El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Noviembre, 2007

El PRI, El Yunque, la Coca-Cola…

Posted by Tomás Mojarro on 30th Noviembre 2007

Una noticia de miércoles, mis valedores: que anteayer habrá llegado a nuestro país toda una comitiva de legisladores EU que viene a afinar detalles del malhadado Plan Washington, alias Iniciativa Mérida. La gira incluye países de gobiernos proyankis: Guatemala, Paraguay, México, este país…

Antes de Chávez lo afirmaba el analista: Después de siglos la esencia anexionista de la doctrina Monroe se convierte en el principio rector decisivo del hemisferio. Con América del norte y Centroamérica bajo el control de Washington, el último campo de batalla anexorista es América del Sur.

Anexionismo que se inició apenas las colonias de la nueva república federativa se declararon independientes de Inglaterra. Ya en la primera mitad del siglo XIX lo proclamaba el North American: La anexión de México nos presenta la posibilidad más brillante. Décadas más tarde la corregía el Munsey Magazine: No anexión. Absorción es la palabra. La Historia nos da lecciones que permiten esperar confiadamente ese resultado: absorción…

¿Cómo una absorción de México? Controlando sus negocios, y con ellos las finanzas, la política y los aspectos sociales y culturales de este país. De nada iban a servir a los gobiernos entreguistas las lecciones de la Historia y las advertencias de los Bolívar, Juárez y el genio americano, José Martí, que ya desde el XIX clamaba en el desierto de la América Mestiza:

¡Cuidado! Estados Unidos tiene sobre nuestros países miras muy distintas a las nuestras! ¡Miras de factoría y de pontón estratégico! ¡Cuidado..!

Pero tales mensajes admonitorios no vienen sólo del XIX ni sólo de visionarios de nuestros lares. Yo, espulgando la Historia, encontré este urgido mensaje que hasta Fernando VI hizo llegar el Conde de Aranda, su ministro, y esto en la primera mitad del XVIII, cuando nuestro país aún no soñaba con la independencia como para que sus tecnoburócratas, cocacoleros, yunqueros y opusdeístas lo ofertaban a Washington. De las colonias recién desahijadas de la metrópoli inglesa el ministro español:

Esta república federativa (EU) ha nacido pigmea Mañana será gigante conforme vaya consolidando su consolidando su constitución, y después un coloso irresistible en aquellas regiones. En este estado se olvidará de los beneficios que ha recibido (de Francia y España) y no pensará más que en su engrandecimiento. La Libertad de religión, la facilidad de establecer las gentes en terrenos inmensos y las ventajas que ofrece aquel nuevo gobierno, llamarán a labradores y artesanos de todas naciones, porque el hombre va a donde piensa mejorar de fortuna y dentro de pocos años veremos con el mayor sentimiento levantado el coloso que he indicado. Engrandecida dicha potencia angloamericana, debemos creer que sus primeras miras se dirigirán a la posesión entera de las Floridas para dominar el seno mexicano. Dado este paso no sólo interrumpirá el comercio con el reino de México siempre que quiera, sino que aspirará a la conquista de aquel vasto imperio, el cual no podemos defender desde Europa contra una potencia grande, formidable, establecida en aquel continente y confinante con dicho país.
Para evitar la pérdida “de las ricas colonias”, proponía se independizaran de España y formaran reinos, conservando tan sólo Cuba, Puerto Rico “y algún otro punto en el continente del Sur“. Porque de otra manera la metrópoli perdería sus colonias, absorbidas por el vecino rapaz. “Estos no son temores vanos, sino un pronóstico verdadero de lo que ha de suceder infaliblemente dentro de algunos años, si antes no hay un trastorno. La condición humana es la misma en todas partes. El que tiene poder y facultad de adquirir, no lo desprecia ¿Cómo es posible que las colonias americanas cuando se vean en estado de conquistar el reino de México se contengan y nos dejen en pacífica posesión de aquel rico país? No es esto creíble, y así la sana política dicta que con tiempo se precavan los males que pueden sobrevenir”.

¿La Corte española? Despreció, como más tarde el gobierno de México, tan sabios pronósticos, tan certeros. Menos de un siglo después se perdería la mitad del patrio territorio. Por cuanto a la segunda mitad, el que había sido Secretario de Estado en el gobierno de T.W. Wilson publicó este reporte:

México es un país extraordinariamente fácil de dominar. Basta con controlar a un solo hombre, el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano. La solución necesita más tiempo, dijo; habría que atraer a sus universidades a jóvenes mexicanos y educarlos en el modo de vida “americano”. Que alguno llegaría a ocupar cargos importantes, incluyendo la presidencia Sin necesidad de que gastemos un centavo o disparemos un tiro, ellos harán lo que nosotros queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros. ¡Ellos, los MM, Salinas, Zedillo, Fox, el chaparrito, jetoncito, de la Iniciativa Mérida! Mi país. (Ah, mi país.)

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¿Así que su hijo se llama?

Posted by Tomás Mojarro on 29th Noviembre 2007

Los nombres que ostenta orgullosa, la nueva generación, mis valedores. Nombres todos aprendidos en el cine, la telenovela, la fotonovela, etc., y que representan la imitación del galán o las estrellitas de gran canal que lo exhiben en el Gran Canal del Desagüe, el dos, lo mismo que ante las cámaras de TV Azteca A propósito: llevé hace muchos ayeres a registrar al último de mis hijos. Aquí finaliza la crónica del registro civil, que inicié ayer mismo.

Rayando el sol de aquel día rayé el caballaje de mi BMW (del volks cremita, más justamente), y luego de atravesar diez colonias y extraviarme en otras tantas, a media mañana ahí estábamos el chamaco, su madre, su padre y dos que fungirían de padrinos, testigos o algo por el estilo. Detrás de la cola de cincuenta madres me formé con mi chamaco. Y a esperar.

Horas y madres después presencié el registro de la muñequita que me precedía en la cola, un bibelot de criatura: chaparrita jetoncita peloncita ventrudita, morenita La del registro civil: “¿Nombre de su triponcita?”

- A ver, aquí lo traigo apuntadito en este boleto del metro. Mi nena se va a llamar… Jaina Dayana Leididí. de apellido Chirinos..

- ¿Jaina Dayana Leididí nomás? “Nomás, fíjese Ya en el boleto no cupo dónde apuntar los otros nombres que le habíamos escogido. Yenifer Melania, Melanina o algo así Ya no me recuerdo. Y tú, Jainita, cállate, deja de chillar, aguántatelas, ni modo de sacármela aquí, con este libidinoso detrás. ¡Oiga, no se me repegue, no sea encajoso, por qué no va a encajársela a su…!

El registro civil procedió. Jaina Dayana Leididí quedó registrada. Y el que sigue por ai. Yo, meditando en la nueva cultura del nombre propio, que a lo largo de la cola había podido presenciar cómo aquellos prietitos (del mismo arroz) quedaron registrados con el nombre de Yojan Eric Benítez, Laila Jana Elizabet Rendón. una Bete Vladimira, dos que tres Yons y diversas Nailas, Róselas, An Merís y Giovannas Maurín. “Oiga, que no tengo su tiempo”, (el exabrupto me estremeció). “Sí, usté, el babotas. ¿Y su pelón?

Ájale. Sentí que me ponía colorado. Disimuladamente me cerré el cierre del pantalón. Entendí la pregunta. “Se va a llamar Juan, señorita”. “¡No soy señorita!”/ “Señora, perdón”/ “¡Que no soy señora!”/ “¿Divorciada, viudita?”/ “¡Licenciada, si me hace el favor! ¿Nombre de su chamaco? ¿Está seguro que es suyo? Porque a su edá, digo. ¿Con qué nombre se le registra?”

- Juan, señorita, digo señora. Licenciada, quise decir.

- Hágase güey.

- Juan, señ..licenciada Juan Mojarro / “¿Que qué? ¿Es burla, mamila, choro, choteo?” / “Juan, como Juan mi padre, licenciada”. / “¡Tampoco, señor! ¡No me pusieron aquí nomás para que cualquiera me lo venga a choriar! ¡Todavía me dijera de perdida, Yónatan! ¡A ver, el que sigue!” / “No me lo tome a mal, licenciada Juan se llamaba mi padre y…”

- Pos ultímadamente allá usté con sus excentricidades. Qué ganas de darse a notar. A ver, ¿cómo fregaos se deletrea el nombrecito ese, Juan?

Regañado frente a mi única, Dios.

Sentí caliente la cuera. Por fortuna don Tintoreto, uno de los testigos, salió al quite y me sacó del apuro:

-Era broma, licenciada, no se lo tome a mal. El niño va a llamarse Cristián, como en una película creo que de vaqueros. Quizá usted la haya visto, licenciada Cómo pasa usted a creer que a la criatura la íbamos a infelizar de por vida enjaretándole un nombre así de exótico: Juan.

Don Tintoreto me hizo una seña de impotencia; qué hacer. La licenciada se suavizaba “No, si ya sabía que era guasa Quesque Juan. Pero a mí no me puso aquí el Calderas nomás para servir de burla a cualquier babotas…

- Cristian, licenciada Cristian Mojarro.

- Así, sí pa que vea así ni quién diga nada¿Con el Cristián no le iría bien que le pongamos Errol Fedor Chankar? Malcolm Galaor viste mucho. ¿No le gustaría tener en casa un Gregori Michelé Mojarra?

- Mojarro, licenciada O como a usted le parezca mejor.

- Ájale, quesque Mojarro, no será otra bromita ¿verdá? Oiga, ¿con el Mojarro no le iría mejor que al cursiento le pusieran Fabiruchis? La moda ¿no?

Yo, aquellos espeluznos que me bajaban del cogote a la vértebra terminal y se seguían de filo: “Vamos a dejarlo en Cristián, si le parece”.

Cristián quedó registrado. (Pero aquí entre nos: yo, en la intimidad, cuando nadie me podía oír -mucho menos ella, la licenciada-, tomaba a mi niño en los brazos, lo miraba a los ojos y en un susurro lo nombraba Juan, mi hijo, como mi padre Juan. Esto, cuando nadie me oía) Juan, hijo. Y mis valedores: al decirlo algo acá, muy adentro, se me reblandecía como aún se me reblandece hoy que mi niño se me torna un hombre. Como mi padre. No que Errol Chankar. (Pa su.)

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El nombre es lo de menos

Posted by Tomás Mojarro on 28th Noviembre 2007

El nombre que ostenta la nueva generación de nativos, mis valedores. Y cuan maleables las masas, cuánta docilidad para dejarse influenciar de cuantas modas y cuántos modos les imponen los medios de condicionamiento e intoxicación de comunidades. Qué vulnerables se muestran los mexicanos frente a la penetración cultural de toda esa basura de Hollywood les avienta por media cara. Y alguno jura que el mexicano es, por naturaleza, rebelde e indómito. No me chinglés…

¿Indómito el mexicano, con semejante docilidad para permitir que las televisoras le impongan esos grotescos patrones infra-culturales que ventosean desde el cinescopio? ¿Indomable, cuando así concede que sean las estrellas quienes les impongan formas de ser, de actuar, de pensar, de expresarse? No, yo no me refiero a las estrellas del zodíaco, sino a las estrellas del Gran Canal del Desagüe, el dos, canal reforzado por lo de su contlapache, TV Azteca. Macabrón..

¿Rebelde, indómito, el mexicano? Pues qué, ¿no es el dupolio el que a punta de telenovelas, películas rancias, tonadillas idiotas y chismarajos de las “estrellas” les modelan y modulan formas de ser y de actuar, de comer y vestir, de expresarse y hasta de nombrar a los chipayates?

Esa moda grotesca, mis valedores, ¿no les produce espeluznos? Porque hemos dado en la flor de imponer a los niños nombres ajenos a nuestra identidad y cultura de mexicanos. Yo recuerdo, a propósito, aquel día no muy lejano en el tiempo cuando fui a registrar al benjamín de mis hijos. La crónica:

Muy temprano aquel día, yo ya con el chamaco en la puerta, trepé al BMW (al volks cremita, más justamente), donde ya estaban instalados mi única y el par de padrinos, testigos o compadres, y ándele, que allá vamos rumbo al registro civil. Pues sí, pero extravié la ruta, llegamos a media mañana y nos formamos en una cola de cuadra y media de madres. Al mediodía ya estábamos a diez mamacitas de la funcionaria que me otorgaría factura, tenencia y holograma de verificación del mamoncillo. De súbito…

¿Y eso? ¿Qué estaba ocurriendo frente a mis niñas, las de mis ojos? Diez madres delante, la del suéter color plumbago había llegado ante la funcionaria y mostraba al de pecho, un lindo chamaco mestizo, mexicano al 200 por ciento, vale decir, uno chaparrito, jetoncito, peloncito, de gentes de por el rumbo. “¿Nombre para su cursientito?”

- Crístoper Glen, o sea: Christopher Glen Vermejillo.

“¿Nomás Crístoper Glen?”

- Nomás Crístoper Glen. Le pensábamos poner Cristopher Brayan Conan Roñal, pero a la hora de la hora aquí su padre…

- Si yo tuviera padre no estaría usted aquí.

- Su padre de él, de Cristopercito Glen. A última hora él se decidió por Crístoper Glen nomás. ¿No, viejo? Que Brad Ronal Brayan Conan ya en La Tusanía, donde vivimos, están muy chotis. Nomás Cristopher Glen Güemes Benítez, pa’ servir a usté y a la Santa Muerte, que se la cortó, su diarreíta.

Cristopher Glen se le quedó, y el turno fue de la criatura de aquella ventruda de los mallones color mostaza y el bolsón prieto (no el bolsón de marido, sino la pañalera). El crío se cimbraba, berreando a todo pulmón. La madre, enérgica, dos que tres sacudidas: ‘Ya, pues, con una fregada, no me sigas chillando, a poco quieres que vaya a sacármela pa’ dártela ora sí que al aire libre, o sea a la intemperie. Uh, y menos con ese de los mostachos con facha de depravado y pseudo-neo-comunistoide que ya me la clavó”.

Yo, el aludido, los sentí calientes, mis cachetes. “Señora, ha de dispensar, pero creo que yo no tuve el gusto…”

- Me la clavó, no se haga el occiso. Su mirada libidinosa la sentí aquí, en el mero escote. Y tú, Cinderela Yeneví, no te me retires mucho, hija, que el bigotón a la mejor hasta robachicos, chance y me la quiera hacer de pedófilo.

La de los berridos no negaba la cruz de su parentela en cuanto hermana menos de la Cinderela Yeneví: morenilla, jetoncilla, chaparrita, ventrudilla, cachetoncilla, jalados de los apipizca y aplastada la nariz, los dos poros tapiados de mocos. Entre una gorra color de rosa, rosa mexicano, se le fugaban unas greñas hirsutas. “Ya, ya, orita te la doy, la chichi, tú sabes que ora nomás es tuya, cálmala”. Y ya estaban frente a la funcionaria “¿Nombre del gordis?”

“Es chavita, míreselo”. Y la de los mallones color mostaza se lo mostraba. El arete. De bisutería. Y hablando de aretes…

(Sigo mañana)

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Macabrón

Posted by Tomás Mojarro on 27th Noviembre 2007

Lo que ocurrió aquella noche me llevó a recordar a dos individuos: Fox y el que lo relevó en Los Pinos. En mi mente miraba ya al percherón de El Tamarindillo, ya al “chaparrito, jetoncito” etc., y qué gusto me hubiera dado que la víctima hubiese sido uno de esos dos. Pero no, que se trató de alguno del PRI-Gobierno. Aquella noche, me acuerda-Oriente de la ciudad. Ya entrada la noche, con mi primo el Jerásimo (licenciado del Revolucionario Ins.), llegué hasta la finca del doctor K, donde se efectuaría la sesión de terapia intensiva en la que yo debía participar por treinta monedas (en billetes). Escamado observé el interior de aquella que simulaba ser una de tantas casas de campo, y que ya de rejas adentro resultó una tan siniestra edificación. Mi primo se jaló la reata, la de la campana El sonido resonó macabrón. Silencio. El Jerásimo volvió a la reata, y entonces…

- Porr aquí, señorres. Con prrecaución.

El psicoanalista en persona, un teutón. Me sobresaltaron su acento prusiano, su cráneo al rape, su monóculo y aquel como campo de concentración hitleriano al que nos condujo en silencio: alambrada de púas, bombillas de escasos watts, doberman. Yo, el cuscús. “Oye, ¿estás seguro de que va a ser una simple sesión de terapia.?”

- Prreparrarrse, que ahorra comienza la maniobra..

Nos prreparamos. Situados fuera de la alambrada, varios ayudantes nos proveyeron de piedras y recipientes copeteados de una masa tricolor: verdes lechugas podrridas (caramba que es pegadizo), blancas cebollas (hediondas), rojos tomates (pachichis). Junto a nosotros, ya provistos de su ración de verduras, en la penumbra pude entrever a aquellos con facha de facinerosos, de menesterosos, de hamponcetes, de narcos. Mi primo, al oído:
- No te cisques, bigotón, son verduleras, mecapaleros y teporochos del rumbo; todos vienen, como nosotros, a la pepena de centavos.

Y qué lóbrego se entremiraba el corralón adentro de la alambrada, fango y hedor a boñiga; lo vi sembrado, como de minas interpersonales, de estiércol y bicharajos, inmundicias y humanos desechos. En su medianía entre perracos y víboras prietas, algunos cerdos hozaban en el barrizal. De repente, ¿y eso? ¡Se encienden los reflectores! Del brazo del teutón del monóculo… ¡el paciente! Pálido como un difunto, en su batín blanco rabón. Veo que el doctor K. abre una puertecilla y lo empuja hasta el interior del corralón y ándele, que se suelta aquella jauría de ladridos, y que algún perraco se avienta a enseñarle caninos y premolares, y cerdos cuinos y talachones le gruñen, lo hociquean y se la pelan, toda la mazorca de dientes babeantes, mientras frotan sus lomos en los zancajos desnudos de un paciente que, blanco tal la blanca cera, recorre su viacrucis a lo sonámbulo, a lo despacioso, paso a pasito, aplastando inmundicias con sus pies desnudos. Y entonces…

- ¡Ahorra! -ordenó el doctor K, y yo: “¿Ahorrar lo que cobremos..?”

- ¡Ahorra de aviéntense todos, güey! ¡No te me entumas! ¡Duro con él!

- ¡Prrocederr!, repite el teutón. Prrocedimos. Contra el paciente se desató el rudo tiroteo de lechugas, tomates y cebollines. “¡Qué huevos!” (No me pude contener.) “¡Huevos hueros, todos podridos, pestilentes todos!” El priista me dio una lástima..

- ¡Corrupto, depredador! -el unísono-. ¡Con todo y tu parentela robaste nuestros dineros! ¡Duro contra el sinvergüenza de miércoles! (Era viernes.) Las manos me temblaban cuando lancé la primera piedra (y escondí la mano), los insultos a grito pelado: “¡Ratero, saqueador, lo único que sabes lavar es dinero, corrupto!”

Tales eran mis vituperios; los de mis contlapaches iban todos de madre a arriba “¡Bandido, pocaverguenza, jijo de fruta!” Y en plena cara el huevazo (huevo huero, yema cuata). En silencio, forrado de podre, el paciente circundaba el corralón. Una vuelta, varias. Con despacio. Lo vi: rostro en alto, tensas las facciones, remachadas las quijadas, arrastrados los pies. “¡Entreguista, vendepatrias, jijo de tu Condoleezza madre! ¡Ya les diste PEMEX y la energía eléctrica ora dales el que te jiede, El Tamarindillo!” El paciente, como a punto de pujido, resistiendo, aguantando candela..

Por fin. Había yo agotado mi arsenal verdulero cuando el doctor K ordenó cesar el tiroteo. Tomó al paciente y lo condujo, paso a paso, a la salida A la liberación. Qué alivio. “Alivio el nuestro. Dos sesiones por semana, ¿te imaginas? Dinero fácil. ¿Qué dices, volvemos la semana próxima?”

La paga al salir, suculenta, y esa fue la terapia con que el de Los Pinos, ya al dejar el poder, se entrenaba para aguantar sin hacerla de fumarolas baboseo, tarascadas y meados de doberman, de rodwailer, de mí, periodista Macabrón. (¿No?)

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Clítoris delirante

Posted by Tomás Mojarro on 26th Noviembre 2007

Hay quien anhela hasta el patíbulo con tal de lograr la fama…

Patético que ya tengamos La revolución de la esperanza y que no tengamos la esperanza de la revolución. No la que se forja con pólvora, sangre, y lágrimas, sino una en que algún día, ya capacitados para pensar, nos demos un gobierno que mande obedeciendo. Sin violentar la ley. Entre tanto…

La revolución de la esperanza es un libro que escribió (¡imagínense!) el especialista en “José Luis Borgues“. ¿Se lo habrá inspirado esa Marta Sahagún que, aludiendo a Rabindranath Tagore, le llamó “La gran Rabina Tagore“? En fin. Y a propósito: de que pasé por el mundo, mis valedores; para que alguno se acuerde de mí. De que en mi tiempo de vida fui algo más que el palo blanco (ni echa vaina ni florea, nomás ocupando el campo). Yo toda mi vida he procurado satisfacer una de las necesidades básicas del humano que valora su salud mental: la trascendencia. No morir del todo, quiero decir. Ah, necesidad humanísima de sobrevivir, de mantenerse el tanto de un suspirillo en la memoria de aquellos que se beneficiaron de nuestras acciones, si es que en vida conocimos el amor a los semejantes y les legamos esta o aquella realización que a alguno o algunos haya venido a aprovechar.

Y ya llegando a este punto (a esta coma, en realidad), cuidado: en su necesidad de trascender, quien no ama a sus semejantes suele también conseguirlo, pero no por lo que construye, sino por lo que logra destruir. Pregunten, si no, a Erostrato, zafio gañán que, inhábil para la obra positiva, para no morir del todo incendió el templo de Diana en Efeso, torpe manera de ubicarse en la memoria colectiva, como a base del colectivo aborrecimiento trascendieron Hitler y Bush, El Mochaorejas y el Halcón hoy muerto en vida, el judío Sharón de vocación carnicera Por cuanto a nosotros, ¿cómo lograr la trascendencia? Plantar un árbol, engendrar un hijo y escribir un libro. Tal es, de alguna manera, la receta para sobrevivir a los despojos mortales, al puñito de cenizas en que yo me he de convertir. Ah, que al morirme no caiga en esa muerte definitiva que es el olvido; seguir viviendo en la memoria de alguno al que haya dado a valer. ¿Cuáles de esas 3 condiciones han cumplido ustedes?

Porque de mí yo puedo decir y digo: integrante de varias brigadas de reforestación no uno, sino muchos árboles he plantado en tierras baldías. Sombra y frutos ahí queden para que hablen por mí. Por cuanto a engendrar un hijo: no uno, varios también, que también ahí quedan. Cuando yo muera, ¿me recordarán? Un consuelo me queda: que de mí ya no podrán tomar desquite. Tocante al libro: he escrito una decena para que saquen la cara por mí, y ustedes han de dispensar por los siete u ocho que se han publicado; la culpa no ha sido mía del todo, que la comparten El Fondo de Cultura Económica y Joaquín Mortiz, Novaro, Gríjalvo y Empresas Editoriales. Es culpa, además, de tantos miles de ustedes que agotaron ediciones. Mis libros…

El escritor. Justo es reconocerle, sin ningún otro mérito, que en el áspero trayecto que se ve forzado a recorrer para la publicación de su obra padece como penitencia cuaresmal la obligada visita a las siete casas (editoriales), y su pendulear de este otro escritorio, en uno de cuyos cajones va a quedar sepultada nuestra carpeta, de donde será exhumada meses o años después ya en calidad de momia, y colocada ante los lentes implacable de los escrutadores. Su sentencia, inapelable, determinará la publicación o el cambio de cementerio: del cajón del escritorio al cesto de la basura, y RIP. Cuántos de mi oficio han tenido menos suerte que yo, beneficiado por editores que han sido menos el rigor y más el espejo y la flor de la generosidad…

¿Que para qué hablo de mis asuntos personales? Me salva mi buena intención, porque deseo prevenir a ustedes de esa nueva tormenta de estiércol que puede emporcarlos. Noble el libro, como es, y satisfactorio el ver nuestro nombre en letras de molde, nauseabundo resulta mirar ahí la arribazón repentina de estiércol zurrado por individuos ajenos al quehacer literario, sean hombres públicos o mujeres públicas, y así de la grilla política como del bataclán, de la estridencia de nota roja o la zafia pornografía. Esos, hoy día, a cada rato malparen libracos apresurados, improvisados, de esos de coyuntura y efímera vida, tan ayunos de calidad como sobrados de exhibicionismo barato, el del nalgatorio y lugar excusado. ¡Cuidado, precaución! Andan por ahí esos especímenes, hermanos de la leche, bodrio y heces, del alimento espiritual que da a tragar a las masas el duopolio de la TV, desde La oreja hasta La Nalga, la entrepierna y el Cóccix Ustedes, ¿compraron La Jefa o los engendros de Chayo Robles o Annel?¿Van a comprar esa ventosidad apodada The Revolution of Hope cuando alguien de mala leche la traduzca al español? ¿O prefieren, anhelantes -acezantes- ese que anuncia una Niurka de clítorís delirante? Allá ustedes. El que por su gusto es… (Conste.)

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Cantar del Pájaro-Nido

Posted by Tomás Mojarro on 24th Noviembre 2007

Es la hora de entre dos luces en la ciudad descomunal, esa a la que tantos humanos han terminado por deshumanizar, qué paradoja. Es esa hora indecisa en que la tarde no se resigna a la retirada, y las primeras sombras no se deciden a arribar. Comienzan a encenderse las farolas de todas las colonias, como esta, ribereña de la estación del ferrocarril, en el mero corazón de la ciudad. Allá, al frente, una enorme explanada, ya inundada de luz artificial; acá, en las calles aledañas, silencio, soledad. Como que el hormiguero humano se ha refugiado de dintel adentro. Como que, agazapado, algo espera. Como al influjo de la corazonada. Como que presiente lo que va a suceder. Su aliento contenido, algo parece temer; una catástrofe, por ejemplo. Silencio, soledad, una vaga zozobra. Y entonces…

El relato puede leerse completo (en formato DOC) desde acá: Cantar del Pájaro-Nido

Si quiere hacer un comentario sobre éste o cualquier otro trabajo del Maestro Mojarro escríbale a su correo elvaledormx@hotmail.com.

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¿Revolcarse en el qué..?

Posted by Tomás Mojarro on 23rd Noviembre 2007

El Día Mundial de Lucha contra el SIDA (mañana, lo. de dic). Hace años lo proclamó Joseph Ratzinger, ayer inquisidor y hoy pontífice: “Yo me siento cercano a los enfermos de SIDA y a sus familiares, invoco para ellos la ayuda y el consuelo del Señor, y aliento las numerosas iniciativas promovidas para acabar con esta enfermedad…”

El SIDA y el condón. Senadores del PRD intentaron hace dos años obligar públicamente a José Ángel Córdova, de la Sec de Salud, a mantener la campaña que promueve el condón, y así evitar que sus puntos de vista personales se conviertan en políticas públicas en materia sanitaria. Qué bien. Pero cuidado, que ahí salta un Bernardo Fernández, “en defensa del derecho a la vida” un abogado del cardenal Norberto Rivera, Lóbrego. Peligroso. Y escalofriante la nota que llega de Guadalajara: en el albergue Beata María de Jesús las misioneras del “Corazón de Cristo Resucitado” maltratan a los enfermos. “Las personas infectadas están recibiendo un castigo por sus pecados sexuales”. Y la indignación que exhibía el por entonces nuncio apostólico del Vaticano en nuestro país, aquel Jerónimo Prigione interlocutor de narcotraficantes: Me indignan las promociones que se han hecho para el uso del rondón. Es darle medios a los jóvenes para que se sigan revolcando en el lodo.

Y los aspavientos de un José Melgoza, por aquel entonces obispo emérito de Cd. Nezahualcóyotl: ¡Para la Iglesia, el sida es un gravísimo problema de moralidad pública, y esto es lo que nuestro gobierno no quiere reconocer, y limita el problema al ámbito de la salud, imagínense..!

Pues sí, pero no, que el SIDA, como lo afirma el filósofo Mark Platts, “no es un asunto de moral, sino de salud pública”. Y que más allá de lo que la Iglesia Católica diga de nuestra conducta privada, la del SIDA es una situación conflictiva que las autoridades de salud pública tienen obligación constitucional de atender de inmediato. ¿Y? ¿Qué hacen esas autoridades para detener la propagación del SIDA? Pero, sobre todas las cosas: ¿qué hacemos nosotros para no ir a dar de cabeza en la mortal pandemia? Hace unos años la Organización de las Naciones Unidas solicitaba a la Iglesia Católica de nuestro país, dueña de un descomunal ascendiente sobre la mayoría de los mexicanos, que se sumara a la lucha contra el SIDA. La respuesta de El Vaticano:

“La espectacular ceremonia presidida por el cardenal Otunga, que quemó preservativos en público, sigue siendo el símbolo de la actitud general de la Iglesia católica hacia este método profiláctico, confirmada por el criterio de los obispos del mundo entero”.

En México, los obispos: “Contra el SIDA, castidad es el mejor remedio. ¿El condón? Mucha gente lo usa, ¿pero está permitido de acuerdo con la doctrina católica? definitivamente: el condón no es éticamente permisible Para la Iglesia, bloquear artificialmente la transmisión de vida no es moral. La vida producida en una relación sexual no pertenece al hombre, sino a Dios. Además, el condón no sirve de gran cosa. La solución es la castidad en el matrimonio y fuera del matrimonio, aun si parece que va contra la corriente en
una sociedad como la de hoy, que resulta pansexual”.

La propuesta de G.W. Bush, ese misticoide: “Yo estoy a favor de la abstinencia, de la castidad y, en último caso, del condón”.

“¿El condón? ¿Para qué el condón? (obispos mexicanos) ¿Para seguir buscando el placer por el placer mismo? ¿No está fuera de las enseñanzas de Cristo? ¡La Iglesia rechaza el uso del condón, pues esto lo que hace es hundir en el fango a la juventud, en lugar de darle la mano a los jóvenes para que salgan del lodo! ¡Continencia! ¡Castidad! ¡Fidelidad matrimonial! Estas tres virtudes propuestas por la Iglesia son el mejor remedio para el contagio, porque son las propuestas del Evangelio para combatir el SIDA! ¡La grave amenaza del SIDA viene del abuso de la sexualidad! ¡Es una equivocación buscar el placer por el placer. El recto camino debe ser el uso legítimo de ese placer! ¡El placer sexual no debe verse como un fin, sino sólo como un medio hacia la paternidad o la maternidad!”

“¡Usar preservativos y seguir haciendo el amor! Esto continúa siendo el método de nuestras autoridades. ¡Es una barbaridad! Intentan proteger la salud promoviendo el vicio. El amor, para ellos, es el gozo del placer, y no buscar el bien de la persona amada. El abuso del sexo es el que se ha convertido en un problema de moralidad pública, no de salud! Los enfermos de SIDA no deben convertirse en héroes, no lo merecen. Son seres enfermos. La homosexualidad es un verdadero crimen, y la Iglesia Católica rechaza a los homosexuales asi como el uso del condón, fuente de prostitución.”

Reaccionaria, una cierta Unión Nacional de Padres de Familia: “¿Dónde estarías tú si tu padre hubiese usado el condón..?” Ad Majorem Dei Gloria. Laus Deo. (¡Dios!)

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¿Y luego los Caballeros de Colón?

Posted by Tomás Mojarro on 22nd Noviembre 2007

¿No iba a estar en su espada la guarda de la catedral? ¿O qué, los tales sólo sirven de chambelanes en saraos, comilonas y demás agasajos con que a cada rato se apapacha al cardenal con Guadalajara, Sandoval Íñiguez? De los tales “caballeros” poco sé, que nunca me interesó su existencia, si es que aún existían, hasta que en reciente foto me los topé, espada al cinto y capa de vuelta y media, mientras escoltaban a Su Eminencia ese pavo real, que partía plaza por media sala de fiestas. Por el origen gringo de la “orden”, a los “caballeros” los imaginaba altos, rubios y espigados, pero no: vientre descomunal, bajitos, papujados ojillos, y un mostacho de aguamieleros a modo de tejabán sobre unas jetas doble ancho. Yo, que desde tiempos añejos guardo su “juramento”, lo publico con las reservas del caso. Falso o auténtico en su desmesura digna del Ku-Klux-Klan, me concreto a copiarlo tal cual:

“Yo (aquí el nombre), en presencia del Todopoderoso Dios, de la Bienaventurada Virgen María, del Bienaventurado San Juan Bautista, de los Santos Apóstoles: San Pedro y San Pablo); de todos los santos, sagradas Huestes del cielo; de ti, Santísimo Padre, el Superior de la Sociedad de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en el Pontificado de Pablo III y continuada hasta el presente por el vientre de la Virgen María la matriz de Dios y al cayado de Jesucristo, DECLARO Y JURO que Su Santidad, el Papa, es Vicegerente de Cristo y que es única y verdadera cabeza de la Iglesia Católica Universal en toda la Tierra y en virtud de las llaves dadas a Su Santidad por la cuales ata y desata y por las que tiene poder para deponer reyes, herejes, príncipes, estados, comunidades, gobierno y destituirlos sin perjuicio alguno. Por lo tanto, con todas mis fuerzas defenderé esta doctrina y los derechos y costumbres de Su Santidad contra todos los usurpadores heréticos y autoridades protestantes, especialmente de la Iglesia Luterana de Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y ahora de la pretendida autoridad de la Iglesia de Inglaterra y de los Estados Unidos.

Declaro que no tendré opinión ni voluntad propia, ni reserva mental alguna que, como un cadáver, obedeceré incondicionalmente cada una de las órdenes que reciba de mis superiores de la Milicia del Papa y de Jesucristo. Que iré a cualquier parte del Mundo a donde se me envíe, a las regiones frígidas del Norte, a los espesos montes de la India, a los centros de civilización de Europa, a las silvestres cabañas de los salvajes de América, sin murmuración ni queja y seré sumiso a todo comunicado.. Prometo y declaro que haré cuando la oportunidad se me presente, la guerra sin cuartel, secreta o abiertamente, contra todos los herejes, protestantes y . masones, y tal como se me ordene hacer extirparlos de la faz de la tierra, y que no tendré en cuenta ni edad, ni sexo ni condición, y COLGARÉ, QUEMARÉ Y SEPULTARÉ VIVOS A ESTOS INFAMES HEREJES, ABRIRÉ LOS ESTÓMAGOS Y LOS VIENTRES DE LAS MUJERES Y CON LA CABEZA DE SUS INFANTES DARÉ CONTRA LAS PAREDES a fin de aniquilar a esas execrables razas y cuando eso no lo pueda hacer abiertamente, secretamente emplearé la copa del veneno, la extrangulación (sic), el acero, el puñal o la bola de plomo, sin tener en consideración el honor, el rango, la dignidad o autoridad de las personas, cualquiera que sea su condición en la vida pública o privada, tal como sea ordenado en cualquier tiempo por los agentes del Papa, o el Superior de la Hermandad del Santo Padre de la Sociedad de Jesús. Para todo lo cual consagro mi vida, mi alma y todos mis poderes corporales y con la daga que recibo ahora suscribiré mi nombre con mi sangre en testimonio de ello, y si manifiesto falsedad o debilidad en mi determinación, pueden mis hermanos y mis soldados compañeros de la Milicia del Papa cortar mis manos y mis pies y mi cuello de oreja a oreja Protesto abrir mi vientre y quemar azufre en él, y aplicarme todos los castigos que se puedan sobre la tierra y que mi alma sea torturada por los demonios del infierno por siempre. Que daré mi voto siempre por uno de los Caballeros de Colón, con preferencia a un protestante y especialmente a un masón, y que haré que todo mi partido haga lo mismo. Que si dos católicos están luchando, me convenceré quien defiende más a la Santa Madre Iglesia y daré mi voto por él.

No trataré ni emplearé a un protestante, si está en mis facultades emplear o tratar a un católico. Colocaré a una señorita católica en familias protestantes para que semanariamente me rinda informes de los movimientos familiares de los herejes. Me proveeré de armas y municiones a fin de estar listo para cuando se me dé la orden o me sea ordenado defender a la Iglesia, ya como individuo o en la Milicia del Papa. Todo lo cual YO JURO, por la bendita Trinidad y el bendito Sacramento, que estoy para recibir y ejecutar y cumplir este juramento. En testimonio del cual tomo este bendito Sacramento de la Eucaristía y lo afirmo más aún con mi nombre con la punta de esta daga mojada en mi propia sangre y sellada en presencia de este Sagrado Juramento. Amén”. (¡Cruz, cruz!)

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Cínicos, sinvergüenzas

Posted by Tomás Mojarro on 21st Noviembre 2007

Esta vez la corrupción lucrativa e impune que carcome y apesta todo el país, desde las masas sociales hasta los integrantes de la “súper-estructura”. Del gobierno, a propósito, lo acusa el obispo Mario de Gasperin:

El pueblo no tiene el gobierno que merece. Las autoridades no han cumplido con sus promesas de campaña ni demuestran integridad. La desconfianza en las instituciones, la impunidad y la falta de justicia han demostrado el fracaso del sistema. El pueblo merece cosas, tiempos, gobernantes, funcionarios, programas y sacerdotes mejores…

El Fox de la riqueza ilícita, a propósito, lo juraba en 2003: “Actuemos hoy, no dejemos que actos como la corrupción sean parte de nuestra vida. En nosotros está el cambiar a México: unamos fuerzas para seguir avanzando a fin de que seamos mañana el país que todos anhelamos, libre de corrupción”.

En 2003. Carlos Romero Deschamps, uno de los autores del Pemexgate: “Ni estoy escondido y tampoco voy a huir. Estoy dando la cara, tengo la conciencia tranquila”. Madrid, 2003. “Alto nivel de corrupción en todo el gobierno de México. Más de 40 mil millones en perdidas al año”. Para Transparencia Internacional, calificación negativa de 3.6. Reprobado.

Enero, 1996. El presidente Zedillo convocará a la sociedad mexicana para que contribuya a identificar, caracterizar, prevenir y denunciar la corrupción en todas sus formas. “Los mexicanos queremos una administración honesta, transparente y eficaz, sin abusos ni impunidades, porque el servidor público que se corrompe deshonra el encargo que detenta, convierte al funcionario en incapaz de reasumir el maltrecho decoro y lo hace susceptible, por ende, de todas las abdicaciones”. Y en agosto de 1996: “En materia de impunidad y corrupción no dejaremos pasar una sola De parte de mi gobierno hay voluntad y decisión política para limpiar y sanear las prácticas que conducen a estos fenómenos…”

Tuxtla Gutiérrez, Chis., 29 de marzo, 1994. Según acusación de la PROFECO, “se siguen detectando fraudes y quejas en contra de los hermanos Verónica y Rodolfo Zedillo Ponce de León, propietarios de la Construcción Inteconsa, S.A., existe una gran cantidad de denuncias de personas que resultaron defraudadas por los constructores. Los hermanos del candidato presidencial optaron por cerrar la negociación”. ¿Y.?

Villahermosa, nov. 1995.- “Los archivos del PRI con los que se acusó a Roberto Madrazo de excederse en su campaña electoral en más de 235 millones de nuevos pesos provinieron de la casa de una funcionaría que en los comicios estuvo en la Secretaría de Finanzas del tricolor”. ¿Algún castigo..?

Durango, 1992. “Ni un decreto del ex gobernador José Ramírez Gamero, que ordenara a sus funcionarios salientes entregarse a la rapiña, hubiese dado resultados tan desastrosos para las arcas estatales. Declara Maximiliano Silerio Esparza: el problema no es que hayan dejado las arcas sin dinero, sino que hasta las arcas se llevaron. Dejaron vacías las oficinas. No tenemos ni donde sentarnos. No se llevaron las alfombras porque no tuvieron tiempo de arrancarlas. Silerio estudia la conveniencia de echar tierra al asunto y considerarlo un pecado de familia de los que se lavan en casa”. ¿Y.?

Washington. En 1998 James Wolfensohn, entonces presidente del Banco Mundial: “Será el pueblo de México (ya ni la burla, digo yo) el que debe decidir si hubo corrupción en el rescate del sistema bancario, cuyo costo para los contribuyentes de ese país rebasa los 65 mil millones de dólares…”

Enero de 1999: “Raúl Salinas y otros burócratas que manejaron CONASUPO y sus filiales en la última década, causaron un daño patrimonial a la nación por 9 mil 162.3 millones de pesos. El proceso de desincorporación fue totalmente erróneo y negativo porque se prestó a la corrupción de un grupo selecto de empresarios y servidores públicos. El trabajo de la PGR fue nulo, pues de las 122 averiguaciones previas, que involucraban a 144 funcionarios, sólo se logró la condena de 11 personas, funcionarios menores”.

“El ex-titular de la Contrataría Arsenio Farell tiene demandas penales por irregularidades en el proceso de licitación en la termoeléctrica Plutarco Ellas Cales, que fue autorizada en 1996 por la Comis. Intersecretarial Gasto Financiero. Actos de corrupción, licitaciones amañadas, contratos alterados y obras asignadas sin concurso en los sexenios de Salinas y Zedillo Ante la PGR, Farell admitió haber hallado irregularidades en la CFE. No encontró elementos para proceder penalmente”. Julio del 200L El reportero, a Rosendo Villarreal Davila, contralor interno de la Sec. de la Contraloría y Desarrollo Administrativo: “¿Se va a investigar a fondo a Arsenio Farell? La respuesta: “No venimos a buscar problemas de personas. No tenemos consigna de fregar a alguien en particular. Y fin. Es la corrupción. (Es México.)

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Debieron haber sido los Flores Magón

Posted by Tomás Mojarro on 20th Noviembre 2007

Pero tan señalados ideólogos, luchadores y mártires no iban a ser los protagonistas del salto de calidad del país. El autor fue un cierto viti-vinicultor, espiritista y admirador de Porfirio Díaz que así de impredecibles son las masas sociales. Mis valedores: a 97 años de la regazón de pólvora y muerte que incendió el territorio patrio, va aquí un esbozo de retrato hablado de quien terminaría encendiendo la hornaza de 1910. El provocador: Maderito, y no los del propio derecho, los Flores Magón. Es la historia.

Porque uno es el mártir y apóstol que consignan el bronce y los mármoles de la historia oficial y muy otro el de la imagen real y la real historia del gobernante con el que algunos desmesurados del servilismo llegaron a comparar al entonces presidente Fox, por aquello de que ambos, a su hora, arrojaron a Porfirio Díaz del gobierno. Y es que el Neo-PAN se proponía imitar la maniobra de un PRI-Gobierno que durante sus 72 años de permanencia en Los Pinos falseó, retorció y adulteró a su conveniencia la imagen de héroes y mártires de la lucha libertaria, para luego apropiárselos y erigirse en su heredero exclusivo. Van aquí tres bocetos del retrato hablado de Francisco I. Madero, con el que los neo-panistas comparaban a Vicente Fox (hoy, como el perro que se tragó el jabón, todos callados):

Io.- De La Sucesión Presidencial, que publicó Madero a finales de 1908:

“Por el Sr. General Díaz siento una gran simpatía (…) Yo, que profeso culto por todos nuestros grandes hombres, quiero que en el altar de la patria y en el corazón de cada mexicano, ocupe un lugar preferente nuestro eximio gobernante (…) Para que corone su obra, ayudémosle todos los mexicanos, y al hacerlo grande, haremos igualmente grande a nuestra querida patria”.

Del Plan de San Luis, emitido el 5 de octubre de 1910:

“Los pueblos en su esfuerzo constante porque triunfen los ideales de la libertad y justicia, se ven precisados, en determinados momentos históricos, a realizar los mayores sacrificios. Nuestra querida patria ha llegado a uno de esos momentos. Tanto el Poder Legislativo como el Judicial, están completamente supeditados al Ejecutivo; la división de los poderes, la soberanía de los estados, la libertad de los ayuntamientos y los derechos del ciudadano, sólo existen escritos en nuestra Carta Magna.

Conciudadanos: no vaciléis, pues, un momento; tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombres libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria, que no podemos mancillar, sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria. Sufragio Efectivo. No reelección”.

Francisco I. Madero.

3o.- En torno al gobierno del espiritista viti-vinicultor coinciden los historiadores más objetivos:

El cambio de poderes se efectuó en los primeros días de noviembre de 1911. Dentro del contexto de sus principios liberales propios del siglo XIX, el gobierno de Madero se caracterizó por las amplias libertades políticas y de expresión únicas en la historia del país. En el Congreso Federal, los diputados debatían y votaban libremente las diversas iniciativas; los periodistas, por su parte, podían escribir prácticamente lo que querían, libres de todo tipo de coacción, y los grupos políticos podían actuar libremente; no obstante, esta gama de libertades obstaculizaron la buena marcha de la administración, e impidieron los proyectos del gobierno. La libertad de prensa, por ejemplo, fue utilizada por sus enemigos políticos para atacarlo y ridiculizarlo, y así desprestigiar ante la sociedad la imagen presidencial.

La ofensiva contra la administración maderista estaba representada por los sectores sociales que habían sido favorecidos por el antiguo régimen porfirista, tales como los hacendados, banqueros, comerciantes, militares y periodistas. Inclusive dentro del propio grupo revolucionario que apoyó a Madero también hubo rebeliones, como la de los zapatistas, los cuales se distanciaron del gobierno por la negativa de Madero de cumplir con los postulados agrarios del Plan de San Luis.

Y es que en cuestión agraria y apenas subió al gobierno, Madero se apresuró a desconocer las promesas hechas, y declaró en varias ocasiones que su objetivo era el de crear la pequeña propiedad, que coexistiría al lado de las grandes haciendas. Por otro lado, aseguró que el fraccionamiento de tierras debería de realizarse por los medios legales, buscando mecanismos que impidieran lesionar los intereses de los propietarios”.
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Para leer entre líneas…

México, 20 de noviembre de 1910-20 de noviembre del 2007. Paisanos, tengan presente, no se les vaya a olvidar. Es la memoria histórica. Es México. (Este país).

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La voz de su amo…

Posted by Tomás Mojarro on 19th Noviembre 2007

Fidel Castro se acaba de referir a la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile: Fue demoledora la critica de Chavez a la Europa que pretendió dar lecciones de rectoría (…) El discurso del presidente de El Salvador provoca nauseas…

Antonio Saca se llama el salvadoreño, y esto me recuerda el rudo incidente que en una pasada “cumbre” de esas se suscitó entre el comandante Fidel y el presidente salvadoreño, que era un tal Pancho Flores. A propósito de tales panchos, mis valedores, ¿me permiten hablar de perros? Lo afirman diputados locales: “Cualquier raza de perro puede ser potencialmente peligrosa dadas las circunstancias. Tenemos que centrar nuestra atención en crear un nivel de conciencia y responsabilidad en el propietario...

El perro, mis valedores. Espejo fiel del humano es el perro, o al revés. Porque cuántas semejanzas, qué de similitudes se advierten entre el perro y el hombre, o al revés. Y si no, piénsenlo: 1.- Existen los perros de las regiones nevadas, que nacieron con un perro destino: para allá y para acá jalar el trineo, con el chicote en los lomos y tan bien trabajados como mal comidos, y yo digo: ¿a quién se parecen los tales, sino al obrero del mundo cristiano y occidental? El asalariado, como perro de trineo:

Pobrezas y privaciones, el chicotazo en los lomos y a trabajar desde la mañana hasta la muerte del día y hasta el día de la muerte. Y cómo encontrar la salida, si el perro no tiene el don de pensar, y el obrero no quiere ese don de pensar…

2- El San Bernardo. Grande, grave, pacífico, gentil. El va por el mundo de la desolación con su barril del tonificante al cuello y tornando a la vida a ese desdichado que se congelaba en las nieves. El, valedor de desvalidos, es como el buen sacerdote, el luchador social, el artista, que entrega su arte, sin más, o el doctorcito que cura nomás por curar, no como el que cura nomás por cobrar.

3- Por contras: esas fieras entrenadas por los genocidas para morder, desgarrar, triturar, arrancar a la viva fuerza tarascadas de carne viva. Perros represores al servicio del represor, son el santo y seña del campo de concentración, la cárcel clandestina, la sala de tortura. Dóberman, rottweiler, pitbull y paramüitares de MIRA, Máscara Roja, Paz y Justicia, Chinchulines…

4.- Los perros cautivos, desdichados perros a los que unos amos desaprensivos mantienen sepultados en jaulas y azotehuelas de este tamaño. Nacidos para la libertad, se encanijan y agostan, y miden la jaula en un y venir obsesivo, desesperado. A lo lastimero ladran a la luna. Qué más…

5.- Ah, perros impúdicos de casa rica, de viuda rica, de solterona, de menopáusica. Mantenidos en el lujo, la molicie, el salón de estética canina y la intimidad de sedas y encajes en el secreto de la recámara, son padrotillos y complacientes vividores de los desahogos de dueñas crepusculares. Ustedes, mis valedores, ¿han asistido al beso de unos labios femeninos en unos morros helados que lengüetean de placer? Asqueante. 6.- Los perros de casa pobre, los pobres. Tan mala vida es la suya que comen lo que sus dueños y viven como ellos. Parte son de la familia, y tanta familiaridad comparten que el chucho llega a cobrar rasgos de humano, y su dueño, del animal Y no fallezca uno de ellos: el sobreviviente, aquel duelo… 7.- Los perros callejeros: sin dueño ni hogar, ni nombre, anónimos perros de cuerpo sarnoso y cuera que es mapa vivo de úlceras y mataduras. De calle a calle y de este a aquel callejón, tales chuchos acezan su ternura a la vil intemperie, su amor desdeñado por los que a lo desalado se alejan rumbo a ningún rumbo, en los ojos la pitaña y en la boca el corazón. Y ese impulso de llorar, y ese acabar gruñendo. Yo, por ejemplo…

8.- Un perraco abomino, que me ladra al pasar. Corriente, mediocre, insignificante. Echado en la banqueta, grifo de moscas, cuando paso saca la lengua e intenta lamerme el zancajo. Ah, pero no se vea protegido detrás del portón, porque entonces, un tigre: se me echa encima embistiendo, encuerado el hocico y las garras por delante, arañando los barrotes, perro vil Poco hombre te muestras (poco perro) cuando así enseñas una ferocidad protegida entre rejas. Qué justamente simbolizado en ti, perro capón, vi en 2002 al entonces presidente de El Salvador, un tal Pancho Flores, cuando en la Décima Cumbre Iberoamericana se engalló, grito, y arropado por docenas de mandatarios retó a Fidel, nada menos que a Castro. Si hasta parecía que el chaparrín ovachón se lo comería a tarascadas. Ah, chuchos validos de la ocasión…

Ese fue el Pancho Flores, perraco que Bush eligió para que tras las enaguas de la OEA, a la voz del amo le gruñera a Fidel y le pelase unas fauces minusculitas (de capón), ladrándole (de lejecitos) que “¡Guau guau, Castro es un vil dictador, y un tirano, grr, grr, y opresor de su pueblo, y violador de derechos humanos, guá, guáuuu…!.” Ahí, impasible, Fidel. Y de repente, mis valedores… ¡que se nos echa encima Juan Carlos! (¡Coño, joder!)

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Tiempo de perros

Posted by Tomás Mojarro on 16th Noviembre 2007

Que en aciaga noche del pasado lunes, dije a ustedes ayer, el volks. me dejó tirado en la viva entraña de algún rumbo remoto, para mí incógnito, por el norte de la ciudad. Ya que por revivir el motor maté la batería, en plena tormenta nocharniega corrí hasta la parada del autobús que me sacara de ahí, a ver en qué lugar me íbera a tirar. Ya refugiado bajo el techo de lámina, ahí la voz anónima del arrabal:

- No, y agárrense, que al Calderas le quedan todavía cinco años…

Ave María, cruz, cruz. Miré al techo, me la persigné, dejé ir la vista a lo lejos: negrura pura y aquel foquillo con aspecto de lucero, y un poco más alto aquel lucero con su pinta de foquillo de 30 watts. Como esperanza que languidece desde principios de sexenio…

- ¿Principios? ¿Ya comenzó? A qué horas, digo. ¿O a ir a sacarse la foto en Tabasco le llaman gobernar? Que no tizne, digo…

El de la chazarilla, que me adivinó el pensamiento. A lo lejos, fanales. ¿El autobús? Un renegrido Gran Marquís, que hecho la Tula se acercó a nosotros, pasó sobre el charco, nos bañó el muy hijo de la Gran Marquís. “A mí el carbón me dejó todo enlodado como hijo de la Sahagún . el de la cotorina Pero de súbito, mis valedores: cuándo iba a fallar la esperanza Clara voz, la escuchamos: ‘Ya vienen tiempos mejores…”

¿Que qué? Sí, ahí la voz del bendito optimista, ese que nunca falta y que casi siempre sale sobrando. “Vienen tiempos mejores”. El de Los Pinos no lo hubiese afirmado con más intenciones de convencer.

Silencio. En el cielo, un retumbo. Agresivo, retador, el del suéter lila:

- O sea, ¿verdá? ¿Tiempos mejores, con Marta y Fox allá arriba? Óiganlo, se los vendo.
Dos, tres pedradas en la lámina del techo. Una, dos, en plena cara. Me arrugué. ‘Y ora hasta granizo, pa acabarla de tiznar”, el de la guaripa que alebrestó al del arete y la cola de caballo:

- A ver, quezque tiempos mejores. ¿Con esos yunqueros neoliberales, con esos partidos, con una Nueva Izquierda de miércoles? Ya…

- Se vienen tiempos mejores -impertérrita, la voz, alma optimista

- ¿Tiempos mejores? Óiganlo. ¿Con el modelo neoliberal, con este desempleo, subempleo, inseguridad pública, pobreza creciente? ¿De todas las promesas con que el de El Yunque arrancó el voto a los aturdidos, ¿cuántas hemos visto cumplidas hasta hoy, digo?
- Mejores tiempos. Lo sé de muy buena fuente.

Lo distinguí: joven él (joven dejaras de ser, y optimista por joven. Dios te oiga Y traté de subir el brazo para persignármela) La chaparrita jetona-

- ¡Ora usté, viejo lépero, pelado, poeta caníbal, pariente del Fabiruchis y su quelitón! ¡Conrado, dile que vaya a tentárselas a la más venérea de su cantón, chinche ninfómano!
Qué pena “Los buenos tiempos no tardan. Hay que estar preparados”.

El del tabloide enrollado en la trasera del pantalón: “¿Es usté achichincle de Carstens? ¿Ramírez Acuña le pasa mochada, o que jijos?”

- No, pero lo aseguró el mero trinchón, y él sabe lo que está diciendo.

- Ah, ¿volvió Calderón con esa mamila de que en su sexenio se van a conseguir buenos logros pa todos nosotros, los del fregadaje?

- Dije: el de mero arriba

- ¡Bush! ¡Apoco!

- El mero tiznón, o sea el de allá arriba, miren (señalo a lo alto). No, nada de que Dios padre, no, sino el técnico en esas ondas.

- O sea ¿las financieras, las económicas? Porque pudiera usté referirse, ¿verdá? a Sojo el de Economía. ¿Las bancarias, mi buen?

- ¡Las climatológicas, o sea las estratosféricas, Las del clima, pues. Yo me refiero a un cuate mío que trabaja en el meteorológico. Allá arriba, miren. En Tacubaya, El fue el que me dijo que se nos vienen tiempos mejores.
- Ya, qué mamilas. Ese qué va a saber de la marcha del país.

- Tiempos mejores. Que en un chico rato el clima se va a estabilizar, no que estos frillazos que calan hasta los huevos, estas repentinas tormentas. Tiempos mejores.

Silencio. A lo lejos, una ambulancia Y ahí, de repente, la voz anónima del anónimo arrabal: “Bueno, sí, pero, o sea, yo pregunto, verdá- ¿ese del meteorológico no será del gabinetazo de Calderón? Porque entonces ya estuvo que nos jodimos, y qué tiempos de perros se nos va a venir. Pero total, que yo como dice el Kama Sutra: diciembre me gustó pa’ que te vayas mucho al…go…

Volvió el silencio. La negra noche tendió su manto… (Y fin.)

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