Quién es la víctima…
Posted by Tomás Mojarro on Junio 25th, 2008
Quién es el verdugo. Mis valedores: progresamos. En la cultura náhuatl sólo los viejos tenían acceso al licor. Al octli, como llamaba al pulque nuestra raíz indígena. En la cultura mestiza el consumo del alcohol comenzó siendo plaga de adultos. Hoy, droga y licor son patrimonio de adolescentes y jovencitos, ellas y ellos intoxicados mientras se contorsionan, monos de alambre, al ritmo frenético del ponchis-ponchis de la subcultura gringa. Y que siga la diversión, y lo bailado quién se los quita, que ya más tarde habrán de alimentar la hidra de la nota roja y a sus mercachifles. Macabro.
Fue un golpe tan fuerte que el auto se partió en dos. Cuatro cuerpos prensados; una persona más quedó en el cofre y tres más salieron proyectados en distintas direcciones. Los jóvenes venían en estado de ebriedad…
Licor, droga, adolescentes. Ayer nomás fue la discoteca Lohobombo; hoy es una tal News Divine, esa compulsión por sentirnos gringos de segunda Ayer, la panza del Lobohombo arrojó una veintena de jóvenes (”Las muchachas salían sin zapatos, quemadas, traumadas, llenas de sangre”.) Hoy, la tal News Divine produce más de una docena de muertos y varios heridos, algunos de gravedad. Quién es la víctima, quién es el verdugo…
Observo la foto del matutino: auxiliada por dos de uniforme la adolescente, trapos de chillante color, sale del News Divine gacha la testa, un vendaje en un brazo y ebria tal vez, o ya tal vez en su juicio, si no es que lo vaya a perder. Yo algo quisiera decir al respecto, pero nada mejor se me ocurre que el mensaje aquel que hace años envié a un jovencillo de nombre Rafael:
Coche accidentado. Seis heridos graves. Conductor y acompañantes, todos menores de edad, iban ebrios. Rafael A.H, que manejaba el auto, cuenta con 16 años de edad, y está hospitalizado…
Le escribí entonces esto que hoy cuadra a los jóvenes del News Divine:
En leyendo la noticia, Rafael, redacté una líneas zumbonas, que intentaban ironizar con los borrachines, pero no. Has de saber (me permites el tuteo, ¿verdad?) que de repente me prendió una punzadilla acá, mira, del lado cordial; porque, ¿sabes? yo tengo un Tomás primogénito y un Ariel de tu misma edad, y eso vino a quitarme las ganas de hacer donaires con tu desdicha Porque desdicha es, y grande, el que habites en un país de borrachos (como el resto de los países), donde las agencias de publicidad se viven sembrando en radio, tv. y periódicos, esas minas antipersonales que son los anuncios que exaltan el consumo del alcohol. ¡Chupe, sorba viva! Abyecto, Rafael. Tú, de seguro, eres estudiante, como mi Zahuin, Tomás y el Ariel, y como joven que eres, qué voy a reprocharte, si somos nosotros quienes permitimos que el “Sistema” permita a los “medios” que sin bozal y al aroma de la ganancia manipulen a un paisanaje proclive al alcohol. Qué voy a reprocharte, si viniste a nacer en un país de borrachos…
Malhaya esa promoción alcoholera que se ceba en ustedes los jóvenes; que exalta la cultura de la cebada el agave y la caña con el propósito de que agoste el espíritu, ablande conciencias y voluntades y reblandezca la resistencia de ustedes (los zombies son más manejables) para luego arrojarlos a ese chiquero (suciedad y penumbra) de la “piedra” y la botella Ah de los dueños de esas discotecas que lanzan la “piedra” y esconden la mano…
Y es que TV y agencias de publicidad son apartidas, amarridas y huérfanas de hijos como tú, o el Ariel, o mi Tomás primogénito, donde pudiese dolerles los daños que causa el alcohol. Te imagino días antes del accidente, tú a tus 16 años de edad; flamante todavía recién ensamblado en la fábrica y ya queriendo emular al héroe de la pantalla o el cinescopio: a fume y fume y a chupe y chupe para parecer hombre, para ser un hombre muy hombre, pestilente de nicotina y licor. Ah, Rafael, como si te llamaras Ariel y fueras mi sangre, y fuese esa sangre la que no cesara de manar mientras que yo, desalado, me lanzara al catre del sanatorio, a aferrarme a ese tu cuerpo todavía tan muchacho y ya así de lastimado por culpa del avieso licor. Dios…
Ya los adultos con la botella nomás no pudimos o no quisimos poder (yo sí, ¿pero los demás?) Apatía desidia inmadurez. El hábito no hace al monje, jura el refrán, y yo digo: mucho menos si es el hábito del licor, que no hace al monje, ni al ciudadano, ni al hombre libre. Puro humano redrojo, Rafael.
News Divine, Lobohombo, tiernas las carnes y ya desgarradas; regueros de sangre derivados del licor. “Sólo una mujer logró identificar a su hijo; lo reconoció por los frenillos de la dentadura”. (Mi país.)






Julio 1st, 2008 at 4:52 pm
Estimado Maestro Mojarro:
Le escucho con mucha atención en Internet por medio de la pagina de Radio UNAM.
Me pareció muy interesante su programa del último domingo de junio.
Cuando usted leyó acerca de las zonas del cerebro humano que resultan dañadas cuando se bebe alcohol, me quedó aun más claro un texto de psicología que ahora estoy leyendo sobre “felicidad”, química cerebral y condición humana.
Este libro del profesor de psicología Daniel Gilbert, trata sobre la relación que existe entre el uso de la memoria en los procesos que llevan al individuo a ser feliz, sin la influencia de un estimulo químico o circunstancial.
Usted menciono en su programa domingo seis, que una de las áreas del cerebro que se dañan con el consumo del alcohol son los lóbulos frontales.
El profesor Gilbert en su libro, señala que cuando se pierde el uso ya sea químico o físico de los lóbulos frontales, se pierde la capacidad de imaginar un futuro y con ello, se pierde la capacidad de decidir aspectos de la vida normal. Vocación, previsión, planificación de eventos y proyectos.
Comparto con usted a lo que he llegado a partir de estas lecturas y su programa:
El que pierde la capacidad de uso de sus lóbulos frontales, deja de imaginar no solamente lo que podría hacer a futuro, sino también pierde la capacidad de imaginar y construir cualquier acción que tenga que ver con procesos autogestivos o ya de perdida convenientes para el o su familia y entorno, (y en algunos casos, la capacidad de “aguantarse las ganas” de ir al baño)
Una persona sin el cien por ciento del uso de sus lóbulos frontales parece ser feliz… pero es extraordinariamente fácil “lavarle el cerebro”.
Compra esto, bebe así, viste aquí, vive allá…
En los años cuarenta cincuentas en EUA era práctica común realizar lobotomías para frenar los impulsos libertarios de mujeres feministas y presos de conciencia. Ejemplo de esa tragedia fue la Rose Kennedy, miembro del famoso clan político, que mostraba signos de independencia mental que no coincidían con las ambiciones del resto de su familia. Joseph K. padre, en su afán por mantener a su familia en el poder, mando a su propia hija a que le hicieran una lobotomía.
Bajo la lupa curiosa de la ciencia, se ha clarificado mucho de este crimen contra nuestro cerebro. Uno de los medios de control favoritos de los imperialistas y/o totalitarios es del de la intoxicación alcohólica.
Intoxicarse con alcohol (y otras sustancias) destruye los lóbulos frontales… y con ello, la capacidad de imaginar y crear un futuro mejor a partir de esa capacidad maravillosa que tenemos los seres humanos para crear en nuestras mentes como anticipación de lo que puede llegar a ser concreto y real.
En el libro Un mundo Feliz, de Aldous Huxley, se habla de una especie de estratificación en castas, manipuladas con alcohol desde el momento en que los habitantes de este mundo feliz eran creados In-Vitro.
Lo mismo ocurre en la vida real, para desgracia de quien no haya hecho labor de conciencia social durante la adolescencia.
Ya que es precisamente en ese momento en que nos encontramos dispuestos a “abrir la boca y decir ¡ah!”.
Me duele en lo más profundo, la imagen del mexicano bigotón beodo hasta las manitas, con una botella de tequila en una mano y el control remoto del televisor en la otra.
¡Ay mi Valedor! Cómo no me va a doler, si veo con tristeza cuantos muchachos de menos de veinte años ya no usan la testa ni para rematar de cabecita. Con tanta neurona descompuesta, no saben ni como leer un diccionario, ya no digamos un libro de literatura barata o al menos el lomo de la caja del cereal.
Mi acción siempre ha sido crear lazos de comunicación con la gente que tengo a la mano. Escribo y hago “labor de hormiga” siempre que puedo, aunque también debo reconocer que a veces se me va el tiempo en renegar.
No le quito mas su tiempo, maestro. Sigo escuchándolo y leyéndolo.
Le mando felicitaciones desde San Francisco, California.
Soy escritora, aunque me da un poco de vergüenza admitir que trabajo cual mercenaria: para otros.
A destajo y al mejor postor. Así me gano la vida; pero también le robo tiempo a mi trabajo para escribir una novela de ficción para adolescentes que espero, salga a la luz luego de tanto tiempo de gestación en mi mente y cuadernos de apuntes.
Es sobre materialismo dialéctico y modos de producción, imperialismo y autogestión… pero explicado por medio de personajes ficticios y situaciones tragicomicas.
Sin mas post datas y con un beso, me despido:
Radio escucha desde que era una escuincla
Cristina Alvarado