El Valedor

Por Tomás Mojarro

Rito y celebración

Posted by Tomás Mojarro on Mayo 9th, 2008

Eso que ocurrió esta noche no podría explicarlo, ni el tamaño de la catástrofe que de aquí en adelante pudiese ocurrir. De una cosa sí estoy seguro: el desastre inminente amenaza al caserío que miro desperdigado en el valle, al pie de mi habitación. Digo, en la oscuridad: “Hey, tú. Briago inmundo, despierta”. Nada. Mi primo el Jerásimo, licenciado del Revolucionario Ins., duerme su sueño empapado en alcohol. Yo, la corazonada, el escalofrío, y esta opresión en el pecho…

Noche cerrada. De pie frente a la ventana de un cuarto a oscuras hallo valor para descorrer la cortina unos cuantos centímetros. Allá, un renegrido firmamento que se estriñe, se constriñe de nubarrones preñados de tormenta que acechan un caserío que duerme, placidez de la inconsciencia, con puertas y ventanas abiertas de par en par. El calor, que empapa las ropas, las carnes. Y una paz engañosa, y una irresponsable placidez. Miro el crestón de roca, y al borde del precipicio aquella edificación sombría Yo, aquella zozobra “Despierta, Jerásimo, tenemos qué hablar.¿Qué ocurrió en La Mansión?”

Y pensar que esos que duermen acaban de vivir un día más, como tantos, donde se ejerció de la rutina, y que al inicio de la noche y al amor del ánfora resonó en la plaza el pespuntear de cuerdas en contrapunto de panderetas y coplas donde se mentaron olvido y amor. Como al acecho allá, en espinazo del crestón, un vago fulgor de fuego fatuo. La Mansión.

- Despierta, Jerásimo, necesito saber.

Me azozobra lo que intuyo por los tartajeos de mi primo cuando descendió del crestón: que como ayudante, chofer y achichincle de ciertos fulanos del medio político, empresarial y del clero, participó en la celebración. “¿Celebración de qué? ¿Quiénes fueron los festejantes? Despierta”. Como hablarle a la pared.. Inmundo, nauseabundo, el licor. “¿A qué subieron a La Mansión? Despierta”.

La Mansión, nidal del monstruo legendario que con el tiempo derivó en espantajo de folletón. En algún tiempo ya muerto y según los viejos de la comarca, monstruo y familia de engendros (noches de desgarramientos) asolaron la región. Fueron aquellos los años del horror y el espanto, los sartales de ajos, el ensalmo, el crucifijo y el agua bendita La aldea iba raleando de lugareños, que unos (aquellos alaridos) caían víctimas del depredador, y los restantes preferían huir sin volver la mirada Pero el horror quedó atrás, dicen los lugareños. Muerto está, la estaca atravesando su corazón. De eso ya quién se acuerda, y a dormir con las puertas abiertas de par en par, que de ese tamaño es la inconsciencia de quienes han perdido la memoria “Despierta, Jerásimo…”

De repente: no se apagaban los ecos del repique de ánimas en alguna ermita insomne, cuando esos relámpagos resquebrajaron la oscuridad y chicotearon la pelleja de la noche. Dios, que la tormenta despierte a los despreocupados; que se alcen y cierren las puertas, las claraboyas. Porque a saber lo que celebran los conjurados. Yo, esta taquicardia, esta sudoración al ragor del relámpago. ¡Despierten los lugareños! (Ellos qué van a despertar.)

Y es que, según he zurcido los retazos de información que le arranqué al consanguíneo antes de que lo rindiera el licor, la claque política celebra el éxito de su ascensión a la roca y la vista a La Mansión. Por el Jerásimo entiendo que políticos y sotanas, los dinerosos y el de Los Pinos, al cobijo de las sombras recorrieron corredores interminables, ecos y naftalina, y hasta el sótano descendieron, donde, desde la década perdida, los restos del monstruo se tornaban polvo con el corazón atravesado por una estaca ¡Esta misma que, ya trasto inútil, se trajo el Jerásimo, achichincle de los dañeros. Dios.

La tormenta ha tenido un abrupto final. En calles y plazas, la farola, el foquillo legañoso, y no más. Las casas, puertas abiertas. Los lugareños, en el primer sueño. “¡Jerásimo, necesito saber!” Y fue ahí, mis valedores…

Al fulgor de una centella tardía distinguí el volar zigzagueante del bicharajo, que se posó en la cripta del cercano panteón. ¡En el brazo de la cruz que la remata! Y yo, con mi crucifijo al pecho como defensa ¡Y de repente se metamorfoseó en humano, aunque humano es un decir! Feo, pelón, orejón, colmillos grandes y retorcidos. Lo miré, me miró, y el engendro resucitado (empresarios, políticos y sotanas) me miraba y parecía rezongar: “¿Me resucitaron? ¡Yo los resucité! Y tras de una década perdida los pondré a chambear. ¿Cómo la ves, compatriota?” (¡Cruz, cruz!)

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Padre, no los perdones

Posted by Tomás Mojarro on Mayo 8th, 2008

Porque los altos jerarcas del clero católico sí saben lo que hacen, y están conscientes de la doble moral de su vida y su ministerio, y de que no predican con el ejemplo. La nota que nos llega de España debe estar cimbrando a estas horas los cimientos de la Iglesia de Roma y sus reputadísimos “príncipes”:

Que la gente conozca a Antonio María Rouco Varela, Cardenal Arzobispo, presidente de la Conferencia Episcopal y tío mió. Que conozca su doble moral. Yo, a través de mi tío he descubierto la hipocresía de la Iglesia, que predica una cosa y hace la contraria…

Y que la española Magdalena Hernández, sobrina incómoda del “Príncipe de la Iglesia”, reniega de esa Iglesia y de sus jerarcas, “por más que sigo creyendo en Dios“.

Eso allá, en España, porque acá en México, y concretamente en la diócesis de Guadalajara, lo acaba de asegurar otro Cardenal católico, Juan Sandoval:

Ya lo dijo San Agustin: el rico es ladrón o hijo de ladrones. Si obtuvo el dinero es porque es ladrón o hijo de ladrones. No hay rico, rico, que sea honrado, porque trabajando nadie se hace rico, si trabajando uno se hiciera rico, te burros serían los más ricos…

Edificante. Su vida de lujo, financiada por católicos ricos, acaba de exhibirse en una cierta “revista del corazón” denominada Quién.

Doble moral. El protagonismo del alto clero se desbozaló en el país por una maniobra de Carlos Salinas, que por “legitimarse” como presidente estableció relaciones diplomáticas con El Vaticano y otorgó reconocimiento jurídico a los sacerdotes. Del hoy resucitado Salinas lo afirmó Gerónimo Prigione, entonces nuncio apostólico de El Vaticano en nuestro país:

El pueblo debe perdonarlo. Se le guarda gratitud por todo lo positivo que realizó para México, y lo positivo ahí queda.

El religioso descartó que la pobreza debilite la fe, y oró porque la actual recuperación económica del país pueda alcanzar a las clases más desprotegidas. Tal expresó “enmedio de champaña europea y vino Manco importado, bocadillos de salmón, ostión y carnes filas…”

La palabra de Felipe Arizmendi, obispo que sustituyó a don Samuel Ruiz en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas: “Que los políticos no tengan la mano tullida a la disposición para dialogar, para saludar. ¡La política no es Dios, por lo tanto no se debe idolatrar! Quien no da lugar a Dios se endiosa a sí mismo. Los candidatos deberían de organizar su horario de tal modo que tanto ellos como sus colaboradores tengan más tiempo para participar en la misa y descansar con su familia…”

Y Onésímo Cepeda, golfista, empresario taurino y obispo: “No, miren: ni Calles, ni Cárdenas, ni Díaz Ordaz. En todo ese tiempo hasta llegar a Salinas no llegó a haber una democracia real, pues había unas concesiones muy sencillas, pero no una real democracia. Hasta él y Zedillo no hubo una verdadera democracia Yo no creo en las democracias anteriores. No las hubo, nos estábamos haciendo guajes.

Y un Efrén Ramos, obispo de la diócesis de Chilpancingo: “La conversión del FOBAPROA en deuda pública fue una medida de lo más acertado. Zedillo tenía la obligación de preservar el sistema bancario…”

De nueva cuenta Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec: “¿Yo? No, yo no tengo ningún gallo entre los candidatos presidenciales, porque todavía son pollos todos. Es más benéfico para los obispos reunirse de manera individual con los candidatos, que hacerlo como Conferencia Episcopal. ¿Por qué? Pues porque a solas los podemos agarrar en cortito” Y que “José Melgoza, obispo de Nezahualcóyotl, difunde entre los fieles católicos una detallada guía para elegir a sus gobernantes el 2 de julio”.

México, julio de 1998: “Las plegarias que antier (sic) se elevaron en la Basílica de Guadalupe tenían un solo objetivo: que Brasil ganara en Francia 98. La intervención de la Virgen de Guadalupe en el partido de futbol le dio la victoria al equipo, dijo un sacerdote brasileño durante el 2o. día del encuentro internacional de clérigos. Para que la intervención divina siga favoreciendo a su selección, la delegación de sacerdotes brasileños colgó en el mismo comedor que comparte con dos mil 202 sacerdotes de países del mundo (sic), banderas de su país como estandartes al pie de una imagen de la Guadalupana“. (Dios…)

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¡Mi reino por un caballo!

Posted by Tomás Mojarro on Abril 28th, 2008

Tal clama Ricardo III, lo jura Shakespeare, cuando en el combate postrero le matan la bestia, y al intuir su propio final intenta ponerse a salvo. Pues sí, pero tiempos de crisis ocurren en que se tiene que alterar el clamor: ¡Mi reino por un jinete! Como el de la fabulilla, pongamos por caso:

Han de saber sus mercedes que en algún poblado de aquellos vivía un artesano viejo, sastre de oficio y de nombre Próculo, que era lo que se dice un alma de Dios, corazón de malvavisco y condición tan tiernita que rayaba en la debilidad. Y ya lo dice el cantar de mi tierra: “El bueno pica a pendejo”. Así era el buenazo de mi don Proculito, sastre de oficio…

Y ocurrió que este bueno de don Próculo con el tiempo derivó en solterón, porque aquel carácter de queso tierno, tal temple de jericalla no le alcanzó para agencias de una amantísima, esa la sin par Nallieli que habita junto a nosotros, los que nacimos con esa buena fortuna; la amadora amante que para nosotros es todo, y tantito más: tuétano, almendra y puntal del oficio del diario vivir, y esto me lo van a entender aquellos de ustedes que saben de varonía y corazón de pan fresco, como es el mío. Perdón, y sigo.

Este bueno de don Próculo, a falta de hembra para asuntos de amor, había cifrado sus ilusiones en un caballo. Era aquel su sueño, que soñaba dormido y despierto, soñándose jinete galano, galán que en penco lomo gateado se paseara, lucidor, del puente a la alameda y del parían a la plaza de armas, en cosas de lucimiento. Galano, el sastre aquel…

Así era la cosa; cachondeando su sueño de todos los días, mi señor don Próculo fue ahorrando centavo a centavo que le sobraba de alforzas, pespuntes y dobladillos, hasta el día aquel en que llegó a juntar los oros bastantes para hacer vivo su sueño, su gran ilusión: un retinto bailador. Perfecto.

¡Helos, helos, por do vienen, caballo de fina estampa, cuatralbo, alazán tostado, con un lucero en la frente, soberbio animal, con el sastre encima! Y a darle gusto a la vida, mi don Próculo jinete en el pajarero manojo de temperamento. A darle gusto a la vida, que es la única que tenemos…

Darle gusto es un decir, porque apenas sentía al sastrecillo sobre los lomos, el penco sobrón se alzaba, entero él, y válgame, lo que entonces ocurría- que el bruto hacía lo que sus reverendas criadillas le iban dictando, y al cuerno rienda y espuelas. ¿Que el sastre decía media calle y el penco media banqueta? Por la banqueta nos íbamos, a querer o no. ¿Que don Proculito decía calle real, y el cuaco callejón de las guilas? Por frente a la daifas pasábamos, y a enrojecer a las risotadas de las del gusto, que para eso había mucho caballo para tan menguado Próculo. No, si les digo…

Y fue así, mis valedores, como vino a suceder: un domingo de aquellos, a la hora de misa mayor, cierto charrito cerrero quedóse viendo al caballo. Cetrino el hombre, seco de carnes, estevadas las zancas,percudida gamuza de chamarra y pantalón, espuelas y cuarta de cuero crudo; varón aquel de los buenos cristianos que nacen, crecen y estoy por decir que se reproducen a lomos de penco. Y algo estaba por suceder, porque…

Ahí miró al animal, ahí lo fue semblanteando, lo observó aquel 00 chico rato, y entonces, al sastrecillo, que sesteaba al pie: “Oiga, don, si me hiciera la valedura de emprestármelo un su ratito pa sentirle la condición…”

Y sí: de un brinco, el charrito estaba horquetado en el penco y lo animaba con suave chasquido de labios: “Tch, tch, caballo…” Y fue entonces. Aquel alazán sobrón, apenas sintiendo jinete encima, decidió que era bueno el atrio del templo para corcovos, a esa hora dominguera en que mozas y demás gente de bien salían de sus devociones rumbo a la plaza mayor. Entonces (fijaros bien), que ante lo desbozalado del bruto el charrito mete un apretón de zancas, un recio tirón de rienda, un enterrón de espuelas por las verijas y aquel santo reatazo en el anca

“¡Penco carbón!” Y que asegunda el cuartazo en las ancas. “¡Jijodiún..!”

Dicen los viejos de la comarca, y al decirlo sonríen con los puros ojos, que al poderío de la rienda y pegando ardido sentón de nalgas, el penco desobediente, un calambre el ardor del cuartazo, giró la testa y con espantados tomates miró al charrito. Entonces, baba sanguinolenta y quebradita la voz, dijo así a su mandón:

- ¡Ay, mi señor, perdóneme, creí que era don Proculito..!

Mis valedores: ¿Cuál es cuál? ¿Quién es quién? ¿Lo adivinaron? (¡Penco carbón!)

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¡Dictador del trópico..!

Posted by Tomás Mojarro on Abril 22nd, 2008

Y por seguir atacando a López Obrador en la empresa imposible de que caiga de la gracia de unas masas sociales que le entregan su voluntad sin limites, los medios electrónicos le endilgan el remoquete de populista, y de dictador no lo bajan, y de mesiánico, y que “ese violento no tiene madre”, en tanto que a los mediocres del gobierno los pintan como modelos de democracia Es México.

Bueno, sí, ¿pero qué es el tal populismo? Y sobre todo, ¿qué es la tal democracia que los políticos nos mientan a todas horas, sin nunca explicarnos su significado? Lo que se dice, mis valedores, lo que pudiera decirse de lo que es y no es “democracia”. La CEPAL, Comisión Económica para AL y el Caribe, ha llamado a fortalecer en México la democracia, porque las tensiones sociales que vive el país pueden desembocar en la ingobernabilidad hasta el punto de “volver a encender el populismo”. Se encrespa la cúpula empresarial:

- ¡No permitiremos esa droga! ¡No es posible que México se detenga años a la espera de que llegue otro líder mesiánico a resolver sus problemas! Para entonces ya no habrá condiciones de gobernabilidad. ¡No a la droga del populismo!

La droga del populismo, y repito: ¿qué es, a fin de cuentas, el populismo? He bajado a mi biblioteca, he hurgado en obras diversas que tratan el tema, y encuentro que no existen coincidencias en torno a su definición Por cuanto a la democracia, mis valedores: bien a bien, ¿qué viene siendo esa “democracia” tan bien trovada por el tiburón imperial y sus sardinitas? Se extraña alguno de los autores consultados:

“Democracia es una de las palabras claves del discurso ideológico contemporáneo, a pesar -o tal vez por ello- del hecho de que se le ha dedicado tan poco estudio serio. ¿Cómo puede ocurrir que en los principales y más avanzados países capitalistas una clase fuertemente minoritaria, la burguesía, gobierne por medio de formas democráticas? La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo…”

Democracia En su sexto informe de gobierno el anterior inquilino de Los Pinos lo proclamó en la sede alterna del Congreso, que se encontraba tomado por legisladores de la oposición:

- ¡La fuerza de nuestra democracia radica en la fuerza de la ciudadanía! La sociedad ahora es la protagonista de las grandes transformaciones de México. Su voz es expresión de la democracia que hemos construido. (¿?) ¡La democracia se consolida en el estricto apego a la legalidad, en el respeto a las instituciones..!

Tal se atrevió a afirmar Vicente Fox, y toda la concurrencia de albiazules, empresarios, comerciantes y concesionarios de medios de “información” le aplaudieron. Es México.

No, el sistema democrático que se impone al país no es más que una mala copia de la democracia “burguesa” (el término no es obsoleto, como nos hacen creer), que es la norteamericana, esa de la que Heinz Dieterich afirma, categórico: “La democratización del sistema burgués es equivalente a su negación, porque el carácter predominantemente plutocrático del sistema es incompatible con la democracia real en la política, la economía, lo cultural y lo militar. La democracia capitalista-burguesa huye de la democracia real como el diablo del agua bendita…”

Y que la democracia “como una propiedad característica de los sistemas sociales avanzados puede concebirse en tres dimensiones: la social (que se refiere a la calidad de vida, y que es la más avanzada)”, porque abarca temas fundamentales para el paisanaje: nivel material de vida, salud y educación, cultura y transportes, alimentación, derechos humanos, seguridad pública y empleo, etc.; la participativa, que alude a la determinación ciudadana sobre los asuntos públicos, y la formal, que en el liberalismo político burgués comprende nueve instituciones, la tercera de las cuales estipula Un sistema formal-democrático de elección de los representantes políticos de la nación, desde el nivel municipal hasta el federal”.

Y sí, los mexicanos tenemos la facultad de elegir a nuestros gobernantes por medio del voto. ¿Y? ¿Tenemos el poder para hacer que las promesas del candidato elegido se cumplan? ¿Lo tenemos para hacer que se transparente el destino de nuestros impuestos, condiciones en las que estriba, precisamente, la “soberanía popular”? ¿Somos los dueños de la soberanía nacional, como lo proclama el 39 constitucional? (Sigo en el próximo.)

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Alma de carrizo

Posted by Tomás Mojarro on Abril 21st, 2008

Muy cierto, mis valedores: la inteligencia es sólo una parte del hombre, y no la mejor, y el alimento del espíritu no son los muchos libros, sino sólo los mejores; y a propósito: dos de los autores máximos del inglés y el español, Shakespeare y Cervantes, murieron ambos un 23 de abril de 1616, y de esto hace 392 años. ¿Y si leyeran Don Quijote de la Mancha? ¿Y si leyeran alguna obra del inglés? A mí, por lo pronto, con la polémica y el vocerío que ha generado la “reforma energética” que propone el de Los Pinos, se me viene a la mente el drama de La Tempestad, de Shakespeare, y de ella tres personajes por demás significativos para lo que intento sugerir a todos ustedes: Próspero, el invasor de la isla, que reduce a una suerte de esclavitud a dos nativos: Ariel, genio del aire, la idea y el espíritu, y Calibán, que personifica el vicio, la torpeza, la rebeldía, la carnalidad. Pues sí, pero no, porque, mis valedores…

El analista nos pone en alerta: Calibán, el rebelde, era el dueño de una tierra de que fue despojado a la viva fuerza, mientras que Ariel es el intelectual obsequioso que se pone al servicio de Próspero contra Calibán el rebelde, vale decir: contra quienes se atreven a inconformarse con las desmesuras del impostor. ¿El precio por la ejecución de la obra negra? Una estrellita en la frente; una beca del Fonca, de Conaculta. En los comelitones palaciegos, Ariel y los de su ralea cantan así a su benefactor: “Bécame - bécame mucho - como si fuera esta beca la última vez…”

Lean La Tempestad. Aquí el primer parlamento de Ariel todo un intelectual: -¡Salve por siempre, gran dueño! ¡Salve, grave señor! ¡Vengo a ponerme a las órdenes de tu mejor deseo; haya que hender los aires, nadar, sumergirse en el fango (en el fuego, dice la obra), cabalgar sobre las rizadas nubes, a tu servicio estoy; dispon de Ariel y de todo su influjo”.

Más adelante, Próspero, a Miranda, su hija: - Ven conmigo; visitaremos a Calibán, mi esclavo, que nunca nos da una contestación amable.

Miranda: - Es un villano, señor, que no me agrada ver.

Próspero: - Pero, comoquiera que sea, no podemos pasarnos sin él. Enciende nuestro fuego, sale a buscarnos la leña y nos presta servicios útiles. ¡Hola! ¡Esclavo! ¡Calibán! ¡Terrón de barro! ¡Habla!

Calibán: - ¡Esta tierra me pertenece, y tú me la has robado! Cuando viniste por primera vez, tú me corrompiste ¡Porque yo soy el único súbdito que tienes, que fui rey propio!
Próspero: - ¡Fuera de aquí, semilla de bruja! Ve a buscar combustible.

Próspero, mientras los perros persiguen al rebelde Calibán: - Ariel, mi polluelo, pájaro mío: ve y encarga a mis duendes que trituren las junturas de Calibán con secas convulsiones: que encojan sus músculos con terribles calambres. (Ariel: -Sí, dueño mío…)

Esto leyendo, mis valedores, me ampollan la mente esos nombres, las cataduras, los torvos conceptos que tales intelectuales Arieles, genios del aire (ese aire que forma el alma del carrizal), proclaman en todos los medios de condicionamiento de masas; intelectuales Arieles que, siempre cercanos al Próspero sexenal, “justifican” todas sus medidas de gobierno contra las masas.

Y si no, piensen en las opiniones que expelen ante la “reforma energética” que, con la mano de su gato, pretende imponernos La Casa Blanca, y relacionen tales opiniones con las que en 1968 soltaron a favor de Díaz Hordas, y de LEA en 1971, y de Zedillo allá por el 2 mil, cuando el Próspero sexenal se echó con toda la fuerza de sus policías contra UNAM y sus estudiantes en huelga. Las opiniones de los intelectuales Arieles:

“No obstante lo ocurrido, Zedillo no es ni podrá ser un presidente autoritario”. Héctor Aguilar C. “Es tarde, pero presidente habemus”. Ikram Antaki, dondequiera que ande a estas horas. “La UNAM no es una universidad elitista, pero tampoco debe ser una universidad de lumpens o de baja clase media ofendida”. Carlos fuentes. “El llamado operativo fue muy cuidado y hoy, gracias a ellos, no tenemos víctimas que lamentar. La administración de la violencia legítima también puede ser profesional”. Federico Reyes G. “Firmé el desplegado porque en ese momento creí que era lo mejor, estaba todo tan empantanado. Me importó el plebiscito por compartir el fastidio ante una huelga tan prolongada y por esto también participé en un manifiesto de intelectuales, guiado por una certeza: es mejor dialogar en la universidad abierta y evitar así la represión”. Carlos Monsiváis. El resto es silencio. (Ariel.)

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El gran inquisidor

Posted by Tomás Mojarro on Abril 18th, 2008

Ratzinger, sí, ahora pronto de visita en los Estados Unidos. Ratzinger, el verdugo de esa denominada Teología de la Liberación que floreció y dio sus frutos en la América Mestiza de los 60s. “Con los pobres de la tierra - quiero yo mi suerte echar”, su espíritu requemado en la viva palabra del Evangelio. Desde Roma, con Juan Pablo II en el trono y Ratzinger de inquisidor, la Iglesia de los Boff, Gutiérrez, Méndez Arceo y don Samuel Ruiz fue perseguida con saña y crueldad casi hasta el exterminio por el inminente beato (si Dios no lo remedia) Juan Pablo II y su brazo ejecutor, el “Santo Oficio” de la Inquisición, ahora con su nuevo título: Congregación para la Doctrina de la Fe, donde Joseph Ratzinger, el Pontífice actual, era y es su prefecto, vale decir: el Gran Inquisidor. Laus Deo.

Desde ahí, desde Roma, se recrudece la persecución a lo que queda de la corriente teológica, por el temor de que los gobiernos de tendencia izquierdista, desde Venezuela hasta El Ecuador, puedan dar nuevo impulso a la labor benemérita que los teólogos de tal tendencia religiosa han llevado a cabo con el pobrerío de nuestros pueblos al sur del Bravo. Y eso, mis valedores, resultaría nefasto para El Nuevo Orden Mundial, que con renovadas denominaciones impone las políticas macro-económicas que dicta Washington. Hoy, el hacha del Gran Inquisidor ha caído sobre la testa de Jon Sobrino, sacerdote comprometido con los humanos despojos que va desechando el modelo neoliberal. En él, como en el peruano Gustavo Gutiérrez y el brasileño Leonardo Boff, se advierte la presencia inspiradora del Mártir de El Salvador, su tierra, y del resto de nuestra América: Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador.

La norma suprema de mi comportamiento y actuación no puede ser una autoridad o disciplina terrena, mundana o eclesiástica del tipo que sea, sino solamente la voluntad de Dios. Después, el cristocentrismo, es decir, el ir centrándome progresivamente en la persona de Jesucristo, en la que yo descubro en concreto la voluntad de Dios… (Hans Kung.)

Al transcribir el párrafo que viene se me indigesta la mente con la vera efigie de los Norberto Rivera, Sandoval Iñiguez, Onésimo Cepeda y tantísimos más que en este país tanto han beneficiado al César con lo que es de Dios.

“Sacerdotes y religiosos, en proporción cada vez mayor, buscan participar más activa en las decisiones pastorales de la Iglesia Pero buscan, sobre todo, que ésta rompa sus solidaridades con un orden injusto y que, en una renovada fidelidad al Señor que la convoca y al evangelio que ella predica, comprometa su suerte con la de aquellos que sufren miseria y despojo”. Categórico. “Por eso es de primera importancia separar la Iglesia del Estado, para liberarla de las ataduras temporales y de la imagen que da de su vinculación con el poder. La hará más libre de compromisos, más apta para hablar, mostrará con ello que, para realizar su misión, confia más en la fuerza del Señor que en la fuerza del poder, y podrá encontrar la única vinculación terrena que le corresponde: la comunión con los desheredados de nuestro país, sus inquietudes y sus luchas”.

Por que en algunos de nosotros quede claro ese retorno a la palabra viva del Evangelio qué los satanizados de Ratzinger proclaman en nuestra América, aquí sintetizo, una vez más, voces, historia, mensajes de la “palabra nueva”:

Esa corriente evangélica nace después del fracaso del desarrollismo (años 50) que tantas expectativas produjera en tantos. Es entonces cuando el subdesarrollo de los pueblos pobres, como un hecho global, aparece en su verdadera faz: como el subproducto histórico del desarrollo de otros países. La dinámica de la economía capitalista lleva al establecimiento de un centro y una periferia, y simultáneamente genera progreso y riqueza creciente para los menos y desequilibrios sociales, tensiones políticas y pobreza para los más. Campo abonado para la nueva catequesis: “Caracterizar a Latinoamérica como un continente dominado y oprimido conduce a hablar de liberación y, sobre todo, a participar en el proceso que lleva a ella. Se trata de un término que expresa una nueva postura del hombre latinoamericano”.

Las reflexiones en torno a los cristianos de verdad y en verdad religiosos a los que por serlo Roma veja y reprime, adquieren renovada actualidad frente a la entrevista del “representante de Dios en la tierra” con el Genocida que asegura hablar cara a cara con Dios. Seguiré con el tema un día de estos. (Aguarden.)

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A puro culantro…

Posted by Tomás Mojarro on Abril 17th, 2008

Llovió en el jardín. Lluvia mansa, que intentaba pasar inadvertida Al aroma de bugambilia recién bañada se me vino encima la evocación. Al contemplar la llovizna me punzó la añoranza, la tristura por los años dorados de la niñez, esos que para mí transcurrieron acunados en la paz y el amor de mis buenas gentes y al arropo de los derrumbaderos zacatecanos de mi Jalpa Mineral. Qué tiempos, qué niño fui una vez, qué feliz. Y pensar que yo no lo sabía; de haberlo sabido…

Lo recité aquí, con ustedes, hace algunos ayeres: “Fue mi libro de texto un amor escolar”. Mi profesora sí, que me enseñó el silabario (el de San Miguel, conste). Más tarde iba a llegar la niña de mis amores tempranos, que sigue siendo de mis amores tardíos. Ella la sota moza que allá en mis terrenos acaba de fallecer. Accidente automovilístico, Dios

Haya paz. Lo que he de relatar ustedes es un suceso que aconteció en tiempo de aguas, cuando esa coqueta y frutal sota moza que es mi Jalpa Mineral muda de ropas, se despoja del pardo sayal del oficio de tinieblas, las rogativas cuaresmales y las postrimerías del alma para al filo de las primeras tormentas echarse encima sedas, gasas y encajes de festividad, vaporosas y olorosas a albahaca, geranio, yedra, jazmín. Y aquel tufo (ardor, fecundidad) de hembra en brama que se desasosiega y despide humores de fermento, humus, mantillo, encelando al cielo para que la empape, y después parir. Primavera Y aquellos chamacos cómo quedar reducidos al aula escolar.

- ¡Al paseo, a la excursión, vamonos!

A La Cañada, La Villita, El Santuario, pastoreados por aquel mínimo profesor Máximo. Y échate a espulgar bajíos y laderas (sus escurrimientos, orgasmos de vivas aguas) al olor de la guayaba, el membrillo, el guamúchil; y qué diablos le ocurre a esa lagartija, que avanza a remolque sobre esa otra, la pobre, y frente a la gloria de verdes pelambres de la sabinera, a cantar a gritos ese modelo de coherencia y lógica que así filosofa en tono de sol:

“De tunas y garambullos - están las laderas llenas - por eso no es bueno engrirse - con las mujeres ajenas” A grito pelón. A dos voces….

De repente, el frenón. Se trabó el cantar. ¿Y eso? ¿Y ese? Ahí, enfrente, el hombrón de la fusta al cinto. Don Vicente en persona, cacique de la región. Contra el profesor Máximo nos arracimamos, el manojo de espantados crios. Pero el empistolado venía de buen ánimo, y en vez de echarnos de sus terrenos a punta de bala, nos invitó: “A la diversión, mis muchachones”.

Y qué diversión. Era el tiempo de aguas. “¡Hijos, conviden a estos..!”

La familia del cacique, una Marta de pasado incierto y unos chamacos malforjados en el caserón que se atejonaba entre breñas, peñascales y ganado mayor. Mal habido. “Niños, convídenlos a la jugarrera”. Cazar mayates, esos loderos y excrementosos escarabajos del tiempo de aguas; a mano pelona apresarlos cuando rodaban bolitas de heces humanas rumbo al agujero en el barrizal. Pies atascados de lodo, manos jaspeadas de porquerías. Marta, entusiasta “Pepénate ese grandote! ¡Échalo a volar, hijo! ¡Suéltale más hilo! ¡Túmbalo, al jijo-diún!” Los pesados bicharajos a lo manso se dejaban apresar, y ya con el hilo atado en el corpachón alzaban un vuelo zumbador que mal rebasaba el follaje de mezquites y venadillas. Verde tornasol, los caparazones rebrillaban al sol. El cacique, de súbito: “¡Todos a la cocina, rápido!”

Ahí vamos, a querer o no, tras de los alboroteros, que se apoderaron de la mesa y entre los platos jugueteaban con los excrementosos, y entonces: ¿yo tener que tragar unas carnes ovachonas de sebos, a las que las manos enlodadas de la Marta agregaban a puñadas cebolla, orégano sal? ¿Yo, resistir el olor del culantro? Y el primer amago de vómito. Ellos, a sorber sebos a lo ruidoso, jugueteando con los bicharajos. “¡Mi mayate es el más gordo!” “¡Pero el mío vuela más alto!” “¡Yo me pepené el más brilloso, pos qué!”

- ¡Eitale, no los maltraten, que esos animalitos aquí nacieron, aquí se criaron y son de nuestra querencia, parte de la familia!

En la mesa y entre platos de sebos distinguí a quienes jugeteaban con las heces: Aldana, Romero Deschamps, los Salinas, Fox y los hijos de toda su reverenda Marta. Yo la arcada, el vómito, el fin Lo juré entonces: nunca más asistir a una comida excrementosa Hoy observo la mesa el de Los Pinos, con Juan Camilo, el PRIPANAL, los Fox y compinches de siempre, en plena impunidad se atragantan de PEMEX mientras juguetean con mayates. El ambiente, una vez más, a puro culantro. (Puagh.)

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El gusto se me acabó…

Posted by Tomás Mojarro on Abril 10th, 2008

La música de mi tierra, mis valedores, vale decir: sones, gustos y valonas, y a propósito: trovas, falsetes, jarabes qué tristes oigo que suenan, cuando años antes tan jacarandosos me parecían, tan facetos y mitoteros, tan a la medida de la jácara, la bullanga y la imprecación motivosa Hoy, con decir a ustedes que hasta la Marcha Zacatecas me suena a responso. Qué diferencia con lo que ocurría años atrás…

Años atrás yo, un chamaco que malvivía en mis terrones zacatecanos, me acuerdo que cierto día, domingo por la mañana, para inaugurar nuestra escuela llegó un fuereño, cristiano de regia estampa, jinete en penco barroso, y detrás de él la banda, arreando a tamborazos la Zacatecana, y válgame: callejas y callejones se revinieron de música, y el contento rebrilló en los ojillos del ciento de payos que, de dos en fondo y la banderita de papel en la diestra, mirábamos alelados al jinete aquel, que en plena plaza se apeaba del penco y echaba a andar por la media calle, sus botas repiqueteando en el empedrado como marcando jarabes. Era aquel mi don Pánfilo Natera, que con Villa y algunos de su calibre (30-30) hizo la Revolución. Pánfilo Natera

Lo vi pasar a dos metros, esta boca abierta y estos ojillos brillosos de admiración, contemplando al hazañoso varón de la Toma de Zacatecas. Al ritmo de la Zacatecana me hice entonces aquella promesa: “Cuando crezca voy a ser como Pánfilo Natera“. Cuando crezca…

Como crecer, poco crecí en todos los sentidos, pero la lucha se le hizo, qué más. Hoy, mi barca muy navegada y doblando ya el Cabo de Buena Esperanza, recuerdo nostálgico el domingo aquel, con un Panfilo Natera que simbolizaba la revolución, y la jocundia de la Zacatecana se me quedó en la viva entraña del corazón, dulce dolencia, y ahí sigue hoy todavía como pacífico (no siempre) amor por mi tierra Con su gente. Panfilo Natera...

Envejezco. Envejecí. Ayer, a media mañana, escuché el Juan Colorado, La Barca de Guaymas y dos que tres más, cuando ya mi placer estético se enraiza en Bach y demás beneméritos, pero de repente: ¡La de Zacatecas! ¡La Marcha que fue la de mi encuentro con Panfilo Natera! Y Dios, qué música melancólica Envejecí, porque esos mismos arpegios me bailaban jácaras en el tecorral de los costillares, cuando ahora me apachurran un corazón que percibo como cuera reseca Y esta punción, como allá decimos…

Aquí alguno me la va a interpelar: “Te equivocas, mi valedor. La música sigue viva, dulce y rumorosa, penca de miel arropada de abejas. Eres tú el que te nos agrias y agrietas. La vida se te vuelve vinagre en las venas, vinagrillo”. Y yo le contesto: “En mi memoria, camino real, al estrépito de la Zacatecana se me llegó cabalgando su barroso Pánfilo Natera; su sombra, grandiosa, y otras sombras, entre ellas la del padre de más de cuatro, Pancho Villa. Las sombras aquellas como que se me volvieron más sombras; sombras nada más. La alzada estampa de Pánfilo ya no lo era tanto; humillada, más bien, gacha la testa y el pescuezo tronchado, como la de Villa y los otros. No como símbolos altivos se me presentaban, sino como avergonzados, como intentando atejonar la cabeza en el ala del tejano. Haya cosa..

Y ocurrió, mis valedores, que al son de la Zacatecana mi barrio clasemediero se me fue entristeciendo casa por casa..

Y es que la música de mi tierra la escuché, al pie del edificio, ejecutada por tres campesinos -corneta tambor, clarinete- de los que bajan de sus jacales a pedir la de por Dios. ¡En el México de Villa, Natera y la Revolución! Los campesinos tocando la de Zacatecas, y una preñada con otro a cuestas y tres añejillos aprontando boca arriba las guaripas, recibiendo las monedas que los de acá arriba les arrojaban desde las ventanas. “¡Lo que sea su volunta..!”

¡Al ritmo de la Zacatecana, vive Dios, aunque viendo eso que ocurrió ayer, lo dudo. Oí el desbordado optimismo de los músicos callejeros:

“Nuestro presidente a ido bastante bien. Durante su primer año de gobierno superó las principales expectativas. Los suyos son logros que no se hablan tenido en gobiernos previos en tan poco tiempo. Vemos un gobierno fuerte, con rumbo y decidido…”

Pero un momento, que tan chisporroteante optimismo no es expresión de los músicos callejeros que mendigan monedas de puerta en puerta, sino de usureros de los bancos que fueron de la Nación, ahora en manos de esos extranjeros, paleros cínicos y ventajistas del de Los Pinos. Es México, mi país. (¿Mío?)

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Y no pequen más…

Posted by Tomás Mojarro on Abril 9th, 2008

La nota de hoy, en la voz de Carlos Aguilar Retes, obispo y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano: Narcos piden orientación a los obispos. La Iglesia católica se ha beneficiado de los acercamientos. No voy a decir nombres de obispos ni de narcotraficantes.

La nota de ayer, en la voz del cardenal Norberto Rivera: Al cardenal Juan Sandoval Iñiguez nada le encontrará la PGR. Los obispos y yo lo apoyamos totalmente…

La afirmación es de hace algunos años, cuando el cardenal de Guadalajara andaba en sospechas de enredos con el narcotráfico. Nada ilegal pudo hallársele gracias a un oportuno milagro de San Cristóbal, no el santo descontinuado, sino el rancho de Fox, a donde el purpurado en entredicho fue en romería. Al asunto se le propinó fulminante carpetazo. Laus Deo.

Sobre oscuras ligas de ciertos tonsurados con los narcos y el lavado de dinero afirma el clérigo Leonardo Boff, teólogo impulsor de una Teología de la Liberación que Juan Pablo II no logró aniquilar, ni lo ha logrado Ratzinger.

Es profundamente antiético que jerarcas de la Iglesia Católica Mexicana se haya visto envueltos en problemas con el narcotráfico. El poder religioso entra siempre en articulación con el poder político y el poder económico. Si el poder religioso no es vigilado, controlado, y si no mantiene su altura ética, hace negocios….

Sergio Obeso, obispo: “Yo rechazo que la Iglesia esté utilizando dinero del narcotráfico. Se pueden decir tantas cosas, pero no basta con decirlas, hay que probarlas también”.
Probarlas. Palabras más o menos, por aquel entonces lo aseguraba Ramón Godínez, obispo de Aguascalientes: Aquí, en el templo, se purifica el dinero del narcotráfico que recibimos en calidad de limosnas…

Carlos Quintero, obispo de Hermosillo, Son.-. “Bueno, sí, en Tijuana existen familias que han sostenido parroquias con dinero del narcotráfico. Seamos realistas. Sí, no podemos ocultar el mal, pero tampoco debemos omitir las cosas buenas del mal. En Tijuana hemos encontrado familias buenas que han ayudado a sostener el seminario y muchas otros que han aumentado el número de parroquias. Acepto que recursos provenientes del narcotráfico han llegado hasta las arcas de la Iglesia, particularmente en esta frontera”.

Un José Raúl Soto, profesor de la Univ. Pontificia de México: Aquí, en la basílica de Guadalupe, se los digo como párroco, los narcotraficantes son muy generosos. Sin dejar de ser traficantes de drogas, ayudan y dan limosnas que nosotros ya las quisiéramos hacer. Los más generosos hasta hoy han sido Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo, particularmente…

Alberto Athié, sacerdote: “La Iglesia Católica Mexicana se mantendrá siempre abierta a los narcotraficantes. Los jerarcas católicos estarían dispuestos a reunirse con ellos, sí, pero sólo para pedirles que abandonen su actividad. Ellos, los narcotraficantes, son vistos como los más malos entre los malos, aunque en algunas ocasiones son diferentes. No podemos identificarlos como personas esencialmente malas…

Feligreses de Malpaso, Ags., acusan al sacerdote Samuel Jara Acuña de que “mantiene relaciones con narcotraficantes. Ellos le obsequiaron una camioneta y una arma de fuego. Este sacerdote maneja una sola capilla en una población de 3 mil habitantes, pero ahora tienen dos cuentas bancarias, una de ellas de un millón 310 mil pesos…”

El cura católico Gerardo Montaño Rubio: “Reconozco que recibo donativos de la familia Carrillo Fuentes“. (Lo acompañaba el cura Ernesto Álvarez, amigo de la familia Carrillo Fuentes, que lucía costoso reloj de oro y manejaba lujoso automóvil. Que fue él quien viajó con el narcotraficante en un recorrido por Tierra Santa y celebró, en Guamuchilito, Sin., la misa de cuerpo presente en el sepelio del apodado Señor de los Cielos“)

Gerónimo Prigione cuando nuncio apostólico del Vaticano en México: “El padre Montaño fue el enlace entre los Arellano Félix y yo. pero no volveré atener contacto alguno ni a entrevistarme con narcotraficantes”.

El golfista, empresario taurino, bont vivant y obispo Onésimo Cepeda:

Nosotros los clérigos les decimos a Amado Carrillo y demás narcotraficantes: Váyanse, hijos, el Señor los perdona y no pequen más.

El resto es silencio. (Dios…)

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Una piara de cerdos

Posted by Tomás Mojarro on Abril 8th, 2008

De mi viaje a San Miguel de Allende les hablé ayer, y que a mí, citadino distante de Madre Natura, un sol como toro en brama me sancochó los sesos y me arrojó a la región de la fiebre y los delirios. Mi sanmigueleña: “El balneario no te bajó la fiebre. El frescor de la granja te va a aliviar”.

Allá enfilamos por una carretera que en pleno mediodía hervía de reverberancias. Yo, el calenturón “La granja, mi amor”. La vi: “Allá no, parece casa de gringos” “Es de gringos y cochinos”, dijo ella, y yo: “Cochinos y genocidas, que desparraman por el mundo sangre, miseria, lágrimas y dolor”.

Que no, que era de otros cochinos, de los que más allá de los cisticercos a nadie hacen mal, y que el gringo era amigo, y que alguna tisana me daría para retirarme el ardor de la sangre. Como calabaza en tacha mis sesos, a punto de estallar como conflicto Chávez-Uribe, que no es de los sesos, sino de los esos. Y el solazo, y la resolana, la sofocación y el ahogo. Llegamos. Oí vagamente: “Los capitalinos, mister Cheney, que no aguantan nada”.

El frescor de la finca. Más allá de la malla ciclónica, la promiscuidad de cochinos graneados, unos cuinos y otros ovachones, y los hocicones, los güerejos trompa rosada, los enteros, los capones, los de espinazo de erizadas cerdas, los gruñidores talachones, y el alboroto: “¡Oink, oink!” Mi cabeza, mis pobres neuronas, ánimas que se me tateman en el purgatorio…

En la oficina, el gringo al teléfono. Larga distancia. Al hablar apapachaba en sus brazos una cerdita. Enterado de mi dolencia dijo al teléfono: “Un momento”, y entró al otro cuarto, hizo ruido con la licuadora, salió con un líquido espeso, me lo hizo beber y reanudó su comunicación: “Sí, claro, le envío los que necesite. Capones, enteros, media leche, leche entera, buen precio. ¿Cuántos le envío? De acuerdo. En 3 días los tiene en el DF”. Colgó.
¿DF? Y ándenle, que al oír DF, la cerdita acunada en las piernas gringas gruñó, pegó un reparo, y válgame, que el tipo se destantea, observa a la muy cerda, mírase la ropa: una mancha asquerosa, y se alza, mete un patadón a la cochina puerca, se limpia tal inmundicia Y fue entonces: cojeando y sobándose contra la barda, la cerdita: “¡Gringo hijo de su puerca madre, que patadón en las zonas abajeñas! ¡Muchachos, una noticia pésima: nos mandan al DF!”

¿Que qué? ¡La entendí, entendí el diálogo de los cerdos! ¿Efectos de la pócima, que me producía náuseas, aunque no tan repulsivas como las que me provocaron las expresiones de los puercos? ¡Y yo los entendía! “Tantito más y me chispa la matriz con la puntera de la bota texana, que hasta vi estrellas!” “¿De Televisa o de TVAzteca, tú?” “De cualquiera, tan colegas nuestras son las del canal de adelante como las del canal de allá atrás”. “¡Amor, que yo entiendo lo que dicen!” (¿Lo dije o fue la pura intención?) “¡Al DF, horror!” “¿Horror, qué te pasa? ¡Nos mandan a nuestros chiqueros naturales! ¿No ves que allá está la mera mata de la política? ¡A mí, por lo pronto, que me la den de consejero de Calderón!” “¡Yo pido asesor de Mario Marín o de Ulises Ruiz, ya de perdida!” “¿Con los Salinas no habrá modo?” “¡Yo con el hijo político de Jorge Cruiskhsank, el Chucho Ortega de puerco origen talamantero! Para ese Chucho este puerco, ¿no creen?” “¡Yo, así de ñengo como me ven, la colega Gordillo me vuelve puerco gordillo!” “¡No, y yo, vocero de la Kiessel. y el gordo Reyes Heroles!” “¡Hurra, yo con los Montiel!” (”¡Entiendo a los cerdos!”) “¡Yo de socio de Mouriño en las concesiones de PEMEX a Ivancar, oink, oink..!” Se encrespó la cerdita: “Oye, no, puercos somos él y nosotros, pero hay niveles”.(”¡Enloquecí, los entiendo!”)

“¡Yo a San Cristóbal nomás, pa la engorda!” (”¡Los entiendo, mujer! ¡Dicen: Vamos, México!”) Ella: ‘Vamos, pero directo al Seguro Social”. “¡Yo ayudo a privatizarlo! ¡Y de paso a lo que queda del ISSSTE!” -el puerco talachón Volvimos al DF. En el camino: “Qué te daría a beber el mister, que frente a los puercos te descompusiste. Gritabas”.

¿Revelarle lo que en ese momento percibía? Sí, que por mi boca así hablaba Zaratustra: “Cuando al Zorro, que pasa por muy serio / le encargaron formar el Ministerio / naturalmente se sintió muy ancho / pero, queriendo aparentar modestia/convocó, una por una, a cada bestia / Tan sólo se negó a llamar al chancho/pues dijo el muy ladino: / No conviene llamarlo ¡Es tan cochino! / El perro, que se hallaba ahí presente, / le dijo: ¡haces muy bien! ¡No es conveniente! /A más de sucio, desastrado y terco / tiene otro inconveniente todavía / que si llevamos al Gobierno al Puerco / va a estar siempre con él la mayoría”. (¡Agh!)

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