El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Junio, 2007

Cinco toques de claxon

Posted by Tomás Mojarro on 29th Junio 2007

(¿Quién dijo que los mediocres no tienen voz pública? ¿Y luego el claxon..?) Esto que me dispongo a contarles ocurrió ayer tarde al norte de la ciudad, no lejos del zócalo. Rumbo al metro me dirigía mis botines para viajar al sur, en mi valija el volumen de ensayos sobre la humana condición. Porque cómo viajar en el metro con la vista perdida, que eso significa perder neuronas y tiempo vital (Peor que eso, embeberse en la revista de deportes. Lóbrego.)

A buen paso, que ya amenazan las primeras gotas de lluvia, caminaba por la banqueta, cuando en eso: “Pst, pst..” Me hice el disimulado. “Yo no soy de esos”, pensé, pero luego: “¿De los otros, entonces?” Lo apreté, el paso, y seis metros adelante: ‘Pst, pst”. “Por quién me toma semejante atrevida”, pensé, aunque “por cuánto me toma”, hubiese querido decir. ‘Pst, pst”. Y qué tal que me resulte travestí. Y qué tal que me resulte una mujer. Miré de reojo: un volks. “Venga, trépese, mi valedor”. Ájale. Un macho; prieto, gordo, cejón, bigotón, mal encarado. “Lo va a agarrar el chaparrón, trépese”.
Me trepé, le expliqué mi propósito de abordar el metro. “Grita lo dejo cerca”. Y allá vamos, y avanzamos sin novedad varias cuadras, y entonces: al desembocar en algún cruce de calle con avenida, el embotellamiento feroz, el recalentar de motores, a todo volumen los aullidos de claxons y cornetas de aire. “Y yo con esta prisa”, y dejó ir los cinco toques de rigor. El embotellamiento, en un ser y en un puro hervor.

Y es que cuadras adelante entre el flujo que se dirigía al sur, algunos autos torcían a lo indebido rumbo a la izquierda, topándose con el flujo que procedía del sur e inutilizando dos de los tres carriles, cuando no, de plano, los tres. Y las protestas de un avispero de claxons y cornetas de viento, por más que pura corneta que se deshacía el nudo vial. “Y yo con esta prisa por llegar al campo de acción”, y pegaba la diestra al claxon, y la cucaracheta semejante escándalo que se sumaba a la escandalera general. “Y yo, que tengo una misión por cumplir de inmediato”. Y sacaba la testa, y sacaba el brazo zurdo, y mentaba madres sin discriminar, y a ver cuántas y a quién le caían.

- Dígame una cosa, mi valedor: ¿de qué le sirve a esa chusma armar semejante escándalo? ¿A claxonazos van a hacer que avance este desmadre..?

Respiró gordo. Con la manga de la chamarra se limpió la frente garapiñada de sudor. “Yo soy un luchador social. Ando en el movimiento”.

Ájale. ¿Guerrillero, tal vez? No me atreví a preguntárselo, pero observándolo de reojo calculé que pudiese pertenecer al Ejército Popular Revolucionario o al ERPI, rama desgajada del anterior. Desde aquí hasta allá, varias cuadras constipadas de vehículos desde donde taxistas, coches particulares y cornetas de aire seguían cambalachándose mentadas de madre. Con el semáforo en verde apenas uno, y otro más, y un tercer vehículo salían del atolladero en una avenida súbitamente atacada de estreñimiento feroz. “Y yo aquí hecho un pendejo. El deber me llama, y yo en este condenado tapón”.

Por frases sueltas de los transeúntes entendí que el tan horroroso tapón era provocado por unos que marchaban en las riberas del zócalo. “Oiga, ¿por qué no se suma a la lucha?” Yo, zacatón que soy. “A ver si un día de estos”. “Ahora mismo, mi valedor. ?chele ganas. ¿Se agrega a la lucha social?” Yo, entre mí, comencé a musitar La Magnifica. “Creo que aquí me bajo…”

Fue el otro fue el que se bajó. Lo miré quitarse la chamarra, saltar del volks y desparramar mentadas de madre tanto verbales como a dos brazos, tres docenas por minuto. Cerré los ojos: “Jesucristo, aplaca tu ira, tu justicia y tu rigor”. Ah, iracundo magnífico, soberbia pinta de guerrillero: encaraba automovilistas, aspaba los brazos, pegaba un puntapié al carguero, del que uno de los macheteros le arrojó un tabicazo. Varios choferes, bajando de sus cargueros, amagaron con improvisado linchamiento. El luchador social corrió a la querencia del volks. Avanzamos el tanto de cuatro metros.

- ¿Pasa usté a creer que la chusma sea tan estúpida como para suponer que a claxonazos van a agilizar el tránsito? ¡A claxonazos! ¿Pasa usté a creer? Ah, raza de imbéciles. Pero cómo esperar que esos pobres, más allá de sus cornetas, sean capaces de crear estrategias triunfadoras. Y yo, que voy a llegar tarde a la lucha social.
“¿Terrorismo, tal vez?’ - me atreví.

- No mame, soy maestro de primaria. Una mega-marchita, la madre de todas las mega-marchas. ¡E-xi-gi-mos! Y nuestra estrategia no sabe fallar. Al gobierno, mire: lo tenemos agarrado de los puros destos. ¿Qué dice, se nos incorpora a la lucha..?

¡Basta! Abrí la puerta, pegué el brinco, driblé neones y tzurus, alcancé la banqueta, pero lástima: del torton salió el proyectil, una col que se me estampó en plena coliflor. Y estaba podrida No la mía, la col. (No, si les digo.)

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Pique para los mexicanos

Posted by Tomás Mojarro on 28th Junio 2007

Por eso lo hago, mis valedores, y ojalá que alguno valore mi buena intención. Lo hago por prevenir a los que se niegan a asumir y siempre delegan; para que la nueva desilusión no me los vaya a acabar de desbarrancar en el desaliento. Porque es el destino del que no asume su propia responsabilidad, que delega ya sea en los políticos y sus promesas siempre embusteras, en los Onésimos y Norbertos que desde el Mercedes Benz (blanco, naturalmente) predican resignación ante el clamor del fregadaje, o en los once alquilones del clásico pasecito a la red que, con sus trotes por las canchas futboleras, mantienen en la Perra Brava nacional el desfalleciente sentido de una vida gris, plana, que transcurre a ras de pavimento. Para ellos completo aquí la glosa del editorial gráfico que, dividido en seis cuadros, publicó Palomo una vez que “nuestros muchachos” fueron descalificados del “México 86″, torneo futbolero internacional para el cual, de logotipo, se eligió al Pique. Sí, un chile de este tamaño, miren, al que la agencia de publicidad vistió con el uniforme tricolor. ¡Y a golear! ¡Sí se puede! ¡Vamos México..!

El primer cuadro de la caricatura lo glosé ayer, y fue el del Pique, mexicanito que, de acuerdo al mentiroso lugar común, dormita sentado a dos nalgas, los lomos recargados en el pitayo y el gorro alón cubriéndole el rostro. En su sueño, según me lo han manipulado los alquilones del cinescopio, ya con sus uñas araña la Jules Rimet. A qué le tiras cuando sueñas mexicano…

Cuadro 2o. Lástima: frente a los alemanes “fallamos” el penal decisivo. De súbito, el estremecimiento: en los sueños color de rosa (rosa mexicano) de Juancho Pueblo, el globito de colores (verde, blanco, etc.), estalló en el aire de junio. La Esperanza Verde quedó fuera del Mundial. Pasmado de espanto, el Pique se ha quedado atónito, y sus sueños onanistas se le torna pesadilla De su vida, de repente, desaparece la chica chiquitibún, y con ella las Perras Bravas alucinadas, multitudinarias, efervorizadas, y con con ellas los alaridos de triunfo. Lástima no se generaron los dólares que se esperaba, pero sí semejantes montones de basura tricolor y ese reguero de botellas vacías. En el sueño del Pique Juancho Pueblo, solo y su alma como siempre ha estado, pela los ojos, el azoro en los de apipizca ¿Y lo que los merolicronistas me le prometieron a gritos y sombrerazos..?

Cuadro 3o. Todo he terminado. En la pesadilla el Pique se ha quedado en monigote grotesco, desencantado y más pobre que antes del “México 86“. ¿Y los aullidos de triunfo de los merolicronistas? ¿Y aquel estentóreo: “¡goool- de México!? Pa su…

Cuadro 4o. Ave María. No lo miren, disimulen el espectáculo indecoroso. Es que el Pique ha perdido camiseta y botines, balón y calzones. Todo, menos el honor. El “México 68″ me lo dejó encueradito, y sudando de bochorno se cubre sus muy pocas vergüenzas con el gorro alón. Qué facha: en pelotas, como cualquier panzón de los 400 pueblos...

Quinto 5o. En el Goloso de Santa ?rsula se lucen los chamorros que sí saben jugar, que sí tienen temple a la hora de los penales. Acá, afuera, Juancho Pueblo a pagar la factura del “México 68“: más pobreza más desempleo, mayor aumento de la canasta básica, de la depresión, de la opresión, de la represión de las protestas populares. México.

Cuadro final: Terminó el sueño guajiro y hay que despertar a la realidad. Y la realidad que mira enfrente hace al Pique pelar tamaños tomates, como chispándose de las cuencas, unos tomates que rebrillan, redondos, entre el ala del gorro y la bastilla del sarape. ¡Los puros ojillos, que rebrillan de frustración, desencanto, temor, espanto ante la realidad que ha de enfrentar después del “México 86” que, le juraron los merolicronistas, iba a ser de gloria para él, pobre Pique como Adán después de la caída encuerado! Y cómo no, si tras del fementido espejismo de ilusorios triunfos y galas y honras y benéficos que en trovas, baladas, romanzas, odas (no odas, loas) le cantaron los alquilones del espectáculo… el Pique se ha quedado sin balón, sin botines, sin rostro, sin brazos ni piernas, sin nada más que lo que ha sido y lo que le queda al mexicano: ¡puro chilacate! ¡Sin más! Mis valedores…

Al final de cada torneo futbolero o político, ¿para nosotros cuál ha sido el marcador? ¿Y con tanta goliza no aprendemos la lección de la Historia? ¿A seguir delegando en los manipuladores? Al final de las galas retóricas, ¿qué viene quedando a las masas, si no un Pique de este tamaño, grande y gordo y encoroso? ¿Pero qué otro destino aguardar al que que en esos delega? Un Pique al que la realidad objetiva despojó de uniforme, botines y gorro alón para que nos quede sólo un chile ancho, pasilla, cuaresmeño o pimiento morrón Ah, esas compulsivas ganas de creer en otros porque no se tiene fe en si mismo. ¿Y goool de “México“! Sí, autogol (Conste.)

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El chile y la Perra Brava

Posted by Tomás Mojarro on 27th Junio 2007

Y el ánimo de la Perra, en el sótano. Pero no queremos entender que tal como ocurre en el terreno pantanoso de la politiquera y los asuntos “religiosos”, en el clásico pasecito a la red nos vencen por ignorancia, por negarnos a pensar, a aprender, al ejercicio de la autocrítica; porque psicológicamente nos negamos a crecer, y a semejanza de Oskar, protagonista de El tambor de hojalata, nos hemos pasmado en la etapa de sempiternos adolescentes incapaces de ubicar la fuente de la enajenación, la dependencia, la pasividad. Y eso que aquí se ha advertido y prevenido contra la acción de semejantes alquilones de la manipulación de masas:

Esos, frente a las cámaras y los micrófonos, analizan el carácter estético del juego como se analizaría una obra de arte. Pero no nos dejemos engañar: tales alquilones crean una pseudo-cultura basada en valores irrisorios para uso de unas masas a las que no se les permite el acceso a la cultura, y a las que se manipula y se condiciona para la pasividad, para la no acción, para hacerlas sentir, mañosamente, héroes por delegación…

Y esto más: que el fútbol, como espectáculo para las masas, sólo aparece cuando una población ha sido ejercitada, regimentada y deprimida a tal punto que necesita cuando menos una participación por delegación en las “proezas” donde se requiere fuerza, destreza y habilidad, a fin de que no decaiga por completo su desfalleciente sentido de la vida…

Es así como la inmensa mayoría del pueblo rara vez toca una pelota, y se convierte en espectador pasivo que participa por delegación de los triunfos de su cuadro predilecto, a cuyos partidos asiste a distancia, desde una tribuna, enajenándose en el jugador profesional, que de esta manera adquiere la categoría de un ídolo…

Y es que el deporte por delegación es un fenómeno de la sociedad industrial de masas, pero es, antes que nada, una característica de la sociedad de clases. Las clases altas practican personalmente el deporte -golf tenis, equitación, polo, esgrima, etc.-. Sólo las clases bajas están reducidas al espectáculo pasivo del fútbol. Macabro.

A propósito: fue hace ya veinte años corridos cuando se escenificó en este país un torneo futbolero internacional que titularon “México 86“. Sometido a concurso el que sería su logotipo, qué coincidencia: la triunfadora resultó ser alguna sobrina o algo semejante de uno de los dueños del Goloso de Santa ?rsula o algo semejante también. El logotipo propuesto por la sobrina fue un chile; pero un señor chile, vale decir un chilazo; si morrón, si serrano o cuaresmeño yo, que de chiles apenas conozco alguno, mal pudiese aclarar tal incógnita. Un chile, y no más, uno al que los “creativos” de alguna agencia de publicidad vistieron de futbolista mexicano: chaparrito, jetoncito, peloncito, de lentes, rostrín mofletudo, chata nariz, de api-pizca unos ojillos donde anida la socarronería y el consabido gorro alón en la testa¿El resto? El sagrado uniforme de la selección “nacional”, la de “nuestros muchachos”: camiseta verde, blancos los calzones (reprimí el albur), medias rojas y en las patucas unos botines de cuero imitación plástico y procedencia china, botines de este tamañito, miren; qué diferencia de los botines tamaño familiar de los Arturo Montiel y su honesta familia, o de unos hijos de toda su reverenda Marta. Botines de futbolista. Y ya está el delicado símbolo de todos los mexicanos: un chile de este tamaño; serrano, guajillo, piquín, a saber…

Y llegó junio de 1986, y en un Goloso de Santa ?rsula que hervía vivas, Méxicos, “patriotismos” y banderolas, se dio el patadón oficial de salida A balón seguido, y más allá de la escandalera y la bien pagada manipulación de cámaras y micrófonos (en vivo y a todo dolor, de costra a costra y de frontera a frontera), se sucedieron los encuentros, y el torneo llegó a su fin. El “México 86” dio el cerrojazo. Y ya

¿Las consecuencias? Mejor, a mi juicio, nadie pudiese expresarlo que el editorial gráfico publicado en el matutino y que Palomo, el autor, dividió en seis cuadros. Mis valedores: porque tras el dramón de impotencia que acaban de vivir “nuestros muchachos” frente a su mero padre, uno gringo, como anillo al Pique viene la glosa del susodicho editorial gráfico. Juzguen ustedes.

Cuadro primero: Estereotipo del mexicano haragán: es mediodía y Juancho Pueblo (el chile futbolista arropado en su gorro alón) dormita acuclillado de lomos contra un pitayó. Y qué imágenes hierven en su cerebro, intoxicado con la escandalosa campaña de patriotería triunfalista que le embombillaron los medios de condicionamiento de masas. ¡México pasó a cuartos de final! En el sueño, Juancho Pueblo ya araña la Jules Rimet. ¡Mé-xi-co! Y la frase que, altiva animaba al cambio de Poder,/y que me piratearon para arrastrarla por las canchas de fútbol: ¡Sí se puede! (Sigo mañana)

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Y el Madrazo…

Posted by Tomás Mojarro on 26th Junio 2007

La traición de Roberto Madrazo, mis valedores, libro que el “distinguido priista” regaló a mi primo el Jerásimo, licenciado del redivivo Revolucionario Ins., y que el viernes pasado provocó en el maestro la crónica de los derroches que el “traicionado” perpetró en 1994, con el pretexto de su campaña a la gubernatura de Tabasco (241 millones) y ya cuando gobernador (300 millones):

Mientras, en marzo de 1999 la Presidencia ordena investigar a Madrazo por evasión El desvío llegaría a 200 millones, según denuncia del ex-director general de gobierno de Tabasco Emmanuel Ruiz Subiatur. El texto presentado ante la oficina de la Presidencia y de la Sec. de Gobernación acusa:

“La Sección de Finanzas de Tabasco también evade al fisco al no gravar compensaciones de los empleados estatales, las nóminas secretas y al declarar cantidades menores a las retenidas a los burócratas. La evasión podría llegar a los 300 millones de pesos desde 1997, dinero que Madrazo ha utilizado para sus aspiraciones políticas. Señor Presidente: no enterar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público sobre el dinero producto de la retención de impuestos al salario es un delito grave. Pero aún más si dicho dinero retenido es jineteado por trimestres y semestres, y mil veces más grave si es reiterada la práctica nociva de evadir al fisco”.

Villahermosa, Tab., junio de 1997. “El juzgado 2o. de distrito difirió una audiencia constitucional que se realizaría sobre el amparo que el Partido de la Revolución Democrática interpuso ante las autoridades federales para que sea reabierto el Tabascogate (esa nuestra mente voluntariamente colonizada). La audiencia no se realizó porque la procuradora general de justicia de Tabasco, Patricia Pedrero Iduarte, no envió toda la documentación correspondiente…”

Villahermosa, Tab. A los señalamientos sobre el cierre del expediente del “Tabascogate” así contestó Andrés Madrigal Sánchez, titular de la Procuraduría Gral. de Justicia del Estado: “La actuación de esta Procuraduría no responde a caprichos ni es arbitraria El dictamen de la Procuraduría Gral. de la República respecto al presunto exceso en el gasto de campaña del gobernador Madrazo Pintado es una apreciación bastante errónea de esa PGR (sic), y en caso de que hubiese ocurrido, no constituye delito alguno…”

Y una más: Villahermosa, Tab., junio de 1996. El líder del Congreso local, Pedro Jiménez de León, rechazó la creación de una fiscalía especial que investigue los gastos de campaña del gobernador Roberto Madrazo: “La gestión del señor gobernador está muy bien y las acusaciones del Procurador General de la República es (sic) algo que no nos preocupa, que no nos quita el sueño, no hay delito que perseguir. Por eso vienen las cajas para Tabasco, porque no hay delito que perseguir”.

“Pero los documentos del fraude son originales”, el reportero. “¿No teme por la suerte de Madrazo?” Y la respuesta del diputado local: Calcúlelo usted: el gobernador Madrazo tiene el apoyo del presidente Zedillo“.

Mientras, según noticia fechada en 1996, “la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tabasco dio por concluidas las diligencias relacionadas con la denuncia que por supuestos excesos en los gastos de campaña presentó el perredista López Obrador en contra del gobernador Roberto Madrazo, pues determinó que los hechos asentados en ésta no son constitutivos de delito alguno, y por lo tanto decidió no ejercitar acción penal contra el mandatario estatal. Dado el carácter atipico de los hechos denunciados, se desprende la inexistencia de los delitos de peculado de recaudación fiscal y uso indebido de atribuciones y facultades…”

Al propio tiempo y en la misma ciudad lo aseguraba el hoy “traicionado” Madrazo: ‘Yo soy el más interesado en que la averiguación se resuelva conforme a la ley y con la mayor agilidad posible. Tabasco ha hecho un compromiso: nada ni nadie por encima de la ley. Todo nuestro esfuerzo de levantar una muralla de legalidad ante la acechanza, ante el rumor, el engaño, la mentira, que tratan de debilitar la vida de las instituciones de la República, en nuestro estado”.

A ese “traicionado” se interrogó en 1999 sobre el fraude que perpetró 5 años antes: “El caso está cerrado desde 1996. Esos ya son casos muy viejos”.

Monterrey, N.L
, agosto de 1998. Lo declaró Roberto Madrazo, gobernador de Tabasco “Sí, miren: yo demando castigo para quienes utilizaron ilícitamente los recursos del Fobaproa. Quienes merezcan una sanción deben ser castigados conforme a le ley”. México, 1998. “En la segunda lista del Fobaproa queda de manifiesto que uno de los políticos que más se beneficiaron fue Roberto Madrazo“. En la tertulia, el maestro:

- ¿Y? Madrazo, ¿traicionado o traidor? ¿Qué responden ustedes? (Pues…)

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A Madrazos…

Posted by Tomás Mojarro on 25th Junio 2007

Tertulia del pasado viernes, donde se comentaban asuntillos sin mayor importancia: la Ley Televisa, la miscelánea fiscal apodada “reforma”, el nuevo milagro de Norberto Rivera, conseguir que El Vaticano de Ratzinger descansara a la hoy madrecita soltera y a su marido el de San Cristóbal, y que otra pareja, en ese mismo centro cultural, contrajera matrimonio: de novio el Partido Popular español, y de noviecilla la Acción Nacional del yunquero Espino, con Fox de padrino para levantarle la cola a la novia De esta manera los cristeros y legionarios de El Yunque convierten a San Cristóbal en el centro neurálgico de la ultraderecha internacional, bendito sean Escrivá Balaguer y el padrecito Maciel; y aquí no hay pedófilo. Laus Deo.

En esas estábamos cuando fuimos viendo que por esa puerta va entrando mi primo el Jerásimo. licenciado del Revolucionario Ins., redivivo por acción de Los Pinos. Y badajeaba aquel objeto en la diestra:

- ¡Ciento sesenta y nueve pesos en el mercado negro, y a mí me lo acaba de obsequiar su mismísimo autor. ¡Y autografiado, échenle uno, o sea un ojo!

Lo miramos: La traición, obra flamante del “distinguido priista”, hoy “traicionado”, Roberto Madrazo Frente a mi nariz el fétido aliento a cacardí fermentado: “Léelo, bigotonzón, y luego me cuentas de qué tiznaos se trata”. Yo, al tenerlo en mis manos y observar en la portada el rostro del “traicionado” bigardón, experimenté aquel amago de vómito y una especie de vergüenza de mí mismo como escritor de novelas, ensayos, relatos y estas fabulillas. Porque en el tiempo actual, calamitoso, la novedad radica en que alguno de los tantos mediocres de la política y el bataclán aún no haya zurrado su propio libraco. Arrojé la papa caliente -radiactiva- en manos del maestro, que la hojeó a lo minucioso para luego ir y depositar el volumen allí, miren, no lejos del lavabo y la tina de baño. Al regresan “Ahí se lo dejo a la mano, señor valedor. ¿Cuándo comienza a leerlo?”

Esta la sentí roja y caliente mientras la otra se me fruncía. El maestro:

- Conque “La traición”. Cómo se ve que esta clase de Madrazos conocen, para apoyar sus audacias, la flaca memoria del paisanaje y su fácil extravío de la memoria histórica. ¿Recuerdan ustedes la campaña del susodicho Madrazo a la gubernatura de Tabasco, allá por 1994? (Lo vimos abrir su libreta de las pastas negras.) “Fue un aberrante derroche de fondos públicos, que a todos pertenecían y deberían haberse destinado al beneficio de todos, el que perpetró ese que ahora se queja de traicionado’. En su momento se habló de un peculado de más de 135 millones de pesos, cifra que algunos calculan en más de 241 millones. ¿Quién de ustedes recuerda las 12 cajas repletas de documentos auténticos que certificaron el peculado que Madrazo perpetró en 1994? Para que calculemos el tamaño de nuestra desidia ante asuntos que nos incumben, oigan detalles del caso PRI-Madrazo en el proceso electoral del dicho 94 El necesario contexto de Lorenzo Meyer, catedrático de El Colegio de México:

“El sistema de partido de Estado en que hemos vivido por setenta años ha obligado a la sociedad mexicana a desempeñar el indigno papel de sostén político y fuente inagotable de recursos para una clase política corrupta, irresponsable y prepotente. La verdadera dimensión de la crisis política y económica de México se refleja en el plano moral. Cuando a esta dimensión se le pueden poner cifras -como es el caso de Tabasco- el resultado es sencillamente escalofriante…”

- Escalofriante como su cinismo: En 1994, el PRI estatal presentó ante el Instituto Federal Estatal información oficial sobre los gastos de campaña de Roberto Madrazo para la gubernatura de Tabasco: tres millones 718 mil 443 pesos con 87 centavos; 281 mil 556 pesos con 13 centavos menos que el tope establecido por ley: 4 millones. Con documentos se demostró que PRI y Madrazo ‘el traicionado’ gastaron más de 237 millones. La Procuraduría General de la República dio por buenos los documentos que tal demostraban. ¿De dónde salieron? Aquí, la noticia fechada en Villahermosa, Tabasco, en noviembre de 1995:

“Los archivos del PRI con los que se acusó al gobernador de Tabasco, Roberto Madrazo, de excederse en su campaña electoral en más de 235 millones de nuevos pesos, provinieron de la casa de Ana Berta López Aguilar, que durante los comicios se desempeñó en la Sección de Finanzas del partido oficial como su directora de contabilidad. La mayoría de las facturas tienen su firma y la de Oscar Sáenz Jurado, quien era titular de la Sección de Finanzas del PRI”. Reitero: la PGR dio por buenos los documentos de las 12 cajas. Pero el tamaño del cinismo del propio “traicionado” se advierte en su declaración ya como gobernador de Tabasco. (Esa, mañana)

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Pueblerina

Posted by Tomás Mojarro on 22nd Junio 2007

Repetir un Plan Colombia con México, realmente sí nos han pedido asistencia a ese nivel - Silvestre Reyes, congresista de Estados Unidos-

Ocurrió, mis valedores, en mis derrumbaderos zacatecanos, a esa hora de entre dos luces, ya al pardear, en que el poniente estalla en llamaradas mientras mezquites y venadillas se engrifan de alboroteros aleteos que se disponen a dormir. Iba yo rumbo a la plaza cuando observé al par de individuos, uno mozo garrido y el otro un vejacón de paso cojitranco, que avanza por la banqueta. Lo que les escuché me intrigó. Los seguí a lo discreto, y fue entonces: en el viejo reconocí a don Tereso Flemate, ranchero de por los rumbos de Las Güilotas. Cascorvo él, traje de gamuza untado a las zancas de jinete viejo que nació, creció y estoy por decir que se reprodujo a lomos de cuaco cerrero. El charrito viejo caminaba a lo dificultoso y apalancándose en el antebrazo del que reconocí como su hijo mayor. Los oí:

- Usté con sus fanatismos. Recapacite, bien sabe que hay ocasiones en que es más provechoso rendir la plaza, apá.

- Rinda la suya, si quiere, pero deje la mía en paz, m??hijo. ¿Ha visto, acaso, que alguna vez su padre se haya dejado bocabajear? ¿Ha visto que su padre haya permitido que le invadan su tierra, sus sembrados, su hogar, sin defenderlos? No, ¿verdá? ¿Por qué, entonces, ora me viene fregando con que me deje invadir en lo que es mío, en lo
que me pertenece? ¡Y luego que el que me venga a invadir sea un desgraciado gringo, Dios de los santos cielos..!

- Yo lo digo por su bien, y todavía usté se pone exigente, intransigente. Ora verá llegando a la casa cómo mi amá va a reclamarle su necedad. ¿No es acaso un hombre de razón? Y luego a su edá. ¿Por qué es asina, apa..?

- ¿Por qué? Porque el puño de vida que me quede quiero poder seguir mirando a su madre a la cara, y a usted, y a todo el que sea hombre de bien y cristiano cabal. Que nadie le diga, mi hijo, que su padre fue un agachón y un poca-vergüenza capaz de una cochinada como es esa de dejar que los gringos le invadan terrenos privados. La dignidad y la cabal varonía tiene su precio, por más que nos salga caro, m??hijo.

Yo, detrás, intentando encontrarle sentido a una averiguata para mí incoherente. ¿Invasión gringa en el modesto caserío? Mientras eucaliptos y naranjos se engrifaban con erisipela de alas y piar de volátiles, la llamada al rosario en la capilla de Animas. A lo lejos, balidos, mugidos, ladridos, cencerros rumbo al establo. Y aquellos aromas a yerba quemada, a caña de azúcar, a tierra que el sol nomás calentó para que el vientecillo venga a enfriar. Por allá, la tambora: ??De la pila nace lagua - de lagua caracolitos??

La petición la hizo el gobierno mexicano. Hay conversaciones para incrementar nuestra cooperación contra el narcotráfico y la violencia?

- Sean Mc. Cormack, vocero del Depto. de Edo. de EU. - (Qué se comprometería a dar a cambio el gobierno de México, mi país ¿Mi país..?)

Uno con firme andar y el otro a paso cojitranco, allá van rumbo al Barrio Alto. La polémica, en pleno hervon ??Tiene usté qué reconocer que a veces la invasión de los gringos resulta de provecho, apa?.

- ¿Cuándo, a ver? ¿Cuándo han entrado con buena intención a lo que nos pertenece, m??hijo? Mejor lo dejamos de ese tamaño, y no camine tan recio, que las zancas se me descuajaringan, imagine un trompezón..

Y que del gringo, nada, y que mejor cabiemos de plática, y que hay que tener confianza en Dios porque él todo lo puede, y que?

Patricia Espinosa, Sec. de Relaciones Exteriores de México, también reconoció que hay planes para incrementar la colaboración con EU?

Y mis valedores, fue entonces. El mozo arrojó por delante su argumento de más contundencia ??Mire, apá: ¿no fue el propio presidente de México el que desde el extranjero pidió ayuda a los gringos para que le solucionen el problema de la violencia y el narcotráfico? ¡Fue el propio Calderón, apá, fue Calderón, porque calcula que él solo con ese tercio no se levanta! ¡Fue Calderón el que pidió que vengan los gringos! Y usté, necio y porfiado con esto de que con los gringos ni agua ¡Aprenda del chaparrito, apá..!?

- Ah, bueno, si el chaparrito quiere que le invadan un terreno que no es suyo, ¿por qué no va usté y le consigue ese con qué le invadan un terreno que no es suyo, sí le pertenece? Esa medicina gringa que usté me quiere comprar porque en la chinche botica no tienen una del país, vaya y cómpresela a él, porque lo que es yo, mis interioridades seguirán virgencitas de todo lo gringo. Ande, vaya y que el supositorio extranjero se lo embombillen al de Los Pinos?

Lo oí, inflé el pecho, me cuadré. Saludo militar a uno que no nació para supositorios de gringos. Pues sí, pero de repente el joven viró la testa me observó de reojo y: ??Sh, tráimos atrás una oreja del gobierno?? (Válgame.)

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Gringos de segunda

Posted by Tomás Mojarro on 21st Junio 2007

Fue hace un par de años. En La Argentina, se celebró un congreso sobre el idioma español, en el que escritores y periodistas ponderaron un lenguaje que a muletillas y trompicones maltratamos España y la veintena de países que “aún rezan a Jesucristo y aún hablan en español”, que dijo Darío. Y ocurrió que al final del congreso algún argentino anónimo me envió un mensaje zumbón donde dio cuenta del español que se habla en su tierra. El mensaje:

“Desde que los repartos de cine son castings y los fines de semana weekends, Argentina ya es distinta. Ahora es mucho más moderna. Durante muchos años, los ciudadanos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Apenas hoy comenzamos a darnos cuenta de lo atrasados que estábamos. Imagine: los niños leían revistas; hoy, por fortuna, ya leen comics; los jóvenes hacían fiestas, qué aburrida juventud; hoy, puros parties. Los estudiantes y demás jóvenes pegaban posters creyendo que eran carteles. ¿Los empresarios? Ellos, los pobres, hacían negocios; hoy se emancipan: hacen business…

Antes, nosotros manipulábamos el aparato de televisión o afinábamos la sintonía de la radio. Nunca más; hoy ajustamos el tracking o el tunning. ¿Sabe? Yo, en la primaria, hice aerobics, pero en mi ignorancia creía estar haciendo gimnasia, y me ponía a caminar en la perfecta ignorancia de que estaba haciendo nada menos que footing. Hoy todo ha cambiado, El nuestro es un país moderno, y a los ciudadanos progre’s se nos nota el cambio cuando hablamos, lo cual es muy importante, you know, porque no es lo mismo comer bacon que un vil tocino, aunque tenga la grasa igual, ni decir vestíbulo que hall, ni terraza que deck, como ahora decimos. Antes solíamos jugar al polo con ventaja; ahora jugamos con handicap…

Los argentinos estamos ya del todo modernizados. Perdón, estamos re-fashion. ¿Dónde quedaron los llamábamos centros comerciales? Desconocíamos lo que realmente son: shoppings, y stands los que en nuestra ignorancia llamábamos puestos de venta, y a los yuppies, ejecutivos. Ese pobre escritor de novelas, que exige derechos de autor. ¿No se habrá percatado de su nombre correcto, royalties? Tú, si no quieres pasar por ignorante, por un old-man, old-fashion, no vaya a olvidarlo: el autoservicio es self service, el escalafón ranking, la carne steak, y manager el representante. ¿Una entrega a domicilio? habla bien, es delivery…

¿Buscas carteles que anuncian rebajas? Nunca los vas a encontrar, busca Sale Off, y vete de shopping a un mall. Y si products tan cheap te producen iba a decir sentimientos, cuando son feelings, y sí estos feelings te conmueven, usa Kleenex, y luego consuélate con un sandwich. Me avergüenza el error en que caí tantos años, que sacaba mi ticket y le llamaba boleto, y a los compacts, discos. ¿Acampar un fin de semana? ¡No, hacer camping un Weekend! Y no olvides tu loción after shave, y cuidado con tu vecino, no te vaya a ver los slips y los tome por calzoncillos…

¿Ves los shows en la televisión? ¿Ves los reality shows? Son la zafiedad de lo idiota y pornográfico, pero así se le quita al castellano la parte podrida…

Aquel al que llamabas jefe, o sea el manager, siempre anda en meetings, con su mejor public-relation, o de bussines junto con su personal assistant, o en todas las del jet, que vienen de hacerse el último lifting, todas amantes del body-fitness y del yogurt light. Porque Argentina ya se modernizó, qué orgullo, aunque ya modernizado no me siento con menos angustia por estar en off, como dicen mis amigos yuppies, y no con un pe..dro bárbaro por más que me pongo a escuchar a los N’Sync, West Life, Back Street’s y Robbie Williams, porque en mi casa mis Cd’s de La Flor de la Canela, los de La negra Sosa, Los Chachaleros o Los Panchos y los de Gardel, los de mi familia, que están a la moda, me los tiraron a la mier… ¿Qué le parece, mi valedor? ¿Me podría decir cómo hablan el español ustedes, los mexicanos..?”

Se lo prometí a la brevedad (sin el necesario posible), pero mis valedores: ¿saben qué? Lo que pasa es que (frase chatarra) tiene tiempo (no: hace, como se debe decir) que lo he venido postergando. Hoy inicia (sin el se) la respuesta, y aunque no se puede tapar el sol con un dedo, no es cosa de rasgarse las vestiduras, que no todo lo que brilla es oro, pero tampoco es cosa de echar las campanas al vuelo porque hoy puedo contestarle. En fin que con indicarle (en lugar de revelarle) algunos atroces lugares comunes que ensucian el habla popular, con una política agresiva voy a poner mi granito de arena y los puntos sobre las Ies, y sin quitar el dedo del renglón, a tomar el toro por los cuernos para que a la brevedad (¿sin el posible?) el argentino tome cartas en el asunto y con todo y ropa casual le eche ganas para salir adelante, o con su pan se lo coma. Claro, no esta dicha la última palabra. Va aquí mi correo electrónico. Ah, perdón. Mail, quise decir. (México colonial.)

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En esta hora aciaga…

Posted by Tomás Mojarro on 20th Junio 2007

México, al borde de una crisis fiscal. Para prevenir el colapso, abrir PEMEX al capital extranjero…

Y la recomendación de Alan Greenspan, ex-funcionario del gobierno de EU, la receta casera del chaparrito de Los Pinos: Próximas alzas en carne, leche, huevo, gasolinas… Es México. Yo, mientras tanto…

Estremecido te nombro y te invoco, payaso del arrabal; te honro en el espanto de esta hora aciaga; en los días del desánimo yo te saludo, payaso de la boca-calle. Mis valedores: fue ayer tarde, a esa hora mortecina en que, acosada por las farolas municipales, huye la tarde. Con un mi amigo yo, en la banca del parque, rumiaba asuntos del sentimiento, de los amores idos, del tiempo que pasa para nunca más, de las cosas que en el camino se quedan, de que nosotros, los de entonces, ya no somos los mismo. Y suspirábamos…

Más allá, la vida que pasa a frenazos, acelerones, altisonancias. De coche a coche, cuando el semáforo en rojo, un rumoroso panal beneméritos buscavidas: chicles, flores, tapetes para auto y esas fregaderitas de plástico y artesanía con las que medio México sobrevive vendiéndolas a la otra mitad. Y entonces, oh dolor, pobre payaso que malabareaba sus pelotas (de goma); y de mano en mano se le cuatrapeaban los malabares, y allá va la pelota verde, y acá le rebrinca la roja, y allá le rebota la azul, y tiene que alagartarse bajo la panza del Neón en procura de la amarilla, que hasta allá fue a dar. El ridículo.

- Pobrín, dije Tú y yo aquí tristeando, cuando ese pobre payaso…

Mi amigo se le quedó viendo. “A ese yo lo conozco. A ver. Claro, si es el Boquerones. Vamos a verlo de cerca”. Y sí, joven de cuerpo, moreno claro, pintarrajeado el semblante, en la testa greñuda una peluca ya medio calva Mi amigo se le acercó: “¿Qué no es usted tragafuegos?”

- El mejor del rumbo, me cái. ¿Por qué la pregunta, digo?

- Como veo que cambió de giro y anda haciéndole a la payasada..

- Es que el hambre es carbona, y a puras pelotas hay que aplacarla

- ¿Podría hacer para nosotros la suerte del lanzallamas?

- Los lanzallamas los ando haciendo sobre pedido. ¿Por qué no se cotizan los dos y me llegan al precio?

Cerrado el trato entró en aquella caseta de velador, abrió en la puerta un par de cansados y sacó, con el cuidado con que se maneja nitroglicerina que se pudiese escurrir, una latita de gasolina “¿Listos, caballeros..?”

Y que yo no soy caballero -protesté, y que ah, puñal. Que no, que el “caballero” es término burgués. “¿Listos? Sésguense, que ái les voy”.

Y de repente, mis valedores, allá troza el aire la primera columna de fuego, con la lata alcoholera sujeta entre dos brazos. Y allá va la segunda llamarada, y la tercera, y ya “Servidos, mis estimados”.

¿Ya? ¿Fue todo? Pagamos. Dos, tres billetes. Y allá va el traga-fuego insigne, a seguir haciendo el ridículo con sus pelotas (de goma) que hizo pasar de mano en mano, a lo chambón. La tristeza, en vez de írsenos, se enconó.

- Bueno, ¿Y por qué el Boquerones cambiaría de profesión?/

- Por qué ha de ser: por el costo de las gasolinas. ¿Te fijaste en las llamas que produjo en su acto espectacular?

- El chispoteo, dirás. Caramba antes del modelito neoliberal, qué columnas de fuego las que encendían la vía pública, que sollamaban a los viandantes y aun chamuscaban cejas y pestañas del automovilista.

Y que muy cierto. “Qué horrísono el zumbar de aquellas llamas de apocalipsis, de infierno de Dante. Ah, aquel órgano de fuego, descomunal, como de mancebo dotado”. Y que muy cierto. “¿Y lo de hace rato? No un órgano: un organillo de viejo, de impotente, pija de chamaco, soplidillo de monja moco de guajolote Para mí tales llamas fueron como el sol de invierno y las amantes frígidas: calientan, sí, pero no satisfacen”. Y que muy cierto.

- Pues sí, pero el Boquerones qué culpa tiene Harto hace él. ¿No ves que para cubrir los costos la gasolina la campechanea con agua al 85 por ciento? Por eso fue que de fuego salía nomás el chisguete y un rociadón de agua y baba y gargajos que hasta acá me alcanzaron a salpicar. El rugido del fuego ¿no lo notaste? Con la garganta, estilo ventrílocuo: ¡fuzzz…fuzzz..!

Y que pobre y que ya nomás se echó tres. No que antes, los del oficio, columnas de fuego para iluminar el mundo. “¿Por qué en mi México todo se va degradando? Estado, políticos, sociedad. Como en los chorros de lumbre del Boquerones, todo en nosotros ya es más la saliva que las llamas…”

- ¿Y qué querías, ya a la vista los aumentos a los productos básicos que nos va a embombillar uno chaparrito, peloncito, jetoncito, de lentes..?

Callamos. Nos fuimos yendo por la penumbra de un ensayo de noche todavía sin amacizar. Más melancólicos que antes. (México…)

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Si el “hubiera” existiese…

Posted by Tomás Mojarro on 19th Junio 2007

Otra cosa hubiera sido de existir el hubiera, mis valedores, pero si yo hubiera tenido ocasión de hablar uno de estos días con López Obrador, le hubiera formulado la aclaración: me duele no tanto por el perdidoso, cuanto por el que ganó, por más que “ganó” es un decir. Le hubiera dicho, además: como perdidoso ha corrido con suerte, por la cantidad de problemas que hubiera enfrentado, además de la suerte que significa que el impuesto está trabajado activamente, a base de errores, omisiones y concesiones, para la causa de usted en el 2012. Todo esto le hubiera dicho de existir el hubiera, y aun le hubiera preguntado, como al desgaire: mi señor don Peje:

Ya usted en Los Pinos, ¿mostraría tamaños de estadista, o con una mediocridad aplastante propiciaría en el país un vacío de poder que se habrían apresurado a llenar esas fuerzas tradicionalmente nefastas para todos nosotros, el paisanaje, comenzando con la ultraderecha yunquera, las sotanas, los grandes capitales y los medios de condicionamiento de masas, que propiciaron el “triunfo” del “chaparrito, peloncito”, etc.? ¿Sería usted el pelele de tantos cotos de poder político, financiero, religioso, social, económico, “cultural”, esto entre comillas? Con usted en Los Pinos, ¿andarían los pro-vidas y Norbertos Rivera en brama, sobrones y

protagónicos, y desbozalados?

¿Ya se hubiese apresurado a acudir a El Vaticano, a rendirle cuentas a Ratzinger? ¿Continuaría usted con la aplicación minuciosa del atroz neoliberalismo que el imperio impone a los países con gobiernos peleles? ¿Tendría sus ojos puestos en Washington, o en los pueblos hermanos del sur?

¿Debería demasiados favores por haber sido impuesto en Los Pinos, que me lo tendrían a estas horas liquidando facturas con la entrega de parcelas de poder y la impunidad a delitos, saqueos, depredaciones y toda suerte de sinvergüenzadas? ¿Tendría que dar carpetazo a la averiguación en torno al bandidaje de Arturo Montiel y toda su raza de esposas, madrastras e hijastros? Y hablando de hijastros: ¿hubiese usted propiciado la impunidad en torno a las averiguaciones sobre los peculeos (¿o se dice peculados?) de Marta con sus dos maridos, y de los hijos de toda su reverenda Marta, los Bribiesca Sahagún..?

Para usted y su honorable familia, ¿hubiera apartado la dirección nacional del PRD, con la esposa de usted como consejera, y la dirección regional para alguna primita de la esposa de usted? ¿Para el pariente Hildrebrando la más aplastante impunidad..?

¿Plaza “de la Constitucióny estadios futboleros seguirán utilizándose para la celebración de misas y rosarios con la concurrencia de los miles de ovejas suficientes para alcanzar esa meta piadosa que es agenciarse un rinconcito en el Libro de Records Guinnes?

¿Permitiría usted que narcos, grandes capitales, cardenales, arzobispos políticos y el duopolio de la televisión fueran un estado dentro del estado y un poder dentro del poder? Los medios de condicionamiento de masas estarían enfilando por la decisión soberana del gobierno venezolano de no renovar más la concesión a la RCTV, golpista y reaccionaria? ¿Hubiese comenzado su gobierno a lo deslenguado, y sin medir fuerzas se hubiese enfrentado a todo un Hugo Chávez, que tiene los suyos en su nidal? ¿Anunciaría con fanfarrias el proyecto Puebla-Panamá, vil petardo, para que Hugo Chávez anunciara que va a dar a los hermanos de Centroamérica esa obra que usted les prometió?

¿Seguirán a estas horas Zetas y Pelones utilizando de correo y recaderas cabezas humanas? ¿Estaría militarizando el país, con el ejército victorioso no con la captura del Chapo Guzmán vivo, sino con criaturas muertas, dos y cuatro años de edad, rifles de asalto con sospechas de gastritis mal atendida?

¿Guiarían su gobierno las doctrinas libertarias de Martí, Juárez y Cárdenas, o nos hubiese salido vendepatrias entreguista y proyanki? Para combatir el crimen organizado, ¿andaría usted pidiendo ayuda (chichi, iba a decir) a la Casa Blanca, para que a la CIA, la DEA, el FBI y varios más organismos gringos enquistados en nuestro territorio, se sumaran los marines del Tío Sam, que usted en plan de López de Santa Anna, propiciara el remate de lo que se inició allá por 1847?

¿Se dejaría mangonear de la Gordillo? ¿Así, a lo escandaloso, a lo impúdico y estrepitoso, y a ojos de todos? ¿No le daría un tantito así de vergüenza? Porque vergüenza sí tiene. ¿O nos iba a resultar que es usted un cínico y un banquetón..?

Si el hubiera existiese, señor López Obrador, ¿hubiera intentado trascender en la historia de México o se hubiera conformado con ser un pobrecillo mediocre del montón? ¿Se mediría usted con la estatua del Tata Cárdenas o con la del Nopalito Ortiz Rubio, si alguna existiese? Si hubiera. Pero no hay. Lástima. (En fin.)

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Bienaventurados los mansos…

Posted by Tomás Mojarro on 18th Junio 2007

El hincha, mis valedores. La Perra Brava del clásico pasecito a la red. A la hora del domingo en que redacto esto que más tarde leerán ustedes anticipo mi pregunta: ¿Qué? ¿Amaneció de luto el país? ¿Las banderas a media asta? ¿Ceniza en la cabeza y desgarradas las vestiduras, o muy al contrario, a toda asta el orgullo tricolor, a banderas desplegadas, la perrada brava pegando ávidos amamantones al pomo y bailando al son que le toca la televisión? Mis valedores: ¿triunfamos sobre Costa Rica? ¿Anotamos? ¿Logramos escribir la epopeya nacional? ¿Nosotros? ¿Ustedes, sentados a dos nalgas frente al televisor? ¿Metimos el esférico o nos lo metieron con todo y pito, el del arbitro? Ah, del hincha de la Perra Brava, héroe por delegación Patético…

Patético, sí, tanto como resulta, a mi parecer, el relato de El Hincha, personaje al que su autor trata con admiración y respeto, y que yo leo con esa lástima que me produce cualquier mediocre infeliz. Revelador, el epígrafe:

El 29 de diciembre de 1968, el Club Atlético Vélez Sarsfield se clasificaba campeón nacional de fútbol. A la memoria de mi padre, que murió sin ver campeón a Vélez Sarsfield.

Y el inicio del cuento, espejo que apronto para que se miren tantos, del que transcribo los párrafos que creo sustanciales:

“Goooooool de Vélesársfiiiiiiiiiiellllllddd! -gritaba Fioravanti (el merolicronista, aclaro.)

- ¡Gol! ¡Golazo, carajo! -saltó Amaro Fuentes frente al receptor. (Nostálgico de su Buenos Aires, residía en Asunción. Y su historia personal:) “A medida que fueron pasando los años, se convirtió en un perfecto solitario, aferrado a una sola ilusión. La vejez pareció caérsele encima con el creciente malhumor, la debilidad de su vista, la pérdida de los dientes, la artritis. Como nunca había ahorrado dinero, ni había sentido jamás sensualidad alguna que no fuese su amor por Vélez Sarsfield (válgame), su vida continuó plena de carencias ) Su cuerpo lleno de arrugas, su pasividad, su estoicismo, su mirada lánguida y esa pasión velezana que se manifestaba en el escudito siempre prendido en la solapa del saco”. (Dios…)

Y que el campeonato era el único sobresalto que esperaba de la vida monótona, “que parecía que sólo se justificaría si Vélez salía campeón”. Y el bloque final del relato, del que copio lo que juzgo esencial:

“- ¡Gooooooooool de Vélsársfíiiiiiiiilllld!”

La voz de Fioravanti estiraba las vocales en el aparato y Amaro, llorando, sintió que jamás nadie habla interpretado tan maravillosamente la emoción de un gol. Vélez se clasificaba, por fin, campeón nacional de fútbol.

Pocos segundos después de ese cuarto gol, cuando Fioravanti anunció la finalización del partido, Amaro estaba de pie, lanzando trompadas al aire, dando saltitos y emitiendo discretos alaridos (sic.) Dio la tan jurada vuelta olímpica alrededor de la mesa, corrió hacia el ropero, eligió la corbata con los colores de Vélez y su mejor traje y salió a la calle (:) Caminó resueltamente hacia la plaza En el crepúsculo y frente a la iglesia se acercó a la parada de taxis, eligió el mejor coche, y subió a él

con la suficiencia de un ejecutivo.

- A recorrer la ciudad, y tocando la bocina ¡Vélez salió campeón..!

Bajó los cristales de las ventanillas y empezó a agitar el banderín al viento, con una sonrisa emocionada y el corazón galopándole en el pecho, sin importarle que la solitaria bocina desentonara casi afónica con el atardecer, y sin reparar siquiera en el reloj que marcaba lo que le costaría pero carajo, se justificó, el campeonato me ha costado una espera de toda la vida y los muchachos de Vélez se merecen este homenaje a mil kilómetros de distancia”.

En la esquina Amaro vio que alineados en la banqueta, los de la barra aplaudían. “Más despacio, pero sin detenernos”, dijo Amato mientras se esforzaba por contener esas lágrimas que resbalaban por sus mejillas, libremente, como gotas de lluvia Al oír en la barra algún “viva Vélez”, ya no pudo contenerse y pidió al chofer que lo llevara a su casa

“Entró en silencio. Hacía unos minutos que su corazón se agitaba desasusadamente (sic). Un cierto dolor parecía golpearle el pecho. Amaro supo que necesitaba acostarse. Lo hizo, sin desvestirse, y encendió la radio a todo volumen. Un equipo de periodistas, desde Buenos Aires, relataba las alternativas de los festejos en las calles. Amaro suspiró y enseguida sintió ese golpe seco en el medio del pecho. Abrió los ojos, mientras intentaba aspirar el aire que se le acababa, pero sólo alcanzó a ver que los muebles se esfumaban, justo en el momento en que el mundo entero se llamaba Vélez Sarsfield…”.

Un humano episodio altamente dramático, quiere su autor. A mí, con sus puntos de melodrama ridiculillo, me resulta patético Alguno de ustedes, héroe por delegación, si se mirase en Fuentes? Ah, Perra Brava (En fin.)

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En tiempos de Don Porfirio

Posted by Tomás Mojarro on 15th Junio 2007

Mi don Joaquín de la Cantolla y Rico, globonauta de fines del XIX, que es decir el del plastrón y el miriñaque, la crinolina y el polisón. De aventurero tan hazañoso les hablé ayer aquí mismo, y tracé un esbozo de retrato hablado del audaz que con su armatoste rayoneó los primeros garabatos en los cielos de México para guía de los aguiluchos que vendrían después. Qué tiempos. “Tiempos en que era Dios omnipotente - y el señor don Porfirio presidente. - Tiempos ay, tan lejanos del presente”, que dijo Leduc. Tiempos aquellos que se fueron para nunca más. Y aquí, el suspirillo. Pero sigo con mi don Joaquín, que con su globo ganó gloria y perdió uno de los ojos.

A resultas de alguno de los tantos accidentes en los que el globo lo aventó hasta el camastro de un sanatorio, el tuerto vejancón iba volviendo en sí, que por el traumatismo global estuvo a punto de volver en no. “¿En dónde estoy..?’

- En el sanatorio de las agustinas. A ver, abra la boca Su cucharada

- ¿Y mi globo? Déme razón. ¿Cómo quedó mi globo..?

Destrozado. El viejo suspiró. “Y cómo esperar otro resultado, si el mío era un globito pacotón. Ah, si yo tuviera el mejor globo de México…”

- Sólo importándolo de Francia, de Alemania. En nuestro México no se fabrican globos de calidad.

- ¿Que no? Oigan a la madre esta Y el mejor globo del mundo, el más resistente, el mejor inflado. Sebo, pellejos, carne de cogote, su materia prima pero el globo más vistoso que este, imposible. ¿Pues qué no ha oído hablar de la selección mexicana de futbol? Esa sí que es un globo, no un papalote como mi globito. Fuerte, resistente, perfectamente inflado por los merolicronistas al servicio de la industria que les paga por manipular aturdidos. Ah, esos Muros y Sarmientos, esa caterva de gritones, estridentes y alboroteros, que son los Protagonistas. Ah, esos Bermúdez perros. ¿Los ha oído usted, madre?

- Cálmese, son los que cuidan el sanatorio. Ladran de hambre, pero al rato les van a arrojar sus pellejos. Vuélvase de espaldas, que voy a aplicarle una cataplasma ¿Le duele este lado del costillar..?

- Yo me refiero a los otros, o sea los alquilones de la tele, profesionales del grito y el alarido teatrero, histrión y manipulador de candidas masas reducidas a la infrahumana condición de “Perra Brava”. Hablo de esos que “analizan el carácter estético del juego como se analizaría una obra de arte, pero no nos engañemos: crean una pseudo-cultura basada en valores irrisorios para uso de unas masas a las que no se les permite el acceso a la cultura, y a las que se manipula y se condiciona para la pasividad y la no acción; para hacerlas sentir, mañosamente, héroes por delegación”

- Todos traemos la camiseta de nuestra selección, la de Huguito. ¿O qué, no es usted mexicano? Ya ve, el doctorcito está viendo en la tele el México-Honduras. ¿Cuántos goles cree que le embombillemos a los catrachos? Yo a los bonites de Blanco los vengo encomendando a Dios en mis oraciones.

- ¿Camiseta de nuestra qué? ¡No me eche-inglés, madre! El sentimiento seudo-patriótico que depositamos en el seleccionado nacional sirve para ocultar la falta real de una auténtica unidad nacional capaz de enfrentar agresiones “nacionalistas” o del imperio del norte, y créame, no todos se dejan manipular por el futbol como simple espectáculo. Los ricos no son tarugos; ellos practican el deporte de su preferencia polo, esgrima tenis, natación, equitación, todo. Ellos juegan, pero a las masas explotadas, en cambio, las aplastan a dos carnazas en el estadio y las manipulan dándoles la ilusión de que son ellas las que juegan en la cancha “¡Ganamos!”, “¡Casi empatamos!”, “¡Casi metemos el gol!”. “¡Casi!” ¿Ustedes? ¿Sentados a dos posas y entripándose de cheves, botanas y cacardí? Y a costa de las masas vengan las buscas del consumismo desaforado, y que en los hijos de Sánchez y en los Cabrito Arellano esas masas tomen desquite de los agravios que les infieren los Cabrotes Arellanos del Sistema de poder. ¿Entiende ahora madre? Porque el futbol, como espectáculo de masas “sólo aparece cuando una población ha sido ejercitada regimentada y deprimida a tal punto que necesita cuando menos una participación por delegación en las hazañas donde se requiere fuerza y habilidad, a fin de que no decaiga por completo su desfalleciente sentido de la vida… Mire el vespertino.

Leyó en alta voz: “Duele la derrota, inquieta la realidad: no hay equipo; preocupa lo que ha sido némesis (¡sic!) en el futbol mexicano: la ausencia de gol. La gente, hoy más que nunca se pregunta ¿y el equipo? Por Dios, qué desaliento”. Así manipulado, el fanático: “Por qué, Dios mío, por qué dejan que desgarren las telas del corazón teniendo que sufrir derrotas tan lacerantes. En entrenador, un inepto, y nosotros agonizando de dolor. Si en mi mano estuviera, él serla desollado vivo y después… ¡colgado! ¡Para que vea lo que duele la calda de nuestros muchachos..!” Snif. (Seguiré con el tema)

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México de mis recuerdos

Posted by Tomás Mojarro on 14th Junio 2007

El México que vivió con un pie en el XIX y el otro en el XX, mis valedores, ese México que, memoriosos, los que vivimos hoy podemos mirar en la historia patria y leer en las películas, o al revés. El México de miriñaque, la crinolina y el polisón; el de los personajes reales e imaginarios tan vernáculos como aquel señor don Porfirio y otro señor don Nicolás Zúñiga y Miranda, su eterno rival en esa hoy apodada “fiesta cívica de las urnas”. Cruza también la pantalla de las más viejas películas del cine nacional ese viejo rabo verde llamado don Susanito Peñafiel y Somellera, que en las tandas del Principal y vestido de marinerito entonaba, patiño de la triple principal: “Carlos Truchuela y Quiroz”. Qué tiempos los de aquel México antañón de las señoritingas y los lagartijos. Ay, qué tiempos, señor don Simón…

Hubo por aquel entonces un personaje de nombre mi don Joaquín de la Cantolla y Rico, conquistador de los aires, que en ellos abrió veredas, y cuyas hazañas en globo aerostático mantenían arrobados tanto a la gente “decente” como al peladaje. En cada ascensión don Joaquín arriesgaba su vida, y ya su temeridad habíale costado uno de la cara, que suplía con una canica. Y en uno de tales accidentes, según crónicas de época, ocurrió lo que aquí se consigna:

Vuelto en sí, el De la Cantolla quejábase blandamente, y pasaba la lengua por

unos labios resecos. Intentó incorporarse. “¿En dónde estoy?”

- En el sanatorio de las agustinas. ¿Cómo se siente? -el doctor.

Debajo de las sábanas, el paciente se toqueteaba clavículas, esternón, costillares; luego bajaba ambas manos y tentaleábase las entrañables zonas abajeñas, donde los varones de pro sostenemos en su nidal esos que ya perdidos no hay canicas que los sustituyan. Reprimiendo en quejidillo:

- ¿Y mi globo aerostático, doctor?

El aludido se dio a mirar la gloria de azaleas y bugambilias del jardincillo. Porque el artefacto volador había quedado hecho garras en los llanos de Balbuena, muchas lenguas al este de la ciudad. “¿Y mi globo..?”

- No piense en globos, sino en reposar. Su cucharada.

Y es que horas antes, a media mañana y al son de dianas, marchas dragonas y vítores, el aguilucho se había alzado en su artefacto sobre los llanos de Balbuena, y sí, en un principio todo marchó viento en popa, dondequiera que un globo cargue la popa El artefacto mecíase sobre las corrientes del aire cuando el intrépido tuerto, aventurero corazón, enfiló rumbo al centro de la noble y vial. Abajo, ecos de hurras, aplausos y la banda de la gendarmería (banda de hacer música, no de perpetrar extorsiones, asaltos, secuestros, y violaciones). Chistera en mano, el intrépido saludaba con leves inclinaciones de testa. Qué bien. Pero de súbito, mis valedores…

De repente, el bandazo de viento atravesado, el descontrol, un crujido, un zigzag; y al suelo el globo aerostático. Mi don Joaquín fallaba una vez más en su propósito de surcar los aires encima de la plaza de armas, y entre un desgranar de cien bronces de exultante clamoreo desplegar en lo alto la bandera tricolor. Un viento cruzado había herido el flaco izquierdo del armatoste (flanco que en todos los armatostes es el más vulnerable); al chiflón, la estructura se zarandeó y agitóse la quilla mientras alá abajo, en el palacio de gobierno y con su banda de Lascuráins, tandas y Escandón y Ladrones de Guevara (Y, de poderse, de presupuestos), nuestro prócer (don Porfirio) seguía aguardando la hazaña náutica Ahora en su catre, el accidentado:

- Sea por Dios. ¿Pero cómo quedó mi globo, doctor?

- Bien, en lo que cabe. Dos, tres remiendillos, un costurón, engrudo…

- No engrudo, doctor: atole, y con el dedo, es lo que usted quiere dar, mexicano de mí. Mi globo ya felpó, me da la corazonada Ah, si pudiese agenciarme un globo; pero un globote, un globazo, un globón…

- Pues como no lo importe del extranjero: Francia, Alemania…

- Qué va Aquí mismo sabemos inflar los globos más canelones.

- Creería, de no verlo ecuánime, que desvaría ¿Globos en México?

- El mejor de los globos, doctor; el globo mejor inflado por Televisa y TV Azteca. La selección mexicana de fútbol, esa sí que es un globo. Sebo, pellejo y carne de cogote, pero que mantiene a millones de candidos así, mire: alejados, pasivos, enajenados y dependientes, todos herrados por una mediocridad y por una innata vocación de Perra Brava. La selección mexicana de futbol: esa sí que es un globo infladísimo, no mi pobre papalote de carrizo, papel y engrudo. ¿O no, doctor? ¡Doctor, dónde está! ¡No me deje hablando solo!..

Ahí, pomo de jarabe y cuchara al frente, la novicia rechoncha “Calle, hombre de Dios, que ya comienza con el partido. El doctorcito le va a Honduras, pobrín de él, porque yo ofrecí mis oraciones por México. ¡El México de Hugo! ¿Usted a cuál le va? Abra la boca Su cucharada”. -¡Agh.!-(Sigo mañana)

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