Teatro del absurdo
Posted by Tomás Mojarro on 31st Enero 2007
Agencia del ministerio público. Su titular (sonriente, obsequioso), saliendo al encuentro del recién llegado:
Agente:- ¡Caray, caray, señor licenciado, qué honra para esta su humilde delegación policíaca! Pásele por acá, si me hace ese favor. ¿Es de usted el detenido? ¿Va usted a presentar acusación en su contra?
Licenciado, funcionario del TRIFE- Un estafador. Yo mismo lo traigo a presentar ante la ley. Sírvase ordenar lo conducente y que se le tome la declaración respectiva.
(Ahí, frente al agente del ministerio público, el funcionario del TRIFE, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sostiene por el cuello al individuo aquel de playera descolorida.)
Agente:- Pero tome asiento, señor licenciado. Siéntese en este, que está más duro. El otro sillón ya está bien guangoche y es muy incómodo. Así que es usted el detenido…
Lic.:- Así es. Lo traigo porque qué cree: ¡me quiso transar! ¡A mí, a todo un licenciado! ¿Se imagina? Quiso verme la cara, qué cara la suya..
Agente:- Pero para qué se fue a molestar, señor licenciado. Me hubiera mandado a su criminal con un destacamento aquí del comandante Getulio. ¿Una coca, un no-es-café? ¿Un peguecito, tal vez, o algo más fuertecito..?
Lic:- Pero antes de que este asunto se enfríe, señor agente del Eme Pe, permítame exponer mi denuncia, que a la letra dice: pues nada, que aquí el compañero delincuente me quiso ver la cara de pendejo, qué le parece…
Agente:- ¿Tentativa de asalto o secuestro, fraude maquinado, venta de droga, violación en grado de tentativa? O de plano el reo este se tiró a matar…
Lic:- Una estafa, más bien. Más mal, más peor. Pero caracso, si cuando menos hubiese sido una estafa moderna, novedosa, una estafa digna del ingenio característico del hampa mexicana ¡Pero querer hacerme su güey con el viejísimo truco, venerable y venéreo, del billete premiado, qué poca, digo…
(Flanqueado por dos blue demon armados con fauces de alto poder, el acusado mira de frente. Parpadea apenas…)
Agente:- ¿Y cuándo se llevo a cabo la estafa en grado de tentativa, señor licenciado?
Lic.:- Orita mismo, hace un rato, en las afueras de la sede del changarro. Del Tribunal Electoral, quise decir. Que se asiente en el acta mi enmienda a la anterior expresión, la del changarro.
Agente:- Ya lo oyó, secretario, corríjasela Y usted, señor licenciado, ¿gusta seguir continuando?
Lic:- Ah, sí, pues que se asiente en el acta andaba yo por la banqueta del edificio, en el iris de estirar las zancas (dígase en el acta las piernas) después de horas y horas de batirme en duelo dialéctico con mis colegas del Tribunal. Caminaba yo a lo despreocupado, ¿verdá?, muy quitado de la pena y echándome uno (con filtro), cuando en eso que veo como aquí el interfecto se me deja venir en derechura Yo, a lo instintivo, me metí la mano a la bolsa y saqué dos monedas, pero no. El delincuente quería hacerme víctima de sus bajos instintos en materia de estafa, qué le parece.
Agente:- No se me duerma, señor secretario. ¿Tomó debida nota de los bajos instintos?
Lic:- Ya que se arrimó el delincuente motivo la presente acta judicial, que me suelta su rollo: que ándele, que la Moreníta me lo acaba de premiar con el gordo, y que no le miento, véalo usté mismo en las listas de la lotería nacional, y que compruebe que mi billetito salió premiado con tantos millones; y que entonces por qué no vas y lo cobras tú mismo, le digo, y que cómo paso a cobrarlo, patroncito (aquí me pareció pertinente aclararle que soy licenciado, que los patronatos están en el rancho), y que cómo lo cobro si tengo a mi vieja en la terminal, dolorida de sus partes y en puro ay. “¿Tú la dejaste en ese estado después de una noche de arrebatada lujuria?” Y que cuál lujuria, qué cólicos. “Orita mismo me la llevo a bailar”. “¿Y orita dónde, si los antros abren hasta la noche?” “La llevo a bailar, pero a Chalma Y que cúbrame el tanto por ciento del premio, que más que sea deme unos cientos y quédese con todo el gordo. Y me ponía frente a las narices esta burda falsificación, poca madre la suya Señor agente: examínela ¿Ve el 8 borrado de arriba para que parezca un 6? ¿Ve el 7, con el palito todo rasguñado para que parezca uno? ¿Ve el palito ya el puro cabo, la pura raíz?
Agente (examinando trasluz el billete):- Qué falsificación más chafa, qué bárbaro. Quede el cuerpo del delito anexado al acta ¿Y luego, señor licenciado’ ¿En qué paró el palito? ¿En qué quedó el 69 al final de la cifra? (Palito y 69, mañana)
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