El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Junio, 2008

Qué joven fui una vez…

Posted by Tomás Mojarro on 30th Junio 2008

Volver a los diecisiete, se duele el cantar, y así me quejé yo mismo ante ustedes hace años y así sigo quejándome. El sueño de la eterna juventud, sueño eterno y eternamente imposible. Pregunten, si no, a Fausto, a Ponce de León y a quienes imaginaron Shangri-La, Shanadú y demás utopías. Pero qué hacer, si juventud y existencia son aguas que se nos escurren hasta dar con nosotros en la vejez y la Parca. A querer o no, tan sólo con dar tiempo al tiempo…

Ustedes que rebasaron la media centuria y van rodeando el Cabo de Buena Esperanza ¿recuerdan cómo eran todavía hace veinte años? Yo de mí sé decir que era uno distinto. El mismo, sí, pero muy distinto; este y el otro, distinto e igual. Tenía para empezar, un proyecto de vida un huicol de esperanzas, planes diversos para mi periodismo, mi literatura mi vida familiar. Enhiesto mantenía el ánimo y entero el físico, las energías espumeantes y este organismo macizo (me lo estoy palpando), erguido de aquí, de allá y de acullá, sobre todo. Ayer, fuego en los ojos y el temperamento de honraza; hoy, el fuego en las fiebres, y en los ojos colirio. Entonces fría la cabeza para las grandes decisiones, hoy fríos los pies y algún fogoncillo que con trabajos vuelve a encenderse. Ayer en el botiquín talcos, lociones, glostoras, hulitos preservativos. Hoy, el abanico de medicinas que van de la “A” de analgésicos a la “S” de supositorios, la “V” de valeriana la “Y” de yodo y la “Z” de zinc para huesos, nervios, arterias y similares. Un elemento que nunca alojaba en mis posibilidades: la vejez. Qué tiempos. No lloro, nomás me acuerdo, y no olvido que el espulgar en los recuerdos es ejercicio de la vejez…

Vejez que yo tomo con resignación, estoicismo y el consuelo de que no es pequeña ventaja llegar a esta primera (que la Moira me conceda gozar de varias, como disfruté de diversas juventudes). Ando ahora de estreno: 25 años menos. ¿Que ustedes también quieren sentir que 25 años no es nada? Ah, pues entonces yo los convoco: tomen los diarios de por estos días, y ante fotos y textos que ahí se publican van a sentir el prodigio del tiempo que se detuvo, y que ustedes regresan al México de 1988 y siguientes. Ante textos y fotos van a experimentar la sensación de que el tiempo se congeló en los años del sexenio mother-nizador, con la vera efigie del inmundo hermano del inmundo Raúl en primera plana, y el orejón mirándonos como hace 25 años, embelecándonos ya no con su fementido Pronasol sino con el libraco de autoelogios y descarga de culpas titulado La década perdida, ¡donde condena el modelo neoliberal que él nos embombilló desde antes de su sexenio! Porque el compatriota “regresa” a un aquelarre politiquero del que nunca se ausentó. ¿O miento, Beltrones..?

Yo, ante las fotos recientes de la mother-nización, con el tiempo detenido en el sexenio del usurpador, fui 25 años más joven (menos viejo), y como joven volví a hervir de indignación ante el retorno del impostor, del espurio que nos depredó con la complicidad de toda la mafia de Gortaris. Viví una vez más, y una vez más me crisparon, episodios tan vergonzosos como la quema de los casi 25 mil paquetes electorales, hornaza que iluminó la buena estrella de Diegos y Calderones neopanistas y neocatólicos Norbertos que entraron a saco en la vida política del país, y ahora quién frena quién jala las riendas a esos amigochos del gringo y enemigos de las masas…

Leí ráfagas de La década perdida y comprobé que al pretexto de su promoción el compatriota aparece, una vez más, en las primeras planas. Vi al orejón fresco y campante. Yo, el ánimo, sangre y redaños renovados 25 años al encontrón con fotos y textos en los periódicos, recobré mi capacidad de indignación y percibí renovadas las fuerzas para tareas de organización ciudadana que conjuren acciones del dañero Salinas que a lo impune afianza el control de la grilla politiquera Qué joven fui una vez…

Pues sí, pero juventud virtual, hoy vuelto a mi condición senil. La indignación fue declinando, aguadándose, y caí en el sentimiento del viejo: la vergüenza propia y ajena por lo que las masas, perdida sin remedio esa memoria histórica que les evitaría revivir la tragedia, se dejan vejar, befar y azotar, sin que regresen el golpe, educadas en la pasividad, la domesticidad y la dependencia y se concreten a poner la otra mejilla Sólo así puedo entender que hoy, como hace 25 años, en la desidia y la indiferencia toleremos que los bellacos Salinas y Cía, confiados en nuestra infinita capacidad de olvido, apatía y pasividad, nos pierdan la última brizna de temor y respeto. Es México.

Y a todo esto: ¿cuántas horas de su vida le entregaron ayer a Azcárraga y al Salinas de la tele? ¿Cuántas le concederán hoy?(jAgh!)

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News Divine y Lobohombo

Posted by Tomás Mojarro on 27th Junio 2008

Cómo, a nuestro parecer - cualquiera tiempo pasado - fue mejor…

Lo que ya de ayer a hoy, mis valedores. Pero no, no escamarse, que más allá de la cita de Jorge Manrique, no creo que todo el tiempo pasado haya sido mejor, ni tampoco es mi intención despeñarme en el ejercicio de los viejos de espíritu: dar la espalda a la realidad de hoy día, enroscarse en posición fetal y así malvivir, muriendo, de sus remembranzas, y suspirar por un tiempo que se les fue para nunca más. Mi intención es otra.

Ocurrió que un buen día el mejor de todos mis días, fui sacado con fórceps de ese vientre materno que son mis terrones zacatecanos, y aún con el cordón umbilical afianzado al terruño me instalé en esta ciudad hervorosa de gente con prisa por enfilar hacia ninguna parte, urbe y ubre a la que tantos millones de humanos hemos terminado por deshumanizar, cruel paradoja Entonces fue, ya aclimatado en mi nueva residencia (una vecindad, por la Plaza del Estudiante), cuando me percaté de ese fenómeno común de la aldea el poblado y la ciudad capital: la actitud, humanísima de viejos y jóvenes.

Aquí, como allá observé el diario vivir de unos jóvenes, ellas y ellos, encendidos con oleadas de sangre que les hierve en esa hornaza de vida que apenas y a penas activa endorfinas, hormonas y adrenalina y la simpatía y sana envidia por su lozanía y vitalidad. No lejos, apagado el fogón, los jubilados de la vida paso a pasito, iban acercándose a la Gran Interrogante.

Y ocurrió que por calles, parques y plazas de la Morelos observé el estilo fácil, desenfadado, de las y los jóvenes que a impulsos de su vitalidad y entre risas y ritos de iniciación amorosa se avistaban, se observaban, sonreían, y roto el hielo anudaban las frases primeras y el compromiso que los llevaría al noviazgo que a veces remataba en la vida en común. Los viejos, en tanto, atornillados en la banca del parquecillo y en la almendra de la soledad, se dedicaban a ver sin mirar, ojos opacos, la vida que pasa Quizá dos de los tales, a media voz, voces desleídas, intentaban revivir días, tiempos, épocas que muy atrás se quedaron. Yo, a lo discreto, me poma a observar a unos y otros, éstos jóvenes alharaquientos y aquellos viejos ya domesticados por el áspero oficio del diario vivir. Los viejos. Qué joven fui una vez…

Era domingo en toda la ciudad, un domingo de música y baile en los difuntos Nereidas y Salón México, y los agonizantes Salón Colonia y California Dancing Club. Ese domingo jóvenes y viejos se acercaban a recibir su discreta dosis de religión, los unos, y de agonía y éxtasis sexual, los jóvenes, en discretos rinconcillos lavados con Jardines de California…

Eso ayer, Hoy ya no. Hoy, viejos y jóvenes por igual. No que el anciano haya rejuvenecido, sino que el joven adopta actitudes de la edad senil. Yo, que no he perdido la costumbre de mirar y fisgonear ese asombroso milagro que es el ente humano, observo a los viejos, los jóvenes, los adolescentes, y aquí lo asombroso: los viejos -dejaran de ser- continúan cavilando, agachados, en monólogos interminables y cabeceos soñolientos, nostálgicos. Los jóvenes, mientras tanto, ¡se les emparejan! Gacha la testa jorobado el espinazo y una ausencia total de este mundo, en el metro van, en la combí vienen, por la calle deambulan, en la banca del parque se instalan o en el espacio ribereño del centro de estudios, y ausentes ellas y ellos, mochila aretes y tenis, tronchado el pescuezo, la cara al nivel del ombligo, se van de este mundo, se agachan a morir en un tiempo para ellos muerto, como en la hondísima meditación filosófica de las interrogantes esenciales: ¿quién soy, qué voluntad me hizo nacer, por y para qué, cuál el sentido de mi muerte, qué hay más allá de la Gran Interrogante? Cuándo, cuándo la hora llegará…

¿Pensamiento profundo? No, ¡el condenado celular!, Sí, ese nuevo recurso que inventó el Gran Dinero para embombillárselo a unas masas indefensas para ayudar a la TV a aislar aún más a los jóvenes, entretenerlos a lo banal, manipularlos para el consumismo, mantenerlos mansos, pasivos, domesticados y listos ya para Lobohombos y News Divines. El celular. ¿Tanto ha logrado domesticar a los jóvenes de este país? Y luego por qué Slim es uno de los nuevo-ricos más ricos del orbe. Mis valedores…

¿Ustedes tienen celular? ¿Clavan su vista su espíritu, su vida total, en todo ese bodrio, en esa masquiña, en eso banal y dañino con que mediatiza la aviesa pantallita y allá afuera la vida que pase y se vaya para nunca más? Es México, es la juventud, el celular, el licor y la droga en las ratoneras News Divine y Lobohombo. Ah, paisas, cuándo se nos quitará lo paisas. (En fin.)

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Señor presidente

Posted by Tomás Mojarro on 26th Junio 2008

Por la prensa me entero de que Nicanor Duarte, presidente de Paraguay, ha presentado su renuncia al Congreso. ¿Y usted, señor? ¿Por qué no renuncia? ¿O prefiere seguir haciéndose la ilusión de que gobierna cuando sólo provoca un peligroso vacío de poder que en seguida han llenado fuerzas políticas dañinas para las masas? Renuncie, porque vamos a ver:

Un somero balance de su gobierno acusa un clima de ríjosidad, ineptitud, violación a los derechos humanos y el deterioro de las relaciones internacionales, a más de una pobreza creciente, y recesión, desempleo y una crisis global como nunca antes. Su gobierno, señor, desemboca en el clima de crispación y espeluznos que allá afuera ha llevado a grandes masas humanas a la protesta popular y una iracundia que amenaza con salirse de madre. ¿En el diccionario quedarán insultos que no le hayan arrojado a la cara? Y lo que le faltar por ver, por oír de una nación que algo le ofrece todavía el repudio general. Por cuanto a los sufragantes: ¿pues qué caraj…mbas de positivo le pudieron ver todos los que se decidieron a votar por usted, un político de medio pelo troquelado por la mediocridad? ¿A la hora del voto analizarían su desastrosa gestión como funcionario mezquino, un ventajista que toma el poder para beneficiar no a los muchos que poco tienen, sino a los pocos que tienen todo? Eso ha sido, y no más, su gobierno: una sanguijuela para los pobres y para los hijos de Forbes la beneficencia pública Macabrón.

Porque las masas, señor. ¿Qué ha sido usted para los pobres, para los desplazados, para los que aquí y dondequiera tienen que arañar la sobrevivencia? Por otra parte, y de acuerdo a su estructura psicológica conflictiva ¿no ha terminado peleándose con medio mundo hasta el grado de crispar, de radicalizar a ese medio mundo que lo detesta? Su manejo del ejército, ¿no ha sido un desastre, como el resto de los negocios nacionales? Renuncie, señor. Yo a usted lo aborrezco, y poco me importa que mi sinceridad me vaya a generar algún problemilla de esos que caen en el pantanoso terreno de la censura y la represión, recursos de estadistas débiles e inexpertos como usted. Y cómo no detestarlo si en mí, como en millones, existe la sospecha fundada de que se apoderó del poder mediante un fraude en las urnas, y nunca se ha legitimado como estadista Cómo…

Por cuanto a ese político que usted “derrotó” con malas mañas: mírelo ahí, en actividad benéfica para las masas sociales. Su obra pública su carisma personal, su personalidad atraen la atención internacional. Ese sí es un ente político con temple, simpatía mística y vocación. Ese tiene madera de estadista y arrastre popular. ¿Y usted, señor presidente? A usted le falta todo lo que él tiene de sobra; él, por su parte carece de lo que abunda en usted: insignificancia mediocridad de uno al que todo le viene grande. Yo, por supuesto, nunca hubiese votado por usted. Cómo, si le conozco su pestilente currículo, donde se advierten evidencias del gusto por el licor. Ese candidato era mi favorito para acceder al poder, y aún ahora ante sus desaciertos y actos punibles, señor, me da por especular sobre lo que hubiese resultado la gestión de mi candidato, si usted no se hubiese valido de los grandes capitales, las fuerzas de ultra-derecha y los medios de condicionamiento de masas para asestarle la puñalada de picaro.

Por lo pronto, señor, para México su gestión ha resultado una plaga una maldición, un jinete más del Apocalipsis. Y lo que resta todavía para que abandone el poder, y las medidas de gobierno que caben aún en lo que le resta de vida pública Pero si hay una pizca de lógica en este mundo usted, ya desde ahora, hiede a cadáver insepulto. Al tiempo. Pero su mala suerte,señor…

Como si para opacarlo no bastase con un rival ahora se alza un segundo político del partido rival, pinta de estadista, que usted aborrece y quisiera aniquilar mientras lo observa en campaña presidencial, recibiendo la aceptación popular que usted ha perdido. El también, al igual que el “derrotado”, es la nueva esperanza de unas masas ansiosas de iluminados, de predestinados en quienes creer porque nunca han creído en sí mismas. Y según lo observo en las fotos de prensa, señor: porque ahora tiene dos que lo eclipsan, la rabia impotente le crispa acalambra y retuerce de agruras ese rostro de rasgos vulgares. Renuncie, señor, y convénzase de lo evidente:

Por inepto, por cruel e inescrupuloso, Al Gore y Barak Obama me lo borran, eclipse total, del mapa político. Más le vale correr, presidente Bush.

¿Que no? Lástima (En fin.)

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Quién es la víctima…

Posted by Tomás Mojarro on 25th Junio 2008

Quién es el verdugo. Mis valedores: progresamos. En la cultura náhuatl sólo los viejos tenían acceso al licor. Al octli, como llamaba al pulque nuestra raíz indígena. En la cultura mestiza el consumo del alcohol comenzó siendo plaga de adultos. Hoy, droga y licor son patrimonio de adolescentes y jovencitos, ellas y ellos intoxicados mientras se contorsionan, monos de alambre, al ritmo frenético del ponchis-ponchis de la subcultura gringa. Y que siga la diversión, y lo bailado quién se los quita, que ya más tarde habrán de alimentar la hidra de la nota roja y a sus mercachifles. Macabro.

Fue un golpe tan fuerte que el auto se partió en dos. Cuatro cuerpos prensados; una persona más quedó en el cofre y tres más salieron proyectados en distintas direcciones. Los jóvenes venían en estado de ebriedad…

Licor, droga, adolescentes. Ayer nomás fue la discoteca Lohobombo; hoy es una tal News Divine, esa compulsión por sentirnos gringos de segunda Ayer, la panza del Lobohombo arrojó una veintena de jóvenes (”Las muchachas salían sin zapatos, quemadas, traumadas, llenas de sangre”.) Hoy, la tal News Divine produce más de una docena de muertos y varios heridos, algunos de gravedad. Quién es la víctima, quién es el verdugo…

Observo la foto del matutino: auxiliada por dos de uniforme la adolescente, trapos de chillante color, sale del News Divine gacha la testa, un vendaje en un brazo y ebria tal vez, o ya tal vez en su juicio, si no es que lo vaya a perder. Yo algo quisiera decir al respecto, pero nada mejor se me ocurre que el mensaje aquel que hace años envié a un jovencillo de nombre Rafael:

Coche accidentado. Seis heridos graves. Conductor y acompañantes, todos menores de edad, iban ebrios. Rafael A.H, que manejaba el auto, cuenta con 16 años de edad, y está hospitalizado…

Le escribí entonces esto que hoy cuadra a los jóvenes del News Divine:

En leyendo la noticia, Rafael, redacté una líneas zumbonas, que intentaban ironizar con los borrachines, pero no. Has de saber (me permites el tuteo, ¿verdad?) que de repente me prendió una punzadilla acá, mira, del lado cordial; porque, ¿sabes? yo tengo un Tomás primogénito y un Ariel de tu misma edad, y eso vino a quitarme las ganas de hacer donaires con tu desdicha Porque desdicha es, y grande, el que habites en un país de borrachos (como el resto de los países), donde las agencias de publicidad se viven sembrando en radio, tv. y periódicos, esas minas antipersonales que son los anuncios que exaltan el consumo del alcohol. ¡Chupe, sorba viva! Abyecto, Rafael. Tú, de seguro, eres estudiante, como mi Zahuin, Tomás y el Ariel, y como joven que eres, qué voy a reprocharte, si somos nosotros quienes permitimos que el “Sistema” permita a los “medios” que sin bozal y al aroma de la ganancia manipulen a un paisanaje proclive al alcohol. Qué voy a reprocharte, si viniste a nacer en un país de borrachos…

Malhaya esa promoción alcoholera que se ceba en ustedes los jóvenes; que exalta la cultura de la cebada el agave y la caña con el propósito de que agoste el espíritu, ablande conciencias y voluntades y reblandezca la resistencia de ustedes (los zombies son más manejables) para luego arrojarlos a ese chiquero (suciedad y penumbra) de la “piedra” y la botella Ah de los dueños de esas discotecas que lanzan la “piedra” y esconden la mano…

Y es que TV y agencias de publicidad son apartidas, amarridas y huérfanas de hijos como tú, o el Ariel, o mi Tomás primogénito, donde pudiese dolerles los daños que causa el alcohol. Te imagino días antes del accidente, tú a tus 16 años de edad; flamante todavía recién ensamblado en la fábrica y ya queriendo emular al héroe de la pantalla o el cinescopio: a fume y fume y a chupe y chupe para parecer hombre, para ser un hombre muy hombre, pestilente de nicotina y licor. Ah, Rafael, como si te llamaras Ariel y fueras mi sangre, y fuese esa sangre la que no cesara de manar mientras que yo, desalado, me lanzara al catre del sanatorio, a aferrarme a ese tu cuerpo todavía tan muchacho y ya así de lastimado por culpa del avieso licor. Dios

Ya los adultos con la botella nomás no pudimos o no quisimos poder (yo sí, ¿pero los demás?) Apatía desidia inmadurez. El hábito no hace al monje, jura el refrán, y yo digo: mucho menos si es el hábito del licor, que no hace al monje, ni al ciudadano, ni al hombre libre. Puro humano redrojo, Rafael.

News Divine, Lobohombo, tiernas las carnes y ya desgarradas; regueros de sangre derivados del licor. “Sólo una mujer logró identificar a su hijo; lo reconoció por los frenillos de la dentadura”. (Mi país.)

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Ebrard, Calderón…

Posted by Tomás Mojarro on 24th Junio 2008

(Para equidad y justicia los “medios” que callan por igual las realizaciones de Ebrard y la carencia de acciones del de Los Pinos.)
El metro, mis valedores, benefactor de los pobres, que en México lo somos todos si exceptuamos a los ricos. En breve se iniciarán los trabajos de la nueva línea del metro, que irá de Mixcoac a Milpa Alta y anexas, y que prestará inestimable servicio a los habitantes del sureste de la ciudad. Perfecto.

Pues sí, pero no por eso descuidar el metro que desde hace décadas transporta a toda esta ciudad. Y si no, ¿recuerdan ustedes cómo era el metro hace algunos ayeres? Nuevo, flamante, rechinando de limpio y acabado de engrasar, que como entre nubes se deslizaba en sus rieles. Hoy observé el vagón que me tocó en suerte, qué carcacha de vagón. Y aquella tristura..

Y es que en el áspero oficio de días y días de trabajo todos los días de vivir una vida arrastrada, el flamante vagón ha envejecido, y qué melancólico: a jadeos arrastrado por el convoy, al tener que avanzar le escuché el largo quejido que de sus entrañas brotaba y de sus redaños aquel pujar. Al jalón de arrastre desde CU rumbo a Indios Verdes todos sus nervios se atirantaron, y los costillares se pusieron a chirriar, chillaron al modo del animalillo al que aplastan al pasar. Lo oí cómo jadeaba al desplazarse, y arrojar chisguetes de viento que desparramaban humanísimos tufos de humana entrepierna, sudor y recóndito sufrimiento. Yo, aquel suspirar…

Bajé los ojos; el piso, válgame: calvo hasta el material de la base Examiné le resto del vagón: los indicadores de ruta despapelados, descarapelados. Y qué fue de la agradable voz femenina que por el equipo de sonido iba anunciando el nombre de la estación a la que arribábamos. En cambio hoy: ‘Por favor, permita el libre cierre de puertas” cuando el convoy iba en frieguiza rumbo a Viveros. Y al llegar a su máxima velocidad, la femenina voz: “En breve reanudaremos el servicio. Por su comprensión, gracias”. Ya el infeliz, alzhaimer y demás achaques de la edad, decía una cosa por otra, puros dislates. Yo, ¿por qué me encogí en el asiento? ¿Por qué aquella pena la vergüenza aquella la nostalgia? Vidas paralelas, la vejez…

Un soterrado quejido al arribar a M.A. de Quevedo. Un largo lamento cuando lo forzaban a enfilar a Coyoacán. Como que en su queja reclamaba la piedad del cementerio de los elefantes donde descansar antes del inevitable deshuesadero. Y allá vamos, a querer o no, él rechinando, y no precisamente de limpio, que debajo de los asientos observé el pomo de plástico, la caja embarrada de cremas y salsas, el pegote de la goma de mascar, todo oliendo a desgaste, desajuste, aflojamiento, vetustez. Mi ánimo, que se añublaba..

Observé en su pelleja los grafitos: “Warriors”, “Lalo estuvo aquí”, “Te amo”, “Puto yo” (ájale). Y fechas, mensajes, nombres  entrañables que el punzón garrapateó en los cristales: “Lisa”, “María”, “Aída, la de todos los días”. El aletazo del tiempo que se nos fue para nunca más, y a su paso nos dejó sólo un desplumadero de recuerdos. Nomás me acuerdo…

Rebasó Zapata el reumático, el gotoso de los engranes artríticos, con un pasajero pseudo-neo-comunistoide que meditaba, reflexionaba se oscurecía Allá vamos, en la tripa de la madre tierra, sepulcro anticipado, metros debajo de donde la vida fluía de cara al sol. A jadeos, a quejidos y pujidos y entre cimbrar de articulaciones mal ajustadas. En qué estación quedaría aquel metro joven, me acuerdo, que cantaba, decía la hora y volvía a cantar…

Y de repente la sacudida El convoy, en la oscuridad del túnel, se engarrotó entre dos estaciones. Se apagaron las luces. Cruz, cruz. La iluminación. Sentí que en la cabina el operador soltaba la rienda y clavaba el acicate en los corvejones del anciano anquilosado, que reventó en rechinantes lamento y estridencias de ventosidades. En el equipo de sonido: ‘Por favor, permita el libre cierre de puertas”. Válgame. Y ya se avistan las luces de la terminal, y ya el operador aplica los frenos, y al rejón, el viejo asmático suelta el lamento que implora piedad. Yo, gemelo mi ánimo del ánima del vagón, andaba ya al borde de los pucheros y la furtiva lágrima Y fue entonces cuando alcancé a ver de ganchete: “Potrero“. ¿Que qué? ¿Yo al potrero? Pero si yo iba aquí nomás, a “Viveros“. Quise brincarme las trancas, corrí a la puerta, y grité, y los ojos de todos se clavaron en mis cuartos traseros:

“¡Bajan chofer! ¡Esquinaaa.!”

El metro, valedor benemérito del fregadaje. Y ya viene la línea 12. Pues sí, pero el equipo en servicio… (En fin.)

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Tú, el despreciado…

Posted by Tomás Mojarro on 18th Junio 2008

Esa mañana, al despertar, Gregorio Samsa se halló convertido en un bicho repugnante. Estaba apoyado sobre su espalda, que ahora era un duro caparazón. Al levantar la cabeza pudo ver su vientre oscuro (…) Incontables patitas, flacas y débiles, se movían desmañadamente. “¿Qué me está ocurriendo?”, exclamó. No era un sueño…

No, no era un sueño sino tu espejo. Tú, el menospreciado, mírate en él. Gregorio, afirma Kafka en La metamorfosis, también nació y creció al igual que yo y que tú mismo, para despertar bicharajo que en todos los de su mundo causara repulsión. ¿Como tú, tal vez..?

Humillante, sí, pero piénsalo: ¿todos te desprecian porque eres un bicharajo o eres un bicharajo porque todos te han despreciado? Puedes estar en la segunda opción; voy a darte un ejemplo, y permite que me interne en la experiencia personal: una María tuve a la que amé como a mí mismo y tantito más. Era yo grande, y el centro del universo cuando me llamaba “amor”, así fuese tan sólo con su modo de mirar, forma la más elocuente de expresarlo. Pero de pronto mi única se oscurecía, y con toda su boca y con todas sus letras me motejaba de mediocre, de Samsa, de pobre infeliz. Yo, sarna, riña y pitaña en los ojos, me echaba en un rincón, y con las patas rascábame la picazón de las pulgas en la pelambre del costillar. ¿Me vas entendiendo..?

Es para hacerme entender que tuerzo a propósito seis líneas de la Biblia referente a Job. Dios permitió a Satán despojar al varón de virtudes de todo bien material y matarle a los hijos. “Dios me lo dio, Dios me lo quitó”, las palabras del Justo. Pero en una de esas: “Job fue herido por una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza, y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza. Díjole entonces su mujer: ¿Aún retienes tú tu simplicidad? Maldice a Dios, y muérete”.

Y aquí mi pregunta: ¿Job ya estaba sarnoso cuando lo abandonó la mujer, según lo jura la Biblia? ¿No sería, para ser más exactos, que cuando su única lo desprecia y abandona es cuando Job se torna sarnoso? Elocuente la versión de Sabines: “Abandonado estoy, sarna de Job, paciencia mía.”

En fin ¿Cuál es la causa de que te sientas despreciado? ¿Una limitación física? ¿Te persigue, tábano atroz, la discriminación que zahiere a todo grupo marginal? ¿El alcoholismo, tal vez? ¿Con la posición económica perdiste también vivienda, amigos, a la compañera, que no soportó las estrecheces de la nueva situación? Quizá, hombre de bien y espejo y flor de virtudes, la maledicencia se ensañó contigo. Te arrebataron tu fama pública, posiblemente. ¿Eres, tú también, el depauperado, el vituperado, el execrado al que despellejaron de la autoestima, dejándote en carne viva tu sentimiento de ser un humano redrojo, y no más? Todo ello habrá terminado por hacerte sentir un inválido espiritual, un enfermo en la fase final, un difunto ambulante, una sombra de un mal sueño, y no más…

¿Perteneces tú también a la humana ralea de quienes cargamos sobre los lomos el fardo del áspero oficio del diario vivir una vida arrastrada, carga pesada de soportar? ¿A estas alturas de tu vida arrastras tú también la tensión, la depresión, el sentimiento de minusvalía y la neurosis que, como ocurrió con Job, añoras el sepulcro como solución placentera? Porque mal podrás resistir a estas horas la burla de la gente, su mofa y desprecio, su vituperio, que te hacen sentir un humano redrojo. Samsa, Job.Tú, el despreciado…

Si tal es tu estado de ánimo, si tu ánima se frunce y contrista ante el mal fario del cotidiano vivir cuando ya tu vida se te ha tornado aborrecible de vivir, y abominable comprobar cada mañana al abrir los ojos, que aún sigues con la vida encima, o como un veneno dentro de ti, y que la Moira te impone sobrevivir un día más en un mundo que te desprecia, que hace mofa de tu persona te veja y te befa y de ti se avergüenza e intenta arrojarte de sí como un desecho orgánico; si a ti, infeliz, esa Moira te ha arrumbado en cualquier rincón, entre los trastos inútiles. Tú, el malquerido del mundo, de la pequeñez de tu mundo, en el que mal sobrevives, ánimo.

Animo, sí, que te traigo el remedio para tu mediocridad, para esa tu pequeñez a la que todo le viene grande: vete rápido a España, culimpínate frente a su rey y ofrécele PEMEX y la energía eléctrica Verás si a la estridencia de los aplausos no torna, cabal, tu autoestima, por más estés muy consciente de que Juan Carlos, Rodríguez y demás Zapateros, tan sólo te “cultivaron” al estilo yucateco. ¡Clap, clap! (Pa su…)

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Del esperpento

Posted by Tomás Mojarro on 17th Junio 2008

Aquí el final del recado que envié a López Portillo comparando su visita a España con la de Juan Carlos a México, el uno derrochador y austero el otro. Sr. JLP:

En su comitiva usted cargó con recomendados, legisladores, oficiales mayores y otros de tamaño regular, artistas del espectáculo que lo fueron a dar, periodistas, cómo iban a faltar, camarógrafos, jefes de relaciones públicas, públicas damas, traficantes de petróleo, narcotraficantes (civiles y militares) y locutores, modistas unisex, asesores de bienes raíces, intelectuales orgánicos y de los otros, estrellita en la frente y beca de Conacultas. Gastos pagados, hoteles de 5 estrellas, estrellas de 5 hoteles, y páguelo el fregadaje. A la vista de Juan Carlos y su reina, señor, yo me quedé aguardando el cierre de la plaza de armas -a punta de armas de granadero-. ¿Acaso no cerró usted la plaza de Madrid, de Caparroso, o alguna de esas? Qué decepción. Yo me quedé esperando la erección -¿la qué?- del tablao a medio zócalo, con el mantón de Manila embrocado en el central del palacio, y ese aire de copla desgarrada al viento nocharniego de México, como ocurrió con usted en las zarandeadas noches de Madrid, un clavel reventón y un donaire a La Macarena, con Sofía como equivalente de Carmen Romano, zarcillos de este pelo y grosor, como arañas irisadas de candelas en salón real, y unos broches como brochetas acá, mire, en medio de los dos pechos, y unos prendedores como asientos de botella, y acá postizas -pestañas-, y allá lunares, y acuyá…

¿Pero Sofía? Ella, nada; la pura elegancia, la para discreción y el decoro. Y qué hacer. Sr. Jota Ele Pe: nos transaron. ¿Pues qué se fizo el sarao, el colmao, el zapateao, el fandangueao por peteneras? ¿Y la reciprocidad? ¿Qué fue eso de llegar solos, y tan austeros, tan recatados, tan bien portados, tan bien nacidos, solos ellos dos, ella y él dignos de la digna España? ¿Y entonces los reyes de México? ¿Y entonces la diarrea de millones de millones por los siglos de los siglos de nuestra deuda externa? ¿Venir tan austera la pareja real es fomentar la hispanidad y las relaciones entre los dos pueblos, al modo como usted la anduvo a fomente y fomente con el viejerío de ventrudas que haga de cuenta estampa de Botero, cuando no de Goya? ¿Y la runfla de políticos y arrimadizos de toda pinta y color. Sr. JLP, ex de tantísimas cosas…

¿Qué fue del control remoto intercontinental que debió perpetrarse a la llegada de los reyes de España, para hacer una justa equivalencia con los reyes de México, los de 1977? ¿Qué de la cauda de juglaría que, con los políticos a modo de pavo-rreales en primer término de la foto y la transmisión vía satélite, de costra a costra y de frontera a frontera, cantases arpegios a la alianza inmortal de Santiago con Quetzalcóatl, el caballero de la triste figura cantando odas -no odas, endechas- a los ojos garzos de la dueña, Dña. Carmen de Romano (no lejos, sonriendo discreto, Uri Geler, quelitón…)

¿Y los brindis, señor, y los rondós, los besamanos y lo que usted solía besar después de los besamanos? ¿Y los doctorados honoris causa? ¿Y los pergaminos de hijos predilectos, hijos putativos? Con Juan Carlos nada, y eso no me parece equitativo. Porque, señor, ¿dónde quedó la inauguración de esta estatua ecuestre o la donación aquella -en rigurosos dólares, al más rabioso chas chas- para que se nos remodelase alguna plazuela (como usted con los baturros caparroseros, caparroseños o caparrónicos, como se diga), con cargo al erario español, como usted cargó todos los gastos a la deuda mexicana? ¿Qué fue de la visita al alma mater de donde Juan Carlos hubiese salido doctor honoris causa al estilo de vuestro Gral. Durazo, y pagúelo la deuda externa española, como el fregadaje de México tuvo que pagar que por allá lo hicieran a usted más o menos noble -de pergamino, que no de conducta? ¿Qué fue de la visita de Juan Carlos al cabildo mexicano, de donde el rey saliera con la llave de la ciudad en la diestra y en la zurda un pergamino, que así salió usted de Caparroso en calidad de hijo putativo de la noble y leal? A usted le dieron la llave de la ciudad, ¿pero sabía que enseguida cambiaron la chapa.?

Hoy, en Madrid, ¡el abrazo del rey! ¡El petróleo de México! ¡Los aplausos de Rodríguez y demás Zapateros! ¡La energía eléctrica! ¡El collar de Isabel como premio! ¡Y el pavorreal chaparrito viniéndose de placer, y cómo le quedó el ojo al ojete del Peje, y a Ebrard, y a los mexicanos! ¡Y a los que me pusieron el collar al pescuezo ahí les va México envuelto para regalo..!

Los españoles nos volvieron a transar. ¿O no, Sr. López Portillo, allá donde me lo tengan guardado a estas horas, y que sea per sécula seculoron, vocablos que a usted tanto le gustaban? (En fin.)

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Corazón de la Tierra

Posted by Tomás Mojarro on 13th Junio 2008

Todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio: todo inmóvil, callado, y vacia la extensión de la tierra (…) No había todavía un hombre. Sólo el cielo existía. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. De esta manera existía el cielo y también el corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios.

El nacimiento del hombre americano, que decía a ustedes ayer, y esto con el propósito de calcular todo lo que el maíz significó en la vida de nuestras raíces indígenas antes de derivar en carestía y escasez, transgénico y etanol. El origen mítico del maíz se consigna en el libro sagrado de los mayas, que (magia, lirismo, imaginación) así lo describe: “Todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio, todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo (…) Entonces el Creador y el Formador, los Progenitores Tepeu y Gutumatz, dispusieron que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Y así dijeron:

Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que aparezcan los que nos han de sustentar y nutrir, los hijos esclarecidos; que aparezca el hombre. Así dijeron. Se juntaron, llegaron y celebraron consejo en la oscuridad y en la noche; luego buscaron y discutieron, y aquí reflexionaron y pensaron. De esta manera salieron a luz sus decisiones y encontraron y descubrieron lo que debía entrar en la carne del hombre: el maíz”.

Poco faltaba para que el sol, la luna y las estrellas aparecieran sobre los Creadores y Formadores (…) Y esto fue lo que entró en la carne del hombre creado, del hombre formado; esta fue su sangre, de ésta se hizo la sangre del hombre. Así entró el maíz por obra de los Progenitores

(…) A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de nuestra primera padre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres.

Y como tenían la apariencia de hombres, hombres fueron; y hablaron, conversaron, vieron y oyeron, anduvieron, agarraban las cosas; eran hombres buenos y hermosos y su figura era de varón. Fueron dotados de inteligencia; vieron y al punto se extendió su vista, alcanzaron a ver, alcanzaron a conocer todo lo que hay en el mundo. Cuando miraban, al instante veían su alrededor y contemplaban en torno a ellos la bóveda del cielo y la faz redonda de la tierra. Grande era su sabiduría. Luego dieron las gracias al Creador y al Formador.

- ¡En verdad os damos gracias dos y tres veces! Hemos sido creados, se nos ha dado una boca y una cara, hablamos, oímos, pensamos y andamos, sentimos perfectamente y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca Vemos también lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra. Os damos gracias, pues, por habernos creado, ¡oh Creador y Formador!

Entonces existieron también sus esposas y fueron hechas sus mujeres. Dios
mismo las hizo con cuidado. Y así, durante el sueño, llegaron, en verdad hermosas, sus mujeres. Ahí estaban sus mujeres, cuando despertaron, y al instante se llenaron de alegría sus corazones a causa de sus esposas. Y todos levantaban las caras al cielo y elevaban sus ruegos aquellos gobernadores de la palabra ¡Oh tú, Tzacol, Bitol! ¡Míranos, escúchanos! Oh Dios que estás en el cielo y en la tierra, Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra! ¡Danos nuestra descendencia, nuestra sucesión, mientras camine el sol y haya claridad! ¡Que amanezca, que llegue la aurora! ¡Danos muchos buenos caminos, caminos planos! ¡Que los pueblos tengan paz, mucha paz, y sean felices! ¡Y danos vida buena y útil existencia! ¡Que amanezca y que llegue la aurora!

Lirismo puro, magia y esplendor en la creación del hombre americano. De maíz fue forjado, fue maíz la sustancia que entró en la carne de su carne, y fue así como apareció la humanidad sobre la superficie de la tierra luego de los fallidos intentos con el hombre de barro, de madera, de frijol. De maíz fueron formadas nuestras raíces, y fue así como la humanidad apareció sobre el haz de la tierra y se afincó en ella, y la poseyó, y fue si signo y destino la sobrevivencia Porque su carne fue la carne del maíz…

Pues sí, pero hoy, en los días del maíz transgénico y el que degenera en etanol, cuando la tortilla registra un aumento de precio que rebasa varias veces el incremento del salario, las masas sociales a rabiar, a soportar y a e-xigir-, cuando mucho.

Lástima grande: lo que en manos del Creador y el Formador fue origen de vida, en manos de las transnacionales es causa de muerte, devastación, depredación. De hambre, sin más. (Lóbrego.)

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Corazón del Cielo

Posted by Tomás Mojarro on 12th Junio 2008

A lo que hemos llegado. Calentamiento de la Tierra, peligro de hambruna, maíz transgénico, maíz convertido en etanol. A ese extremo ha llegado el hombre americano, cuya carne es la carne del maíz. ¿Conocen ustedes, a propósito, el nacimiento del hombre americano? De la célula primigenia, responde la ciencia; de esa que a lo largo de millones de millones de tiempos se fue formando del fermento de sustancias marinas que dieron origen a la primera forma de vida en un planeta cuya costra se enfriaba hasta propiciar la existencia de la primera manifestación de vida, y así hasta hoy.

Pues sí, pero desde que el ente pensante se afianzó sobre la tierra fue formulándose interrogantes que aún no alcanza a contestarse, y creó formas culturales y recurrió al pensamiento mágico para atribuir su nacimiento a la gracia de divinidades propicias. La versión más conocida se asienta en el Génesis, en las primeras planas de la Biblia, y es escueta en su descripción; que después de crear el universo dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señores en los peces del mar, en las aves del cielo, en las bestias de toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Y el hombre fue instalado en el haz de la tierra. A imagen y semejanza de Dios. Pues sí, pero…

Todas las corrientes culturales de la Antigüedad imaginan la creación del humano como un suceso de excepción En la mitología griega, tras del diluvio universal sólo sobreviven dos justos: Deucalión y Pirra, su compañera, que a la vista de la vasta soledad consultan al oráculo acerca de la manera en que la ralea humana debe poblar la tierra Responde el oráculo:

“Arrojen por encima del hombro los huesos de su madre”.

¿Cómo así? Los justos se escandalizan por la acción de impiedad que les ordena el oráculo, pero entonces, al meditarlo: ¿quién es nuestra madre? Es Gea, la Tierra. Y sus huesos, ¿cuáles son? Las piedras. Y entonces sí, a acatar el enigma ya descifrado. Y ocurrió que las piedras que Deucalión arrojaba por sobre su hombro se tornaban varones, y varonas las que Pirra lanzaba en la misma forma, y así se pobló la tierra, y es por eso que la ralea humana tiene el sino de invencible y la sobrevivencia como destino: su sustancia es la piedra

Hermosas visiones del nacimiento del ente humano, mis valedores, pero a propósito, ¿conocen ustedes la mágica versión del nacimiento del hombre americano según las antiguas leyendas del Quiche? Se trata del proceso encantado -encantador- que llevó a los Progenitores, el Creador y el Formador, a forjar al hombre americano. Poesía pura y purísima imaginación el pasaje aquel en el que Tepeu y Gucumatz hicieron nacer al ente humano que los nutriese, que los sustentara Magia pura y encantamiento.

Aquí un esbozo del proceso complejo, dificultoso, que remató en el hombre de la América nuestra cuenta el libro sagrado de los mayas que los Progenitores crearon, en primer término, a los irracionales, y entonces les ordenaron: ¡hablen!, y al no conseguir que expresaran tal facultad, formaron al hombre, el primero. De la tierra lo hicieron, de lodo formaron la carne del primer hombre, pero el ente así formado resultó blando, aguado, que fácilmente se deshacía Hablaba sí, pero no tenía entendimiento. Los Progenitores lo destruyeron. Para el siguiente utilizaron madera Y sí…

Existieron los hombres de madera se multiplicaron y poblaron la tierra pero carecían de alma y de entendimiento, y de su Creador y su Formador nunca tuvieron conciencia Se desplazaban ágatas. Fueron aniquilados, y vino el siguiente intento de hacer el hombre que poblara el solar americano…

De frijol fue formado este hombre, y de espadaña la mujer. Y miren que parecían humanos, accionaban como humanos, pero qué decepción: no sabían pensar, y por no pensar eran frágiles, vulnerables en extremo. Fueron destruidos, y los animales les vaciaron los ojos, les cortaron la cabeza, les devoraron las carnes, y sus nervios fueron magullados y desmoronados los huesos. Su delito mayor: nunca haber pensado en el Corazón del Cielo, que eso eran su Creador y su Formador. Estos, entonces, dieron con la materia que debía entrar en la carne del hombre, del verdadero, del único. Mis valedores…

Por que valoremos nuestro mítico origen, y estudiemos el símbolo y aprovechemos sus enseñanzas, permítanme relatar la maniobra que realizaron los Progenitores para dar con el hombre primigenio de América. (Mañana)

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Del México surrealista

Posted by Tomás Mojarro on 10th Junio 2008

Curioso fenómeno, mis valedores, este que ocurre en la vida pública del país, muy a modo para el análisis, el comentario y la reflexión. Y si no, miren ustedes: boy mismo se aloja en Los Pinos un personaje investido de todos los poderes que se otorgan al Ejecutivo. Una Carta Magna creada a la medida de un presidencialismo exacerbado le confiere derechos múltiples, que van desde el nombramiento de su gabinete de colaboradores hasta proponer iniciativas de ley, vetarlas, en su caso, y disponer de la violencia legal, de la que el Estado que él representa posee el monopolio. Es, políticamente en muchos otros aspectos, el personaje más poderoso del país. Y aquí lo inaudito…

Ocurrió que en fecha reciente ese titular del Ejecutivo envió al poder Legislativo, para su presunta aprobación, una iniciativa de ley con la que intenta reformar la administración del energético, reforma con apariencia de privatización o privatización con apariencia de reforma. El Legislativo recibió la iniciativa de marras y se dispuso a transitar el camino ya andado con anteriores iniciativas presidenciales como las que al juego del quid pro quo (el “toma y daca”) concretaron la reforma fiscal, la electoral y las controvertidas del IMSS y la “Ley Televisa‘’, iniciativas que el Legislativo aprobó en un tiempo mínimo. Como tales reformas, la de PEMEX se aprobaría en el poco tiempo que le restaba al pasado período ordinario de sesiones. Hasta ahí todo “normal” en las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo de nuestro país.

Pues sí, pero ocurrió que de repente se alza ahí un ciudadano común, sin cargo oficial alguno en el aparato.de gobierno ni en partido político, un ciudadano que se inconformó con aspectos diversos de la iniciativa presidencial tocante al energético, y juzgó riesgosa una aprobación apresurada porque la iniciativa presidencial, a juicio del inconforme, presenta como reforma lo que en el fondo significa privatización del energético. Y tal como ese ciudadano común lo juzga, decide impedirlo, y recurre entonces a su poder de convocatoria y a la “movilización” de masas sociales. Y se produce ese movimiento masivo contra la iniciativa presidencial.

Así, todo lo que ocurre a estas horas en el Legislativo con mesas y foros de análisis y discusión sobre la iniciativa presidencial, que se prolongará durante 71 días, se ejecuta puntualmente según la voluntad de ese ciudadano común. Así es como a su decisión se plegaron dos de los tres poderes de la Unión, y la iniciativa presidencial queda en entredicho, casi tanto como la autoridad de su autor. Así, en este caso como en tantos más, hoy día la vida política del país se determina y regula por la voluntad de un solo hombre, ese ciudadano común. ¿Algunas de las consecuencias?

Sí, una triturante campaña de descalificación y descrédito de casi todos los “medios”, en la que se mezclan falsedades, escándalo, linchamiento y demolición, campaña la más virulenta de que se tenga memoria en los tiempos recientes del país, mucho más rabiosa que las que a su hora se enderezaron contra la fauna variopinta de presidentes asesinos y depredadores, genocidas y vendepatrias, una vez que los tales abandonaron el poder y se extinguió el humo de copal con que a cada delincuente le habían tendido una cortina de humo para ocultar sus atrocidades. Ninguna de esas campañas resultó más virulenta que la que se arroja contra el ciudadano común, y que arranca desde mucho antes del reculón que el susodicho hizo pegar a los tres poderes con el desafuero en el sexenio anterior hasta el día de hoy, cuando el ciudadano de marras impone. tiempos y modos al ejercicio político.

Y qué elocuente, de veras: cada vez que el Ejecutivo se ve forzado a poner un pie fuera de Los Pinos se desplaza arropado por una burbuja de seguridad tan copiosa como nunca antes se había conocido con ninguno de los “mandatarios”, desmesura que se produce en relación directa a la mala voluntad que provoca en unas masas agraviadas por la forma en que se realizó el proceso electoral del 2006, que crispa y polariza el país. El ciudadano común, por contras, cuando salía a la vía pública como jefe del gobierno capitalino, para su protección personal se hacía acompañar por un grupülo de jóvenes, las “gacelas‘’. Hoy, su núcleo de protección abarca las masas que caben en zócalo y calles aledañas, en relación directa al número de armas largas que protegen al de Los Pinos, cuya pesadilla era hasta hoy el ciudadano de marras. ¡Pero de repente, mis valedores, que surge ahí el remate de la pesadilla, un tal Marcelo Ebrard, válgame! Todo esto encierra su muy buena moraleja, ¿pero cuál? (Piénsenlo.)

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¿Libertad de expresión..?

Posted by Tomás Mojarro on 9th Junio 2008

El Día de la Libertad de Expresión y de Prensa, mis valedores, una celebración hoy totalmente obsoleta, apestosa a formol. Obsoleto a estas horas aparece el rimbombante ritual donde los periodistas aliadas al sistema de poder ventoseaban alabanzas como la de aquel Manuel Lebrija, periodista, que así quemaba copal ante el presidente en turno:

Al cumplir fielmente con los mandamientos de la ley, usted, señor presidente, ha sabido convertirse en un centinela que mantiene viva la tea luminosa de la libre expresión del pensamiento que arde sobre todos los caminos de la república… (Mira, mira.)

Años después lo iba a jurar un Jorge Calvimontes, otro que tal:

El periodista es el cerebro, brazo y acción de la sociedad. Es el espejo de nuestro caos y de nuestra imposible ubicación sobre la certidumbre…

¿Que qué? ¿Que es qué? Mira, mira, tú también. Con toda razón lo advierte, a propósito, el matutino:

La monotonía de la adulación y el invariable optimismo de los diarios serviles, acabaron por hacer que sus opiniones sean rechazadas, sus palabras desconocidas, sus mismas informaciones tenidas por falsas o adulteradas. Está unánimemente condenado por su opinión, que al condenarlo condena naturalmente al gobierno que la inspira. En vez de amigos, el periódico de esta categoría sólo concita malas voluntades ai Poder Público. Sólo en defensa de las leyes y al amparo dé ellas un periódico se hará respetable y hará, por lo tanto, sus opiniones dignas de respeto…

Hermosos conceptos, y tan actuales, ¿no les parece? Pero qué lástima: se publicaron en el periódico Excélsior no hoy, sino en 1917, y más lástima aún: que aquel Excélsior haya venido a caer en ese de hoy día, 91 años más tarde, donde el articulista pondera “la sonrisa de Calderón“. Lóbrego, pero en fin, van aquí opiniones diversas sobre la industria del periodismo, tema polémico, controvertido que inicio con la visión de Roberto Zamarripa, en Reforma:

Los medios de comunicación están atravesados por la corrupción. Es un problema general que va de los chayos, entregados a los reporteros, hasta las componendas entre los empresarios de la prensa y el poder político…

La compra-venta de conciencias que conmigo, mi gran fortuna, topó en hueso, en tepetate, en pedernal. Otras opiniones: Los “medios” son industria y comercio. Una industria y un comercio tan costosos que su creación exige recursos económicos fuera del alcance del periodista. No hay uno, ni un grupo de periodistas, que sean los dueños de una industria, impresa o electrónica; de existir, su sobrevivencia dependería, a su vez, del Sistema de poder. El periodista no es más que un asalariado al servicio del dueño del diario o la estación de radio o de televisión, una industria, con intereses comerciales.

En tanto instrumentos, los “medios” no juegan otro papel que el que le asignen sus dueños. Así, podrán ser instrumentos de cultura o instrumentos de incultura; medios de dominio o medios de liberación; elementos para unir a un pueblo o para desorganizarlo; para elevarlo o para hundirlo. Es la propiedad sobre el medio de comunicación la que determina al servicio de quienes éste se coloca, a favor de qué causa, de qué valores, de qué clase social.

No existe la información por la información Se informa para orientar en determinado sentido a las diversas clases y capas de la sociedad, y con el propósito de que esa orientación llegue a expresarse en acciones determinadas. Es decir se informa para dirigir. En ese sentido, el mimetismo de periodismo y política llega a ser total. El grueso de las ganancias de la prensa escrita, radio y TV no proviene de la “venta de noticias”, sino de las ventas de espacio para la publicidad a las otras empresas, principalmente al gobierno. Ellos le darán o negarán subvención mediante publicidad y otras concesiones, en la medida que prensa escrita, radio y TV defiendan los intereses de los anunciantes.

Al seleccionar las noticias que apoyan su propia política y omitir otras, los ‘medios’ producen en la mente de las masas una impresión totalmente alejada de la verdad, lo cual se realiza dentro de la exactitud más minuciosa para reproducir los hechos. El dueño del “medio”, por interés económico y para privilegiar el de los patrocinadores y someter al usuario, su enemigo histórico, lo atiborra de crimen, sexo, deportes, telenovelas, escándalos y todo lo que alimentan a las masas del ombligo hacia abajo.

¿Libertad de prensa, libertad de expresión libertad de.? Es México. (Este país.)

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Balada del Jallo Silver

Posted by Tomás Mojarro on 5th Junio 2008

La perversa alianza Gordillo-Romero Deschamps significa la recomposición de la delincuencia sindical; intenta dar vida al sindicalismo corrupto, corporativo y antidemocrático para ponerlo a las órdenes de cualquier partido político y, como hoy ocurre con la alianza de la Gordillo) con Calderón, cobrar por esos favores…

Y que el trío de conjurados se completa con Juan S. Millán, ese al que a su hora Fidel Velázquez, por aquel entonces en todo su poder, salvó de la cárcel e impuso como gobernador. Muerto el dirigente obrero, Millán afirmaba que en vida lo nombró sucesor único. Su intento de dirigir los restos de lo que fuera la poderosa CTM de Fidel iba a fracasar, y ni Millán ni Romero Deschamps lograrían encabezar el organismo corporativo de control obrero. El sucesor fue Leonardo Rodríguez Alcaine, líder de electricistas. Ya en la oficina principal de Vallarta 8, la “Güera Rodríguez” se iba a estrenar con un par de sus frases célebres:

“Hay una diferencia entre yo y los obreros: que al miar yo sí sé hacer espuma”. “Sí, yo soy rico y mis representados son pobres. ¿Y? ¿Ya porque ellos están jodidos debo estar jodido yo también?”

Mis valedores: yo, por aquel entonces, me divertía (me estremecía, quise decir) a la vista de un Fidel ya en olor de crematorio mientras que en plan de hiena o de zopilote un rapaz Rodríguez Alcaine le seguía los renqueos mordisqueándole los zancajos, con una jauría de predadores (Aldana, Millán, Gamboa) que rondaban tras de su presa; Eran los tiempos, qué tiempos aquellos, en que Fidel, ya cubierto de años, arrugas, achaques y reelecciones, se aferraba difícilmente a la dirigencia de la CTM. Fue por aquel entonces, recuerdo, cuando el lechero de Villa Nicolás Romero se falseó una pierna y yacía a medio desierto, si creemos la versión de la fabulilla, mientras que a su lado le gruñían y ladraban gozques, podencos y mastines de gran alzada; toda la jauría acosándolo, pelándole la dentadura

- Y me la van a seguir pelando, tartajeaba Fidel ya a punto de entregar sillón y existencia Lóbrego, siniestro, macabrón…

Mediodía en el corazón del Valle de la Muerte. Un crudelísimo sollama el arenal donde yace, herido de muerte Fidel, El Llanero Solitario.

- ¡Herido de muerte madres! -rezonga el tal entre dientes y sólo por darse valor-. Una leve bronquitis, una vieja rotura del peroné y esta molestia entre vejiga y próstata, que me dificulta hacer espuma Pero más allá, nada qué lamentar, si no es lamentársela a esos rapaces, coyotes todos de la misma loma cetemista Chuequeando, pero todavía marco el paso al movimiento obrero…

Sangre, sudor y lágrimas le embijan cuera y arrugas, empapándole las antiparras oscuras -el antifaz, más propiamente-. Allá, arriba a medio cielo, ese sol estallante sobre la poca humedad que rezuman los cactos. Es mediodía en el Valle de la Muerte…

- No, pero a mí el que me trae asoleado es este animalero de miércoles, si es que no haya perdido la noción del tiempo. ¡Saqúense a la berenjena, jijos de la Sahagún“. (Ájale, esa mentada sí que calienta..)

Sendas 38 special, cañón extra-largo, apuntan a la rueda de buitres que, disputándose el botín, planean sobre el de la bronquitis, y luego enfocan ese par de coyotes matreros, que a la vista de El Llanero Solitario se relamen unos belfos ávidos de hemoglobina cetemista El disparo del de los lentes oscuros (antifaz, qué necedad), retumba contra el lobo aquel de ojos inyectados y hocico merendador -senador, más propiamente-, que intenta darle el llegón por la retaguardia; maniobra difícil, porque el de la zanca rota mantiene las posas en el arenal y los lomos recargados en ese crestón de la roca viva El Valle de la Muerte…

- ¡Jijos de su repelona! Tahúres que esconden en la manga el as, ya andan encuerando las espadas por quedarse con los oros y gastárselos en copas, pero conmigo puros bastos, y de este tamaño, miren. ‘

¡Aguas, don Fidel! (Llanero Solitario, quise decir) ¡Acá, en dirección a la zanca sentida, el culebrón! Fauces abiertas, colmillos envenenados. ¡Pélela, don Llanero, su fusca! Y sí. Un nuevo disparo estremece el desierto, y el animalero recula “Si no me agacho me pasa lo que a La Quina con el orejotas, y enchiquerado me paso La Década Perdida”. (Mañana, el final.)

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