El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Abril 4th, 2008

¿Vocación nacional de Perra Brava?

Posted by Tomás Mojarro on 4th Abril 2008

Aquí doy remate, mis valedores, a la nostalgia que expresa un ex-reo convicto y confeso de haber sido aficionado del clásico pasecito a la red y fanático furibundo de aquel chiverío de los años 60. Ya hablé de varios de los jugadores. Nombro aquí a Nuño, entrega a la camiseta, dinamismo puro y puro pundonor. Chato Nuño, pilar que fuiste de la robusta estructura de la oncena de Los Colomos. La brújula, la pértiga, el palo mayor, su sinónimo en la estructura del navio, búsquenlo en el diccionario.

Como si lo estuviera viendo: el Marimbas Vidrio, jugador de entorchados. Tomaba el esférico, se picaba por el…a ver, a ver, un momento; el Marimbas Vidrio no, que ese era de los otros, o sea de los medio-campistas del Atlas. Es que hace ya tantos abriles, diciembres tantos…

En el medio campo aquel inolvidable cuyo nombre no alcanzo a recordar. Cómo carambas se llamaba el inolvidable? Llévame la rechintola, ¿pues cómo se llamaba aquel inolvidable chutador de media distancia? Pero qué jugadorazo el inolvidable cuyo nombre olvidé; qué estilo para avanzar: pique, freno, descolgadas escalofriantes y el sonoro rugir al ángulo superior. Mi chiverío…

Pero tú cómo te me ibas a olvidar, símbolo garrochón de mi juventud primeriza Salúdote puesto de pie, chiva grande, al que así anunciaban todos los altoparlantes de todos los estadios donde su juega futbol:

- ¡En la portería de las ChivasJaimeTubo… Gómez..!

Y palcos, sombra preferente y sombra general se cimbraban y se venían, aunque nomás de siquitibunes. ¡Ah, Tubo de mil batallas, flor y espejo del chiverío desde que fuiste chivita hasta que llegaste a chivón! Tú que desde la portería y por el honor del Rebaño Sagrado siempre salías a partírtela (me refiero a la madre, no seas mal pensado). Tú, honra y prez del club rojiblanco, el de Los Colomitos lejanos, por los rumbos de Zapopan. “¡Esas mis chivas!, ululaba el payo mirando cómo las camisetas “sagradas” se hacían del dos en el pendón de los que eran aún los cremas del que por aquel entonces llevaba el alias de Televicentro. ¡Y arriba mis chivas. Soy chiva, y qué!

Dije: Los Colomos, y de golpe se me viene el paisaje sombreado del que fue establo del chiverío y querencia de mis años nuevos, los que se murieron en olor de chiva, de virgen zapopana, de primera ilusión: “Con la ilusión de que volvieras - mi corazón abrió la puerta…” Y en este punto, créanmelo, me los estoy sintiendo mojados. Los ojos.

Pues sí, pero aquel día fue de la iluminación. A pura fuerza de compañones apagué la tele para nunca más, y con ella desterré de mi vida los 3 enemigos que me agobiaban: el licor (6 borracheras), el cigarrito y el clásico pasecito a la red. Y a vivir la vida, porque así como el licor conmigo topó en tepetate, el humo del cigarro se me había subido a la cabeza, y en cuanto a mi vocación de Perra Brava yo, que en dos de mis primeras juventudes (hoy voy por la sexta) fui un fanático del jueguito manipulador, aquel día, por recuperar mucho de lo perdido -tiempo vital, autoestima, libertad personal, etc.- abandoné la servidumbre del aficionado pasivo y me fui al llano y jugué, y sudé, y quemé grasa, y eliminé toxinas, entre ellas las más dañinas: desidia, pasividad, dependencia y manipulación. Me curé, y así hasta hoy.

Hoy, al filo del alba y de la nostalgia, observando esos retortijones nacionales que acalambran mi país por el cese de un hijo de Sánchez, me he puesto a rememorar el perfil de las chivas de los años 60, cuando no había en todo sol general un fanático más apasionado que yo, y a esto quería llegar:

Este no sea un elogio del clásico pasecito a la red, que el Sistema de poder ha convertido en el supremo manipulador de unas masas con decidida vocación de Perra Brava Al contrario: es la confesión de un aturdido que a lo pasivo me sentaba a dos nalgas frente a la tele para sentirme héroe por delegación de las proezas futboleras que miraba en la cancha Fue tal fanatismo de Perra Brava el que me llevó a considerar los hechos dramáticos del Dos de Octubre de 1968 como el mortificante embotellamiento estudiantil que me impedía estar a tiempo en el México 68 para aplaudir al chiverío desde los ríñones del ánima Y aquí la advertencia ¡cuidado, mucho cuidado! ¿Cuándo había estado más en riesgo el país, hoy en manos de unos vendepatrias que intentan convertirlo en colonia gringa? Y México (todos nosotros), ¿embobado con el cese de un entrenador de futbolero que se pasó de Vergara? ¡Vamos, México! (Este país.)

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