Lo dijo Simón Bolívar
Posted by Tomás Mojarro on 16th Enero 2006
Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción. La ambición y la intriga abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos a todo conocimiento político, económico o civil. Estos adoptan como realidades las que son puras ilusiones…
La industria de la superstición, que es decir la del hechizo y el ensalmo, la “limpia” y el talismán, el amuleto y el mensaje estrellero. A propósito: el sol, la luna y los planetas, ¿qué tanto pueden influir en lo que sucede en la Tierra, y en el destino de un determinado individuo según el momento de su nacimiento? La conclusión de los más recientes descubrimientos científicos:
“La ciencia de la genética nos dice que la base de lo que es nuestra personalidad no se coloca en el nacimiento, sino en la concepción, cuando uno de los millones de espermatozoides del padre se une con un solo óvulo de la madre. Sin embargo, la astrología fija el horóscopo por el momento en que uno nace. En términos astrológicos, esta diferencia de unos nueve meses debería dar a uno una estructura de personalidad completamente distinta”.
Y esto, fundamental, que derriba de cuajo la veracidad del horóscopo: el tiempo del viaje del sol entre las constelaciones como hoy lo ve un observador en la Tierra está atrasado por aproximadamente un mes de lo que era hace 2 mil años, cuando se trazaron las tablas astrológicas. “Por eso, la astrología clasificaría como Cáncer (según el horóscopo, persona muy sensible, dada a cambios emotivos, reservada) a la persona que naciera a fines de junio o principios de julio. Sin embargo, en la realidad, por ese tiempo el Sol está en la constelación de Géminis, lo que haría que la persona fuera comunicativa, ingeniosa, etc., según el mencionado horóscopo”.
¿Y qué? Frente a la ignorancia y la esperanza irracional, ¿qué vale el conocimiento científico? La voz de la ciencia qué vale para las ganas de creer que acalambran al dependiente, al débil y a quienes tienen de estrella polar el prejuicio y el dogma? Y “es más fácil desintegrar un átomo que un dogma”, a decir de Albert Einstein, y casi imposible resulta resquebrajar la fe del ignorante en un horóscopo, en un “brujo mayor”, en la bruja blanca de Radio ABC o en la Amira de Televisa, charlatanes de la engañifa y el fraude que al candido lo empujan a comprar, carísimas por inútiles, zarandajas según esto buenas para retirar la salación y propiciar la influencia positiva de los astros. El viernes pasado, mis valedores, aludí a las malas artes de tales embaucadores que medran con la ignorancia de malos católicos a quienes su religión prohibe esos actos idolátricos. En la tertulia del viernes, el maestro:
Esa industria, contertulios, que es la de la engañifa, la magia y el talismán que perpetran “videntes” santones y demás vividores, florece en épocas de crisis, qué contrasentido, y lo más doloroso y aleccionador es que industria tan sucia medra y engorda a costillas de un pobrerío que es, por añadidura, el de la ignorancia, el candor, la debilidad, la inseguridad y la desprotección. Esos seres, por carecer de valor y fe en sí mismos, depositan su fe y su esperanza irracional en fuerzas externas, sobrenaturales, que los han de sacar de la crisis, la angustia, la necesidad, todo con la pura “fuerza” del colguije y de prendedor, el amuleto, el talismán, el exvoto.
Yo, que en el microbús escuché de chiripa a la “bruja blanca”, dije a los contertulios:
- Yo creía que en materia de ensalmos, hechizos y encantamientos ya lo había oído todo, ¿pero qué creen? Este mediodía escuché a una que en cierto programa de radio se hace llamar bruja blanca, y de no creer el nivel de religioso de algunos “católicos”. ¿Saben qué clase de mensaje envió alguna radioescucha a la “bruja” de marras? “El microbús de mi marido, se descompone a cada rato, ¿qué hago?” Yo supuse que la “bruja” le iba a contestar: “Eso es asunto no de Venus o Júpiter, sino del maestro mecánico”. Pues no. “Vas a colocar debajo del asiento de tu marido” (del microbús), y la retahila de aceites, esencias y veladoras que “están a tu disposición” en alguno de los locales comerciales en donde la “bruja” vende el producto de tales fraudes. Hasta dónde llegan la ignorancia, la superstición y el ventajismo de logreros faltos de escrúpulos…
Horas después, yo ya en mi catre de insomne, miraba y miraba la oscuridad en el techo, y aquellos suspiros, y el remolinear en un jergón que se me tornaba de espinas, y en mis devaneos pensaba, reflexionaba, y el pensamiento tornábaseme obsesión: yo, comprometido para mañana con la tía Conchís. Yo, prestarme al fraude del “rito mágico”. Me removía en el jergón. Todo nomás porque Fox.. .(Mañana.)
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