El Valedor

Por Tomás Mojarro

Archive for Septiembre, 2005

Tlatelolco, ¿nunca más..?

Posted by Tomás Mojarro on 30th Septiembre 2005

Dos de octubre de 1968 - 2 de octubre de 2005. Paisanos, tengan presente, no se les vaya a olvidar. No se les olvide que fue un día como el de pasado mañana, pero de hace 37 años, cuanto la Plaza de las Tres Culturas ,en Tlatelolco, amaneció pulcra, relujada, rechinando de limpia, como si horas antes no hubiese anochecido erizada de cadáveres. Que Tlatelolco nunca más. ¿Nunca? México dejara de ser, este Sistema dejara de ser, y este paisanaje…

Yo, año con año examino mis documentos, y digo: ¿qué fue lo que realmente sucedió en Tlatelolco? Hoy, a 37 años de la masacre (que no genocidio, como tantos lo califican), no tengo todavía, por tener tantas a mano, una respuesta oficial que pueda considerarse válida frente a tantísimas interrogantes acerca de víctimas y verdugos de aquella fecha funesta. Pero, “si la historia la escriben los ganadores (The New York Times desde hace 5 años) la de México podría estar a punto de sufrir una importante corrección”. Sí, que según el diario, “Cuando candidato, Vicente Fox, prometió una Comisión de la Verdad“. Ah, candido neoyorkino: ¿Cuál, de los miles de promesas que Fox desperdigó cuando candidato, ha cumplido como presidente del país? Sigue:

“Pero la Comisión de la Verdad podría ser una ventana hacia un panorama de secretos, una caja de Pandora política. De ser abierta, podría destruir al Revolucionario Institucional, que durante 71 años de dominio en México, controló el flujo de información, los archivos del Estado y la versión oficial de la historia. Muchos capítulos de la versión oficial son falsos o están llenos de huecos…”

Algunos vislumbres de la verdad se columbran en ciertos documentos que el Secretario de la Defensa Nacional cuando Díaz Hordas, el Gral. Marcelino García Barragán, reveló a Javier García Paniagua, su hijo, y que el periodista Julio Scherer recoge en su libro Parte de Guerra. Tlatelolco. 1968. Según tales revelaciones, “los habitantes de Tlatelolco estaban predispuestos contra el gobierno, en primer lugar por las repetidas veces que terroristas habían ametrallado la Vocacional 7, poniendo en peligro la vida de los habitantes de dicha unidad. Esos terroristas eran oficiales del Estado Mayor Presidencial, que recibieron entrenamiento para este tipo de actos, concebidos y ordenados por el entonces jefe del Estado Mayor Presidencial, el Gral. Luis Gutiérrez Oropeza. Para ello, es obvio, el entonces coronel se brincó la autoridad del superior inmediato porque recibió la orden directamente del jefe supremo del ejército, el presidente del país”. Y como para leer entre líneas y entresacar conclusiones, esta otra aseveración del susodicho García Barragán consignada en el libro de marras:

“Entre las siete y las ocho de la noche del 2 de octubre, recibí una llamada telefónica de Gutiérrez Oropeza: Mi General, yo establecí oficiales armados con metralletas para que dispararan sobre los estudiantes, todos alcanzaron a salir de donde estaban, sólo quedan dos que no pudieron hacerlo, están vestidos de paisano, temo por sus vidas. ¿No quiere usted ordenar que se les respete?” Con los susodichos dispararon también contra las fuerzas del ejército. Leyendo esto: la historia, mis valedores, no es eso que enseñan los libros de historia. La historia es una gigantesca zopilotera y un gran hedor. Tlatelolco…

El Gral. Gutiérrez Oropeza también escribió su libro de memorias, titulado Gustavo Díaz Ordaz. El hombre. El político. El gobernante, obra que no he logrado conseguir. Comentaristas que lo han leído destacan la consigna que, dice, recibió directamente del matarife de Tlatelolco:

“Coronel, si en el desempeño de sus funciones tiene usted que violar la Constitución, no me consulte, porque yo, el Presidente, nunca le autorizaré a que la viole; pero si se trata de la seguridad de México o de la vida de mis familiares, coronel, viólela, pero donde yo me entere, yo, el Presidente, lo corro y lo proceso, pero su amigo Gustavo Díaz Ordaz, le vivirá agradecido…”

Mis valedores: ¿Comisión de la verdad? ¿Conoceremos algún día toda la verdad sobre la carnicería del dos de octubre en Tlatelolco? Difícil. Lo afirma The New Times: “Hay verdades que pueden matar un país, y la de Tlatelolco podría implicar a toda una generación de líderes del pasado, entre ellos a algunos ex presidentes…”
Tlatelolco nunca más, dije yo una vez, y aquí lo repito cada año. Tlatelolco nunca más. Y entonces mis valedores: ¡Acteal, Aguas Blancas, El Charco, El Bosque! Mi país. (Es México.)

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La voz de nuestros patrocinadores

Posted by Tomás Mojarro on 29th Septiembre 2005

Que tras de las vacaciones de los “días patrios” había que retornar a esta ciudad, conté ayer a todos ustedes. Me dirigí al aprendiz de aeropuerto del caserío cercano, que de todo servicio básico carecía, pero estaba superdotado de cinescopios, que lo plagaban de la salita de espera a pasillos, corredores y el lugar excusado. Yo, por salud mental y al intento de neutralizar el fecalismo del cinescopio, ya me atejonaba en un rincón, ya huía por este pasillo o aquel corredor. Vano empeño: a la voz de “nuestros patrocinadores”, una voz que a 10 mil decibeles me chicoteaba las orejas, el dragón electrónico me arrojaba, entre aullidos, fogonazos de lumbre multicolor que me trizaban los ojos, oídos, neuronas, sistema nervioso, glándulas:

“¡Coma, trague, beba, chupe, fume, goce, juegue, gane, triunfe, conquiste, siéntala, tómela, úsela, únteselo, deséchelo, introdúzcaselo..!”

Lo introduje en uno de los asientos de la sala de espera, y a esperar, y esperando y por preservar mi cerebro miraba al cielo buscando rastros de un avión. ¿Aeromar? ¿Aerocalifornia? ¿Ya Taesa madre? Ánimas que venga sacarme de este purgatorio donde, ánima sola, padezco las llamas del cinescopio. Allá, en lo alto, un firmamento esplendorosamente azul y sin rastro de un ave, una nube, un Aeromar o un Aerocalifornia, ya de perdida. Uno creí columbrar. Era un zopilote. En tanto, “la voz de nuestros patrocinadores” me arruinaba enjambres de neuronas. En el cerebro, nata de moscas panteoneras, se me empozaron los anuncios de “nuestros patrocinadores”.” ¡Marque ahora mismo!” Y qué hacer…

Observar a los “señores pasajeros”. Curros todos y bien peinaditos, todos bien vestiditos, todos arrojando tufaradas de perfume y loción. Bien portados todos, animalillos domesticados por el manual de Carreño. Pues sí, pero a todo la baba se les caía mirando al cinescopio. Madre e hija, marido y mujer, novia y novio recién fugados: todos, brillantes pupilas, miraban cara a cara el cinescopio, y entre ellos intercambiaban observaciones que los acreditaban de asiduos y buenos conocedores del bodrio que a su espíritu les daba a tragar el cinescopio. Lástima de ropita, lástima de mexicanos: por aquello del qué dirán, bien portados, bien relujados; pues sí, pero de pellejo adentro y a escala de espíritu, la pura orfandad de tan soberbios alumnos del supremo rector de la educación pública, que les proporciona cada día su ración de morcilla y moronga en la nota roja, y con la moronga doriguera sus gordas para el desempañes, gordas y escandalosas Lauras, Niurkas, Chapoyas y Cía. Bostecé, sacudí la cabeza, volví a bostezar, di la cabezada, y entonces: ¿Cómo fue, a qué horas? Porque de repente…

De repente me miré en el aeropuerto, ¿el de qué ciudad? Penumbra. Ni un ánima en derredor, ni señal alguna de vida. Solo y mi alma me miré entre ánimas de añejos aeroplanos, fuselaje parchado. Sin rumbo, hacia todos los rumbos, rastros de pistas de aterrizaje de los que se alzaban tenues gasas de polvo. Sin viento. Aquello mortecino apachurraba el corazón. Una saüvilla agria, acida, amarga. Me lo tenté. Lo tenía, el celular. Marqué el número de casa. El sonido, a mundos de distancia. A la distancia de siglos, la respuesta de la trabajadora. Yo, el corazón apretado de nostalgias, angustia, desolación:

“Señora Lupe, creo que estoy perdido. Que alguien venga por mi”.

Y Dios, la respuesta: “Gánese toda la información que requiera, señor. Sólo tiene que enviar un mensaje con la palabra Aventón’, 25 pesos más IVA”. Y colgó. Yo, amagos de desesperación, invoqué a la sota moza de los dulcísimos amoríos de trasputín y traspatio. Rumor de ultratumba: “Nena, algo me sucede; no alcanzo a entender. Estoy perdido en este aeropuerto, quién podría rescatarme…” “Fácil, amor: sólo marca en tu celular la palabra ’sancho’. Veinticinco pesos más IVA. Entre más mensajes envíes, más posibilidades tienes de ganar esa información. Marca ahora, no te quedes afuera”. (Colgó.)

Yo, la desolación. ¿Dónde estoy, en qué país marcado por el azar y las cartas marcadas? Para saber la respuesta, ¿a qué número llamar, 25 pesos más IVA? ¡Al responsable! Marqué. Allá, del otro mundo, la voz de mujer. Joven: “El señor Creel no está. Si quiere saber todos los detalles de dónde se encuentra, marque la palabra ‘Edy’. Entre más mensajes envíe…”

En derredor, vestigios de hélices y fuselajes, de hangares a medio derruir, más allá, el polvo, el llano, la desolación, la nada. ¿Vivo, muero, qué? Espanto, desesperación que de repente se tornó iracundia, furor. Furibundo, rabioso, llamé. A lo lejos, ese vozarrón de mis pesadillas. Aullé:” ¡Quién canacos lo autorizó para hacer de mi México Las Vegas del subdesarrollo, quién, dígame!” Ahí me contestó (¡y el muy confianzudo me hablaba de tú!): “Marca en tu Telmex ‘Tahúres’, 25 pesos más” ¿IVA? ¡Iba a insultarlo cuando desperté. El empleado: “¿Su avión? Ya despegó, mírelo tomando altura”. (¡Bingo!)_

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Ya nos tomaron la medida…

Posted by Tomás Mojarro on 28th Septiembre 2005

Y esa medida, mis valedores, ¿quién nos la tomó? Quién más, sino el Sistema de poder, el enemigo histórico de todo cambio social que beneficie a las masas, y que sólo a las masas corresponde efectuar, para de esa manera darse un gobierno, lo dijo Aristóteles, a quien obedecer como sus mandantes. Un gobierno que mande obedeciendo, sí. Todo ello, cuando las masas aprendan a pensar. Y piensen.

Que nos tomaron la medida lo certifican la historia (estudíenla) y la realidad objetiva (obsérvenla), pero un momento, que aquí se impone una aclaración: mi periodismo, escrito y verbal, no constituye una crítica al susodicho Sistema de poder. No. Se critica aquello que se ama o en lo que se cree (un hijo que no estudia, un hermano que se dio al licor, un paisanaje que se niega a pensar), y yo no aprecio al Sistema, ni siquiera creo en él, y si de él hablo, hablo a ustedes, y esto para ver si alguien, algunos, algún día, dejan de delegar en él y, por contras, asumen la tarea histórica de realizar el cambio social del país. Afondo. ¿Un sueño guajiro, dice alguien? Ese no es mi problema; yo actúo a conciencia, no a resultados que ya no dependen de mí. Pero insisto: ya nos tomaron la medida.

¿Cómo nos la tomaron? Con la manipulación del lenguaje y la distorsión de las ideologías. Los de la Súper-estructura nos tomaron la medida al hacer creer a las masas que son sus aliados, y convencerlos de que deleguen en ellos para, a costillas de todos nosotros, seguir medrando. Nos la tomaron al magnificarnos hasta la náusea esa “democracia” cuyo significado no nos aclaran, pero en nombre de la cual sí nos arrancan miles de millones para entorilarnos a votar (eso nos dan, nos venden, por democracia) no por nuestros candidatos, sino por los del Sistema de poder. Nos la tomaron al privatizar Teléfonos de México y demás empresas que representaban los ahorros de la nación, mientras nos fuerzan a pagarles desde rescates carreteros y fobaproas hasta intereses de la deuda externa. Nos la tomaron al erigir como supremo rector de la educación pública al cinescopio, el de las series gringas y demás fecalismos como la industria del clásico pasecito a la red. Mis valedores…

Hoy, cuando parecía que a los fregados ya no podían fregarlos todavía más, los del Sistema se dan sus mañas para acogotar hasta un último grado a los pobres (sobre todo a los pobres de espíritu), y seguir exprimiéndoles su esperanza agónica, terca esperanza, de modo tal que ahora me doy el testerazo contra la nueva trampa con que bolsean a las masas y me les arañan su pobre morralla, sus cobres o lo que sean, y yo digo: ¿pues en qué industria del robo legal han convertido nuestro país? A propósito, la fabulilla de mi invención.

Que durante los apodados “días patrios” anduve lejos, les conté en su momento. Que, a espaldas del ruiderío citadino me encuevé en el corazón de la serranía, y durante días permanecí fuera del mundo, de ese mundo estridente de la prensa escrita, la radio y, sobre todo, la televisión. Que, acunado en el regazo de la madre primigenia, la madre Gea, madre Natura (¿no son muchas madres?) fui, durante ese tiempo, feliz. Pues sí, pero de súbito amanecí con la novedad de que no había para mí más remedio que regresar, a querer o no, a la “civilización”. Fue un domingo. En el aeropuerto de juguete de aquel caserío aprendiz de ciudad aguardé el aeroplano guajolotero que iba a realizar el prodigio de regresarme vivo y entero a mi amadísima ciudad capital. Y ocurrió, mis valedores…

Ocurrió que aquella como maqueta de aeropuerto carecía de muchos de los servicios que ofrece al viajero un aeropuerto de verdad; que en el discreto recinto libros (alimento del espíritu), no se podían conseguir, ni un mal café ni un peor pan (¿peor que el PAN de Espino?) qué llevarse a la boca, pero en cambio se engrifaba, se garapiñaba de esa que constituye la segunda naturaleza del mexicano, su ánima y estilo, su ángel custodio y seña de identidad: el cinescopio. En la salita de espera, en los pasillos y corredores, en el más escondido lugar excusado, donde agua, jabón y papel de uso múltiple no encontraban ustedes, pero eso sí: el aparato manipulador de aturdidos cómo pudiese faltar, presidiendo, desde su altar, el sagrado recinto. Yo, enemigo gratuito de ese costoso enemigo de todas las masas, por hurtarle el cerebro a su mortífera fascinación de anaconda frente a su presa, ya seleccionaba este asiento en la sala, ya me escondía en aquel corredor, o buscaba el blindaje del muro o del cubículo aquel de donde a empellones me invitaron a salir porque era el de “damas”. Vano empeño: ojo omnipresente, el cinescopio me tomaba de tonel donde vaciar su barriga estallante de inmundicias, a 5o. segundos de Chapoyteos en las heces fecales de los origeles fabianes por 5 minutos para “nuestros patrocinadores”. Y entonces, entre fogonazos de luz que me…
(Mañana.)

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Prisionero del ritmo del mar

Posted by Tomás Mojarro on 27th Septiembre 2005

Mis valedores: el mar, vale decir la grandiosidad, la potencia, la majestuosidad, la prefiguración del infinito. La casi infinitud de la mar, hija magna de madre Natura y madre portentosa de civilizaciones. ¿Recuerdan ustedes cuando conocieron el glauco mar, que dijera Homero? Yo sí, vivencia imborrable. En algún recodo de la playa me fue a dejar el transporte. Unos pasos, y entonces, de súbito, ahí nomás, a tiro de pupila, el océano. Yo ahí, transfigurado, convertido en estatua de sal (de yodo), anonadado quedé ante el resollar de la inconmensurable presencia de leviatán en celo, de toro padre fecundador de trópicos, pero al propio tiempo, ¿por qué esa piedad, la soterrada lástima que me inspiró la inmensidad..?

Fue compasión por su refluir indefenso de enjaulado león, de Prometeo encadenado a su roca del Cáucaso Cautivo en su prisión de sutiles muros (arenilla dorada), contemplé a aquel ciego Sansón reducido a la rueda de molino, a un Teseo refundido en el Tártaro, al mítico monstruo que a rugidos golpea los límites de su cautiverio; como toro enceguecido ante el trapo del figurín de colores, que entre bramidos recula para mejor embestir. Al aire, al vacío. Ahí, tras unos muros de deleznable arenilla, los empujes del garañón, estertores de espumarajos, iban a fallecer entre picotazos de gaviotas y caracolas de mar. La playa.

Dos, tres, ¿cuántas inmensidades de tiempo transcurrieron antes de que yo volviese en mí? A lo impulsivo, sin definir el instinto que me empujaba al oscuro sentimiento de compasión, me vi de pronto abrazado de mar, abrasado de mar, y percibí en mi la fuerza telúrica que madre Natura me transmitía por mediación de aquel de sus elementos. El mar. (Alo lejos, palmeras. Serranías a lo lejos. Bandadas de aves marinas, alguna vela que se mece a los caprichos de unos vientos ahitos de esos afroadisíacos del trópico que son el yodo y la sal. ¿No los estoy aburriendo? Sigo, pues.) Y fue así, mis valedores: yo, hombre de tierra adentro, del altiplano, me sumergí en las ondas del mar tropical, del trópico marino. Y así me pasé el tiempo (el tiempo me pasó), y cohabité con las ondas del mar. Del “nocturno mar amargo”, que dijo el poeta…

Me acuerdo, a propósito, de que cada amanecer acudía a saber del insomne, del que entre sueños oía que de punta a punta la noche se pasó golpeteando los barrotes de una jaula implacable de arena dorada, jaula de oro, pero jaula de suavísima arena, tanto que parecía haberse sutilizado para no herir su ánima en pena, loco lunático que se pega de cabezazos contra los muros acolchados de su celda en la casa de salud. Ahora, al estímulo del primer sol, su lomo cabrilleaba como recién estrenado, pero sin un instante interrumpir su clamor, fuerza heracleana en los clamores de la agonía, contra un padre Zeus que lo había sentenciado a la eterna condenación de su cautiverio. Contra el cielo. De cara al cielo. El mar océano, esa infinitud…

Y ocurrió, mis valedores, que cierta noche de luna salí a visitarlo. En la playa me puse a reflexionar sobre la oscura correspondencia de aquella luna con este mar, de la influencia de Hécate la ominosa sobre un garañón que es puro temperamento, al que Setene la fría logra alterar a lo cíclico, y encabritar, y cabrear y encrespar, y ya que lo irritó irlo amansando, y calmarlo, y pacificarlo hasta dejarlo sosegado, rendido, rebrilloso su lomo como después de las fatigas del desbordado ejercicio de amor. Así, a lo suave, la luna se le posaba en el lomo y sacábale rebrillosos espeluznos de reposado metal. Duerme, duerme, mi amador. Mis valedores…

Percibí entonces en la potencia del mar, en su poderosa presencia reducida a los muros de arena de una playa sembrada de tufos, aromas y caracoles como restos de viejos naufragios, la alegoría del otro gigante, cautivo también tras muros de arena: conservadurismo, rutina, incapacidad de autocrítica y de crear estrategias. El paisanaje, sí, fuerza inerte y erizada de agravios contra esa influencia lunar que es el Sistema de poder, ante el que se encrespa en flujos y reflujos de descontento colectivo que no trascienden el motín, la algarada, la guerrilla ineficaz y la aún más estéril megamarchita. Las masas aún no se percatan, no quieren percatarse, de que su estrategia ya tiene el antídoto. ¿Cómo se nos olvidó la semilla de organización ciudadana que rebrotó de las ruinas de los sismos del 85? ¿Dónde, cuándo el movimiento espontáneo de masas va a amacizarse en el conocimiento científico? ¿Cuándo el conocimiento científico se va a cimentarse en las masas, y potenciarlas para darnos ese gobierno que mande obedeciendo? ¿Cuándo, mar en potencia, las masas van a decidirse a pensar? ¿El 2 de octubre no se olvida? ¿A megamarchita por año? Y el Dos de junio, los sismos, Acteal, El bosque, El Charco.
(México.)

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Los dineros del diablo

Posted by Tomás Mojarro on 26th Septiembre 2005

Así que mega-biblioteca. Conque alrededor del asta-bandera del Zócalo, la Espiral de libros más grande del mundo . ¿Y los lectores, a propósito ? ¿ Dónde están los lectores ? ¿ Cuántos libros lee en promedio el promedio de los mexicanos? ¿ Uno , uno y medio ? ¿De qué tipo ? ¿ “Superación personal” , esa superchería ? Mientras tanto , ¿ cuántas horas de su vida despilfarra sentado a dos nalgas frente a la mortífera radiación del cinescopio , donde me lo fuerzan a chapoytear en las heces fecales de los lavalles , origeles y compinches de esa misma ralea ? ¿No sería más conveniente que los delirantes de los mega-proyectos librescos pensaran a lo práctico , y en vez de la monumental idearan planes realistas , espulgando casa por casa , barrio por barrio , colonia por colonia de la Ciudad , tras los lectores potenciales ? ¿ O qué , vamos a crear más elefantes blancos , mucho más perniciosos que los elefantes color de rosa que es fama flagelan a los dipsómanos? ¿ Tanto dinero tenemos para el derroche libresco ?
Mis valedores:
Quizá el que en el 2006 trepe a Los Pinos nos tenga menos de zafio , cerril e ignorante que algunos de los especímenes que a su hora han encarnado la institución presidencial. Ese que llegue a Los Pinos , Casa Blanca mediante , tal vez pueda y quiera leer , y aprovechar las lecciones que le ofrece la ficción . Por sí no , aquí envió a los precandidatos , discretamente modificado , el resumen de cierto relado de J.J. Arreola titulado Un pacto con el diablo . Va así:

“Aunque me di prisa y llegué al cine corriendo , la película había comenzado. Perdone , dije al de junto , hombre de aspecto distinguido ; ¿ me podría contar brevemente lo que ha ocurrido en la pantalla ?

- El protagonista ha hecho un pacto con el diablo , que a cambio de su alma le proporciona seis años de riqueza.
¿La razón de la venta? Que el vendedor , para su mala fortuna , tiene mantiene en casa a una mujercilla que lo tiene a él , y lo mantiene en la enajenación; mediocre , atacada de malsana codifia, las mujeruca vive su existencia enferma de protagonismo , y ante joyas y trapos de calidad pierde pisada , y acumula y atesora , y como todo mediocre , al sentir que nada es , lo compensa cosificándose. Su amador , el alma perdida pero en brama el corazón , por satisfacer las ansias de oro de la insaciable comete desmesuras así de ridículas como peligrosas . En la pantalla , el diablo entrega carretadas de monedas al insensato , que corre a entregarlas a la avariciosa . En la butaca de junto , el vecino , señalando al de la pantalla:
-Ya llegarás al sexto año , insensato . Todos los demonios van a caerles encima , par de corruptos . ¿O creen que su inmunidad va más allá de seis años ?
En la pantalla , macabra metamorfosis: la que apenas ayer vivía con modestia y estrecheces económicas , ahora le daba vuelo a la hilacha ( hilacha de firma , de las más cotizadas); nueva rica , la arribista había perdido toda ponderación y enloquecía con los lujos de nueva rica , y alucinada por una vida de dispendios que nunca antes había conocido y para la que culturalmente no estaba preparada , pedía y exigía al del espíritu endeble que en cantidades cada vez más cuantiosas le acarreara los dineros del diablo , que ella repartía entre hijos , padres , exmarido y toda la parentela de ventajistas , de oportunistas.
-Ya pagarán par de insensatos - mascullaba el del asiento de junto . Le hice la observación:
-Usted les reprocha porque tal vez no conoce lo que es la pobreza.
-Pero conozco lo que es la riqueza . ¿Tiene usted una esposa?
-Ella y yo con cuántos trabajos sobrevivimos a la miseria. Daría cualquier cosa por remediar esta situación.
Los cuchicheos incomodaban a los demás . Me invitó a salir al pasillo . El letrero luminoso dio un brillo siniestro a las pupilas del desconocido.
-¿Estaría dispuesto a todo con tal de que su esposa no padeciera la pobreza ? Por su amor , vendería algo?
-Todo lo hemos vendido . Lo último , unos aretes de mi mujer…
-Piense usted bien . Hay algo que quizá olvida. Mire : a estas alturas resulta por demás una presentación.Estoy a sus órdenes . Aquí , en la cartera, llevo un documento y esta pequeña aguja que…
Pensé que nuestra fortuna estaba en mis manos. ¿El alma? Bah…
-De acuerdo , con una condición : quiero ver el final de la película.
El diablo tuvo que aceptar ; volvimos a la sala . En la pantalla , los seis añs del contrato con el diablo se habian terminado , y los borbollones de dinero . Ahora la casa estaba en ruinas , y el rancho y todo lo mal habido de trepadora y familiares . El infeliz , que no había previsto tal desenlace , andaba a salto de mata , con el diablo detrás.
Yo, también a salto de mata ( de butacas), salí del cine y me le escabullí al diablo.¡No iba a venderle mi alma por una aventurera así se tratase de la edy González , tan bruto no soy! (¿Moraleja?).

elvaledormx@yahoo.com.mx y el valedormx@hotmail.com

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Casi el paraíso

Posted by Tomás Mojarro on 23rd Septiembre 2005

Ocho días fuera del mundo, mis valedores. Fue una semana de mi vida la que acabo de pasar en los entresijos de una serranía olorosa a naturaleza en celo, en ebullición, en fermento; una semana que viví con el cordón umbilical como sanguijuela: prendida a la viva entraña de una madre tierra todo-paridora de flores y frutos, desatadas tormentas y chicotazos de lumbre que restallaban barbecho adelante. Mis cuatro, cinco sentidos, revivieron a punta de estrellas y estrellados cielos, y firmamentos; de aullidos, rugidos y bandazos de viento; de lejanías agrestes y multicolores, y aromas y sabores dulcísimos. Fue aquella una semana que permanecí escondido de artilugios tales como radio, teléfono, periódicos y revistas. Por cuanto al cinescopio, semejante tumor, gracias al cielo, por salud mental pude arrancármelo desde hace años, y así hasta hoy. Pues sí, pero después de la semana en el paraíso, cierta mañana me encontré con la novedad de que había que regresar a la civilización. Y qué hacer…

Como encandilado llegué a mi cuidad, a mi barrio, a mi cubil. Como enajenado miré en derredor, y traté de reconocer mi mundo de cada día, el de todos los días, y no hallaba por dónde empezar. He intentado ponerme al día respecto a lo que ocurre como novedad en el mundo, y para ello recurro a todos ustedes. Mis valedores, denme razón: ¿Fox ha vuelto a mentar la “democracia” nos trajo en el año 2 mil? ¿Ha vuelto a asegurar que antes de él no teníamos un estado-nación, y que él vino a inventárnoslo? ¿Ha vuelto a afirmar conceptos que más tarde desmienta el vocero presidencial? Los vestiditos de la “primera dama”, ¿ya lograron venderse? ¿Se remataron al mejor postor? ¿En Tepito se pueden conseguir a buen precio, que para los mexicanos siempre será un precio demasiado oneroso? La procedencia de los dineros invertidos en La Estancia, El Tamarindo, un rancho San Cristóbal remodelado, ¿ya es del dominio público? ¿Y la fortuna de todos los Bribiesca Sahagún, que incluye instalaciones hospitalarias? Manuel, el propietario del avión para ejecutivos, ¿estuvo la noche del Grito en el balcón central del palacio..?

Por cuanto a Maude Montiel, francesa de Arturo Versini, ¿sigue con sus delirios de “primera dama”? ¿Cuántos son los guaruras que la protegen? ¿Quién paga los servicios de las docenas de guarda vamos a decir espaldas de la francesita apasionada? ¿Y el derrochador PeñaNieto? ¿Logró tomar posesión de la silla que (a querer o no) le pagamos en el palacio de gobierno, en Toluca? ¿Así de fácil? Los millones tirados a la basura (a las televisoras) eran dineros de todos nosotros, para beneficio de nosotros todos. Ya nos tomaron la medida. Y hablando de despilfarras…

¿Cada poste de cada esquina de cada calle sigue vejada y befada con el retrato de Jesús Ortega? El tal, ¿sigue jurando que el derroche no alcanza el millón? Al tal, ¿le conocen todos sus sórdida historia de talamantero, casi tan sórdida como la del transa Armando Quintero o ese que les da veinte y las peores, el Pablo Gómez, que a sí mismo se apoda de “Izquierda”?

¿Sigue López Obrador infestándose de maromeros? El maromero Demetrio Sodi, ¿en que partido se logró enchufar?¿Alguno de los migajeros se lo ha recogido, como también a Jorge G. Castañeda? El maximato, ¿sigue vigente en el país? El jefe máximo de la política y las finanzas, ¿sigue de gira política? De su hermano Raúl, ¿se comentan pasaportes falsificados y riqueza ilícita? La muerte de Enrique, tan transa como Raúl y Adrianita, ¿ya se aclaró, o la pugna de Navarrete Prida y Cabeza de Vaca desgarró al expediente? Otra cabeza, ésta de playa (de la corrupción priista), ¿ya pepenaron al prófugo mega-ladrón y archi-escurridizo, ?scar Espinosa? Luis Echeverría y Margarita López Portillo, ¿ellos en su casa y Dios en la de todos?

Por cuanto alos medios de condicionamiento de masas, ¿siguen hirviendo de comentarios sobre política de corto plazo para entorilar incautos rumbo a las urnas donde votar por este o aquel candidato no de las masas sino del Sistema de poder? Que si Calderón, que si Cárdenas, que si el doctor Simi, que si Creel. El negocio de los permisos para casas non sanctas, las de los juegos de azar, ¿ya se aclaró? Televisa y TV Azteca, ¿siguen con su misma programación? La concesión para envenenar espíritus débiles, ¿no se les ha retirado? ¿siguen chapoteando en labazofia y las aguas negras junto con los Origel, Lavalle y gritonas anexas? “México seguro”, ¿ya detuvo los hechos de sangre? La ciudad, el país, ¿son ya recintos alamedida de los humanos..?

Indígenas y EZLN, ¿ya buena comida? Marcos, ¿ya a dieta? De Madrazo y Elba Esther ni les pregunto; besando la cruz juraría que ya fumaron la mota de la paz. Dije la cruz: ¿Con su buen ejemplo de pastores los jerarcas católicos siguen enfervorizando a sus ovejuelas? Porque de tomarse piedra de escándalo más les valiera atarse al cuello una rueda de molino y echarse al mar. (¡Cristo!)

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¿Narco-limosnas? Ya lo sabía

Posted by Tomás Mojarro on 22nd Septiembre 2005

¿Narco-limosnas? Ya lo sabía

Claro que ya lo sabía, y en su momento denuncié tal forma de corrupción de la jerarquía católica que hoy pone en evidencia Ramón Godínez, obispo de Aguascalientes, Ags. Ya hace años lo afirmó el religioso Leonardo Boff:

“Es profundamente antiético que jerarcas de la Iglesia Católica Mexicana se hayan visto envueltos en problemas con el narcotráfico. El poder religioso entra siempre en articulación con el poder político y el poder económico. Si el poder religioso no es vigilado, controlado, y si no mantiene su altura ética, degenera en los negocios. Sucios…”

Las afirmaciones del impulsor de la Teología de la Liberación fueron refutadas por el obispo Sergio Obeso, ex-presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano:

“Yo rechazo que la Iglesia esté utilizando dinero del narcotráfico. Se pueden decir tantas cosas, pero no basta con decirlas, hay que probarlas…”

Y Carlos Abascal, hoy Sec. de Gobernación:

“Son intereses jacobinos los que intentan deslegitimar la misión eclesiástica. ¿Acaso es un crimen que los narcotraficantes arrepentidos de sus pecados se acerquen a la Iglesia? Ella, la iglesia, no está obligada a rendir información sobre los recursos que le entran…”

Pues sí, pero ahí habló, Carlos Quintero, obispo de Hermosillo, Sonora:

“Claro que sí, en Tijuana hay familias que han sostenido parroquias con dinero del narcotráfico. Seamos realistas. Si, no podemos ocultar el mal, pero tampoco debemos omitir las cosas buenas del mal. Aquí hemos encontrado familias buenas que han ayudado a sostener el seminario y muchas otras que han aumentado el número de parroquias. Lo acepto: recursos del narcotráfico han llegado hasta las arcas de la Iglesia, particularmente en esta frontera”.

Y un sacerdote José Raúl Soto, de la Universidad Pontificia de México:

“Aquí, en la basílica de Guadalupe, se los digo como párroco, los narcotraficantes son muy generosos. Sin dejar de ser traficantes de drogas, ayudan y dan ümosnas que nosotros ya las quisiéramos hacer. Los más generosos hasta hoy han sido Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo Fuentes, particularmente…”
Y el sacerdote Alberto Athié, por aquel entonces integrante de la Conferencia del Episcopado Mexicano:

“La Iglesia Católica Mexicana se mantendrá siempre abierta a los narcotraficantes, sí, pero sólo para pedirles que abandonen su actividad. Ellos, los narcotraficantes, son vistos como los más malos entre los malos, pero en muchas ocasiones sin diferentes. No podemos identificarlos como personas esencialmente malas. Hay quienes tienen la inquietud de buscar el bien y con sus generosas limosnas hacer cosas a favor de la comunidad”.

“Yo sí reconozco que recibo donativos de la familia Carrillo Fuentes”.

A la entrevista donde tal declaró a los medios, el “religioso” arribó en un lujoso automóvil y luciendo costoso reloj de oro; era el sacerdote católico Ernesto Álvarez, amigo de la familia de Amado Carrillo Fuentes, de quien se dice que acompañó al narcotraficante en un viaje por Tierra Santa y celebró,
en Guamuchilito, Sinaloa, la misa de cuerpo presente en el sepelio del apodado Señor de los Cielos…
Esto, mis valedores, al tiempo que feligreses de Malpaso, Ags., acusaban al sacerdote Samuel Jara Acuña: “Mantiene relaciones con narcotraficantes. Ellos le obsequiaron una camioneta y un arma de fuego. Este sacerdote maneja una sola capilla de una población de tres mil habitantes, pero ahora tiene dos cuentas bancarias, una de ellas de más de un millón 300 mil pesos…”

Aclaración no pedida de Jerónimo Prigione, que fungía como nuncio apostólico del Vaticano en nuestro país:

“Fue el padre Gerardo Montaño Rubio el enlace entre los hermanos Arellano Félix y yo. Pero les prometo que no volveré a tener contacto alguno ni a entrevistarme con otros narcotraficantes. Unámonos todos en la lucha contra la corrupción que se vive en este país…”

Onésimo Cepeda, golfista, gourmet y político, empresario taurino, catador de buenos vinos y en sus ratos perdidos obispo de Ecatepec.Edo.deM.

“Bueno, nosotros los clérigos les podemos decir a Amado Carrillo Fuentes y a los demás narcotraficantes: Vayanse, hijos, el Señor los perdona y no pequen más…”

Finalmente, mis valedores, fue un día como hoy, pero de 1997, cuando apareció esta noticia: “La Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público no prevé sanciones por el caso de las narco-limosnas ni habrá modificaciones al respecto”. Y punto final. Es México, un estado de derecho donde la Ley. ..
(Laus Deo.)

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Negros, rubios, tetas..,

Posted by Tomás Mojarro on 21st Septiembre 2005

Esta vez el tabaco, mis valedores, y la noticia de la semana anterior: el humo del tabaco contiene 4 mil agentes nocivos que matan a la mitad de sus consumidores. ¿La otra mitad? Cáncer pulmonar. Alarmante; como para intensificar de inmediato las campañas oficiales en contra del tabaquismo…

Pues sí, pero ya lo advierten los estudiosos: El error de las campañas contra el tabaco es que raras veces se detienen a considerar la cuestión fundamental: ¿por qué fuma la gente? Parecen creer que tiene algo que ver con la afición a las drogas: la nicotina produce el hábito. SI, pero no es en modo alguno el factor más importante. Muchos no se tragan el humo y sólo absorben una cantidad mínima de la droga. La causa de su afición a los cigarrillos debe buscarse en otra parte…

Ah, caray. Y esa causa, ¿dónde debe buscarse? Porque, mis valedores, advertir a los fumadores lo pernicioso que es el tabaco retira del hábito a algunos fumadores… los días que duró la campaña. Cesó, y con ella la alarma, y a calmar los nervios que nos produce el áspero oficio del diario vivir con un negro o un rubio, con o sin filtro. ¿Pero por qué el hábito de fumar? No porque la nicotina se torne un vicio, que otra es la causa del tabaquismo. ¿Entonces? Asombrosa, la conclusión del especialista: ¡porque el cigarrito sustituye al pezón materno! Y yo, candido de mí, tan seguro como estaba de que el mexicano -el humano- sólo en la teoría y la práctica del ejercicio político permanecía en la adolescencia, en la inmadurez, ahijado a esa prolongación de la autoridad paterna que es el gobernante en turno…

Las conclusiones del investigador: “La solución está, indudablemente, en la intimidad oral inherente al acto de sostener el objeto entre los labios, y esto nos da también la explicación fundamental de la conducta de quienes se tragan el humo. Mientras no se investigue adecuadamente este aspecto del acto de fumar, tendremos pocas esperanzas de eliminarlo de nuestras sociedades, llenas de tensiones y afanosas de tranquilidad.

Muy claro el fenómeno de sustitución, por un objeto inanimado, de una intimidad verdadera con otro ser humano, que nos lleva al principio de toda la historia: el momento en que la madre inconsecuente introduce un chupón en la boca del hijo lloroso, goma que sustituye el pezón. Así, los niños están menos predispuestos a chuparse el dedo {alternativa evidente a falta de un pezón que les dé la necesaria tranquilidad), los chupones producen un asombroso efecto calmante en los niños inquietos. Se ha descubierto que a los treinta segundos de tener el chupón en la boca, el llanto se reducía a una quinta parte de su intensidad primitiva, y los movimientos de manos y de pies, a la mitad.

Todo esto significa que el hecho de tener algo entre los labios constituye una experiencia tranquilizadora para el animal humano, ya que representa un contacto sedante con el protector primario, o sea la madre. Es una poderosa forma de intimidad simbólica, y cuando observamos a un viejo chupando con fruición su pipa, ello pone en evidencia que esa es una práctica que nos acompaña durante toda la vida, porque el humano se ve obligado a adoptar chupones disimulados de diferentes clases. El cigarrillo es, al menos en este aspecto, un objeto ideal, porque es propio, en exclusiva, de los adultos. El hecho de que esté prohibido a los niños significa no sólo que no es infantil, sino que ni siquiera lo parece, y, por consiguiente, que es absolutamente ajeno al contexto de la succión del bebé, donde está su verdadero origen.

La pipa, el cigarro puro, el cigarrillo: el objeto produce un tacto suave a los labios y es calentado por el humo, lo cual lleva a semejarse aún más que el chupón al pezón de la madre. Además, la sensación de chupar algo y de tragarlo aumenta semejante ilusión, porque se plantea una nueva ecuación simbólica: el humo cálido inhalado es igual a la leche caliente de la madre…

Es extraño, dice el estudioso, que aún no se invente el artilugio que sea al mismo tiempo blando y resbaladizo (una boquilla de goma, pongamos por caso): pero tal vez este no se disimularía lo suficiente, se parecería demasiado a la teta materna, y entonces cómo pudiese el adulto conservar su respetabilidad. Cómo. Y otra más: que la desproporcionada cantidad de tabaco que hoy por hoy se consume en el mundo demuestra que existe una inmensa demanda de actos tranquilizadores “de intimidad simbólica”, y que si se quiere, de veras, eliminar los efectos secundarios de este tipo de comportamiento, se requiere: “o bien conseguir la adecuada reducción de las tensiones de la población (algo punto menos que imposible, digo yo), o se tendrá que inventar otras alternativas”. Como de momento hay poquísimas esperanzas de lograr esa primera opción, se tendrá que acudir a la segunda. A querer o no. Lóbrego. Más del tabaquismo, un día de estos. (Aguárdenlo.)

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¿Yo, depravado..?

Posted by Tomás Mojarro on 20th Septiembre 2005

Lo vi, lo observé: joven, fuerte, musculoso. Con las yemas de los dedos se lo toqué, se lo palpé: duro, pétreo, endurecido. Me gustó. Me quité la ropa. “Pero le voy a cobrar caro”, me dijo. Yo, excitado, saqué un rollo de billetes. Hice la aclaración: “Pero no voy a satisfacerme con una sola vez: Quiero que todos los días me repita la dosis de aquí al domingo”. “De acuerdo, con que alcance a pagar”. Conté unos billetes, se los di, los contó, los guardó. “Y ahora tiéndase ahí y respire hondo, pero conste: va usted a quedar todo magullado”. Cerré los ojos y apreté los músculos…

Y válgame, qué enérgicos movimientos, qué rítmicos y acompasados. Un esfuerzo, dos, y apretarlas al máximo, las quijadas, y arrugarlo y desarrugarlo, el ceño. Tragué tarascadas de aire, pujé y aquel jadeo, y el sudor, y un aliento que se me iba y otro que se me venía. Cuánto tiempo haya transcurrido, perdí la noción. Quedé exhausto, dolorido. “Y esto no es nada, ya verá al rato, cuando se acabe de enfriar. Ya levántese”.

Con trabajos me alcé, desgajado por dentro. “Es que hace mucho que no lo hacía”. “Mejor piénselo, porque yo dudo que resista el de mañana”. Cómo me habrá visto después del zangoloteo, que mientras me vestía me hizo la proposición: “Yo tengo una prima política con la que puede probar. Ella es suavecitá, tiene bastante práctica con los muy novatos y los ya vejancones, y puede que no lo lastime”. Yo, insensato, el alarde: “Aquí donde me ve, verdiosón y sin práctica, para los dos tengo, para ella y usted. ¿Qué le parece si pruebo la de los dos? ¿Su prima política me irá a cobrar muy caro el servicio? ¿En casa de ella, o aquí mismo..?”

Total, dije entre mí, no es más que de aquí a la noche del domingo, y quiero que el sol del lunes me sorprenda de pie y satisfecho, robustecido y entero, como recién resucitado. Acepté ponerme en manos de la política (la prima), y él quedó de traérmela mañana mismo. Que él en la mañana, y la Gilda Lea (así se llama) al oscurecer. Pero un momento, mis valedores: creo que aquí se impone una aclaración.

Todo esto que acabo de describirles ocurrió en el gimnasio de aquí a seis cuadras, yo frente al Bruslí, entrenador con pesas, barras y tablas para abdominales, que me impuso la primera rutina (pecho-pierna) ante el que realicé mi primera sesión de ejercicios anaeróbicos. Cuando le expuse mi deseo y planes en el gimnasio, el Bruslí se la rascó, la nuca, y no se quiso comprometer. “No, pues menos de una semana para dejarle el físico como para competir en el mister México, va a estar medio carbón. Y ya se nos fue esta semana; hoy ya es lunes”. Yo, en mi impaciencia imprudente:” ¿Y si me aventara un par de harponazos? Anabólicos por aquí, silicones por allá, unas arrobas de esteroides en esta otra zona, qué le parece?”.

Se rió con risilla escéptica, movió la testa, me puso una barra que sentí como de tonelada y media en las manos. “Así, mire, sin doblar la espalda, porque se le jode su espinita dorsal”. Yo, al finalizar la sesión, aquella secreta esperanza: quizá con los ejercicios aeróbicos de la política Gilda Lea…

Y así fue, mis valedores, como a partir de ayer, lunes, acudo al gimnasio para someterme a las rutinas de hombro, pecho y puntos circunvecinos, con la muy firme esperanza de amanecer el lunes con un físico no digamos de Adonis, pero sí, cuando menos, parecido al del hijo de Leto, un tal Apolo. Regresé del gimnasio, donde sudé el tanto de quince, veinte minutos, y el tanto de veinte, treinta minutos, me contemplé al espejo; de frente, de perfil, de tres cuartos, y ya flexionaba esta zanca, y ya extendía el brazo con todo y cuello, y ya me arqueo, me tuerzo, inflo el pecho, contraigo el abdomen, contraigo los brazos y tenso los bíceps. Luego practico el modo de caminar; así, enérgico, no así, con exquisito abandono y languidez, con desdén, con indiferencia…

El impaciente me lava a interpelar: “viejo ridículo, no la chifles. A tus años semejantes desfiguros…” Y yo le contesto: “No, mi señor impaciente, lo mío no es una pérdida del decoro personal, sino un intento de no perderlo; no es locura senil la que me lleva a tales desfiguros. Es que tengo, calcule mi problemón, un boleto para el vuelo del próximo lunes, ¿se da usted cuenta?”.

Ya la pescaron, ¿verdad? Voy a viajar en avión, y eso significa que en la ciudad capital de este país soberano e independiente los gringos del aeropuerto, con la anuencia del presidente encargado de preservar tal soberanía e independencia, me van a imponer como ineludible condición para abordar el avión, que pase previamente por el tal “escáner” que me va a descalzar de los pies a la cabeza, y lógico, no quiero ir a dar lástimas a los de la DE A o a la corporación a que pertenezcan los operadores del aparato que me va a desnudar en mi propio país, soberano e independiente. Y qué hacer, es México. (Mi país.)

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¡Libérame de la muerte viva..!

Posted by Tomás Mojarro on 19th Septiembre 2005

¡Libérame de la vida en la muerte, libérame de la vida y de la muerte..!

México, 19 de septiembre de 1985 19 de septiembre de 2005. Paisanos, tengan presente, no se les vaya a olvidar. No se les olvide que fue un día como hoy, pero de hace 20 años (¡ya 20!) cuando esta ciudad amaneció a ser la herida no cesa, y el llanto y el duelo colectivo por la tragedia descomunal. Como Agadir la mártir veintitantos años antes. México, la ciudad, sobrevivió entera, más entera que antes; la ciudad marroquí fue destruida hasta sus cimientos. Nuestra casa común se irguió, suturó sus mataduras y siguió su destino, que es el de la sobrevivencia. Y hasta hoy, cuando recuerdo, con las víctimas nuestras las de la ciudad arrasada hasta sus cimientos. Agadir.

A la hora de la tragedia sísmica que extirpó del mapa la ciudad mártir, una de las víctimas que salvaron la vida fue un poeta: Artur Lundkvist, quien semanas después, ya vuelto a Suecia, su país, sobre la experiencia traumática del derrumbe de toda aquella ciudad de Marruecos creó un extenso poema, vivido, lírico y visceral, “para cumplir un deber para conmigo y con los demás, tanto para con los supervivientes como con los muertos de Agadir”.

Y así tituló su poema: Agadir. Hoy, a 20 años del sacudimiento telúrico del Jueves Negro de México, nuestra ciudad, con fragmentos del poema, me pongo a recordar, honrar, testimoniar mi homenaje a todos aquéllos que en forma total y definitiva sucumbieron bajo las furias del sismo que acalambró los entresijos nuestra ciudad capital. Por cuanto a Agadir, la desventurada, aquí algunos fragmentos del poema de Lundkvist:
“Fueron muchos los signos, pero estábamos ciegos. - El cielo estaba azul, un azul demasiado duro, un cielo de éter y acero, - el sol era un horno abierto y el día una piedra blanca laminada por lenguas violeta, -las nubes llegaron demasiado de repente, como humo de carbón, bajas y pegadas al mar, -asfixiaban y no daban lluvia. - De los árboles surgieron gusanillos blancos que cosían con hilo negro en las hojas, - de las grietas de la tierra salieron los escarabajos, y eran de esmalte azul o estaban sembrados de polvo de oro, - no encontraban lo que buscaban y desaparecían de nuevo…

El suelo se sacudió, profundos estremecimientos recorrieron la tierra - los perros contestaron de todas partes con aullidos prolongados, y un lamento sordo surgió de las gentes. - Sí, ahora todo dependía del capricho de la tierra, de su indiferencia o de su ira…

Me oí gritar en sueños (nunca podré saber lo que grité, - nunca podré saber si me dije algo que no sé - en el mismo momento en que fui arrojado de la cama (o instintivamente me tiré de ella) y me acurruqué en el rincón mientras el terremoto crecía irresistiblemente, y las sacudidas se hacían más fuertes, más violentas, parecían venir de todas partes al mismo tiempo, - una revolución que surgía de las entrañas de la tierra, un irrefrenable baile que interrumpía, - un trueno de las profundidades, abrumadoramente pesado, -un estallido de paredes, un agrietamiento, un desmoronamiento…

¿Cuánto tiempo duró? - ¿diez segundos? -¿más? ¿menos? - o nada de tiempo, un tiempo que cesó - o perdió su extensión determinada, -quizá un oscuro globo de tiempo comprimido - y el mundo volvió a existir, silencioso e inmóvil, - la conciencia se volvió a unir al cuerpo, yo volví a sentirme vivo - (¿o era solamente una representación en el momento de la muerte?)

Y la desolación: por todas partes huellas de la mano de la muerte, la descarga de la rabia, - muros de piedra lanzados al lado opuesto de la calle como con una burlona carcajada todavía audible, - bugambilias en flor que se inclinaban como incendios triunfantes sobre las casas derruidas…

- ¡Libérame de la muerte viva! Más insoportable que la locura es esta tumba en las tinieblas, - las piedras me cubren y me rodean, piedras derrumbadas, - no hay aire suficiente ni para que respire una rosa; -¡asfíxiame de una vez, como un lazo, como unas manos estranguladoras! -¡Ahógame, aplástame con un bloque de piedra!. Todo menos esta espera en la nada, esta tortura en el ara del sacrificio, -¡arranca ya el corazón de la víctima, clava ya el cuchillo de piedra! Es preferible una lucha a muerte que este cautiverio!

Agadir, nunca más, - Agadir, para siempre en nosotros, ciudad blanca de vida y de la muerte, vida y muerte unidas en un solo cuerpo, - Agadir, hundido ya en el pasado, espejismo eterno ante nosotros, - Agadir, -preparación, advertencia - de lo que quizá nos espera: la gran aniquilación, -el mundo en ruinas, la tierra desolada, sólo el humo de la muerte desvaneciéndose en el espacio, -nunca más, - para siempre -Agadir”.
Ellos, o más propiamente: ustedes, los caídos del Jueves Negro, son todos presencia en la memoria colectiva. Ustedes. Todos. (A su memoria.)

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Máxima tribuna del país, la TV

Posted by Tomás Mojarro on 16th Septiembre 2005

En lugar de privilegiar el interés público, de aspirar a ofrecer a sus receptores una información relevante, objetiva y formadora de juicios veraces, se le da prioridad al escándalo político y las declaraciones que son rentables por su atractivo mediático.

Tales conceptos, que leo en Reforma del pasado miércoles, los expresó no algún radical de “izquierda”, sino el mismísimo Rubén Aguilar Valenzuela, vocero presidencial. Se publicó simultáneamente con esta verdad contundente de Fernández-Vega, en La Jornada del siguiente viernes: La televisión es, para Vicente Fox, la máxima tribuna del país. Para Fox como para el resto de sus congéneres en el ejercicio politiquero, digo yo. Pero hablando de medios, ese tema controvertido y polémico, aquí sintetizo opiniones de estudiosos diversos:

Los medios de condicionamiento de masas participan de un doble carácter: industria y comercio. Una industria y un comercio tan costosos que su creación exige recursos económicos fuera del alcance del periodista. No hay uno, ni un grupo de periodistas, que sean los dueños de una industria, impresa o electrónica; de existir, su sobrevivencia dependería, a su vez, del Sistema de poder. El periodista no es más que un asalariado al servicio del dueño del diario o la estación de radio o de televisión, una industria, con intereses comerciales.

En tanto instrumentos, los “medios” no juegan otro papel que el que le asignen sus dueños. Así, podrán ser instrumentos de cultura o instrumentos de incultura; medios de dominio o medios de liberación; elementos para unir a un pueblo o para desorganizarlo; para elevarlo o para hundirlo. Es la propiedad sobre el medio de comunicación la que determina al servicio de quienes éste se coloca, a favor de qué causa, de qué valores, de qué clase social.

No existe la información por la información. Se informa para orientar en determinado sentido a las diversas clases y capas de la sociedad, y con el propósito de que esa orientación llegue a expresarse en acciones determinadas. Es decir: se informa para dirigir. En ese sentido, el mimetismo de periodismo y política llega a ser total. El grueso de las ganancias de la prensa escrita, radio y TV no proviene de la “venta de noticias”, sino de las ventas de espacio para la publicidad a las otras empresas, principalmente al gobierno. Ellos le darán o negarán subvención mediante publicidad y otras concesiones, en la medida que prensa escrita, radio y TV defiendan los intereses de los anunciantes. Así, en función del negocio económico, el dueño del medio lo abrirá a privilegiar el interés de los patrocinadores, y para someter a su enemigo histórico, el público usuario, lo va a atiborrar de crimen, sexo, deportes, telenovelas, escándalos y todo lo que alimenta al usuario del ombligo hacia abajo.

Seleccionando las noticias que apoyan su propia política y omitiendo otras, o dando más importancia a los sucesos y aspectos de los asuntos que siguen su tendencia a ser preferidos entre todos, en casos extremos, los ‘medios’ producen en la mente de las masas una impresión totalmente alejada de la verdad, lo cual se puede hacer dentro de la exactitud más minuciosa para reproducir los hechos. La parcialidad política se expresa también declarando los hechos o su fundamento de tal manera que produzcan un efecto particular en la mente de la masa. Las noticias se entremezclan con comentarios usando palabras que cuadren con el tono de aprobación o reprobación. La opinión de Upton Sinclair, escritor norteamericano:

“Dejen que explique lo que son los medios de condicionamiento de masas. Algunos son deshonestos, pero otros, en cambio, lo son mucho más. Pero por grande que sea la diferencia entre ellos, y por hábilmente que se pretenda hacerlas aparecer, no hay uno solo de tales medios que no sirva a intereses creados, que no tenga como objetivo final la protección de los privilegios económicos. Un medio’ podrá denunciar tal o cual cosa; podrá fingir ser esto o aquello, pero tarde o temprano se comprende que ese ‘medio’ vive del Sistema, lucha por ese Sistema y por naturaleza no puede hacer otra cosa. Alguien ha dicho que regular el capital es como hablar de moralizar un tigre. Yo digo que esperar justicia y acatamiento a la verdad de un ‘medio’ en nuestro mundo occidental es esperar ascetismo en un festín de caníbales…”

Pero en el periodismo no todo iba a ser negativo. Hace algunos años, en la Reunión anual de Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión, que agrupa a 20 organizaciones internacionales y que se llevó a cabo en Lima, Perú, se reveló la noticia: “La situación del periodismo en Latinoamérica es contradictoria; por un lado hay progresos si se compara que hubo centenares de periodistas asesinados durante las dictaduras. No obstante, en los últimos dos años han sido asesinados muchos periodistas. Los casos ocurrieron, principalmente, en Guatemala, Colombia, Brasil y México“. (Este país.)

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¡Aborrecible presidente Bush..!

Posted by Tomás Mojarro on 15th Septiembre 2005

Fue una nueva protesta contra el presidente de Estados Unidos, una más de las tantas que ha provocado su manejo criminal del desastre. Pero aquella voz a deshoras, ¿de dónde me llegaba aquella voz dolorida que me asaltó (me secuestró) en el peso de la noche? Arrancado a lo violento de mi sueño y mis sueños de color de rosa (rosa mexicano) y aún con hilachos de ensoñación, magia y encantamiento que se evaporaban en esa oculta región que constituye el escenario de sueños y pesadillas, hice intentos de protestar ante el repiqueteo del teléfono. Arañé el auricular. “¡Sí, sí, bueno, diga!”

¿De qué mundos ignotos me llegaba la voz, con sus dejos de urgencia, tensión, iracundia impaciente? Conforme el cerebro captaba los kilos de angustia en la voz y el odio reconcentrado contra el presidente Bush (¡nada menos!), ya no encontré orilla para protestar; el tono, el contenido de la protesta me amansaron; del otro lado de la línea y desde el propio escenario de la catástrofe, el damnificado se dolía desde el fondo del corazón y maldecía a Bush, en tantos sentidos responsable del siniestro. ¿Un blanco residente en Luisiana, un negro damnificado de Nueva Orleáns? ¡Un compatriota! De Guerrero, tal vez; de Oaxaca o Durango; de mi Zacatecas; de mi Jalpa mineral.

“¡Es que yo, como tantos otros paisanos, estoy con el agua al cuello!”.
Y que en lugar de prestarles auxilio oportuno, Bush ha agravado hasta límites intolerables esa situación de naufragio.

“¿Biloxi, Nueva Orleáns? ¿Desde dónde me llama..?”

“Desde aquí, desde allá o más allá, para el caso es igual. La víctima de un gobierno nefasto aquíydondequiera es ciudadano de segunda”.

Ahí la recitación del catálogo de agravios contra Bush: que la miseria de México desmembró a las familias, las desarraigó, las aventó a dar lástimas en Texas, en California, en Biloxi y Nueva Orleáns. La anónima voz desgranaba, grano por grano, la mazorca madura de todos los agravios capaces de herir a un damnificado y erizarlo de impaciencia, irritación, dolorimiento. “El agua hasta el cuello y la soga al pescuezo, pero en lugar de venir a auxiliarnos, Bush ha agravado hasta límites intolerables esta situación de catástrofe”.

“Cierto. Analistas y demás estudiosos le reprochan su impericia”.

“¿Impericia? ¿Cuál impericia? ¿Cayó usted en el lugar común? ¿Usted también?” Sí, en esa maniobra de desubicación que manejan todos los medios de condicionamiento de masas. “Sí la cabeza visible del imperiono acudió en socorro de los hijos de la desgracia no fue por la falta de luces, sino por sobra de insensibilidad y exceso de codicia y ambición para beneficiarse junto con toda la élite del poder”.

Y que los millones de damnificados, mientras tanto, andan sedientos y medio ahogados, qué contrasentido. “Y él nunca bajó por acá para vernos medio muertos por el ramalazo de la mala fortuna”. Y la de agravios: pobreza, desempleo, inseguridad, la familia desmembrada que por afanes de sobrevivencia deambula por Texas, por California, por Nueva Orleáns. Y que para los damnificados no se avizora más futuro que ese más renegrido que las aguas contaminadas por las fugas petroleras. “El país hecho garras, paisano”.

¿Para qué me llamaba a deshoras? Para que yo hiciera pública su protesta, suya y de millones de damnificados del presidente Bush. Oyendo la voz se me vino, agrio regüeldo, el lamento del meshica derrotado por la tizona del conquistador: “Y era nuestra herencia una red de agujeros”. Trágico.
Agravios; muchos agravios del paisano en crisis. Más tarde calló la voz y surgió el rumor del silencio del amanecer. Yo, tras escuchar lo escuchado, hasta el alba me la pasé rumiando el abanico de males que el mexicano en desgracia arroja al rostro de Bush. Dos, tres hora transcurrieron insomnes; otro día, sonámbulo, en mi mente rezumbaban, tábamos tercos yjicotillos rabiosos, los tantísimos agravios que el damnificado achaca a Bush. Antes de colgar el teléfono, pregunté a la voz:

“Bueno, ¿y si usted me llama no de Nueva Orleáns sino de aquí, del país, como dice, por qué culpa a Bush de lo que a usted y a mi nos sucede en México?” Su respuesta me provocó insomnio y este estado sonámbulo:

” ¿Que por qué culpo a Bush de lo que me ocurre en México? ¿No fue ese alcohólico anónimo, con el poder que lo mueve detrás, quien nos provocó ese huracán apodado no precisamente Katrina, sino uno infinitamente peor, el huracán Fox? Y algo más grave: ¿no fue ese huracanado Fox el que nos impuso su gabinetazo? Y algo peor: ¿no nos plantó en Los Pinos a semejante ‘primera dama’ ? Y lo peor de lo peor: ¿con semejante ‘primera dama’ no nos clavó, como banderillas de lumbre, al Manuel Bribiesca Sahagún y todos los demás Asahugunes.. ?”

(Dios…)

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