya añoranza todos nosotros, fuereños en esta ciudad, cargamos acá entre los costillares, tamal envuelto con telas del corazón y añoranza de donde sacamos la fortaleza para sobrevivir en este humano hormiguero que una demencial cargazón de humanos terminó por deshumanizar, feo contrasentido. Todo ello me lo entienden ustedes, tecos y menos, jarochos y panzas verdes, costeños, chileros y corvas dulces, y gente de la montaña, del altiplano, del mar y del trópico. ¿O no les ocurre que un día amanecemos (o anochecemos, según) con la nostalgia añudada aquí, miren, en el cogote, y en los costillares, y en la virilidad? Aquella tierruca donde fuimos a nacer, a florear, y algunos, suertudos, hasta a echar vaina

Ahí tienen sus buenas mercedes que acabo de regresar del viaje por tierras de mi andadura, y que vengo con los sentidos cargados de antiguas esencias, hoy renovadas, y mente y memoria retacadas de imágenes y sensaciones que me retoñaron después de vegetar, semiolvidadas por cosas del áspero oficio del diario vivir: que si el aroma de yerba macerada, de fruta en agraz, de majada; que si el sonido del esquilón, de la esquila, del cencerro en el pescuezo de la vaquilla caponera; detrás, bebiéndole los alientos, toretes en pleno vigor, con los güeyes detrás, ya en tales mansurrones superada toda preocupación que no sea de cebada y harinolina a su hora A lo lejos, la primera llamada al rosario (¿no los estará aburriendo mi plática? Sigo, pues…)

Ah, el caserío de mi nacimiento, ese sabor a frutilla cortada de la propia rama a la orilla de la vereda y las lejanías azulencas allá donde el llano se muere y se alza agresiva y retadora la serranía de Morones. Y encima del cresterío ese cielo limpísimo, como acabado de inaugurar, y en el cielo la rueda de cuervos y zopilotes, de gavilancillos y auras pelonas. Allá, en el llano, reverberancias. Mediodía

Una noche pasé en descampado, que fue de remotas hogueras, canciones trovadas en falsete la primera voz y la segunda grave, largo son que arranca ecos de labor a labor, de coamil a coamil:

“No me busques por veredas-mi bien-búscame por travesías-allá encontrarás, si quieres - mi bien -el amor que te tenia..”

Versadas de la provincia paisanos del interior; tonadas que son sangre y zumo del paisano ayuntado a la tierra al cogollo de la tierra a su hendeja, estoy por decir, hendeja por donde fui parido y hendeja a donde habré de volver. A la paz de la tierra.

Estuve en mi pueblo, ya una pequeña ciudad, y volví a paladear aquellas comidas sápidas y picantes, delicias del paladar campirano endemoniadamente indigestas para el arrimadizo. Mi lengua recordó la enjundia de la pitahaya colores copiados al mejor Tamayo. y la fruta de horno con la asadera el jocoque, las habas y la cuajada, y la miel en penca y los chicharrones de lonja Ah del alfajor dulcísimo; me está haciendo agua me refiero a la boca

Así es como me he traído de la provinciana región olores de humo de ocote y de yesca sabores de aceite y miel, tactos, sonidos, imágenes de esas que junto a la caja de cartón acarrea el paisano que viene a buscar la sobrevivencia a hacer por la vida en esta inconmensurable colmena de laboriosas abejas de salario mínimo, de zánganos del puesto público y de (cuándo iba a faltar) la abeja reina de cuento de hadas, efímero cuanto real, y en el que cada seis años todas, por turnos, se sienten reinas del colmenar, si no es que sus hadas madrinas. Y si no, ¿recuerdan ustedes a la Marta de hace todavía un par de años? ¿La habrán podido olvidar? ¿Y a los rapaces de su mala sangre, junto con toda su parentela hoy apestada en el leprosario de San Cristóbal? (Sigo mañana)

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México no está en Los Pinos

Posted by Tomás Mojarro on 15th Septiembre 2008

Antes que muchos pueblos de Europa, ya los mexicanos hablaban de la Via Láctea como del camino al espíritu…

Sigue aquí, mis valedores, el elogio que desde Cuba envía una ciudadana de aquel país, y que cita una vez más a José Martí, que así gustaba aludir a su segunda patria:

“Ya entonces los mexicanos sabían que a diferencia de lo que dijeron los hebreos, hombre y mujer nacieron juntos y no uno del barro y la otra de un hueso”. Y una referencia más: “El doblegamiento de la América prehispánica fue robarle una página al Universo“.

Así se expresó de México José Marti, el genio americano, y entonces, ahora, se impone la pregunta: ¿dónde está ese México libre y pasional que nos envuelve con su incontenible espíritu de combate? No, esta vez no está en Los Pinos. Está en el alma de mestizos y en el rebozo sus mujeres. Porque México es un país de revolución. Pertenece a la élite de pueblos revolucionarios. Con Francia, Haití, Cuba Estados Unidos y otros pocos más. El actual gobierno mexicano le está extirpando el aire a México con un servilismo a los yankees que ofende los recuerdos sagrados de Don Benito y Don Lázaro que no se contuvieron hasta devolver los tesoros a sus dueños auténticos.

En México el color es protagonista de todo, de las comidas, de los vestidos, del lenguaje musical y de sus albures. Tengo la premonición que no logro explicar bien, que cuando México despierte vamos a despertar todos. México es la Frontera de Nuestra América con los Estados Unidos, frontera que el gobierno norteamericano establece con una rudeza inconcebible. Por el solo hecho de robar más de la mitad de su territorio deberían los Estados Unidos ser más tolerantes con esa nación que levanta con sus manos y su sudor el País del Norte.

México
. ¡José Marti no se cansó de adorarlo! En una crónica sobre ese país decía entre frases gloriosas y sentidas que “ya los mexicanos sabían amar cuando los europeos se desplomaban en las guerras”. Los últimos incidentes con Cuba, la ruptura de relaciones diplomáticas fue protagonizada por cualquier otro, pero nunca por un auténtico mexicano. Fox podrá andar a caballo en su rancho millonario, podrá ponerse sombrero de ala ancha o podrá beber el inconfundible tequila, pero nunca será un mexicano. México no toleró ser colonia, no toleró emperadores europeos, no toleró a los dictadores. De igual manera México no tolerará el raquitismo gubernamental. ¡Esperad que tos volcanes hablen!. Una sola chispa de lava encenderá ese país y llenará de almas el temerario Zócalo. Y cuando ese día llegue América empezará a ser libre. (Lo subrayé, mis valedores. No resistí la tentación.;

Refiriéndose a los apuntes que un pintor norteamericano hiciese en un viaje por México subrayó el Apóstol cubano: “No se paró a ver lo que México ha vencido ni a medir el esfuerzo por los obstáculos que se le ponían, ni a calcular lo que va a vencer con el empuje acumulado. No vio el trabajo titánico de sus hombres nuevos para sacar los brazos con la libertad en salvo, por encima de las torres de las iglesias; ni la fatiga heroica de la generación liberal que lleva a cuestas el país resucitado, sin detenerse más que para apartar de sí las manos que se asen desde la sombra a la chaqueta de cuero”.

Desde siempre, los del Norte estuvieron confundidos con el gigante México que elevará su vuelo para la resurrección de América. Como cubana revolucionaria junto hoy las manos recordando la bandera del águila vencedora y agradezco a ese pueblo por contener al mejor amigo de José Marti, al cual le confió sus documentos invaluables. México dio espacio para la brillante carrera política de nuestro Julio Antonio Mella, que se integró a ese país con fervor total y donde escribió sus más hermosos trabajos. Fue en México donde este baluarte del comunismo internacional dijo “Muero por la revolución”.

Porque México recibió a Fidel cuando tenía que preparar la guerra necesaria, la última de ellas. Un mexicano bondadoso le vendió el yate Granma, creo que no cobra todavía su dinero a no ser los millones de besos de mis compatriotas. El yate Granma sólo podía salir de México. Y además en México he amado como no creo que lo vuelva a hacer. (Mañana, el final.)

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Taciturno e inmenso…

Posted by Tomás Mojarro on 12th Septiembre 2008

Más ha hecho México en subir donde está, que los Estados Unidos en mantenerse decayendo, de donde vinieron. ¡La civilización en México no decae, sino que empieza..!

Conceptos, los del genio americano José Martí, que me parecen muy a la medida de la reflexión y el análisis, sobre todo en un tiempo mexicano como el presente, cuando las vísperas del Grito de Independencia en el Zócalo se presentan anubarradas y con tufo a conflicto entre las vallas calderonianas y los partidarios de López Obrador. Palabras inspiradoras las de Martí, ahora que más allá de crispaciones políticas nos disponemos a la chamusquina, en el altar de la mexicanidad, de arrobas de aplausos y vítores, con toneladas de incienso, copal y una patriotería que, envuelta en el lienzo trigarante, hace explosión en lenguas de fuego y juegos fatuos, todo sea por nuestra “independencia nacional”. Mis valedores…

Más allá del ruiderío y la alharaca tales conceptos martianos, estimulantes en verdad, entonan mi casera celebración, íntima y ponderada, de la epopeya de tantos que antecedieron a Miguel Hidalgo y los suyos, que le mostraron el camino, la estrategia y las tácticas a aplicar. Lástima grande que tan entrañable trabazón de afectos entre Cuba y México haya sido temporalmente empañada por el mal aliento de algún Castañeda converso, que como secretario de Relaciones Exteriores de nuestro país tanto llegó a ofender al pueblo cubano y sus autoridades, y que en su regazón de inquina salpicó a aquel Fox del “comes y te vas”. Lo recuerdan ustedes? ¿Habrán podido olvidarlo? En fin.

Fiestas de la mexicanidad. Para que ustedes calibren lo que México representa para el pueblo que a la divisa de “Patria o muerte, venceremos“, hizo una verdadera revolución, va aquí el texto de cierto correo que hace años me llegó desde Cuba, firmado por una ciudadana de Cuba, tan buena amadora de nuestro país como bien enterada de su galería de héroes y villanos, claroscuro perfecto.

“Todos mis dorados otoños daría por haber participado en aquella misa del padre Hidalgo el 16 de Septiembre de 1810. Nunca se tuvo más fe en Dios que en aquel día. Aquel sacerdote brillante y culto, no fue una excepción de la regla: El talento, la virtud y el compromiso se dieron la mano para saber querer más que ningún otro hombre a México y a la Revolución. Estas dos palabras no debieron jamás separarse (México y Revolución) Sí, porque es imposible que la independencia de un pueblo se gane sin dosis elevada de revolución.

El siglo de las luces cayó en mis tierras americanas como música para la libertad. Hidalgo ya era bastante viejo para la lucha, pero ¿quién dice que para amar y construir se es demasiado viejo jamás? Con Allende y Abasolo y un grupo de jóvenes valientes decidió que la Patria Mexicana tiene demasiado empeño para no ser libre. Que ya en Francia se habían librado del Rey y de su cabeza y México era de los mexicanos y no de España, que fue incapaz de liberarse de su propio rey. Así nació aquella mañanita de septiembre el camino de la revolución en el México irredento.

Si existe un país autóctono que logró mantener sus tradiciones, donde los hombres guardan todavía aquellos recuerdos en la piel de cuando eran felices, ese es México. Taciturno e inmenso como sus volcanes, México está a punto de estallar. Empezó desde el inicio a dar batalla en la misma conquista. Al llegar Cortés se encontró una cuidad luz que no tenía nada que envidiarle a las bellas ciudades europeas ni el valor de sus hombres a los soldados españoles.

El grito de Dolores le confirió la mayoría de edad a ese pueblo nuevo que no necesitó ayuda de nadie para liberarse de una monarquía entupida y sórdida, sólo procuró del valor de sus hombres y del amor de sus mujeres. La historia de México es imprescindible para entender al mundo. Coexisten sin detrimento las antiquísimas costumbres y el modernismo más audaz. El que haya visitado esa cuidad misteriosa una sola vez la sigue necesitando para siempre. México. (Sigo el lunes.)

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Y así nacieron los mocha-orejas…

Posted by Tomás Mojarro on 10th Septiembre 2008

Ese infierno apodado secuestro, cáncer agresivo que, agazapado, acecha a sus víctimas, y daña la viva entraña de la sociedad. De la práctica del secuestro y sus horrores me entero por los reportajes de la prensa escrita, como tantos de ustedes por los pontífices de la nota roja en la TV El secuestro, esa industria nefanda. Mis valedores…

Al parecer, sus primeros amagos en nuestro país no presagiaban una tan escalofriante virulencia. Más inclinados hacia la vertiente del esperpento, los inicios de la que se tornó industria espeluznante se perciben hoy todavía inocentones, aunque ya con sus amagos de crueldad. Aquí, rastreado desde hace más de tres décadas y tal como lo denunciaba la prensa escrita, el que parece ser el nacimiento de semejante horror. Dice la nota del matutino fechada en 1977, que transcribo tal cual, con su sintaxis secuestrada:

“En lugar de que el secuestro que planearon y cometieron les hubiera dejado dividendos que los hubieran sacado de pobres, les causó gastos por más de 500 pesos y su captura. Patricio Pineda y su hermano Ricardo, de 34 y 18 años de edad, fueron quienes plagiaron a Fernando Aguirre a quien durante 72 horas le dieron de comer y mantuvieron en cautiverio.

Este secuestro es el más ’simpático’ de todos en los que ha intervenido la policía, porque el secuestrado fue sacado de su casa no con engaños, sino con súplicas de sus plagiarios. Confesaron los detenidos que cuando tuvieron en su poder a Fernando amigo íntimo de los dos hermanos, le dijeron que estaba secuestrado. Lo llevaron al pueblo de Pino Suárez, en el estado de Hidalgo donde le dieron alojamiento y sustento. Nunca estuvo incomunicado pues su estancia la aprovechó para conocer el poblado y los familiares de sus secuestradores, quienes le hicieron objeto de algunas fiestas de ‘bienvenida’.

Patricio dijo que al día siguiente de que se llevaron a Fernando Aguirre, se comunicaron con la esposa de éste y le pidió que solicitara a la empresa DM Nacional 250 mil pesos como rescate de su esposo. Las negociaciones duraron tres días, pero no recibieron respuesta favorable y al desesperarse, el propio Patricio fue hasta la casa de la esposa del secuestrado, con la que habló personalmente y le dijo que por lo menos le pagara los 500 pesos que había gastado en su marido, asegurándole que lo alimentaron bien” Perfecto.

También con la sintaxis secuestrada, al igual que el adolescente (trece años apenas), la nota del matutino fechada en 1976: “La señora Marta LC. acaba de ser víctima de un secuestro en la persona de su hijo menor de edad. Ella acaba de recibir una nota de los secuestradores, con el texto siguiente:

“Tenemos secuestrado a su hijo, y si coopera con la cantidad abajo especificada no le pasará nada a su mocoso. Adelante se le dirá cómo y cuándo y lugar. Será frente a la escuela 164; cómo: puros billetes de a (y la denominación) dentro de una bolsa rellena de papeles. Si no lo cree mire lo que viene dentro del envuelto donde viene esta carta (La. nota de prensa no aclara qué pudo haber contenido el tal envoltorio). Señora, si no coopera no se le devolverá a su hijo, si coopera se le devolverá el domingo por razones de seguridad. Si avisa a las autoridades o a alguien de sus parientes a su hijo no lo volverá a ver, somos dos, así que no se arriesgue Se lo decimos con cortesía, de lo contrario a su hijo lo volverá a ver en el panteón. Recuerde: el precio para que vuelva a ver a su hijo es de 200 pesos en puros billetes de a diez pesos…”

Adolescentes el uno y el otro. Del secuestro del menor ocurrido en 1976 al de un Martí de familia plutócrata, perpetrado 32 años más tarde, ¿cuánto hemos logrado descender en la escala del respeto al humano y trepar en la de la crueldad? Aquí, la distancia entre varios secuestros de adolescentes…

Cuernavaca, Mor., 1999: “Una tía del menor de once años fue quien ordenó a los plagiarios mutilarle una falange para presionar a los padres a entregar un millón de pesos, adicional a los 700 mil pesos que habían aportado en una primera negociación, declaró el secuestrador, integrante de la banda de 14 sujetos que durante cinco meses mantuvieron retenido al niño en una casa atado con cadenas a un mueble. Me obligaron a decir a mi madre que le importaba más su dinero que mi vida Que entregara el dinero porque me dolía mucho mi dedito cortado’. El menor ha quedado anímicamente afectado y con quemaduras recientes en los brazos con colillas de cigarros”. Mis valedores…

De los aprendices de plagiarios a los Caletris, Mocha-orejas y La banda de la Flor, ¿cuánto hemos conseguido refinar métodos y dosis de crueldad del hombre, lobo del hombre, que dijera Hobbes? (Lóbrego.)

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Cohetes, cuetes, mega-marchitas…

Posted by Tomás Mojarro on 8th Septiembre 2008

Tal es, a la entrada de septiembre, la seña de identidad del tiempo mexicano. No el libro, no la lectura, y sí la toma de calles, la toma de licor y la pólvora gastada en infiernitos. Del libro lo afirma el editor Daniel Goldin:

La lectura, sin políticas de promoción en México. Las bibliotecas si llegan a las comunidades marginales, pero ahí no saben qué hacer con ellas.

Yo, a propósito, invito a ustedes a leer Pancho Papadas, relato que implícita o explícitamente alude al licor, la pólvora y las mega-marchitas. Para que el tanto de diez minutos alguno de ustedes apague la tele y encienda el libro, sintetizo el relato de Vargas Pardo, picardías y humor, con una moraleja que toca a ustedes desentrañar. En el estilo sápido del autor:

Al pueblo aquel, michoacano, llegó un cilindrero, y el máistro Delfino, cuetero de profesión, le ofreció un tostón por su mono huasteco. “Si no me lo robé, oiga Déme tres pesos y el mono es suyo”.

Y como unos estamos a fregar y otros a no dejarnos, el máistro dejó el tostón y cargó con el animalito. Pues sí, pero todo fue verlo llegar, y los terribles chamacos dejan de chambian “¡Miren, mi papá compró un huasteco! ¡A quemarle un buscapiés por el cicirisco!” (Tomar nota)
Ahí se inician las jugarreras de los bribones. Día con día maltratarlo. “A aventarlo a las tinas de fermentar”. “¡Y cómo hace gorgores! ¡Se va a poner bien pando como mi papá! ¡De clavado, pa que se hogue!”

Ahogándose, el mono alcanzaba el borde de la tina, y va pa adentro otra vez. “¡Pa que te llenes la panza!” Pobre animal. “¡A rellenarle las tripas de pólvora, pa que truene!”

Aquel día malhadado día para un desastrado carcaje de pelos y huesos descoyuntados, ¿pues no se les ocurrió a los bellacos meterle un chicloso entre las muelas, y un chile de este tamaño por la trasera? Había que ver al huasteco dando maromas, sin saber a qué mortificación atender primero.

- ¡Ora a darle toques eléctricos! ¡Miren cómo se tuerce y retuerce…!

La maldición sobre el infeliz. Los chamacos le tronaban cohetes y le amarraban a la cola mechas ardiendo, y así día con día Ya el pobre chango fue quedándose ñengo, trasijadón, con su salud en quebranto. Medio muerto, como que no andaba ya en sus cabales, como que apenas aguantaba la vida como que ya todo le daba igual, como que soñaba en morirse. Atejonado en un rincón, las manos en la cabeza el montoncito de sufrimientos pelaba unos ojillos rebrillosos de espanto. (¿Van ustedes tomando nota?)

Ese día llegó el máistro Delfino: “¡A trabajar, que hay muchos pedidos pa las fiestas de la iglesia! ¡Pónganle doble carga al barril! ¡A moler la pólvora brutos! ¡Con mucho cuidado pónganle el nitro y luego la señal!

Trabajaron hasta tarde, le cebaron doble carga de nitro al barril y le pusieron, como señal de peligro, un hilacho blanco. Y la runfla de malandrines a la cocina a comer. (Espero que vayan tomando nota)

Solo y su alma en el taller se quedó el huasteco, bolita de sufridero. Ahí permaneció sin moverse, montoncülo de pelos y güesos, nomás mirando. Sombra ya de sí mismo, miraba y miraba sin pistojear; quién sabe en que se fijaba tanto; inmóvil, corno a piense y piense, como si de pronto reflexionara…

Y fue entonces. De repente el mono huasteco se enderezó, se rascó las costillas, pegó un berrido, se dejó ir hasta el barril de pólvora le desenredó la tirita de hilacho y con ella se alejó y fue a treparse en lo alto del guamúchil.

Luego de la comida (fijaros bien), toda la sarta de bergantes entró al taller pa seguir chambiando. El máistro Delfino. como no vio ninguna señal de peligro en la manivela del barril, se fue a darle vuelta con todas sus ganas.

- ¡Ni siquiera el nitro le han puesto, güevones! - Y güevones fue lo último que dijo, porque ¡brrumm!, en mil pedazos el mundo. Mis valedores:
Al pobre mono huasteco los brutos del máistro Delfino lo habían agotado a maltratos. Por la trasera le embombülaron pobreza desempleo, desesperanza injusticias, miedos y carestía le enajenaron sus recursos naturales y lo tienen amenazado con privatizarle el energético. Pues sí, pero a Pancho Papadas, un irracional, el sufrimiento cotidiano me lo elevó hasta la hazaña de pensar, y adquirir conciencia de que quienes así medraban con su huasteca debilidad eran no aliados, sino enemigos de su bienestar y el de su familia y yo digo: ¿al mono huasteco no le hubiese reportado más beneficio protestar, demandar, e-xi-gir a los malandrines y forjarles una mega-marchita? ¿Ustedes qué opinan? (¿Qué?)

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¡Pinche, matador..!

Posted by Tomás Mojarro on 2nd Septiembre 2008

La fiesta brava, mis valedores. Con una estampa taurina me destapé ayer aquí mismo, y alguno me la va a interpelar: “Tú, el neo-comunistoide que abomina todo espectáculo de sangre, violencia y horror, nos resultaste aficionado a los toros, qué desilusión. Pero a ver: ¿cuál es tu preferencia taurina? ¿El toreo clásico o el rondeño? Si el toreo de un Belmonte y de un Manolete, que es hondura y eternidad (mira, mira), o el sevillano pinturero y facilón, de firulete, de un Cordobés“. ¿Cuál es tu ídolo entre los toreros?

Momento, le digo. Yo no soy hombre de dioses, ni de ídolos, ni de culto a la personalidad. Yo, varón, no deifico varones, y de ídolos más no reconozco que los del Museo de Antropología Yo ninguna afición a toros, así haya sido en su momento el Toro Valenzuela. Yo, varón enterizo, no soy proclive a amar a varones, mariconería espiritual; que marica (con mi respeto al homosexual) son ésos que veneran ídolos de carne y osamenta. Pútridos.

Yo no. Ni hincha de toreros ni hincha de medallistas olímpicos, líbreme mi entrepierna Hincha yo, ni del presidente en turno ni de su primera dama, que corazón me falta para la mía Yo siempre solo, que el buey solo bien se etc. Yo, alérgico a adoraciones, me atengo siempre al letrero camionil, suma y síntesis de la mejor filosofía del que no ha renunciado a su individualidad para agregarse a la masa “Voy más a mí”. Ya dije, y vale, y firmo para constancia (Pues sí, pero cálmate, siéntate, no grites, no gesticules, no manotees. ¿Ves? Ya derramaste el gordolobo y te antellevaste el florero. Calma, y a la reseña de la lidia, que iniciaste ayer./ Sí, perdón El cochinero lo limpio después.)

¡Mis valedores, la lidia en la México! Ahí sale el primero de la tarde: “Crimen Organizado“, su nombre. Y que el graderío se viene de aplausos, y que el espada cita de largo, y que el astado bufe, escarba la arena con cuernos de chivo llena de sangre la México, se arranca y… mama mía o más bien mama del matador, que se salió de la suerte, hizo la graciosa huida y a la torera se saltó la barda se atejonó en el callejón y requiere el micrófono:

- Amigas y amigos, al Crimen Organizado le estamos ganando, y por goliza pero el resultado final es responsabilidad de todos ustedes”. Válgame.

Y así sigue la lidia, con Felipín encuevado tras el burladero, muleteando no al bravo burel sino a los mansos mexicanos, con el puro micrófono:

- Aunque no lo parezca amigas y amigos, al “Crimen Organizado” le vamos ganando de calle. Pero conste: la responsabilidad es de todos. Conste.

Y el arrancón por derecho, por la derecha, pero el malaje le alza pelo al burel, que le devuelven vivo al corral. Y así sale el de la “Economía Familiar“, el de la Corrupción, el de la Impunidad (Fox, Marta los Bríbiesca Mouriño, Montiel, Mario Marín, Ulises Ruin y el resto de la manada). Desde el callejón, flojas las corvas y con el control de la tele en la mano, Felipe el Breve hace que les hace a todos, pero no le hace nada a ninguno. Ah, pero eso sí, cuánto habla a cámaras y micrófonos, cuánto gallea cuánto promete a los 15 millones de villamelones que votaron por él. Esos, ¿le seguirán creyendo?

Mírenlo, al maletón. Ya se anidó en el burladero, se encuevó en la enfermería se encerró en el excusado. Mírenlo salir y aventarse al ruedo nomás para hacerle al Tancredo, y convertir la hora de la verdad en la hora de la mentira Eso sí: verba salivosa cuántos galones de saliva “Amigas y amigos, en México están ocurriendo muchos cambios, para que tú y tu familia vivan mejor” (¡A mí no me tutee, matalote confianzudo! ¡Tírese a matar! ¡Pinche, matador! ¡A pinchazos, aunque sea! ¡El descabello! ¡La puntilla.!

Sea por Dior. Felipe escuchó el primer aviso, y otro, y aún le restan cuatro más, con los bichos regresando al corral. Vivos. Toda la México se le empieza a voltear. Las palmas de los villamelones se tornan jaleos, silbatina “¡Matalote! ¡Si tú no puedes ahí está el Peje, que no se raja y los tiene en su lugar! El currito, el churrito, como si nada “Vamos bien…”

- ¡Con ese tercio no te levantas! ¡Cambien de tercio..!

Ahí, puyas y altisonancias, el grito impaciente, rabioso: “¡Basta de andar nomás toreando problemas! ¡Tírate a matar, o que te maten, de plano!”

Y fue entonces: el villamelón (o no saliera con su batea de babas):

“¿Y si al matalote le ¡e-xi-gi-mos! con una mega-marchita?”

¿Una más, como las de 1997 y 2004? ¿Esas de qué sirvieron? ¿Pero esta sí va a servir? ¿Por qué? ¿A procedimientos iguales resultados distintos..?

Mis valedores: no escarmentamos. No tenemos remedio. Es México. (Este país.)

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