El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Julio 7th, 2008

Los genitales de la Justicia

Posted by Tomás Mojarro on 7th Julio 2008

Ojos vendados, la balanza en la zurda y en la diestra la picana: mis valedores: es la Justicia Penal de Tepachico, Méx., 16-VI-2008. Parientes denuncian que a los internos les condicionan la comida, los mantienen encadenados y los torturan con desear gas eléctricas en los genitales…

¡Descargas eléctricas! Aquí aparece, es obvio, la mentada picana, acerca de la cual lo establece el Diario Oficial: “La tortura, como un sistema para obtener declaraciones de personas involucradas en delitos del fuero común, se ha terminado. Ya no se utilizan recursos como la picana”.

Yo, morbo y curiosidad, lamentaba que ese instrumento de tortura se hubiese desterrado en nuestro país, que desapareciera sin que me revelase sus secretos: forma, tamaño, modo de empleo, en fin. Y como ya ni picana ni descargas eléctricas se utilizan en nuestro país, tal como lo relaté a ustedes el viernes pasado fui y encaré a mi primo el Jerásimo, licenciado del Revolucionario Ins., que atravesaba por uno de sus períodos críticos de sobriedad:

- En esta o aquella piquera conocerías a judiciales o de la federal preventiva. ¿Me arreglas una entrevista con alguno de los torturadores retirados, para que me hable de la difunta picana? Para un reportaje..

El precio: que le curase malestar estomacal y dolor de cabeza, y ya una vez resucitado y de nueva cuenta borracho: “Prepárate, pues”. Y allá vamos, y ahí fui a estacionar el BMW (el volks cremita, más propiamente), y entonces…

Y sí, al rato entrábamos a un corredor que da a un sótano que da a un socavón pestilente a humedad y desechos humanos que tomé por estacionamiento en desuso y resultó ser la cárcel clandestina que la Justicia asignó a mi colonia. De entre las sombras y la pestilencia del cubil emergió una figura levemente humanoide “Aquí te lo dejo, Yaraguán. Pseudo-neo-comunistoide, pero inofensivo”. Y que se retiraba a ponerse a las órdenes de un tal Madrazo, imagínense. Yo, al madrazo del temor: “Oye, no, espérate”. Se esfumó. Dije, voz destemplada:

- La picana, señor, ¿pudiera hablarme de la picana? ¿Le quedó por ahí alguno de esos instrumentos hoy ya completamente obsoletos, porque tortura y descargas eléctricas se han desterrado de nuestro país? De tener semejante herramienta, ¿la pudiese accionar, al estilo policías de León, Gtó., en alguno de sus compañeros que se preste voluntariamente a la demostración? Quizá podría usted conseguir algún candidato de buena voluntad.

- Y lo estoy viendo, y lo tengo de cuerpo presente, mono.

Me estremecí. Disimulé. Vocesita que salió atragantada: “La picana, señor, ¿cómo fue introducida a nuestro país?”

- Por atrás, como siempre, y ya encarrerada se siguió con los aquellitos y con los pezones de las dos mamarias, si era una honorable damita la que pasaba a la báscula ¿Qué, aguantas que a ti te la enchufemos

en el asterisco pa’ que la vayas conociendo? Porque me extraña que no la conozcas. ¿No eres tú, por un si acaso, el pseudo-neo-comunistoide que en el radio se la pasa nomás echándole madre y media a nuestras sagradas instituciones patrias? Ya deberías haber probado en Tamarindillo propio los cálidos besos de la picana

- Yo de los símbolos justicieros de mi país sólo conozco toga y birrete del pro-gobiernista Mariano Azuela, y algunas leyes de la Carta Magna y el Código Penal, pero ignoro ese entrañable tuétano de la Justicia que es la picana hoy ya descontinuada Insisto, señor: ¿cómo es, como era la tal picana?

- ¿Uno con facha de ficha fichada no conoce la picana? No mames.

Eché a andar la grabadora - ¿Qué forma tiene la picana señor? ¿Es como un cautín de soldador? ¿Como rasuradura eléctrica? ¿Es portátil o se enchufa a la corriente? Porque si el instrumento es de pilas, ya parece que oigo al judicial en el momento en que la picana en la diestra y con la zurda limpiándose el sudor, interrumpe la labor justiciera “¡Ay, en la madre, a esta madre se le bajaron las pilas! A ver, tú, el madrina te me vas de volón a la farmacia Dulces Nombres y me compras un juego de repuesto. Y tú, jijodiún, ¿por qué te quejabas, si apenas te estaba haciendo cosquillas en el aquellito?” La picana señor, ¿cómo llegó a ser instrumento fundamental de la Justicia mexicana? ¿Quizá fue introducida por conducto de alguna de las corporaciones policíacas extranjeras que operan en este país libre, soberano, autónomo e independiente? ¿Asesores de Estados Unidos, Inglaterra, Israel? Es para un reportaje…

(Sigo mañana)

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